lunes, 10 de mayo de 2010

Propuestas y cortinas de humo

Hace unos días, ese individuo de aspecto demoníaco y fondo liberticida y sectario que es el Fiscal General del Estado se despachó una diatriba contra el mercado y la economía global soltando perlas como que el desplome de la deuda española se basaba en comportamientos especulativos criminales y que había que organizar respuestas paneuropeas para perseguir este tipo de acciones, que la implantación de una fiscalía europea para combatir esta criminalidad económica es una de las prioridades de la presidencia española de la UE. Coincide en su malestar con lo que hace dos días consiguió articular ese totalitario torpe y pagado de sí, dicen que ahora ya casi estadista, que es Pepiño Blanco, el Presunto Sucesor (que Dios nos pille confesados), que había que regular las agencias de calificación de riesgos para que se evite que nadie haga negocio con el catastrofismo. O sea, que se castigue a las agencias de rating por rebajar la calificación de España dejando al descubierto la ausencia de medidas y de ideas del gobierno que sufrimos, la falta de credibilidad de los discursos huecos que suelta el Rapsoda de Copenhage y el abismo hacia el que corre enloquecida la economía española. Si la economía española se está destruyendo, hay que prohibir que se sepa, hay que hacer como aquel dictador paraguayo que para favorecer el turismo prohibió que se dijera que la temperatura subía por encima de los veinticinco grados.

Desde luego, en Europa, que es de quien dependen esas decisiones, van a coger las propuestas de Pepiño y de Cándido (¡malo!) y haciendo canutillos con los documentos, se los van a introducir en el muy pacifista orto del Presidente de Turno, de ese fantoche que ha conseguido no ya que toda Europa se dé cuenta de que es un cantamañanas, sino, y eso es lo que más me duele, que todos sepan que aquél pueblo que dominó Europa y América, que los hijos de aquellos soldados que conquistaron imperios, que formando cuadros en los Tercios, mal pagados pero con dos cojones, controlaron medio mundo, son capaces de votar mayoritariamente a un individuo vacuo, engolado, mentiroso patológico, ensoberbecido en su propia ignorancia, ambicioso hasta el punto de sacrificar a su país por mantenerse pisando moqueta y de quien cualquiera diría que se le perdió el seso y la mente le quedó en blanco, y de permitir que esa gentuza haga en voz alta y con periodistas presentes una serie de propuestas tan liberticidas como desvergonzadas sin llegar a rascar los siete puntos de las navajas que saciaran nuestra vergüenza como se saciaba cuando había que acometer aquellos deberes de honor que acababan en limpio desjarretazo y consiguiente huida al monte o refugio en sagrado del jaque orgulloso y con el nombre impoluto.

Pero aquí nadie se da cuenta de las barbaridades que significan lo que han dicho esos dos tiparracos con el único motivos que el de encubrir, ahora y en el futuro, la ruina económica hacia la que vamos, porque todos andamos encelados en las cortinas de humo, que abundando en que este pueblo vota socialista no tanto porque le pueda ir mejor, sino porque se desea que a los ricos les vaya peor, ahora está a punto de cuajar la nueva idea lanzada por estos progres para mantenerse en el pesebre oficial, el nuevo mantra que, suficientemente bien utilizado, les volverá a dar el gobierno aunque les falle el atentado de fin de campaña (que no fallará). Y si el argumento es que hay que cerrar el paso a la derecha fascista, la verdad de la que parten para excitar las ansias justicieras de sus fieles es que el franquismo cometió genocidio.

Y es que aquí, en estas mismas tierras que eligieron al Fenómeno, la fiesta nacional consiste en un sacrificio ritual del tótem al que se acude deseando la victoria del toro, los autos de fé se anunciaban con meses de antelación para que pudieran disfrutarlos viajeros de lugares lejanos, aquí, este pueblo de odios por generaciones y traiciones desde Viriato, en los que ni se quita ni se pone rey y se destierra al buen vasallo, este pueblo vota socialista no tanto porque le pueda ir mejor, sino porque se desea que a los ricos les vaya peor, como cuando se ofrece a alguien cualquier cosa que desee con la advertencia de que a su enemigo se le dará el doble, se pide perder un ojo.

Todo viene de que el pueblo español es de verdad repugnante. El viernes pasado se produjo un tiroteo en la Puerta del Sol (mal vamos, me parece), con un herido grave y otro menos, que sólo perdió un ojo. Pues cuando daban las noticias en TV, como suele ser habitual preguntaban a los comerciantes de la zona sobre lo que había pasado, y salía uno muy serio diciendo que cuando se empezaron a oir los tiros se generó mucho revuelo y la gente se metía en su tienda para protegerse, así que tuvo que cerrarla ¡La cerró el muy hideputa! ¡La calle se llenó de tiros y él cerró el local para que nadie pudiera entrar!. Seguro que ese malnacido se considera solidario porque una vez ingresó veinte euros para ayudar a Haití como recomienda Forges (otro solidario), y porque vota ZetaPé. Otra historia escandalizante del finde ha sido que la nube de cenizas esa ha cerrado diez aeropuertos del norte de España durante todo un día. Vale. ¿que por qué es escandalizante? pues porque entre esos aeropuertos cerrados están tres gallegos (¡tres aeropuertos gallegos, a ochenta kilómetros unos de otros como máximo!) en los que se han suspendido un total de noventa y seis vuelos. ¿Cómo no me voy a escandalizar? ¿De verdad es necesario tener tres aeropuertos en Galicia? ¿De verdad es necesario pagar el dineral que cuestan tres aeropuertos? ¿Por menos de cien vuelos diarios? ¿De verdad? Hay que joderse, qué manera tan estúpida de tirar el dinero. Pero claro, ¿qué menos que Galicia tenga tres aeropuertos?. Si insinúas otra cosa no te vuelven a votar.

Y con estos bueyes hay que arar. Estos bueyes que, estoy convencido, lamentaron que lo del Rey no fuera un cancer maligno de pulmón ¿que por qué? pues porque este personal que se merece lo que tiene es solidario, pero no con su vecino, con su compañero de trabajo o con los padres de los compis de su nene, sino sólo con los que menos tienen, con los pobres de los desiertos lejanos y las montañas remotas, que lo que le pase de malo al Rey no les importa un carajo, o incluso les parece bien, que bastante ha tenido con ser rey y vivir de vóbilis (que no eran comunistas, eran envidiosos, que dijo no sé si Alcalá Zamora), así que ahora, que se joda, este personal que se merece lo que tiene es austero y le molesta el derroche, así que si palma el Borbón, eso que nos ahorramos, la pasta que nos cuesta innecesariamente y que hay que ahorrar por eso de la crisis. Y votamos a Zapatero por amigo de Obama y por rojo y feminista, aunque en los mítines gaste un cinturón de Hermes de quinientos lereles y odiamos a Aznar porque hizo un bodorrio en El Escorial, porque tiene bigotín o porque pone los pies encima de la mesa del presidente americano. Votamos a Zapatero aunque sepamos que es nefasto para España, con tal de no votar a los curas, porque no queremos que siga mandando Rouco Varela, que era franquista, y el franquismo es genocida, que si por ahora está mal visto negar que el franquismo fuera genocida, estoy seguro que dentro de nada intentarán que, además, sea delito, tan delito como decir que mientras sigamos rehenes de esos parásitos chupasangre que son los sindicatos (casi doscientos millones de euracos de nuestro dinero les soltó el año pasado el gobierno para que sigan calladitos) o sigamos simplemente quietos para que no se diga que el Gobierno molesta, la economía española va al desastre, o como dudar de la solvencia de Estepaís y vender las acciones de sus empresas o su deuda soberana por lo que nos den, que eso es ser especulador. Y especular va a ser delito ¡Serán idiotas!. Y hay que interponer cortinas de humo. Una de las próximas que discutirán un tropel de periodistas apesebrados, ignorantes, zafios y ensoberbecidos será la de la existencia, o no, del genocidio franquista.

Así que como me gustan las cortinas de humo, las falacias, las trampas y las chinches infladas en que se convierten nuestros prebostes cuando lanzan la tinta de calamar ordenada en las manchetas de Público y El País con la que tapan sus vergüenzas y nuestras desgracias, me he puesto a estudiar qué conio puede haber de cierto en esa afirmación de seguro genocidio y su imprescriptibilidad, y las conclusiones a las que he llegado me han dejado satisfecho porque desde la técnica jurídica son incontestables, pero también me han producido una profunda frustración porque me he dado cuenta de que nadie las entendería si llegaran a acercarse a ellas, son lo suficientemente complejas como para que un periodista se tome el esfuerzo de estudiarlas o un político pueda sintetizarlas en un titular. En el próximo post hablaré del genocidio.

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