Vale. Con la militarización de los malvados controladores y la bajada de sueldo que nos han cantado mil veces que les forzó Pepiño cuando había gente que le llamaba Don José, el populacho español se ha dado cuenta de que el gobierno psocialista, contra quien está de verdad es contra los ricos como esos controladores, así que protestará menos contra los mil recortes y penurias que van a tener que tragar. Para eso ha servido la declaración del Estado de Alarma... Pues mira, no sé por qué, pero no acabo de tener claro que eso sea todo.Porque algo se escapa ¿no?. A ver. ¿Por qué montar un circo que parece que hemos quedado en Europa como quedó Cagancho en Almagro? ¿Para qué?. A mí se me ocurre que puede haber tres argumentos, cada uno elaborado para un nivel diferente. El primero sería para el caso de que se descubriera que todo fué una provocación calculada: se trataba de proteger al sector turístico, porque esos malvados estaban preparando una huelga ilegal durante las navidades y los mayoristas de vacaciones lo sabían y no compraban destinos a España; lo único que se hizo fue adelantar el parón para asegurar a la industria turística que durante las navidades no iba a haber problemas.
El segundo, que se trató de una operación de imagen: durante varias semanas en todas partes se decía que el Adolescente no gobernaba, que mientras las cosas iban de mal en peor, este gobierno malhadado estaba cruzado de brazos, paralizado de miedo por los efectos electorales de unas medidas económicas que no se atrevía a tomar a pesar de que eran imprescindibles. ¿Qué mejor que montar un follón del demonio, poner en el disparadero a unos malos malísimos, ricos riquísimos con una ley que derogara el convenio colectivo que acababan de firmar unos meses antes y ponerse duro durísimo con ellos después de una campaña propagandística brutal sobre los perjuicios con que esos desalmados estaban azotando a los pobrecitos trabajadores que se iban a pasar unas merecidas vacaciones al quintocoño? Pues eso. La jugada les salió niquelada. ¿Alguien ha oído desde entonces acusar al gobierno de no hacer nada?. El personal está encantado con un gobierno capaz de meter en cintura a unos privilegiados que llevan toreándonos veinte años. Y nadie se da cuenta de lo que hay.
Porque lo que hay, es el tercer argumento, es que se da un pasito más en las tendencias liberticidas de los progres. Hoy militarizo a los controladores, como Arias Navarro militarizó a los del Metro, mañana militarizo a los médicos andaluces que se movilicen si dejan de cobrar, pasado mañana, a los de cualquier empresa que se considere estratégica, al otro a los periodistas de El País en huelga contra los ajustes de Liberty en Prisa, y así, hasta que la represión de cualquier acto contra el gobierno por la vía de poner en la calle a algunos sea algo hasta bien visto por la sociedad por ser menos drástico que una militarización. ¿Cuánto van a tardar en promulgar una Ley en la que la militarización sea sustituida por la puesta al mando de cualquier sector, de cualquier empresa, a un civil designado por un “comité de sabios”.
¡Pues cojonudo para cuando gobierne el Pepé!, dirás, ingenuo lector. Pues no. El tenebroso Rubalcaba sabe que en los genes del Pepé no cabe hacer esas barbaridades, no porque sean más buenos que el pan, sino porque saben que si llegaran a hacerlo, la progresía se les echaría encima, y no precisamente en columnas de prensa ni en tertulias radiofónicas, sino en la calle y sobre sus personas, que ya han empezado a entrenarse en Murcia, cuando no dejan entrar a los parlamentarios a la Cámara regional y aporrean a un senador y a un parlamentario (del Pepé, claro). Con lo del Prestige y con lo del No a la Guerra les salió putamadre: más de trescientas sedes Populares atacadas y las hordas multicultis supermotivadas, porque ahora, Iñaki, nos conviene un poco de tensión.
Que eso es ponerse en exageración negra, dirás, que eres un pesimista. Y no es exageración, eso me decían cuando todavía en el dos mil tres me temía que si una casualidad llevaba a Zapatero al poder (luego no fué una casualidad, fueron doscientos muertos), los grandes daños caerían sobre la libertad. Y aquí estamos, con el gobierno que más cosas ha prohibido desde la constitución del setenta y ocho, que, al fin y al cabo, estos pollos se consideran herederos de la segunda república, de ese régimen totalitario autor de leyes tan progresistas como la de Defensa de la República, con la que las decisiones de cierres de periódicos o extrañamientos (destierros) personales las tomaba el Ministro de Gobernación, o sea, el Rubalcaba de entonces, o como la de Vagos y Maleantes, que era tan democrática que Franco la mantuvo en vigor, de ese régimen que permitió quemar iglesias y conventos, disparar contra los “fascistas” o esconder a los asesinos del líder de la oposición en el domicilio de una diputada (Margarita Nelken, a quien ahora dedican calles y colegios) hasta que pudieron hacer desaparecer, a punta de pistola, el sumario del crimen. ¡Coño, que estos tíos han prohibido vender chuches en los colegios!¿Crees que exagero? Pues ahí tienes la Ley Sinde, que pretende cerrar sitios web porque en ellos se produce la ilegalísima y perjudicial descarga de contenidos protegidos por los derechos de autor. Pues ¿sabes?, ni son ilegales, porque lo que contienen son enlaces a otros sitios donde uno puede descargarse lo que le pinte y no desgargas, ya hay varias sentencias que lo reconocen, ni son perjudiciales para los "artistas", porque contra lo que los de la Zeja creen, si impides que alguien se descargue uno de sus discos o una de sus películas, no va a comprar el disco ni la entrada para el cine, sino que va a pasar de ellos como de comer caca de perro y poquísima gente conocerá al artista cultureta, con lo que pocos irán a los bolos que pueda dar en las fiestas de los pueblos aunque el concejal de festejos lo contrate, los mismos pocos que verán su siguiente película si no les gustó la anterior, que vieron de gañote. Esos merluzos se creen que la gente se descarga cosas para no comprarlas y que las compraría si no pudiera descargarlas. ¡Serán gilipollas!
Y eso lo sabe el gobierno, pero no se trata tanto de hacerle el caldo gordo a sus amiguitos del “mundo de la cultura”, que también, como de cerrar páginas web sin intervención judicial (que los jueces sólo aparecen como ejecutores de las decisiones de lo que podría ser la “Comisión Estatal de Censura”) con la excusa de que en ellas se cometen actos ilegales. Ahora dime tú, ingenuo chavalote, que ni se te pasa por la cabeza que el cierre de webs por caer en ilegalidad no se va a extender a las que alojen críticas al aborto porque es un derecho de la mujer, a las que puedan considerarse homófobas porque critican el homotrimonio, que también es un derecho, a las que critiquen las autonomías, constitucionales, a las que se burlen de la prohibición de que los niños coman bollicaos en el recreo, porque atentan contra su salud, a las que hagan publicidad del tabaco o de las hamburguesas XXL, a las que digan “Pepiño”, o a las que nieguen el Cambio Climático, antes Calentamiento Global.
¿Que exagero dices? Un ejemplo de ayer mismo: Dice la Constitución que nadie puede ser privado de su propiedad salvo por razones de utilidad social y previo pago de la correspondiente indemnización. Pues bien, desde hace mucho tiempo, las leyes prevén la incautación de los instrumentos utilizados para cometer un delito; hasta ahí, vale, a todos nos ha parecido estupendo. Hace quince o veinte años, después de decenas de noticias sobre las riquezas de los narcos en los medios, se incluyó en la Ley la posibilidad de incautarse de los bienes que los delincuentes hubieran obtenido con la comisión de los delitos de narcotráfico para destinar su producto a la ayuda a los drogodependientes; casi nadie se quejó. No hace demasiado tiempo, también después de una sobrada campaña, se incluyó la incautación de los coches de los “conductores suicidas”. Sólo algunos nos llegamos a preocupar. ¡Que se jodan esos cabrones! pensó la inmensa mayoría. Ahora, si te pillan en un control de alcoholemia con dos cañas o bajas a noventa la Castellana, también se pueden incautar el coche. No dejarlo en depósito hasta que hayas cumplido la sanción, no. Se lo quedan. Dará lo mismo que sea un coche nuevo o un cascajo, que sea tuyo o de tu cuñao: el coche se lo quedan por la cara. ¿Te parece bien? ¿No? Pues casi todos se lo han tragado como una medida de orden y seguridad.Y ahora falta la segunda. ¿qué van a hacer con los coches que se incauten? ¿crear un nuevo cuerpo de funcionarios que los cuide y los ponga a punto hasta que salgan a subasta o un cuerpo de Comerciales del Estado que los vendan puerta a puerta, o van a dejarlos morir en un pudridero? ¿de verdad te crees que el funcionario no avisará a su amiguete –oye tío, que hemos pillado un mercedes nuevo acojonante, que si te interesa-?. Y la tercera, ¿Qué crees que va a aumentar, la venta de coches nuevos o la de cascajos desahuciados?
¿Te parecerá bien que se incauten de tu ordenador cuando “tengan el convencimiento fundado” (eso decía la Ley de la Patada en la Puerta de Corcuera) de que te descargas pelis o música? ¿Te parecerá bien que te birlen el coche nuevo ¡Exprópiese! porque has pasado a ochenta por una zona señalizada como en obras (si, de esas que están las señales pero no las obras, sino sólo un radar) y marcada a treinta? ¿Te parecerá bien que militaricen o sometan a Consejo de Guerra a la plantilla de un periódico desafecto que ha creado Alarma con sus informaciones?
No te parecerá bien, pero si entre todos no le ponemos remedio, lo acabaremos viendo. Me lo decía ayer un maño listo: “Hace nada, España quería ser Europa, ahora parece que queramos ser Venezuela o Turquía”.

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