Un jurista es un pollo que, con un conocimiento amplio de la ley, es capaz de leer una norma, hacer un supuesto análisis teolológico, tomar dos sentencias delirantes de magistrados gagá y las teorías de un catedrático rarito y crear un problema del copón a cualquier leguleyo público o privado al que le toque un jefe o un juez de pocas luces que se haya leído el artículo del jurista. Un abogado es alguien que, con un conocimiento amplio de la ley, soluciona problemas, problemas de presente y de futuro, quicir, soluciona los problemas que hay, pero sobre todo, prepara las cosas para que por más que se tuerzan no surja un conflicto. Cuanto más capacidad tiene el abogado de plantearse escenarios adversos y más capacidad para imaginar soluciones sencillas para solucionarlos, mejor será considerado. Si además carece de escrúpulos morales, también se hará rico.Desde esta perspectiva, qué duda cabe que el mejor abogado suele ser, de entre los brillantes e imaginativos, el más pesimista, el que resulta más capaz de imaginar las más horrorosas putadas que le pueden hacer a su cliente. Hace diez o doce años tuve la suerte de conocer a una de esas personas creativas, con fuerza para impulsar sus opiniones y especialmente capaz de imaginar la más retorcida de las realidades posibles y encontrarle una solución, si es que la tiene, sorprendentemente sencilla. Es abogado, para su fortuna, de los que no se harán ricos, para su desgracia. También es un agonías. Nunca sabré si esa visión dramática de su propia realidad y su capacidad de imaginar su porvenir inmediato como una pesadilla le impulsó a estudiar leyes para defenderse de un futuro previsiblemente cataclísmico, o fue la vocación de ayudar a los demás la que se encontró con ese pesimismo básico que le ha acabado enriqueciendo profesionalmente, pero el caso es que la unión de las dos cosas le ha convertido en uno de los más brillantes analistas con los que me he topado. Eso sí, me ha costado algunos años adivinar si está de broma pareciendo serio o trata las desgracias echándole ironía y retranca para aligerarlas.
Hace unos días estaba de charleta con este abogado y volvió a desconcertarme. Fíjate que soy retorcido y pesimista, pero no había llegado a imaginarme lo que me planteó. Vale, es una barbaridad que no pasará... ¿O si?
- Mira Gato, este tipo ha arruinado España, pero lo más grave que ha hecho para su propio futuro ha sido provocar que los más poderosos estén perdiendo dinero a espuertas, que miles de los que le apoyaron y aparentemente le apoyan estén en serio riesgo de perder su poltrona y, sobre todo, que los más ambiciosos de los suyos puedan ver su gozo en el pozo de una oposición indefinida. Y se lo van a hacer pagar.
- Estoy de acuerdo. Lo van a despellejar en cuanto puedan. Pasará a la Historia Nacional de la Infamia sin oposición de los que supone que son los suyos
- Error. Eso sería reconocer para el partido una mala época, y eso no lo han hecho ni con el golpe del treinta y cuatro, ni siquiera con el asesinato de Calvo Sotelo. A ver. Piensa. ¿Qué se podría hacer para que ganara Rubalcaba?
- Pues si te refieres a un Rubalcaba candidato viendo como el zapaterismo puro se lo come por los pies en medio de este desastre descomunal que tienen montado en la economía y se dedican a intentar colocarse en todas partes evitando que los votantes puedan distinguir entre un antes y un después, podría presentarse diciendo que Zapatero fue un error (woh oh) y que él va a enderezar las cosas. Aunque Zeta seguiría en el partido, Rubalcaba tendría el apoyo de la vieja guardia, de muchos militantes de los de antes de que llegara Zapatero, de los cargos hayan perdido su poltrona en los ayuntamientos y en las autonomías por resentimiento, de los que la han mantenido, por si acaso, de todos los que ven las suyas en el aire y de los progres que se han asqueado de las barbaridades que han hecho y que se decidirían a ir a votar pensando que vuelve el pesoe de siempre. A partir de ahí, con dos diputados populares a quienes se les encuentra nandrolona en su casa, tres registros de despachos y un par de responsables del pepé esposados por las muñecas derechas por supuesta corrupción con la tele repitiendo las imágenes, puede volver a ganar.- Naaah. Bobadas. Si acaso movilizaría a unos cientos de miles y perderían. Piensa que si es que quieren volver a ganar deberían movilizar a un par de millones de votantes, de esos que no se enteran pero que se consideran progresistas responsables. No. Lo único que pueden hacer es convertir a Zapatero en un mártir.
- Eso no colaría. Presentarlo como el héroe que se ha comido el marrón de las reformas a costa de su futuro político no funcionaría, el desastre es mayúsculo y está claro que las reformitas no han servido para nada.
- Que no, coño, que lo que digo es que lo único que pueden hacer es convertirlo en un mártir, en un mártir de los de verdad. Atiende: si estos tíos tienen algo claro es que quienes tienen menos cultura política, menos sentido crítico y peor capacidad de discernimiento, todos esos, han abrazado con fervor la Nueva Fe del progresismo, que puestos a joderse la mañana del domingo yendo a votar, votan psoe, y que quienes se van a abstener avergonzados de los dislates de esta pandilla, puestos a votar, votan psoe. Pero todos estos sólo votarían bajo el influjo de un fuerte impacto emocional que les obligara a defender la democracia haciendo un ejercicio de responsabilidad acudiendo a las urnas. Eso se consiguió en el dos mil cuatro con ciento ochenta y dos muertos en las portadas, que si no, ¿de qué habría llegado ese mindundi a ninguna parte?. Y a ese, ¿quién le echaría de menos personalmente aparte de su familia? ¿quién lamentaría su desaparición?
- ¿Qué insinúas?
- No insinúo nada, afirmo que los que mandan de verdad, los que tienen en su mano los resortes de la sociead han perdido un pastón con sus estupideces, y a esa gente no le gusta que quien les estropea un negocio se vaya de rositas. Si a todo esto le unes que sus hasta ahora fieles colaboradores y correligionarios son capaces de cualquier cosa con tal de no tener que volver a subirse al metro, a pagar los restaurantes con su propia tarjeta, ni a tener que conducir su propio coche pagando de su bolsillo la gasolina, y que jamás perdonarán al responsable de sus desdichas, tienes un panorama tirando a oscuro y tenebroso para el individuo de la sonrisa. Muy pocos se decidirían a frenar un movimiento que convirtiera a Zeta en un mártir de la democracia y que como efecto colateral consiguiera que el psoe volviera a ganar las elecciones encabezado por alguien más sensato y menos torpe.
- Eso es una barbaridad, ¿cómo se te puede ocurrir que nadie pueda pensar en cargarse a Zapatero?
- Pues se me ha ocurrido como se le ha ocurrido a mucha otra gente ¿o es que crees que nadie ha pensado así?
- Vale que haya mucho desviado, pero de ahí a que puedan planearlo, va un trecho. Es delirante.- Que no, tío, que no hay nada de delirio. Que hay cosas que nunca se perdonan, y todas están relacionadas con el dinero y el poder. Y si además de pagar la cagada, puedes servir de escarmiento y beneficiar a los dañados, lo tienes crudo.
- Ya entiendo. Me estás vacilando.
- Evidentemente. Es el principio del guión de mi próxima novela. El Mandatario imbécil tiene un accidente con el Falcon mientras vuela hacia un mitin del partido. Descubren que es un sabotaje que pudo ser impedido. El Vicepresidente en funciones de Presidente disuelve el parlamento y convoca elecciones de inmediato. Los hábiles Tedax logran identificar entre los restos del aparato del finado unas trazas de caca de gaviota. Dos días antes de las elecciones se confirman los rumores de que uno de los responsables del partido de la oposición tiene un cuñado que es amigo de un primo del encargado de mantenimiento que revisó el falcon. Detienen a uno con barba y a una ayudante gordita. Llaman a dar una lección de civismo acudiendo masivamente a las urnas. Ganan las elecciones porque vota hasta el Potito. Pasean a la pilingui que se calza al encargado de la investigación por Sálvame de Luxe y denuncia que en realidad la muñidora es un zorrón que, después de intentar calzarse a un preboste socialista y recibir un gatillazo del copón, asciende en el pepé y decide vengarse cargándose al padre ideológico del partido. Declaran ilegal al pepé y cierran los periódicos que dicen que eso no se puede hacer sin una sentencia...
- Alucinas, colega.
- Probablemente. Pero ¿estás seguro de que eso no puede pasar?
Y el muy cabrón se reía mientras yo, acojonado, rumiaba la cosa...

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