En todo caso, me parece que estos estalinistas están bailando dos piezas distintas sobre la futura tumba de Garzón, Quizá haya sido porque no puedo olvidar de que de los magistrados que en el caso de las escuchas a los abogados de Gürtel, el que votó en contra fue Suárez Robledano, un espléndido juez que fue portavoz de la Asociación Profesional, la parte de derechas de los jueces, mientras que quien le procesa por lo de las fosas franquistas, Luciano Varela, es un magistrado claramente progre. Ya están esas ideas rebotándome en la cabeza, y si no han encajado todavía en ninguna parte, será porque en este caso probablemente haya que tirar de Navajilla de Ockham y aceptar que son dos magistrados que actúan con un alto grado de profesionalidad, pero no he podido evitar pensar que dentro del partido que le llevó al parlamento y le defiende con su ejército de abajofirmantes hay quien se quiere cargar al bueno de Baltasar. O si no, al menos no le importa lo que le pueda pasar. Y juraría que quienes van por él son dos grupos de prebostes psocialistas.Ya estás como siempre pensando eso: ¡Ya está el Gato cagándola otra vez! Y quizá tengas razón. Pero ¿a que no te llamaría la atención que la vieja guardia esté empujando para que alguien le corte las orejas, las enmarque y las cuelgue en los pasillos de entrada a los despachos en la Audiencia Nacional? ¿Qué por qué pienso eso? Pues porque cuando Garzón se dio cuenta de que le habían vacilado presentándolo a las elecciones del noventa y tres, dejándolo en un despacho vacío y evitando nombrarlo Ministro de Interior con vulneración de todas las promesas, se volvió a su despacho en la Audiencia, abrió su cajón de Porsiacaso y sacó el sumario del GAL y el de Filesa. ¿Crees que los damnificados, la vieja guardia que perdió el poder, los que perdieron la libertad o el patrimonio y los amigos que conservaron han perdonado la maniobra de Garzón? ¿A que no? Bueno, pues ya tienes una razón. González, que tuvo que declarar por no sé cual de los varios pufos que tenía y salió en El Mundo en una foto que le hizo sentirse gravemente humillado sigue siendo muy poderoso.
Pero no sólo es la vieja guardia la que tiene la risa floja con las desgracias del juececillo, no. Hay otros varios que no es que vayan contra él, sino que su negro futuro queda encuadrado dentro de la guerra de poder para suceder a Zapatero. Lo que toca que se diga ahora es: ¿Lo ves Gato? ¿Ves como desbarras?. Pues no, amiguitos, no desbarro. Es que hay que mirar en todas direcciones. A ver. ¿Qué asunto delicado todos sabemos que garzón tiene hibernado en el milagroso cajón de Porsiacaso? ¡Pues claro! El chivatazo del Bar Faisán. En el cajón tiene el futuro de Rubalcaba como sucesor de Zapatero. Efectivamente, si cae Garzón, se abre el cajón y Rubalcaba deja de ser una opción. Y eso es bueno para Pepiño, para la Marivice, para Bono, para...
Tercera derivada. Ni Pepiño, ni la Marivice, ni mucho menos Bono, pueden estar tranquilos con el contenido del cajón de Porsiacaso. ¿Se puede descartar que tenga unos papeles sobre la actuación de la Junta de Castilla La Mancha en los negocios del Pocero en Seseña? ¿Es imposible que tenga algo sobre inversiones subvencionadas en energías renovables? ¿Puede haber algo sobre espionaje al Pepé usando dinero público? ¿Algo sobre la corrupción andaluza? Así que a pesar de que la caída del Juez les pueda favorecer, prefieren que no se les note, que no se dé cuenta de que en realidad no están apoyando que lo dejen en paz. Y me refiero a apoyarlo donde interesa hacerlo: en el CGPJ, en los pasillos de la Audiencia, en las investigaciones del pasado de los encargados de juzgarle para hacerles lo que le hicieron al juez de Filesa, Marino Barbero, que lo lincharon en los periódicos afines. No, eso no es lo que están haciendo. Le están apoyando firmemente en el movimiento de masas no vaya a ser que se enfade y saque algo antes de que su susituto pueda enterrarlo discretamente.
Y así, Chaves insinúa que hay un complot contra Garzón en el estamento judicial, El País, que le está devolviendo el favor de cargarse a Gómez de Liaño y las filtraciones de las que se va a tener que despedir si le suspenden, suelta un editorial, amén de varias portadas, sobre que es la Falange, ¡nada menos que la Falange! quien va a juzgar a Garzón, y es que esos, que no tienen derecho a vivir, mucho menos tienen derecho a acudir a la justicia, el Financial Times se descuelga que alguien con el pasado de lucha contra el crimen que tiene Garzón no puede ser juzgado, los foros se llenan de mensajes: "La derecha rancia no admite jueces neutrales que la desenmascaren delante del pueblo"; "No se puede devolver la vida de los que ellos exterminaron, al menos devolvamos la dignidad a sus nombres y sus familias"; "Esto es un verdadero golpe de Estado... otra vez"; "Sólo los idiotas e ignorantes pueden apoyar esta situación y España está llena de idiotas, ignorantes, fascistas y racistas"; "¡Qué vergüenza y siempre igual con la derecha!"; "¡Echémonos a la calle en defensa de Garzón! La ultraderecha no debe ganar esta vez!", incluso aparecen los idiotas del Pepé a ejercer de tontos útiles, como el tal Oyarzábal, número dos en el País Vasco, que suelta la parida de “me parece lamentable que se tenga que sentar en el banquillo acusado por la Falange” “no me gusta en absoluto que grupúsculos como la Falange puedan tener protagonismo de esta manera”. Todos coinciden que existen razones ideológicas. Pero cuando se ponen estupendos, no hablan de lo ajustado a derecho que estaba su idea de abrir una causa general contra el franquismo, sino en la crueldad que supone que su procesamiento se haga a instancia, precisamente de aquellos a los que quería perseguir. Un procesamiento que favorece a los asesinos, como decía el panfletillo Público ese.
Y es que Garzón, que se negó a reconocer que la persecución y el asesinato sistemático de religiosos por el hecho de ser religiosos (que es que en Madrid hasta se agotaron las pelucas porque las monjas las habían comprado todas para ocultar su pelo cortado y evitar que las reconocieran y las mataran) era un genocidio de los tipificados por el art. 2 de la Convención, y porque la Ley de Amnistía estaba en vigor, no quiso procesar a Carrillo por la aventura de Paracuellos, ahora cambia de opinión y aplica, exactamente, la doctrina contraria, y claro está, Carrillo, conmovido, ha dicho eso de que Garzón es "víctima de una escandalosa persecución que no tiene nada que ver con la forma en que se hizo la transición, que tiene que ver con que la ultraderecha es todavía fuerte en España"Y entre todos estos árboles de declaraciones semiargumentadas y futuras manifestaciones (la voz de la calle, dirán estos miserables fascistas), el bosque de la animosidad liberticida, el brutal intento de estos demócratas bolivarianos de que algunos ciudadanos, por el gravísimo delito de mantener un pensamiento político que no agrada a los paladines de la progresía y la democracia, no puedan acudir a los tribunales a hacer valer el Estado de derecho, el monstruoso postulado de que no existen garantías jurídicas que respetar ni derecho a la defensa si se trata de juzgar a la derecha, que, como ya dicen algunos, no se merece ni ser oposición, la repugnante idea de que no se pueda juzgar a quien ha prestado servicios al mundo progresista. Garzón no merece un juicio justo. Ni injusto. Garzón, simplemente, no puede ser juzgado. Defendamos eso y, esta es la quinta derivada, empezaremos a despertar la “sensibilidad social” que nos llevará a impedir que a ningún otro psocialista le caiga encima un marrón como el de Filesa o como el de los GAL, porque son gentes de bien hagan lo que hagan. Defendamos a Garzón, y empezaremos el camino que les llevará a ser impunes para siempre, a poder utilizar cualquier medio, legal o ilegal, para acabar con quien se les oponga, a eternizarse en el poder, a que sea indiscutible que son los únicos legitimados para gobernar. Es lo único que están buscando con la defensa de Garzón. Porque después del GAL, tampoco Garzón merece un juicio justo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario