Según se iban acercando las elecciones me iba asombrando más y más de la profunda estupidez que demostraba una desalentadora mayoría muy mayoritaria de este desgraciado país y, consecuentemente, de la facilidad con la que alguien inteligente pero sin escrúpulos podía engañar y manipular hasta al más avezado y punzante creador de opinión y mantener en un estado de permanente alienación a una inmensa cantidad de pardillos incapaces de pararse a pensar más de diez segundos en la misma idea. Me refiero a la alegría con la que casi todo el mundo recibió la noticia de que estábamos demostrando al mundo que el pueblo español no tiene nada que envidiar al del resto del Norte de África y estábamos reclamando una democracia “real” para nuestro país. Seguro que quienes nos prestan y nos tienen que seguir prestando el pastón que necesitamos para seguir financiando nuestra “falsa” democracia se sintieron muy tranquilos con nosotros y se alegraron de que, por fin, el pueblo español se levantara contra un sistema injusto. A partir de ahora nuestras exportaciones, y todo lo español, se beneficiará del efecto halo de las multitudinarias concentraciones en la Puerta del Sol como pasa con los egipcios de la Plaza Tabhir. Y es que claro, como era un movimiento espontáneo convocado por las redes sociales, le estábamos enseñando al mundo mundial que estamos preparados para entrar en la modernidad.El Gran Muñidor de las Patrañas, el siniestro Rubalcaba, me despierta una abierta admiración. Muchas veces me pregunto cómo ese grandísimo personaje puede ser tan brillantemente astuto, tan perfectamente malvado y tan absolutamente amoral. Estoy convencido de que su proyecto social y político no existe, que parece como si no tuviera ningún destino concreto al que dirigir los rebaños que maneja, o mejor dicho, que le diera igual llevarlos hacia un sitio que hacia el opuesto, porque a él lo que le pone son los medios, el fin le importa una higa.
Y es que este genial calvorota es un profesional de la cosa, es como si fuera un ejecutivo de alto nivel de los que cobran millonadas, de esos que les da igual dirigir Tabacalera que Telefónica, Banesto que Santander: hacen su trabajo y lo hacen muy bien. Cuando nuestro querido Alfredo estaba en edad de merecer, pasaron varios trenes a su alcance y vió claro que el de ucedé podría descarrilar, que el del pecé era demasiado lento, pero que el tren del psoe, que tenía el apoyo de Willy Brandt en forma de marcos de los de contar (ni Flick, ni Flock. Ni una peseta ni un marco... ¿quién se acuerda de aquella cara de González en el parlamento mientras se indignaba como una buscona a la que ofrecen poco?) era el que tenía un recorrido más largo, y se subió a él. Podía haberse subido a cualquier otro, pero la china le tocó al psoe. Y desde entonces sólo ha perdido dos partidas, la que le ganó alguien del que dicen que ha controlado mucho tiempo el partido y que hizo correr la voz de que quería sustituir a un González que estaba aún de cuerpo presidente y la que le volvieron a hacer los mismos en el congreso de dos mil uno colocando a Zeta donde debió estar Bono. Pero ahí siguió Don Alfredo, a la cabeza de la estrategia y sin hablar ni una sola vez de ”los más desfavorecidos”, de “los que menos tienen”, ni de “la codicia de los especuladores”.
Porque a Rub Al Kaba le pone la peripecia y no el resultado, el camino y no la meta. Si mezclas a este tipo al que le importa un bledo el fin pero que está enamorado de los medios con alguien tan amoral como él, pero a quien lo que le interesa es el fin de crear la nueva sociedad que traerá al Hombre Nuevo como quería el Che Guevara, y sin importarle los medios, tendrás un brebaje venenoso como el lapo de una cobra.
Siempre he sentido admiración, repugnancia y miedo hacia el Secretario de Estado de Educación que introdujo la LOGSE, o sea, sentimientos parecidos a los que me despiertan esas arañas peludas grandes como una mano o los avispones que depositan sus huevos dentro de un saltamontes vivo, pero esta vez se ha superado, esta vez me ha dejado con la boca abierta. Ese tipo es un genio. En lugar de discutir con Pepiño sobre la estrategia electoral, le ha apoyado para que fuera el conductor (la alternativa era que lo fuera el marido de la Chacón y le hiciera a ella la campaña), le dejado diseñarla sin intervenir ni descojonarse y le ha dado coba incluso alabando en público su habilidad táctica, y con ello ha conseguido que le apoye en las primarias del partido frente a Carme Chacón (¿te has fijado que tiene la nariz idéntica a la del payaso Fofó?). Pero como la estrategia del de Palas era flojita, una mera repetición de las anteriores campañas creadoras de tensión y llenas de propuestas que hacían saltar al pepé y a los obispos seguidas de apelaciones al miedo a la derechona, al doberman y al franquismo, el taimado Rubalcaba no se ha quedado ahí. Como vió claramente los puntos flacos del plan de Pepiño, preparó un Plan B multifuncional, con posibilidades de ponerlo en marcha, o no, y susceptible de empezar a preparar las cosas para el futuro.
Las debilidades del psoe las tenía identificadas y se resumen en una: Zapatero ha arruinado económica, moral e institucionalmente Estepaís. El hecho de que también haya dividido gravemente a la sociedad civil llevándola a posiciones difícilmente reconciliables, que haya fomentado la atomización de España de manera que tampoco va a ser nada fácil, ni quizá útil, mantenerla unida, o que haya creado una generación entera de semiparásitos iletrados y acríticos con miles de derechos y ninguna obligación, puede ser una estupidez o una traición, pero no es una debilidad en lo que se refiere al matenimiento de sus gentes en la estructura del poder.En este momento, las dos metas que el tenebroso Ministro del Interior tiene bajo la calva son el mantenimiento del poder para su partido y su propia victoria en unas primarias que a punto estuvo de evitar y cuyo plan le estropeó el propio Zapatero (quizá haya una tercera, hacer pagar a Zapatero por obligarle a defender sus dislates y, sobre todo, por no facilitarle las cosas para ser el único candidato y obligarle a desviar su atención para conseguirlo, pero esta la va a conseguir seguro; ni Zapatero se imagina lo que le va a costar el callo que ha pisado), pero los medios que tiene para conseguir la primera están seriamente debilitados: El envejecido diario independiente de la mañana, El País, está en la quiebra y le falta la mano firme y las ideas claras de Don Jesús (que en Gloria esté), y sus lectores son sólo cuatro carcamales que están en un tris de dejar de votarles hartos ya de pasar vergüenza con las soplapolleces del Cantamañanas Jefe, y las nuevas generaciones que ellos mismos han creado se aturullan si leen algo más largo que un tuit o un esemeese. Público, que es el órgano que ha sustituído a El País como creador de opinión progresista, es un coto cerrado de la Chacón (la catalana de la naríz como Fofó) y de Milikito y está dispuesto a defender a Zeta hasta donde pueda, incluso hasta decir que todo lo ha hecho bien (atento: Rubalcaba nunca dice que la política seguida haya sido la correcta), y las fuerzas de choque, esas que apedreaban las sedes del pepé, las del Nunca Mais y el No a la Guerra, los de la ceja y el futuro de colores, esos que fueron la clave en el golpe de dos mil cuatro, tienen un rebote de padreymuyseñormío, basta con recordar que a ellos iba dedicado lo de “la Moncloa no me cambiará” mientras ellos le gritaban aquello de “no nos falles”, y los sindicatos, la otra cadena motriz del Panzer electoral, bastante hacen con estar callados, que entre la eficaz campaña de la derecha demonizándolos como chupópteros y vagos, el descrédito derivado de su silencio mientras esto se cocía y el desgaste de la minihuelga general, su intervención podría ser hasta contraproducente.

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