Nadie como ese tortuoso genio para desatar las piedras del odio hacia el pepé que han venido cultivando durante los últimos diez años, nadie como él para preparar los eslóganes que harán del doberman un recuerdo amigable, nadie como el tenebroso maniobrero del 11M y su gente de Canillas para presentar a los bienintencionados pardillos del pepé como malvados ricachones de puro y levita, como judíos devoraniños, como ladrones de guante blanco, como machistas irredentos, homófobos, racistas y señoritos latifundistas de la misma sangre que los que hubo que ajusticiar en el treinta y seis.
Me dio la impresión de que un Zapatero, aterrorizado por las encuestas y el temible futuro de despellejamiento público al que le someterán sus camaradas si se consuma el desastre, entregó todo el poder al tenebroso Ministro del Interior con una misión de dos patas, las dos tendentes a mantener pisando moqueta a la banda de medianías que ocupó el psoe para ser carne de cañon electoral en 2001 y lo evitaron con los votos de doscientos cadáveres aún calientes y el griterío violento de los nuevos fascistas en la calle Génova: llevar a buen fin la negociación con ETA tapando el ruido que generarán las concesiones políticas a los libertadores vascos con un estruendo de cadenas arrastradas por cuerdas de presos populares que, además, será mano de santo para alejar a Mariano de la Moncloa.
Así que aquí estamos. Con el último de la vieja guardia colocado en el sitio clave para salvar de la quema a su ¿jefe? o para sucederle en caso de necesidad. Las últimas andanzas de ese genio maligno en los gabinetes de González fueron una serie de maniobras para quitarle el sillón que no se sabe si existieron o fueron, a su vez, maledicencias de sus rivales para apartarlo de la guerra sucesoria tras una posible espantada del Presidente. Ahora está en el sitio justo en el momento idóneo para salvar a Zapatero o para sucederle. ¿Qué hará Niccolò Fouché Rubalcaba?
Da la impresión de que Zapatero piensa que desmantelada ETA, acalladas las protestas contra las concesiones por los escándalos reales o imaginarios de los corruptos del pepé y azuzando debidamente al doberman para asustar a los viejecitos, reducirá al mínimo los daños en las municipales y volverá a ganar en unas generales que se van a celebrar con la economía mejorando. Si fuera así, es que no conoce el funcionamiento de los poderes de Eros y Thánatos. Rubalcaba sí los conoce.
A ver. El fin de ETA. Casi todo el mundo coincide en que será una baza electoral de primera magnitud para el presidente que lo consiga. Y no. El fin de ETA sólo representaría el fin de un generador de miedo, la desaparición del objeto de un odio sordo, pero será un acontecimiento absolutamente inocuo para los fines electorales que pretende. Lo único que podría generar en los votantes es agradecimiento, pero ¿de verdad le va a agradecer alguien que desaparezcan unos hideputas que deberían haber desaparecido hace treinta años? ¿hay agradecidos en España? ¿cuánta gente votaría por agradecimiento en el país del duelo a garrotazos, en el país en el que los mismos que vitorean por la calle a la cantante emparejada con el alcalde luego la amenazan con el puño entre gritos de “ladrones” y “a la cárcel”?. Apostaría a que si las concesiones que habrán de hacerse favorecen mínimamente a los vascos frente a los andaluces o madrileños, la cosa se les puede dar la vuelta, que al fin y al cabo, al miedo a ETA ya estamos acostumbrados y el ridículo de la T4 justo después de enterarnos que Otegui y De Juana son gentes de pazz todavía nos escuece. Incluso si la rendición terrorista se frustra por la oposición del pepé a las concesiones y antes justo de unas elecciones ponen una bomba en el Cortingles diciendo que es contra Rajoy, la frustración no irá contra el pepé, sino contra Zeta por haber vuelto a cagarla.
Yo creo que no: todos saben que si Zeta mejora las encuestas y salva Aragón, Andalucía y Asturias, mas dos o tres capitales importantes tipo Sevilla, Zaragoza, Valladolid o Logroño, seguirá, pero si se da el porrazo que se avista en las municipales y autonómicas, deberá dimitir a lo Suárez con Calvo Sotelo, es decir, se le facilitará irse a su chaletito de las afueras de León con la excusa de reponerse de los problemas de salud que le habrán tenido alejado de la mayoría de los mítines electorales o la de cuidar y reparar el problema de sus nenas, oportunamente sorprendidas endrogadas de hachis en un parque. Y sin convocar elecciones, correrá el escalafón. El Taimado Rubalcaba será elevado a la Presidencia del Gobierno del Reino de España.
En esas condiciones, Rubalcaba sacará la artillería gruesa que habría tenido guardada y que no habría enseñado hasta entonces por ayudar manon troppo a Zeta, y si el pepé no anda listo se lo llevará por delante, que fíjate la que ha liado con la estupidez de los morritos de Leire, que cualquiera diría que quieren que se haga como hicieron ellos cuando a Jesús Eguiguren lo condenaron por maltratar a su mujer y los puretas feministas del partido lo echaron de sus cargos, del partido, llenaron su casa de pintadas, le pincharon las ruedas del coche y ninguno de ellos, ninguno, ha vuelto a dirigirle la palabra (Ah, ¿no? ¿no? ¿como que no han hecho eso? bueno, pues querían hacerlo pero a lo mejor es que no pudieron porque estaba negociando con la ETA). ¿Entonces, que hacer para minimizar el efecto de las perrerías del Comando Rubalcaba? Pues lo primero, y esencial, hacer desaparecer las encuestas que les dan por ganadores seguros, cocinarlas para que parezca que ganan pero por poquito para evitar el miedo inconcreto a la derechona, y una vez hecho esto, insistir con toda la fuerza que se pueda en lo que ha empezado a hacer Pedro J., que no olvida su vídeo con Exhuperancia Rapú, poner en negro sobre blanco muchas veces que Rubalcaba da miedo, que Rubalcaba es taimado, que Rubalcaba... si te vuelves, te la clava. No será difícil hacer que despierte entre la gente ese miedo sordo e inconcreto del que he hablado antes, tampoco será difícil cambiarlo en odio, que en España eso de ser tan listo listísimo como es Rubalcaba no está bien visto, sólo despierta admiración en los incondicionales o en los explícitamente enemigos, los demás están convencidos de que son tan listos o más que él, y están dispuestos a envidiarle (y a no votarle) o incluso a odiarle al primer despiste. Pero además, el pepé debe provocar deseo de que sean ellos gobiernen el futuro, debe ofrecer ilusión por la nueva España que pueden traer.
Aunque vaya a ser importante generar ilusión, aunque pueda a ser determinante el odio que Zeta ha despertado en los funcionarios, jubilados y parados con su paro y sus medidas de austeridad, la clave está en saber gestionar el miedo, no sólo el miedo a que esos mentecatos estropeen más aún el ya cruel panorama, sino especialmente en conseguir que el siniestro Rubalcaba sea visto como alguien que te escucha desde las tinieblas, que te espía, que te encarcela si no eres de los suyos, que te miente, te engaña, te vende para tener la “baza electoral” del fin de la ETA. Deben conseguir que sea concebido como una serpiente silenciosa y mortal, que sea visto debajo de una oscura capucha de monje oscuro. Pedro J. lleva mucho tiempo esperando este momento...

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