Ayer, cuando empecé a leer las pintorescas declaraciones a cuenta del anuncio de introducción de la estabilidad presupuestaria en la Constitución que hacían los filoindignados, alucinaba con las estupideces que en poco tiempo se habían adueñado de las conciencias de muchos progres; a saber: que eliminar el déficit público equivale a recortar salvajemente los servicios sociales, especialmente la sanidad y la educación.
Está claro que afirmaciones así van destinadas exclusivamente a descerebrados incapaces de mantener la concentración más de treinta segundos en el mismo tema, o sea a la inmensa mayoría de los antifranquistas sobrevenidos y progres calentólogos, incapaces de darse cuenta de que si los servicios públicos esenciales sólo pueden mantenerse con déficit, o sea, pidiendo prestada la pasta, antes o después se te acabará el crédito por completo y ya no será que tengan que recortarse prestaciones sociales, es que resultarán imposibles de pagar y eliminadas por completo
Estaba seguro de que era pura y simple agitprop de la izquierda para más extrema para seguir quitándole votos al pesoe por la zurda, pero me dí cuenta de la segunda derivada. A ver si me explico. Cuando uno tiene que recortar gastos porque ya no llega a fin de mes y ya no puede tirar más de la tarjeta, destina sus mejores esfuerzos a reducir los consumos excesivos, a elegir los productos más baratos y a prescindir de lo que menos necesita. Desde luego, lo último que hace es cancelar los contratos de gas y electricidad, dejar de pagar la hipoteca y prescindir de alimentarse. Por supuesto que lo de no incurrir en déficit significará recortes en los gastos, pero esos recortes irán, sobre todo, contra los gastos superfluos o inútiles, especialmente en el caso de que gobierne alguien sensato.
Y claro, los que aúllan como hienas diciendo que la amenaza es que se recorte en sanidad y educación son los que viven de la teta pública sin aportar nada, los destinatarios de los gastos superfluos que serían inevitablemente recortados, los inútiles sin fin que viven de nuestros impuestos, y claro, ¡hasta ahí podíamos llegar!, retirar la mamandurria de sindicatos, oenegés, cineastas y “gentes de la kultura”, asociaciones mil con tres asociados/directivos y sus sueldos, sería letal para ellos, para los líderes en la sombra de los perroflautas y comecuras. No les preocupa una mierda que la calidad de la sanidad o de la educación se degrade hasta equipararse a la de esos países de nuestra singular alianza de civilizaciones, pero están aterrados con perder la bicoca de la subvención.
Ahí estaba yo, tan contento por haberme percatado de la jugada y tan tranquilo por la cortedad de los argumentos prodeficitarios, dignos sólo de monos aulladores, cuando de repente he caído en que el tenebroso Rubalcaba, en su papel de candidato a ser laminado en unas elecciones, es tan sincero y leal como un argentino en un bar de copas. Y ahora me he acojonado pensando en que si a mí se me ha ocurrido la maniobra, el pérfido y sutil calvorota la tiene preparada desde hace al menos un año, desde que hizo risas y chirigotas de la propuesta pepera de recuperar la ley de estabilidad presupuestaria de Aznar que el prestigioso Zapatero derogó poco después de estallar los trenes de Atocha.
Y es que es evidente que si el desastre psocialista llega a ser de la magnitud que esperan y desean los responsables económicos de los gobiernos civilizados, los economistas, los acreedores de España, los empresarios que se juegan aquí su patrimonio, los parados que se han dado cuenta de que están en la calle por los retrasos en reconocer la crisis, la gente sensata de a pie que está preocupada hasta el temblor por su trabajo y por el futuro de sus hijos, o los que vemos en peligro la libertad o nos avergonzams de la liliputiense presencia de España en el exterior y de la imagen del Rapsoda de Copenhage, será porque muchos de los júligans psocialistas no querrán ir a votar al partido que les ha dejado media familia en paro y preferirán quedarse a ver como Messi le marca tres al Zaragoza o el Madrid golea en Mestalla. La misión que se ha impuesto el peligroso candidato ha sido llevar a votar a esos cientos de miles de desafectos.
Pensaba que su principal arma para la convocatoria de los desafectos a las urnas iban a ser sus camisas pardas, los perroflautas y su movilización callejera y violenta, con esa ideología anarquista tan peculiar que exige un mayor intervencionismo del estado en la economía algunos de cuyos puntos apoya el partido, pero me da la impresión de que no, de que lo que va a utilizar el retorcido candidato para llevar al personal a las urnas van a ser los recortes sociales, eso si, por vía indirecta. No me refiero a que vaya a acusar al pepé de que tiene un programa oculto que incluye recortes, aunque lo hará, ni a que para intentar desmarcarse de Zeta y evitar su maligno influjo vaya a renegar de los recortes en los que él mismo participó, que también, sino que va a utilizar la modificación de la Constitución para prohibir el déficit para hacer que todos, si, todos los progreretes, indignados perroflautas, socialistoides y sindicalistas vayan a votar.
Igual estoy equivocado, pero si yo pudiera, lo haría. Cuando saltó la noticia de que lo que los Merkozy nos exigían hacer lo íbamos a meter en la Constitución, además de las sandeces a las que me refería antes, apareció un movimiento muy bien organizado que exigía que si se iba a modificar la Primera Ley, se les/nos diera derecho a votarla. En poco tiempo, un mogollón de prebostes psocialistas amenazaban con subirse al carro de la protesta contra los previsibles recortes que supondría la prohibición de gastar más de lo que se ingresa. Rubalcaba se veía obligado a decir que Zeta le había convencido de que eso era lo bueno la noche anterior, mientras veía cómo sus propuestas sociales para las elecciones se iban al garete ¿cómo podía proponer nada que implique seguir derrochando inmediatamente después de haber prohibido tener déficit?.
¡Pobre Zapatero!, pensé. ¡Hacerle semejante faena a Rubalcaba va a hacer que lo despelleje, nadie putea a D.Alfredo sin recibir un saco de palos a la primera oportunidad!, Si además es el propio Rubalcaba quien tiene que sentarse con los diputados díscolos a negociar, el odio hacia Zeta va a ser africano. Zapatero va a salir gravemente maquillado cuando Rubalcaba sea el que mande. Un momento... ¿negociar...? ¿he dicho negociar...? ¿cómo que negociar?. Y ahí me caí del guindo y me dí cuenta de que el pesoe puede ganar las elecciones.
La hoja de ruta es tan sencilla como el mecanismo de un chupete. Primer paso: Gigantesca campaña mediática para que todo el mundo se olvide que limitar el déficit es, simplemente, no gastar más de lo que se ingresa y convencernos de que se trata de imponer enormes recortes sociales en prestaciones básicas (la sanidad, la educación, las pensiones, el desempleo, el sueldo de los funcionarios...), aliñada con toda probabilidad con una huelga general que el gobierno en la sombra de Rubalcaba, matando ya al padre Zapatero, alentaría con más o menos fuerza, no olvidemos que es el ministro virtual del interior. Para esa fase cuenta con un mes, hasta el 30 de septiembre, momento en el que el último pleno antes de la disolución de las Cortes acuerde la reforma de la Constitución ¡con el contenido que el propio Rubalcaba haya pactado con los “agentes sociales”!
Lo bonito de esta fase sera que, despues de una cierta matraca de los medios con discusiones pseudo jurídicas sobre la procedencia o no de someter a consulta popular cualquier modificación de la Carta Magna, acabará con una propuesta de enmienda constitucional que se someterá a referendum el mismo día de las elecciones generales.
La segunda fase se dará en la campaña electoral. Mensaje de IU, de los nacionalistas y de muchos psocialistas (por lo bajini): Vota no en el referendum y luego, en las otras dos urnas, vótanos a nosotros. Mensaje de Rubalcaba: Si vosotros queréis (o sea, si no impedís el déficit público en el referendum), os voy a pagar las vacaciones en el Caribe, os voy a regalar un Cayenne y, a los parados les voy a pagar el sueldo íntegro para que puedan vivir con dignidad; en caso de que el referendum sea favorable a la modificación, no recortaremos derechos sociales, sino que se lo haremos pagar a los ricos. Mensaje del pepé: hay que ser serios, no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades.
No me cabe la menor duda de que si le preguntas a cualquiera si voluntariamente está dispuesto a meterse el dedo en el ojo propio, pocos contestarían que sí, que quieren sacrificarse y vivir puteados porque han vivido demasiado bien y ahora tienen que purgar sus múltiples pecados, ni de que si llevas a referendum la pregunta “¿Quiere Vd. que se recorten servicios sociales esenciales para vivir con dignidad?” no solo es que vaya a ganar el No, sino que es que irá a votar el noventa por ciento del personal, hasta el Potito se va a acercar al colegio electoral, así que el referendum impedirá que se modifique la constitución. Y los que vayan a la urna del referendum a decir que quieren seguir viviendo como reyes, votarán en las urnas de al lado para el Congreso y el Senado. Y la mayoría votarán al pesoe.
Con Rubalcaba otra vez en el gobierno seguirá el déficit, y si con ello los europeos se mosquean y amenazan con dejar de prestarnos dinero que malgastar, ...no pasa nada. Ya se hablará de Islandia y de que pese a su voto popular contrario al pago de la deuda externa ahí siguen con su dignidad intacta y viviendo estupendamente. Y nada de eso de recortar prestaciones sociales, que cuando ya no quede para pagarlas, simplemente desaparecerán como los medicamentos de las farmacias de Castilla La Mancha, y nadie podrá protestar porque hemos sido nosotros mismos, votando en un referendum, quienes hemos querido que sea así.
Por favor, si hay un constitucionalista en la sala, que me diga urgentemente si hay alguna ley que prohiba que un referendum coincida con unas elecciones.

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