Zapatero ganó las elecciones de marzo de 2008 no tanto por el innegable tirón que tiene entre los estratos de población más acríticos y desinformados, entre esos que lo único que pretenden es aparentar ser buenos y beatíficos, progresistas, avanzados, ecologistas, amantes de la naturaleza y feroces consumidores de los documentales de la 2, esos que, de cuando en cuando, si ven que flaquea la imagen que ofrecen desde dentro del todoterreno, necesitan hablar de su época de resistencia frente a la dictadura y gritar algo como “muerte a los curas” o “Aznar asesino”, como porque consiguió convencerles de que la megacrisis que había estallado en agosto de 2007 no era crisis ni era nada que pudiera preocuparnos, que Estepaís iba como un tiro hacia el pleno empleo, que habíamos pasado a Italia y que íbamos a pasar a Francia porque jugábamos en la Championslig de la economía y porque nuestro sistema financiero era el más sólido del mundo mundial. Tan poco importante era la crisis y tan bién nos iba a nosotros que empezó a regalar cuatrocientos lereles de porque sí a cada uno, y si además te hacías con un churumbel, te arreaba otros dos mil quinientos para la plasma y la pleisteision tres. Y con estos sinsorgos votando, volvió a ganar.(Nota: Si entonces era para asombrarse de la caradura del personaje, visto desde la perspectiva actual es para llevarse las manos a la cabeza y gritar aterrado por tener que convivir y compartir futuro con el hatajo de pánfilos y descerebrados que no sólo resultaron tan clamorosamente engañados entonces, sino que aún piensan en repetir su voto en favor de quienes les han hecho el favor de dejarles en la calle, que una bonita cantidad de aquellos sinsorgos está en el paro)
Pero ya a finales de 2008 se dieron cuenta de que la crisis no era la crisis que ellos esperaban (una grande pero manejable, de la que nos sacarían los turistas alemanes seis meses después de empezar ellos a ir bien, como siempre había pasado), sino que era el mayor montón de mierda que nunca podían haber imaginado, y que le empezaba a caer encima al tejido industrial español en el momento histórico en el que más alegría crediticia, más necesidades consumistas, y más extranjeros teníamos dentro, gentes dispuestas a jugarse la vida en una patera, a cruzar medio mundo empeñando a su madre a unos facinerosos para buscarse la vida empezándola en España con una mano delante y otra detrás, dispuestos a morder para mantener los envíos a sus familias y sin nadie aquí que les pudiera servir de colchón para aguantar el tirón con solidaridad familiar. Y el paro iba a organizar la de Dios es Cristo en brevísimo plazo (breve apunte: han vuelto a aumentar las remesas al extranjero, es decir, los inmigrantes se han puesto a trabajar en la economía sumergida; ahora hay que preguntarse cuánto tardaremos en identificar al moreno como al tipo que tiene el trabajo que le corresponde a mi hijo).
Pero Garzón, ya claramente de la mano del partido, con todas las diligencias policiales fabricadas por la mano de su policía compi de cacerías, uno de los favoritos del Calvorota Genial, del Gran Rubalcaba, y convenientemente filtradas a los medios afines, se vió en el mundo de los intocables. Y se pasó de frenada. A los abogados no se le deben grabar las conversaciones que tienen con sus clientes. Está muy feo. Tampoco es bueno que, por más protegido por los políticos que creas estar, consideres nula una Ley en la que sólo un año antes te has apoyado para librar de papeles feos por su hazaña en Paracuellos a ese icono de la libertad que es Santiago Carrillo, y si en España no ha entrado en vigor el Convenio contra la desaparición forzada (es así, de verdad, mira el link), no puedes empapelar por eso y bajo la legislación internacional a los vencedores en la guerra civil montando el teatro del certificado de defunción de Franco. Si, además, teniendo abierto un procedimiento contra un conocido banquero, le pides una pasta para unas conferencias en Niuyork, y al volver de darlas le archivas la causa..., chaval, creo que tienes un problema.
Si, Baltasar, si. Tienes un problema. Aunque todo haya sido por intentar expulsar del mundo político a un partido al que votan diez millones de personas pero firmemente odiado por tus supuestos mentores. Aunque la progresía en pleno haya saltado como un solo hombre (o como una sola hiena) en un tropel de abajofirmantes, porque en el fondo, los que parten el bacalao de verdad te están agradeciendo los servicios prestados y ahora te toca que pagar la factura del GAL y de Filesa. Ya eres un juguete roto. Tienes un problema aunque pronto vuelvan los ecofascistas a salir a la calle a apedrear sedes del Pepé en ese ejercicio de democracia que tan caro le es al Psoe desde siempre, que ya dijo el maestro Largo Caballero eso de “la democracia es incompatible con el socialismo” y, abundando en la idea, el Ministro Galarza apostilló “la violencia puede ser legítima en algún momento”. A pesar de las ansias infinitas de Pazzz del Adolescente Loco. Porque dirán que Garzón no se merece ser juzgado por los fascistas de Falange, Garzón no se merece ser juzgado por perseguir fascistas y corruptos, Garzón no debe sufrir un juicio justo. Ni injusto. Para las masas ecoprogresistas, Garzón no puede ser juzgado. Pero eso sólo quiere decir que el Pepé debe ser condenado a cualquier precio, por cualquier causa, con razón o sin ella. El Pepé, y cualquiera que cuestione la legitimidad del ecofascio redentor para ser eterno gobernante, debe ser inmediatamente eliminado.

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