miércoles, 5 de mayo de 2010

Ejercicios de memoria (y ii)

Cuatro años después de aquellos episodios, de las primeras majaderías llevadas al BOE, cuando la Madre De Todas Las Crisis se nos echó encima y este personaje al que los libros de Historia vapulearán de forma inmisericorde no pudo seguir negándola, dijo lo de que “la salida de la crisis será social o no será”.

Por una vez va acertando, que de la crisis no salimos. Ni ganas que tiene de que salgamos, que este está dispuesto no a morir matando, sino a morir ignorándolo todo, sin haberse enterado de que todo es su responsabilidad, que él es el problema. Porque nadie puede imaginarse al personaje que ayer, en Bruselas, crispado y balbuceante, manoteaba mientras proclamaba que no daba crédito a lo que estaba pasando con el toñón mayúsculo de las bolsas españolas, "no hay derecho", "no doy crédito", decía entre prolongadísimos silencios mientras abría los brazos, y amenazaba diciendo que si todo se debía a un rumor malintencionado, era "algo muy grave"; a ese personaje, digo, a ese ensoberbecido mindundi a quien ya se le ha acabado el tiempo, nadie puede imaginarselo diciéndole hoy a Rajoy algo como "Mira, Mariano, tengo que pedirte que comprendas las medidas que hay que tomar y no te dediques a sacudirme estopa por adoptarlas como sin duda haría yo. Mira, Mariano, si queremos sacar a España de este embolado hay que tomar medidas drásticas: el copago de al menos cinco euros por cada visita al médico y dos por cada caja de medicinas, todos a trabajar hasta los setenta años, las pensiones a calcularlas conforme a toda la vida laboral, eliminar, al menos temporalmente, una paga extraordinaria a todos los funcionarios, incluso a los de las autonomías y ayuntamientos, y congelarles el salario, no contratar ni a uno solo más, reducir a la mitad a los liberados sindicales, subir otros dos puntos el IVA y obligar a las entidades financieras a que valoren sus ladrillos por lo que valen, no por lo que dicen que valen, y si quiebran la mitad de las cajas, que Dios se la dé y San Pedro se la bendiga, que lo mejor que pueden hacer es fusionarse o ser absorbidas lo más rápidamente que puedan y someterse a las que se han mantenido sin pasarse en los créditos, y que los prebostes imprudentes pierdan las mamandurrias de las que han ido tirando todos estos años y den gracias los que no vayan a la cárcel. Y Mira, Mariano, si a los sindicatos se les ocurre mover una Zeja, se les retiran las subvenciones".

Y con estas medidas que hay que tomar, con este panorama que se veía venir desde hace ya tiempo, todo lo que se le ha podido ocurrir al Fenómeno para evitar que sus propios correligionarios lo corrieran a gorrazos fue apretar más aún las clavijas de la Guerra Civil, esas que ya comenté por aquí que era el último refugio argumental de este tropel limitado de preparación, escaso de ideas y ansioso de poder, fue volver a sacar a pasear al espantajo de la dictadura, despertar los fantasmas que nos han provocado tres guerras civiles, algunas decenas de pronunciamientos y golpes de estado, y bastantes miles de asesinatos en cien años, a pesar de que todos sabemos que volver a hablar de aquello no puede traernos nada bueno; pero ellos, a lo suyo, a subvencionar las asociaciones de los más tontos de cada pueblo, de los más envidiosos, de los que sólo incuban rencor por lo que no han podido conseguir con su propio esfuerzo y sólo exigen vivir del trabajo y el éxito de los demás. Maniqueísmo, mentiras, agit-prop y tentativas de falseamiento de la Historia.

Pero “no he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”, que nos dejó dicho a todos Quevedo. Mira querido abajofirmante, mira defensordegarzón, mira, progresista desenterrador de abuelos. Si quieres historia, tendrás historia, se te recordará una y mil veces el espectáculo de Largo Caballero, el que todavía mantiene esa estatua de la foto en Nuevos Ministerios, al lado de la de Franco que le regalásteis a Carrillo, diciendo en Linares eso de que “la democracia es incompatible con el socialismo”, o el de Alicante amenazando con lo de que si triunfaban las derechas en las elecciones de febrero de ese año “tendremos que ir a la guerra civil declarada”, y se te recordará que entre el 16 de febrero (fecha de las elecciones) y el 15 de junio de 1936 (fecha del recuento de Gil Robles) se incendiaron ciento setenta iglesias, y se intentaron incendiar otras doscientas cincuenta y una, se produjeron doscientos sesenta y nueve muertos y mil doscientos ochenta y siete heridos por asesinatos políticos y choques callejeros, ciento treinta y tres huelgas generales y doscientas dieciocho parciales, se asaltaron diez periódicos y setenta y ocho centros políticos. Que gentes de la escolta de Indalecio Prieto secuestraron en su propia casa y asesinaron de dos tiros en la cabeza al dirigente opositor José Calvo Sotelo quince días después de que el socialista Galarza, luego Ministro de Gobernación, le espetara ¡en el Parlamento! que “pensando en su señoría encuentro justificado, incluso, el atentado personal”, que sus pistoleros dispararon a los que volvían del entierro causando cinco muertos más, que luego se escondieran en casa de la diputada Margarita Nelken, esa que votó en contra del sufragio activo para las mujeres, y que ahora da nombre a calles o institutos.

Y se os exigirá que pidáis perdón. Porque es asombroso, pero nunca ¡nunca! habéis hecho acto de contricción por aquellas tropelías, jamás os habéis arrepentido, ni siquiera de encabezar en el treinta y cuatro un golpe de estado contra esa misma República que tanto decís defender, tanto es así, que con la reivindicación de la mamandurria esa de la memoria histórica estáis igualando a los inocentes asesinados (que sí que los hubo, que barbaridades se hicieron en los dos lados) con los torturadores chekistas, con los asesinos y violadores de monjas, con los desvalijadores de los cadáveres de los terratenientes, que hasta paseáis a un chekista y asesino como el tal Macarro, Marcos Ana, como ejemplo de represaliado por el franquismo.

Nadie le ha contado aún a los votantes lo que decía Malefakis, que si la derecha se levantó en armas, fué porque estaban aterrorizados, fué sólo por el terror a ser víctimas del genocidio (entérate de lo que significa la palabreja) que ya se había empezado a desatar contra los católicos, que el hecho de mantener unas creencias, una religión, te hacía ser perseguido y asesinado. La derecha se sublevó por supervivencia, por mantener la vida como un gato acorralado. Que al tiempo del bombardeo de Guernika (ciento veintinueve muertos), se produjo el de Cabra en el otro lado (ciento siete), con la peculiaridad de que la aviación republicana apuntó al mercado semanal cuando estaba abarrotado, de forma que una sola bomba acabó con treinta y seis pobres campesinos.

Es que se está ocultando la realidad de aquel supuestamente democrático régimen que llegó a despellejar vivo a Andreu Nin, el líder del POUM, Partido Obrero de Unificación Marxista, seguidor ideológico de Trotsky. Porque lo que buscaban no era la democracia occidental que ahora nos están vendiendo, era la dictadura del proletariado bajo la dirección de la mano de hierro de Stalin. Winston Churchill, en el “Evening Standard” del 10 de agosto de 1936, declaró:

¿Cómo sucedió? Sucedió “de acuerdo con el plan”. Lenin afirmó que los comunistas debían prestar su ayuda a todo movimiento hacia la izquierda y promover la implantación de gobiernos constitucionales débiles, de signo radical o socialista. Después socavarían esos gobiernos y les arrancarían de sus manos vacilantes el poder absoluto instituyendo un estado marxista. El procedimiento es bien conocido y ha sido comprobado. Forma parte de la doctrina y táctica comunistas. Ha sido seguido de manera casi literal por los comunistas de España. […] Desde las elecciones celebradas a principios de este año, hemos asistido a una reproducción casi perfecta en España, mutatis mutandis del período de Kerensky en Rusia.

Y ahora vuelven a sacar esas cagarrutas a la calle, vuelven a mentir y a hablar del rencor del franquismo. ¿Pero qué rencor ni rencor?, pero ¡Coño! ¡¿sois totalmente imbéciles o qué?! ¡Que eso pasó hace setenta años!, Que además llevais las de perder, que vuestros votantes se van a acabar enterando de la verdad y vais a quedar fatal. Que los votantes que os han puesto a pisar moqueta y a comprar áticos no son los liberados sindicales, no son los manifestantes antisistema, sino que son un mogollón de víctimas de un pésimo sistema educativo que piensan poco y mal, pero que piensan. Y que se sienten fatal si se les toma por tontos. Que va a ser difícil mantenerles en la inopia de que entre cuatro curas, diez ricos y doscientos militares falangistas, empezaron ganándoles una guerra de tres años a unos millones de luchadores por la libertad y luego los tuvieron cuarenta años sojuzgados. Que mira lo que hizo Esperanza Aguirre en el Parlamento de Madrid con dos cojones. Mira que manera de sacudir al progre.

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