sábado, 29 de agosto de 2009

Esto es lo que hay

A veces me planeo si de verdad nos damos cuenta de las manos en las que hemos puesto nuestro destino. Vale que la inmensa mayoría o todos los que buscan información estamos gravemente preocupados, que todos los que tienen un mínimo espíritu crítico tienen serios problemas para justificar lo que está pasando sin ponerse colorados, que los desinformados temerosos de su trabajo tienen la mosca detrás de la oreja y que incluso muchos oyentes asiduos de la Ser sólo se mantienen fieles por el convencimiento de que cualquier cosa es mejor que el del bigotín que nos llevó a la guerra ilegal-inmoral-e-injusta y provocó el peor desastre ecológico de la historia. Pero no estoy seguro de que seamos verdaderamente conscientes de la magnitud de la tragedia.

Ya no es que durante un año de restricción crediticia, que durante ese año entero en el que la volatilización de las concesiones de crédito a las familias y las empresas hizo que los que mantenían vivo el empleo agotasen sus reservas, se negara que hubiera crisis de ningún tipo y que para demostrarlo se improvisara, en medio de una campaña electoral en la que hablaban dada menos que del pleno empleo, la ocurrencia esa de devolver cuatrocientos euros a cada declarante del IRPF, o que luego, cuando ya había quebrado el mayor banco de inversión del mundo se hablara del desastre que se avecinaba usando ese brillante descubrimiento de la “desaceleración acelerada” y que se dijera que estábamos mejor preparados que nadie para afrontarla, que El Fenómeno dijera en abril que “lo peor de la crisis” ya había pasado, que en junio anunciara, solemne, que “lo peor de la crisis” ya había pasado, que al volver de vacaciones (¿cómo tiene el cuajo de irse de vacaciones con la que está cayendo?) haya proclamado ahuecando la voz que “lo peor de la crisis ya ha pasado”. Ni siquiera se trata de que tengamos un gobierno que después de despilfarrar una pasta en cambiar las aceras de casi todos los pueblos tardando diez veces más del tiempo necesario, con el único objetivo de tener tres o cuatro meses a diez o doce parados de cada pueblo haciendo como que trabajan, hable de semejante hazaña como de una medida estrella para combatir la crisis.

No es eso. Los políticos mienten habitualmente, especialmente si son ese tipo de políticos que se consideran la vanguardia intelectual del pueblo, y tampoco es difícil equivocarse cuando se tiene delante un problema, que al fin y al cabo gobernar se reduce a buscar problemas inexistentes, diagnosticarlos mal y darles soluciones equivocadas echando la culpa a la oposición. Esos pecadillos se perdonan en España con una inusitada facilidad.

Lo asombroso es que no nos demos cuenta del todo, que no seamos conscientes hasta perder la serenidad y salir huyendo de aquí, de la limitadísima capacidad intelectual de esos seres vivos que nos gobiernan. Da fatiga oírles, que es abrir la boca y cagarla. ¿Tan difícil es no quedar en evidencia evitando fallidos intentos de razonamiento mediocre en voz alta? ¿no pagan a profesionales de la imagen que saben muy bien que sería mejor callarse?. El otro día, el Gran Pepiño dijo, lanzando un globo, algo como que “si queremos más inversión pública y más gasto social”, tendrían que freírnos a impuestos. Ayer, Corbacho, nada menos que Ministro de Trabajo, argumentaba sobre la innecesariedad de una modificación del marco laboral diciendo que en España hay ya muchísima flexibilidad laboral, como quedaba demostrado en el millón de puestos de trabajo que se habían destruido el último año. ¡Gensanta, qué sandez!. ¡Y este individuo es miembro del gobierno del Reino de España que va a presidir la UE el próximo semestre!. Me siento como esa mujer a la que le contaban que su marido se la pegaba con otras y, horrorizada, gemía “¡Qué vergüenza!, ¡con lo mal que folla!”

En este preciso momento estoy oyendo a Toño Alonso, el amiguete listo de siempre de Z (aprobó solito las oposiciones a Juez) diciendo que el Pepé no quiere subir impuestos porque no le importa que el estado recaude más para mantener el nivel de vida de los ciudadanos. A ver. Que la economía española se está yendo al garete, que en esa situación no se puede mantener el nivel de vida, que es ineludible que baje. Que no pedimos más inversiones en aceras y rotondas, ni en molinillos ni en huertos solares para generar la electricidad mas cara del mundo, ni más agraciados con cuatrocientos veinte euros para que puedan ser borrados de la lista del paro, que parece que lo que se está haciendo es darles un puesto de trabajo como votantes del Psoe. Que no hay flexibilidad laboral, que aunque las empresas hayan perdido sólo un millón de puestos de trabajo (en realidad se han perdido un millón y medio) es porque han quebrado, no porque quisieran fastidiar a los trabajadores. Que lo que necesitamos son medidas que se faciliten las cosas a los emprendedores para que se metan en algún negocio que pueda funcionar y no que les arranquen las gallinejas para recaudar, que lo que queremos es austeridad en las cuentas públicas, que los que mandan se aprieten el cinturón como nos lo apretamos los demás, y que si el tipo de la sonrisa quiere pasar las vacaciones en un palacete en Lanzarote, pague de su bolsillo el alquiler como ha hecho el Beato Obama, que ha aflojado veintisiete mil dólares de su personal riñón por el alquiler del chalecito en la pijísima Martha’s Vineyard (¿Quien dijo eso de “no eran comunistas, eran envidiosos”?), y que limite el número de cocineros, doncellas y edecanes que le acompañan. Los guardaespaldas, vale, pero si quiere que le hagan la cama, que lo pague o las deje sin hacer.


Y mientras tanto, en todas partes se habla de que nos pueden echar del euro, por el descontrol en las cuentas, por el déficit público. ¡No se da cuenta de que si Alemania empieza a salir del fregao es porque ha tomado medidas útiles, tiene un marco laboral muy perfeccionado y un déficit de sólo el uno y medio del PIB, mientras que el nuestro, generado para comprar votos simples y pagar las ansias de gasto exorbitante de los jerifaltes de las taifas autonómicas y los votos catalanes del Congreso, va a llegar al doce!. Y el Joker se reúne con el Rey, y por primera vez en la democracia no se hace ninguna declaración a la salida. ¿Tan mal les fue la charleta? ¿tan grave lo que se contaron?. Y nos viene con la cantinela de que se van a tocar los impuestos “de forma limitada y/o temporal”, vamos, que nos van a crujir y tampoco servirá para nada salvo para empeorar las cosas: le retiran la pasta a quienes pueden invertir para mantener un nivel de vida de nuevos ricos en los curritos españoles, como acaba de reconocer Toño Alonso, ese tipo con mirada de loco peligroso, y para alargar unos meses la agonía de los parados que siguen provocando con su falta de medidas reales de reactivación ¿No sabe que las subidas de impuestos reducen el crecimiento económico?. Si es que ya lo advirtió El Iluminado este: “la salida de la crisis será social, o no será”. Vamos, que no será.

2 comentarios:

  1. No, no será. Pero por lo menos a mí me gusta hablar inglés :).

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  2. Pero no os dais cuenta de que teniendo como modelo a Chaves y a Castro, este pais no puede andar de otra manera?

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