Se va acercando el momento en el que ese killer disfrazado de vago grandote que es Rajoy nos va a contar cuán dolorosa va a ser la sodomización a la que nos van a someter a la salud de los derroches, disparates y sandeces del cantamañanas que sigue gobernando de interino. Cada vez que me acuerdo de la bajada de sueldo que me arrearon hace año y medio y veo las aceras y rotondas del malhadado Plan E, me acuerdo también de su querida mamá y del señor padre de ésta, el capitan aquél que fusilaron porque lo pillaron pasando información al otro lado.Y es que está claro que el gobierno que viene nos va a patear las tripas a conciencia, porque nuestra forma de vivir no se sostiene. Y no es una apreciación subjetiva no, son datos: si el estado gasta más de lo que ingresa, es que no se sostiene y hay que recortar, si los particulares tienen una deuda superior a todo lo que se va a a producir en un año en el país y ya hay un ocho por ciento que no puede pagar, es que no se sostiene, si tenemos un paro porcima del veinte por ciento, es que no se sostiene y hay que asumir que no nos merecemos lo que nos pagan ni los incontables derechos que nos hemos arrogamos. Si nadie quiere comprar deuda española, ni pública ni privada, porque no se fían de nuestra capacidad para devolverla, o bien se nos ocurre una forma para sobrevivir sin ayuda de nadie después de decirles a los acreedores que lo tienen crudo para cobrar porque no tenemos con qué pagar, o bien ponemos en marcha las reformas necesarias para devolverle la confianza en nosotros a los tipos a quienes le pedimos prestado. Y eso último pasa (i) por reformar el esquema de ingresos y gastos de manera que nuestras necesidades y nuestra deuda dejen de incrementarse sin control, incluyendo una reforma laboral que reduzca los gastos del paro, y (ii) por convencer a alguien mientras esa confianza se recupera, de que nos adelante lo necesario para ir devolviendo lo que se debe y va venciendo.
En un post anterior decía que la solución razonable era que el BCE comprara la deuda de los países descontrolados creando dinero de la nada para comprar la deuda que emitan, y que una inflación moderada era bastante castigo para los países que tuvieron los santos cojones de elegir para gobernarlos a unos idiotas populistas sólo dispuestos a comprar votos gastando la pasta que no tenían en gilipolleces, y para los que se aprovecharon de las circunstancias para colocarnos sus productos y obtener beneficios de una deuda sobrecolateralizada y con la superseguridad de la triple a de mudis y estandarsanpurs que nuestros bancos emitían con una constancia que solo alarmó a cuatro pesimistas patológicos. Y añadía que eso sería lo que acabaría pasando en cuanto los países más intensamente idiotas pusieramos remedio a los desequilibrios fiscales que nos han llevado a la quiebra tomando medidas de ajuste y flagelo.
Y más o menos a ese acuerdo se llegó hace unos días en la cumbre semestral de la UE. Todos, menos la pérfida Albión, aceptaron entrar por el camino señalado por Merkozy en dirección al IV Reich. Vendrán problemas, me dije, pero las bases de la solución ya existen, se acaban de poner; así que tranquilo todo el mundo, preparados para apretarse el cinturón hasta que duela, que en unos pocos años, todos volveremos a funcionar otra vez, pero esta vez como adultescentes en libertad vigilada.
Pero casi inmediatamente después, empezaron a sonar los bocinazos. El candidato socialista frances, un tipo probablemente con el buen nivel intelectivo y moral de cualquier psocialista español, dijo que ese acuerdo no lo quería, y que si ganara las elecciones (que entra dentro de lo posible, por cierto), lo denunciaría y pediría su reforma. El Rey de España, en un brindis de despedida a los ministros por fin salientes, dice que “vendrán tiempos muy duros”; los mercados ceden ligeramente, pero no lo que se esperaba, desde el FMI nos avisan de lo peor... Sinceramente, cuando además he visto el careto de Mariano, me he acojonado. ¿No estarán planeando otra cosa? ¿no será este un movimiento de distracción para ganar tiempo? ¿de qué va esta movida?
Y el caso es que con la situación actual, en la que parece que se ha puesto remedio a los males de la eurozona, se atisban dos problemas endógenos de difícil arreglo: por una parte, está claro que este esquema del euro sin un gobierno común que al menos marque el camino de la economía de cada uno de los países de la zona no funciona para nada, de ahí la necesaria cesión de soberanía que se ha acordado. Pero a ver cómo coño consigues convencer a una turba de indocumentados de que si son pobres no pueden vivir como hasta ahora como si fueran ricos; a ver como coño impides que en cuatro o cinco años, esas manadas de votantes descerebrados vuelvan a elegir a un insensato populista como el que ha asolado esta desgraciada nación durante los últimos siete años.
Y por otra parte, está el problema de la productividad: unos países son más productivos que otros porque la algarabía de la moneda única ha colaborado en que los países gobernados por cantamañanas profesionales y habitados por ganapanes envidiosos, en lugar de esforzarse para alcanzar a los serios, se hayan dedicado a vivir de la mamandurria que les echaban los populistas en sus pesebres y vivían mucho mejor que antes y sin dar un palo al agua.
Y me he dado cuenta de que la solución para estos dos problemas no es ya que sea difícil, es que es seguro que los idiotas de los países tontos, no contentos con haber quebrado una vez, estarían dispuestos a quebrar una segunda al grito de “el estado del bienestar es intocable” y “el que venga atrás, que arrée”, y la prueba está en que a pesar de que la situación es verdaderamente desesperada, el acuerdo intergubernamental de hace unos días habla de ajustes, sí, y de política fiscal coordinada, también, pero lo hace así como de pasada, en una especie de promesa de destinar sus “mejores esfuerzos” o alguna sinsorgada de esas que se incluyen en los “yentelmen agriment” y que quieren decir que, sobre ese tema, ya se irá viendo.Ójalá esté equivocado, pero la cosa huele a dinamita, a dinamita de voladura. A mi me acaba de pasar una cosa parecida cuando he empezado a escribir este post y a los dos párrafos me he dado cuenta de que no iba por buen camino: he optado por borrarlo todo y empezarlo otra vez. Y es que lo mejor que se puede hacer cuando algo no funciona porque está mal diseñado es destruirlo y volver a empezar.
¡Mira tu si mi imaginación calenturienta fuera a estar en lo cierto y los acuerdos de verdad del otro día en Bruselas, además de ocultos, estuvieran relacionados con el mantenimiento o no del euro...! Y la cosa no iría por la salida de algún país de la moneda, porque obligaría a una dotación del cien por cien de las deudas en manos de los bancos occidentales, teniendo en cuenta que es obvio que el país expulsado no podría pagar la deuda contraída en euros, ni por la vía de que se salieran los países más poderosos para crear otra moneda y que los periféricos nos quedáramos con el euro y la maquinita como apunté hace alrededor de un año, porque ahora, con la evaluación que hacen los mercados de lo que está como está, sin un liderzago claro entre los que seguirían con su monedita, y aceptando como ajustes presupuestarios unos que no pasan de vagas promesas y sólo a regañadientes, la cosa no duraría y en menos tiempo de lo que se tarda en decirlo nos pelearíamos unos con otros y quebraríamos todos.
No. La cosa iría por la desaparición radical del euro como unidad de cuenta, y con vuelta de cada país a la suya propia con una paridad uno a uno. De golpe: ¡Pam! Ya no existe el Euro. Y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Tendría la ventaja de que, al desaparecer el euro por completo, cada país y cada entidad de un país pagaría su deuda en su propia moneda, quicir, que nadie podría exigir que Grecia pagara su deuda en euros, sino en dracmas, ni a España que pagara en marcos, sino en pesetas, es decir que ningún país llegaría al impago (oquis, alguno tendría una depreciación inmediata y descomunal y sus acreedores pérdidas, pero de alguna manera, eso ya está descontado y sería lo que se llama riesgo país y luego riesgo divisa), las devaluaciones devolverían competitividad a todos y llevarían humildad a los idiotas dejando a cada uno en su sitio, al país pobre como pobre y al país rico como rico, tendrían mucha inflación los manirrotos y los no manirrotos sufrirían una significativa pérdida de mercado, pero adicionalmente, y eso es lo importante, posibilitaría el inicio de una Unión Monetaria o IV Reich en condiciones de funcionar como lo que todos creíamos que se estaba intentando, como una Europa unida de verdad, sóloda y poderosa, para cuyo ingreso resultaría obligatoria la pérdida de soberanía nacional en materia fiscal o presupuestaria.
La cosa sería algo así como ¿quieres estar con nosotros, con la inflación controlada, con bajos tipos de interés, creciendo y viviendo cada vez mejor? ¿si?, pues tienes que renunciar por completo a la posibilidad de decidir que vas a gastar más de lo que ingresas, porque unos organismos serios te dirán que es lo que tienes que hacer y tu vas a tragar, tienes que adoptar un esquema legal, especialmente en áreas fiscales, laborales, sanitarias y migratorias, que se te va a imponer sin que puedas rechistar; unos señores muy malencarados que ni buscan cariño ni tienen necesidad de comprar votos te dirán cómo tienes que organizar muchas cosas cuando se te puedan desmadrar, y tendrás que recaudar unos antipatiquísimos impuestos, la mayoría de los cuales los diseñaremos nosotros.
En fin, que si eso es lo que pasa, después de cuatro, cinco o diez años de devaluaciones, pérdidas de poder adquisitivo, redefinición del catálogo de derechos, esfuerzo, trabajo y sufrimiento sólo para ir sobreviviendo, cuando ya sepamos que para tener algo hay que currárselo y que eso no es fácil, podremos elegir entre ser como la Alemania Oriental desde el ochenta y nueve, o volver a ser la España del ochenta y cinco. Y como nosotros, todos los demás.

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