lunes, 14 de junio de 2010

Memoria Histórica: Los diarios de Alcalá Zamora

Estaba mediada la Guerra Civil. Y se estaba perdiendo por el Frente Popular. Dicen que fué el Doctor Negrín, Presidente de la República por entonces, quien dió la orden de reventar todas las cajas fuertes particulares de los bancos, recoger lo que había por allí y requisarlo para el bien de la República. Con ello se consiguió mantener al Gobierno de España en el Exilio durante un porrón de años. Podrían haber sido muchos más, pero, dicen, el Doctor Negrín había encontrado una nueva forma de administración de bienes ajenos y con unos gastos parece que poco adecuados a lo que cualquier ideólogo socialista honrado (¿no es tan oxímoron como “el Pensamiento Navarro”, que decía Unamuno?) consideraría como un nivel de vida más que aceptable o incluso alejados de lo que cualquier observador imparcial calificaría como razonables, así que se recortó el futuro de ese gobierno de gorrones exiliados y al Doctor Negrín se le retiró el carné del partido, por chorizo (hace no muchos meses se les ha devuelto, a sus descendientes y a los de sus partidarios, en un fiestorro organizado por la explosiva Leire, esa chica que, cuando encuentre el champú mas en línea con su estilo personal estará perfectamente preparada para sustituir a Belén Esteban en el imaginario colectivo, que quedarse con dineros ajenos no es algo por lo que deba expulsarse del partido a un psocialista de pro, ni siquiera algo de lo que deba avergonzarse.

En fin, que entre esas cajas fuertes desvalijadas, o requisadas por necesidades de la defensa de la República que decían entonces, o exigidas como esfuerzo suplementario a los ricos, que se diría ahora, no estaba la personal de Don Niceto Alcalá Zamora, ese monárquico reconvertido a Presidente republicano entre el treinta y uno y el treinta y seis al que tuvieron que echar de su alta magistratura porque, dicen, no veía con buenos ojos el pucherazo del 16 de febrero del 36, y además, al ser de derechas, no podía entrar en los planes de Prieto como sí entraría Azaña, ese venenosísimo personaje, del que se dice que fué quien diseñó, al alimón con Santiago Carrillo, entonces Consejero de Orden Público, la orden de reventar la caja fuerte del Credit Lyonais en la que Don Niceto guardaba sus diarios.

Y los diarios se perdieron como se perdió la pasta de las cajas reventadas. Alcalá Zamora escribió sus memorias desde el exilio (voluntario, tengo entendido, que Franco no quería hacerle daño alguno), pero no eran lo mismo. Faltaban sus impresiones inmediatas. Eran mil doscientos documentos de un valor historiográfico espectacular. las impresiones dia a dia, de un privilegiadísimo protagonista, no sólo espectador, y de un periodo esencial de la Historia de España. Desaparecidas.

Pero cuenta Cesar Vidal que un buen día de 2008 alguien le ofreció venderle esos originales por sesenta mil euros. Lo puso en conocimiento de la Guardia Civil, y trincaron el material en una Casa Rural en Soria. Y las autoridades se incautaron de esos mil doscientos documentos. Ahora sus herederos, los Alcalá-Zamora Queipo de Llano (en todas partes cuecen extrañas parejas), han reclamado del Gobierno español que se los entregue, que son sus dueños legítimos, los herederos testamentarios, incluso expresos, de esos papeles. Sospecho que previamente han hecho una investigación seria sobre el pollo que se los quería colocar por una cantidad casi simbólica a Cesar Vidal y han concluído que no se trata de una celada del Insigne Calvorota, del Gran Rub-Al-Kabba, del siempre glorioso emir de los desiertos lejanos y las montañas remotas, para colarles material averiado, reconducido o directamente prefabricado por sus amiguitos de Canillas.

Les han dicho que no se los dan. Que su contenido puede “crispar” (sic) a la sociedad española, supongo que porque es una parte de la memoria histórica que no puede ser conocida por estos débiles españoles que les votan, o porque tienen que repasarlos por si alguno de esos papeles contradice lo que ellos mantienen como verdad verdadera de la República y tienen que destruirlo (pincho de tortilla y caña a que en ellos se pormenoriza el proceso de ejecución del pucherazo del treinta y seis y el desarrollo del golpe contra la república del treinta y cuatro). ¡Mira tú si ahora resulta que en vez de mil doscientos papeles son sólo mil cien...!

¿Os dais cuenta de la gentuza que nos gobierna? ¿Es imaginable que el gobierno de uno de los estados miembros de la Unión Europea (que preside Zeta) esté escondiendo unos papeles de un probablemente altísimo interés histórico, que podrían despejar mitos y leyendas a cascaporrillo? ¿Cómo coño se permiten erigirse en guardianes de nuestra estabilidad emocional? ¿No es eso el fascismo, otra vez? ¡Serán chorizos!

1 comentario:

  1. http://www.galeon.com/razonespanola/re82-san.htm

    Más memoria. Esto tampoco lo cuentan, para no enseñar lo chapuzas que fueron (y son)

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