Se acaba de saber que la famosa ayuda de los cuatrocientos veinte lereles para los parados sin prestación no es tal. Se trataba de una medida para insistir en la imagen buenista del gobierno con muy poco detrás: sólo lo cobrarán quienes hayan perdido la prestación a partir del 1 de agosto. Está claro que una parte de los medios han puesto el grito en el cielo, y que los parados, cuando vayan a pedirlo, se van a pillar un rebote del siete (aunque probablemente sigan votando a este pájaro). Pero con ser molesto el engaño, se agrava con la cortina de humo que han soltado para que las teles se entretengan haciendo encuestas por la calle y los becarios se dejen los cuernos intentando construir noticias con la soplapollez. Esta vez ha sido la prohibición de fumar. Me molesta la medida, me molesta la cortina de humo y me molesta que nos sigan tomando por tontos y constatar que tienen razón, que sí que somos unos borregos acríticos que ni siquiera sabemos que estamos renunciando a la libertad porque queremos que el gobierno decida por nosotros. Ójalá el Pepé insista con la crispación, pero crispación de verdad, no esa cosita que hace para que el Gran Pepiño engole la voz y diga eso que tan bien le sale de que “el PP no acepta la democracia, sólo intenta crispar a la sociedad”. Me molesta.
Hay otras cosas que me molestan pero que no puedo evitar, muchas veces en los transportes públicos me molestan los olores del vecino, los adolescentes de fiesta, el calor o los apretones. Y entonces me aguanto. Juro, pero me aguanto.
Cuando un garito tiene la música demasiado alta, me voy, si me colocan garrafón, no vuelvo a pisarlo. Si como mal en un restaurante o tardan media hora entre plato y plato, no vuelvo. No repito caña en un bar en el que huela a fritanga o en el que los camareros no sean eficaces. Intento evitar aquellos locales en los que haya sobreabundancia de público, en los que la parroquia hable a gritos o en los que haya niños sueltos, Y si no los erradico por completo de mis costumbres es porque esas situaciones suelen tener sus horarios y me basta con eludir las horas desagradables.
Siempre me ha gustado pensar que las cosas mejoran porque si no se hacen bien, se pierde dinero. Cerca de donde vivo hay dos bares vecinos y con un aspecto muy similar. En uno de ellos dan unas tapas fantásticas y tiene unos camareros que son auténticos profesionales, mientras que en el otro las tapas son mas bien zarrapastrosas y los camareros son indolentes y antipáticos. El segundo sólo tiene público cuando el primero está lleno, y ya ha sufrido un traspaso, probablemente con pocos beneficios. Si no lo arreglan, cualquier día cierra.
¿Hay algún bar en Madrid en el que no den tapas? ¿a que no? ¿no será porque los clientes eligen otro si no las dan? ¿Qué pasaría si el setenta por ciento de la gente se negara a pisar los bares en los que estuviera puesta la televisión? ¿Y si ese setenta por ciento se negara a entrar a uno en el que se permita fumar? ¿A que es muy fácil de entender?
Pues no. Los no fumadores militantes se empeñan en meterse en los sitios en los que se permite fumar. Y les molesta muchísimo, les da asco, sienten que se están envenenando, que van a morir pronto, lavan toda su ropa cuando vuelven a su casa para quitarle el apestoso olor a tabaco. Sufren, pero siguen entrando una y otra vez en esos lugares malditos. Pues ¡coño!, si es que la solución la tienen a huevo: ¡que no entren! ¡que no entre ni un sólo no fumador! Seguro que se empezaría a prohibir fumar en la mitad de ellos para ganarse esa clientela tan estupenda, tan limpia, tan bienoliente y tan sana.
Es que somos unos zoquetes. No nos damos cuenta de que lo que quieren no es que se deje de fumar, porque si fuera eso pondrían cada cajetilla a diez o quince euros a base de impuestos, o prohibirían totalmente el tabaco. Tampoco pretenden que haya suficientes espacios públicos sin humo para que los no fumadores no se vean obligados a envenenarse, porque con una campaña publicitaria convencerían al personal para que no pisaran los locales con tabaco, con lo que en la mitad al menos se prohibiría fumar y los no fumadores serían felices. Somos idiotas, no nos enteramos de nada. Lo único que pretenden es prohibir, que aceptemos las prohibiciones, que estemos dispuestos a someternos a la voluntad del poder, de su poder, que obedezcamos, que necesitemos su permiso para cualquier cosa, que volvamos a la edad media (Fuck: “Fornication Under Consent of the King”, si, lo ponía en la puerta de los casados, debían tener permiso hasta para joder). Y lo están consiguiendo. Nuestra Ministra de Sanidad, Doña Trinidad Jiménez, Trini, ha dicho que "nuestras encuestas dicen que el 70 por ciento de los españoles estaría de acuerdo con una prohibición total y con no dejar la decisión a los propietarios de los lugares de ocio". Claro, ¿cómo se va a permitir que un empresario explotador decida cómo tiene que funcionar su negocio?. Progresismo en estado puro. Vamos a ver, que el propietario es el dueño, que eso no es un local común, que es de un tío que se juega su dinero y que tiene todo el derecho del mundo a elegir si quiere tener de clientes a moteros, gafapastosos, chonis, pijos o familias con niños. Somos tan ineptos, tan tontos, que en lugar de forzar la existencia de muchos locales para no fumadores, preferimos que venga el estado a prohibir. Estamos encantados con que nos prohíban hacer cosas. Es aterrador.
Trini ha proclamado que “España está madura para prohibir fumar en todos los espacios públicos”. A ver. No es lo mismo ser maduro que estar maduro. Alguien es maduro cuando es lo suficientemente juicioso como para tomar sus propias decisiones asumiendo las consecuencias, pero cuando un fruto está maduro es que está listo para ser cortado.
Lo que ha dicho Trini es que esta sociedad “está madura” para aceptar que las autoridades prohíban. Que está madura para que se pegue un nuevo tajo a la libertad de empresa, para que, con una supuesta razón noble, se puedan inmiscuir una vez mas en la vida de la gente. Y si, esta sociedad está madura para aceptarlo sin rechistar. ¿Qué “exigirán" ahora los prohibicionistas? ¿Qué se retiren lo cuidados médicos a los fumadores? porque sería un ahorro para la sanidad pública y una idea muy bien recibida por estos manirrotos que son capaces de subvencionar con más dinero la organización del dia del Orgullo Gay en Zimbawe que ninguna otra actividad en materia de derechos humanos y se han quedado sin dinero para los parados españoles, gays o heteros.
Cada vez está más cerca el momento en el que podrán decidir sobre todas y cada una de nuestras actividades mas íntimas. ¿Prohibirán que se fume donde pueda verlo un adolescente? ¿en casa? ¿Cuándo será obligatorio consumir verduras para reducir el cáncer de colon? ¿cuándo será obligatorio hacer gimnasia todas las mañanas a la vista de los jefes de barrio? ¿cuándo empezarán a castigar con multas los chistes de mal gusto? ¿y con la cárcel los de homosexuales o discapacitados? ¿llegará un momento en el que la sociedad estará madura para que se prohíba criticar al gobierno?. Instaurarán censura en Internet para impedir la pedofilia y nos parecerá bien, luego cerrarán las descargas “ilegales” de música, y tragaremos. Pronto, estaremos maduros para que un organismo oficial pueda estudiar los contenidos de la red y censurarlos si los considera dañinos para la juventud, dañinos para la salud, dañinos para la paz, dañinos para... Y entonces no habrá vuelta atrás.
Vale. Yo también he sido cegado por la cortina de humo, pero es que es humo tóxico y estamos maduros para que nos gaseen.
Hay otras cosas que me molestan pero que no puedo evitar, muchas veces en los transportes públicos me molestan los olores del vecino, los adolescentes de fiesta, el calor o los apretones. Y entonces me aguanto. Juro, pero me aguanto.Cuando un garito tiene la música demasiado alta, me voy, si me colocan garrafón, no vuelvo a pisarlo. Si como mal en un restaurante o tardan media hora entre plato y plato, no vuelvo. No repito caña en un bar en el que huela a fritanga o en el que los camareros no sean eficaces. Intento evitar aquellos locales en los que haya sobreabundancia de público, en los que la parroquia hable a gritos o en los que haya niños sueltos, Y si no los erradico por completo de mis costumbres es porque esas situaciones suelen tener sus horarios y me basta con eludir las horas desagradables.
Siempre me ha gustado pensar que las cosas mejoran porque si no se hacen bien, se pierde dinero. Cerca de donde vivo hay dos bares vecinos y con un aspecto muy similar. En uno de ellos dan unas tapas fantásticas y tiene unos camareros que son auténticos profesionales, mientras que en el otro las tapas son mas bien zarrapastrosas y los camareros son indolentes y antipáticos. El segundo sólo tiene público cuando el primero está lleno, y ya ha sufrido un traspaso, probablemente con pocos beneficios. Si no lo arreglan, cualquier día cierra.
¿Hay algún bar en Madrid en el que no den tapas? ¿a que no? ¿no será porque los clientes eligen otro si no las dan? ¿Qué pasaría si el setenta por ciento de la gente se negara a pisar los bares en los que estuviera puesta la televisión? ¿Y si ese setenta por ciento se negara a entrar a uno en el que se permita fumar? ¿A que es muy fácil de entender?
Pues no. Los no fumadores militantes se empeñan en meterse en los sitios en los que se permite fumar. Y les molesta muchísimo, les da asco, sienten que se están envenenando, que van a morir pronto, lavan toda su ropa cuando vuelven a su casa para quitarle el apestoso olor a tabaco. Sufren, pero siguen entrando una y otra vez en esos lugares malditos. Pues ¡coño!, si es que la solución la tienen a huevo: ¡que no entren! ¡que no entre ni un sólo no fumador! Seguro que se empezaría a prohibir fumar en la mitad de ellos para ganarse esa clientela tan estupenda, tan limpia, tan bienoliente y tan sana.Es que somos unos zoquetes. No nos damos cuenta de que lo que quieren no es que se deje de fumar, porque si fuera eso pondrían cada cajetilla a diez o quince euros a base de impuestos, o prohibirían totalmente el tabaco. Tampoco pretenden que haya suficientes espacios públicos sin humo para que los no fumadores no se vean obligados a envenenarse, porque con una campaña publicitaria convencerían al personal para que no pisaran los locales con tabaco, con lo que en la mitad al menos se prohibiría fumar y los no fumadores serían felices. Somos idiotas, no nos enteramos de nada. Lo único que pretenden es prohibir, que aceptemos las prohibiciones, que estemos dispuestos a someternos a la voluntad del poder, de su poder, que obedezcamos, que necesitemos su permiso para cualquier cosa, que volvamos a la edad media (Fuck: “Fornication Under Consent of the King”, si, lo ponía en la puerta de los casados, debían tener permiso hasta para joder). Y lo están consiguiendo. Nuestra Ministra de Sanidad, Doña Trinidad Jiménez, Trini, ha dicho que "nuestras encuestas dicen que el 70 por ciento de los españoles estaría de acuerdo con una prohibición total y con no dejar la decisión a los propietarios de los lugares de ocio". Claro, ¿cómo se va a permitir que un empresario explotador decida cómo tiene que funcionar su negocio?. Progresismo en estado puro. Vamos a ver, que el propietario es el dueño, que eso no es un local común, que es de un tío que se juega su dinero y que tiene todo el derecho del mundo a elegir si quiere tener de clientes a moteros, gafapastosos, chonis, pijos o familias con niños. Somos tan ineptos, tan tontos, que en lugar de forzar la existencia de muchos locales para no fumadores, preferimos que venga el estado a prohibir. Estamos encantados con que nos prohíban hacer cosas. Es aterrador.
Trini ha proclamado que “España está madura para prohibir fumar en todos los espacios públicos”. A ver. No es lo mismo ser maduro que estar maduro. Alguien es maduro cuando es lo suficientemente juicioso como para tomar sus propias decisiones asumiendo las consecuencias, pero cuando un fruto está maduro es que está listo para ser cortado.
Lo que ha dicho Trini es que esta sociedad “está madura” para aceptar que las autoridades prohíban. Que está madura para que se pegue un nuevo tajo a la libertad de empresa, para que, con una supuesta razón noble, se puedan inmiscuir una vez mas en la vida de la gente. Y si, esta sociedad está madura para aceptarlo sin rechistar. ¿Qué “exigirán" ahora los prohibicionistas? ¿Qué se retiren lo cuidados médicos a los fumadores? porque sería un ahorro para la sanidad pública y una idea muy bien recibida por estos manirrotos que son capaces de subvencionar con más dinero la organización del dia del Orgullo Gay en Zimbawe que ninguna otra actividad en materia de derechos humanos y se han quedado sin dinero para los parados españoles, gays o heteros.Cada vez está más cerca el momento en el que podrán decidir sobre todas y cada una de nuestras actividades mas íntimas. ¿Prohibirán que se fume donde pueda verlo un adolescente? ¿en casa? ¿Cuándo será obligatorio consumir verduras para reducir el cáncer de colon? ¿cuándo será obligatorio hacer gimnasia todas las mañanas a la vista de los jefes de barrio? ¿cuándo empezarán a castigar con multas los chistes de mal gusto? ¿y con la cárcel los de homosexuales o discapacitados? ¿llegará un momento en el que la sociedad estará madura para que se prohíba criticar al gobierno?. Instaurarán censura en Internet para impedir la pedofilia y nos parecerá bien, luego cerrarán las descargas “ilegales” de música, y tragaremos. Pronto, estaremos maduros para que un organismo oficial pueda estudiar los contenidos de la red y censurarlos si los considera dañinos para la juventud, dañinos para la salud, dañinos para la paz, dañinos para... Y entonces no habrá vuelta atrás.
Vale. Yo también he sido cegado por la cortina de humo, pero es que es humo tóxico y estamos maduros para que nos gaseen.

Estamos maduros, como los tomates. No eran brotes verdes, eran tomates. Jaja. (Desvarío).
ResponderEliminarLo que pretenden es prohibir fumar (punto). Porque la calle ES un espacio público. Ojalá proliferen los restaurantes ilegales.
Mira, ya han dado una forma a los jóvenes de ser rebeldes de verdad. A lo mejor remueven la conciencia de algunos y logran una revolución.