Pues no, no va a sr como en el noventa y seis, y Zapatero no es el héroe que entrega su futuro por el bien de los demás. A pesar de lo que dice la gente cuya poltrona depende de él, los que quieren salvar su imagen, los que pretenden que el Psoe no sea arrollado en las elecciones como se merece por haber traído la división y la ruina, Zapatero no se va a quemar a lo bonzo por el bien de su país tomando las decisiones que tiene, que debe tomar, sólo quiere que lo parezca para que se le perdone el desastre que ha provocado, quiere seguir riéndose de los españoles. Este pollo y quien le aconseja son verdaderamente taimados. Incluso él mismo debe sospechar que haga lo que haga, lo más probable es que pase a la Historia como un mentecato integral que casi consiguió arruinar y destruir definitivamente a la nación más antigua de Europa. Quiere minimizar los daños a su memoria, pero no pretende comerse el marrón de las reformas, sino dejarle instaladas al Pepé varias bombas para que le estallen irremediablemente cuando intente arreglar el desaguisado. Me explico.Si los mercados necesitan estar convencidos de que no les vamos a dejar colgados y sin pagarles lo que debemos para seguir prestándonos, es necesario que piensen que las medidas que tomemos van a ser bastantes para que España se ponga a producir ya mismo y que no va a quebrar en los próximos tres, cuatro o cinco años. Para conseguir ese efecto, Irlanda pasó de los sesenta y cinco a los sesenta y ocho años la edad de jubilación de un día para otro, o sea, durante tres años no se generaría ninguna nueva pensión y se ahorraría la de los vejetes que fueran palmando. A pesar de que en España debería hacerse algo así, la cosa se va a ir alargando durante quince años. A quienes nos tienen que prestar el dinero comprando bonos a corto y medio plazo les importa un carajo lo que vaya a pasar dentro de diez años, quieren que sus intereses y su principal se les paguen en su momento. Los analistas saben que si no crece la economía no se crea empleo y viceversa, y les tranquiliza muy poco que en se rebajen las indemnizaciones por despido sólo en algunos casos, necesitan que las regulaciones laborales sean homologables a las europeas y no lo son a pesar de la tímida reforma, necesitan que la competitividad empresarial no se vea arrasada periódicamente por convenios colectivos obligatorios de alcance estatal, que las regulaciones masivas de empleo no deban pasar un filtro administrativo primero y uno judicial después, que las empresas que tienen que generar los impuestos con los que se les devolverán sus préstamos puedan acoplar sus plantillas a sus necesidades y puedan sobrevivir, y no que tengan que demostrar dos años de pérdidas para así, cuando ya sean inviables, se les autorice a regular su plantilla justo antes de entrar en concurso y liquidarse... Y así mil detalles.
El acuerdo sobre las pensiones que acaban de firmar con los sindicatos es una forma más de intentar engañar a los mercados, a quienes tienen que arriesgar su pasta prestándonosla. No me cabe duda de que Z no quería ir más allá con la adecuación de las pensiones a la realidad, pero como alguien debió convencerle de que la bromita no iba a colar, justo antes de que la fracasada Angela Merkel viniera a Madrid a regañarle en persona, forzó a los sindicatos a hacerse una foto con una mini reforma cuya utilidad y necesidad comparten los sindicatos. Su coste para las partes es mínimo: a cambio de no poder poner mala cara (basta con eso, que no pueden ni pensar en una huelga general que pudiera mantener su cara obrerista pero que iba a fracasar estrepitosamente), los sindicatos seguirán recibiendo un pastón en subvenciones y prebendas. Cuando Merkel le diga que esa reforma no garantiza nada, podrá responderle que garantiza la colaboración de los sindicatos en la recuperación, que eso es mucho mejor que un ahorro de los pocos equismil millones que se ahorraría con un ajuste serio.
Y fíjate, hay algo de lo que nadie habla: la capacidad de un estado para devolver lo que le prestan pasa por su capacidad de recaudación, y para recaudar debe haber mucha gente que gane dinero. Para que haya quien gane dinero, se precisa que los productos que vende el país sean competitivos, es decir que sus costes de producción sean los más ajustados que se pueda. Una de los principales partidas del coste de producción es la energía y gracias al Hijo del Viento que es Señor de la Tierra tenemos la energía más estruendosamente cara del mundo occidental. Está claro que podía haber ajustado el mix energético incrementando la potencia nuclear prácticamente sin coste electoral alguno: si él lo dice, su partido no iba a chistar y, desde luego, el Pepé iba a aplaudir con las orejas. Pero no. Esa reforma imprescindible se la va a dejar al Pepé.¿Conseguirá nuestro héroe engañar a la supervillana Merkel? Pues mira, me da la impresión de que no va a poder. Otra cosa es que la alemana se haga la tonta para que los mercados no tumben a España y sus bancos y sus fondos de pensiones no sufran innecesaria y exageradamente, que diga que España es estupenda para no tener que soltar un pastón ya mismo en el rescate y así ganar tiempo mientras prepara una quiebra apoyada o una intervención a cargo del directorio europeo (mira tú, que va a ser a eso a lo que se refería Zapatero cuando hablaba de “volver al corazón de Europa”). Ahora bien, dudo que se le haya olvidado la putada de Eon y Endesa, y a lo mejor le hace daño mentándole en privado y en público la política energética.
Así que no. Las reformas que dicen que son el marrón que se va a comer Zapatero por nosotros no son tales. Ni son bastantes ni son siquiera útiles. Cuanto el Pepé llegue al gobierno, si quiere impedir que esto estalle va a tener que intentar imponer la auténtica reforma laboral y la auténtica reforma de las pensiones que España necesita para sobrevivir, que son más duras que las bobaditas que está acordando este ruin personaje. Y ahí esperan los sindicatos ¡Se va a enterar el Pepé de lo que son revueltas tunecinas! Ya han empezado en Madrid a entrenar los sistemas de sabotaje y en Murcia la violencia física contra el partido como si se les hubiera olvidado el acoso a las sedes cuando lo del Noalaguerra. No se van a parar, y cuando se empiece a meter mano en los costes energéticos cancelando el cierre de la central de Garoña, los ecologistas antinucleares psocialistas podrán recuperar para su causa a “la gente de la cultura”, a los del pesebre de las subvenciones y a los lectores (?) de Público y convocar manifestaciones sesentayochistas en defensa del medio ambiente. Como cuando colocaron cacas de lince en la carretera que quería hacer Esperanza Aguirre. Va a ser como cuando el Prestige, pero las campanadas de fin de año, en vez de sirenas de pescadores, Telecinco las dará con explosiones nucleares.
Y como hizo González con Polanco y su Sogecable, como traca final de su mandato, Zeta puede verse tentado de enriquecer a sus amigos con en el mismo movimiento con el que impedirá que Rajoy pueda tener el menor margen financiero de maniobra. Lo único que se podría vender el Pepé para conseguir un dinero que nos ayudaría a superar lo peor de la crisis eran las cajas de Ahorros. Pues no va a ser así, las va a vender ZetaPé.
Cuando el anterior gobierno psocialista tuvo que intervenir un gran banco, después de sanearlo lo sacó a la venta. Pero nadie sabía bien cuánto valía, cuánta podredumbre escondía en sus tripas. Un gran banquero se enteró y pudo hacer la mejor oferta. El mejor de los muchos buenos negocios de su vida.
Pincho de tortilla y caña que más de uno se va a hacer de oro quedándose con unas cajas bancarizadas que no van a reconocer en su totalidad su exposición al ladrillo por lo que el mosqueo de los posibles compradores va a ser máximo y sólo sabrán de lo que hablan quienes tengan la información adecuada. Y además, el Pepé tendrá que gobernar con una mano delante y otra detrás y sin nada que vender para poder enderezar el rumbo económico sin causar dolor a nadie, por lo que tendrá que tomar medidas muy muy duras. Y eso lo pagará en la calle y en las urnas: en 2016, vuelve Pepiño.

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