jueves, 29 de julio de 2010

Poniendo el ventilador (y ii)

Desgraciadamente, el Aprendiz de Brujo ha conseguido que sus maniobras de demonización del Pepé no puedan ser contrarrestadas de otra forma que oponiendo una fuerza equivalente de signo contrario. Encendiendo el ventilador para desparramar odios, podredumbre y basura para que, después de ese ejercicio catártico, podamos reencontrarnos. Sé que es extremadamente arriesgado y que igual se llega a las manos en más de una ocasión, pero no creo que se produjera ninguna situación de elevado riesgo bélico como sin duda sucedería si además de favorecer la permanencia de Cataluña y el País Vasco en España (que es lo que ellos desean, tener pillada la teta española), el Pepé llegara a ganar unas elecciones. No te olvides de que el Psoe jamás ha llegado al poder bajo el juego limpio de las urnas, que siempre lo ha hecho bajo el manto de golpes de mano más o menos cercanos al pronunciamiento militar (1931, Sanjurjo como Director de la Policía que no iba a garantizar el orden público, o 1982, como consecuencia clara de un 23F que hay quien cree que fué una secuela de las reuniones de Lérida entre el Psoe, el General Armada y CiU), a la toma trotskista de los centros estratégicos (2004, tras el 11M con las arengas y las mentiras desde los medios de Prisa, los asaltos a las sedes del Pepé y las agresiones a ministros en las manifestaciones), o al pucherazo (1936, aún se desconocen los resultados de aquellas elecciones). Lo que propongo para devolver a este país al conjunto de los países democráticos se limita a copiar la estrategia de los últimos diez años del psoe, y quizá sea algo con lo que podría llegarse a la violencia, pero si no se hace así, la violencia llegará.

Así que, puesto a equivocarme, voy a hacer una cuarta propuesta para empezar ahora a trabajar y que culmine cuando el Pepé desaloje del gobierno a estos esgarramantas. Recapitulo: La primera por importancia, pero que cronológicamente debería ser la última, sería la de aligerar a lo bestia el Título VIII de la Constitución, o sea, mandando al estado autonómico al carajo pero permitiendo (o empujando) a Cataluña, Vascongadas y Galicia que nos dejen en paz y se vayan con la musica, o con la monserga, a otra parte diciendo con orgullo algo parecido a lo que con pena llegó a decir Don Mendo: “para acabar de sufrir, he decidido partir, a otras tierras, a otro abrigo” (Pedro Muñoz Seca. Puerto de Santa María, 1879 – Paracuellos del Jarama, 1936. Si. Es uno de los de las fosas comunes de Paracuellos).

La segunda es mantener actualizada la lista de leyes que hay que derogar en un Real Decreto Ley de Medidas Urgentes para la Recuperación de la Paz Social y el Buen Rollito, que se llevaría por delante todas las leyes ideológicas y todas las leyes estúpidas que han promulgado estas babosas sectarias una semana después de la toma de posesión del nuevo presidente, explicando claramente que estas leyes que se derogan se redactaron sin ningún tipo de diálogo y, por primera vez en la historia de España, con el único fin de hacerlo no tanto a favor de unos, como en contra de los otros, para que esos otros intentaran replicar y se quedaran solos, aislados y despreciados por la sociedad; hay que comunicar mil veces que se trataba de leyes que no favorecían a los suyos sino que sólo servían para perjudicar a los que no lo eran. Si te fijas, muchas veces se ha legislado a favor de unos, pero jamás se había hecho expresamente para soliviantar a los que no son de tu cuerda. Hay que ser sectario y asqueroso, hay que ser idiota con la historia de sangre entre hermanos que acarreamos por aquí llegar a hacer esas cosas con unas miras limitadas exclusivamente al beneficio electoral. Habría que dar mucho bombo y platillo a que esas leyes u otras parecidas se volverían a promulgar haciendo sonoros y permanentes llamamientos al Psoe para que se sentara a hablar de ello sin levantar la voz y sin imposiciones y continuas declaraciones de que no quieren hablar ni arrimar el hombro.

La tercera propuesta sería la de entrar a sangre y fuego en los organismos y empresas públicas y las escalas dirigentes de la administración. No hay que dejar ni uno. Hay que fulminar desde al Presidente de Renfe hasta el último comisario de la última comisaría de un pueblo de Guadalajara. Y pasando por todos, sí, laminando a todos los consejeros, directores de departamento, directores generales, subdirectores y jefes de servicio que no puedan acreditar que no han participado ni se han beneficiado de estos años ominosos. Pero hay que llevarse por delante antes que a nadie a las secretarias. A todas. Sin piedad. Que nadie tenga un minuto para tocar, esconder o llevarse ni un lápiz. No puede volver a pasar lo que pasó con Aznar, y desde luego, no puede quedar ni un solo policía con mando en otro o con confidentes, ni un solo fiscal de sala, ni un solo cabo primero de la guardia civil que no sea de la más absoluta confianza.

Y la cuarta propuesta también se tiene que preparar desde ahora mismo. Parte de la constatación de que ya es imposible volver atrás la tarea que los totalitarios fundamentalistas que llegaron al poder en las mochilas de tres trenes de cercanías han ido desarrollando desde lo del Prestige y el “no a la guerra”, la de llevar a cuanta más gente mejor hacia el odio al Pepé que tan bien les ha salido, como por otra parte no podía ser menos en este país de caínes, el del duelo a garrotazos que pintó, asqueado, D.Francisco de Goya y Lucientes poco antes de largarse a Burdeos. Así que como se trata de una fuerza que ya que no tiene vuelta atrás no es útil ni nos podemos permitir el lujo de perder el tiempo intentando que los odiadores de Aznar recuperen el sentido crítico y la sensatez democrática y se pongan a pensar con la racionalidad que se presupone a quien parece un ser humano. Así que si no podemos hacer retroceder esa fuerza de odio y repugnancia hay que hacer todo lo necesario para equilibrarla con una fuerza igual en sentido opuesto. Desde este mismo momento hay que empezar a aprovecharse del cerebro blandito de esas pobres víctimas de la ingeniería social, a aprovechar esa bizcochabilidad mental en la que se apoya el totalitarismo progre para usarla en su contra.

Si es que no están ya en ello, que me extrañaría que no estuvieran, se debe empezar a preparar unos grupos de trabajo de investigación periodística que estarán encargados de demostrar a esos sandíos votantes psocialistas y odiadores del Pepé, que “todos son iguales”, de manera que deben empezar de inmediato a investigar entre los “colectivos” que con más ardor apoyen este movimiento progresista de nuestros sinvivires. Desde luego, no sobre los colectivos, sino sobre los individuos que los integran, de manera que una vez con el BOE en la mano dispuesto a amedrentar a quien no colabore, en el momento en que sepan que, por ejemplo, el vicesecretario de coordinación de la oenegé “Mamandurrias Solidarias” se acostó con un menor de edad cuando tenía veinte años, hay que dedicar al menos cinco portadas durante dos semanas al asunto, hay que escribir editoriales, empezar los telediarios desde la puerta de los locales de la Oenegé, entrevistar a los afectados, a sus compañeros de colegio, hablar con sus familiares para que exijan justicia y facilitarles abogados dispuestos a reclamar una pastizara en su nombre, que eso de acostarse con menores es muy feo y lo tienen que pagar, no se pueden ir de rositas. Si en lugar de descubrir sólo un gay en una Oenegé descubren que hay dos, se debe empezar a hablar de “trama pederasta”, y si descubren en otra Oenegé a un tercero se deben dedicar reportajes de hora y media a lo que constituye, sin duda, la corrupción moral generalizada de los que aprovechan el dinero que bienintencionadamente les damos de nuestros impuestos para organizar orgías con menores en las que fluye el champán y la depravación.

Hay que detectar un corrupto en el Psoe (no será difícil, por ejemplo, se puede buscar en Mercasevilla), intervenir con esa excusa las conversaciones telefónicas de toda la agrupación provincial, y cuando parezca oportuno, atar de las muñecas derechas al empresario corruptor con el Secretario Provincial y exconsejero autonómico, aunque esté claro que luego vaya a quedar absuelto, o, es un ejemplo, con el alcalde de Sevilla o el concejal de urbanismo. Las portadas hablarán reiteradamente de trama corrupta socialista y financiación ilegal. Saldrán a la luz fotos de fichas policiales hechas el tercer dia de detención, sin afeitar.

Si es necesario, cuando un responsable policial diga que “no se descarta ninguna posibilidad sobre la autoría del crimen” en un asunto de celos, ajuste de cuentas o narcotráfico, el titular periodístico dirá algo como “La policía reconoce que cargos del Psoe podrían estar implicados” en cuanto haya un sospechoso que milite entre los progres.

Y documentales. Hay que hacer documentales sobre violaciones de monjas y torturas en las chekas durante la guerra civil, repitiendo una y otra vez que los autores eran militantes de ugeté, del Psoe o del partido comunista, y pasarlos en praimtaim después de anunciarlo mucho y con gran bombo. Y cuando proteste algún progre, hay que decir que el Psoe está defendiendo la tortura y repetirlo durante varios días en telediarios y portadas de periódicos. Luego hay que hacer películas del tema subvencionando con un pastón a los productores para que las hagan técnicamente perfectas. Y publicitarlas para que sean las más vistas. Si alguien rechista se le tacha de torturador en potencia y amigo de los asesinos

Y a las oenegés hay que pillarlas desviando la pasta de las subvenciones a sueldos de sus dirigentes (que lo hacen, claro, y es lícito, que de algo tienen que vivir), denunciarlo y llamarles “sueldazos” en cuanto pasen de los milqui lereles mensuales (hay millones de curritos que ganan menos aún, y gracias a lo que han aprendido estos años, consideran ricos a cualquiera que gane más que ellos). Habrá filmaciones hechas con teleobjetivo y cámara oculta, que es muy efectista y hace que las cosas parezcan más oscuras, más clandestinas.

Este tipo de cosas perfectamente sucias son las que han utilizado sistemáticamente los progres, rojos y feministas estos últimos años para eliminar cualquier posibilidad de alternancia en el poder. Repetirlo en dirección contraria, poner a funcionar el ventilador para dejar completamente sucia la totalidad de la vida política, manchando especialmente, por tanto, a los que ahora parecen impolutos para que los efectos de las políticas pasadas se compensen con los de las nuevas, es un deber esencial que hay que ejecutar a la perfección. La democracia en este país necesita que los colectivos progresistas queden tan anegados de basura como sus votantes ven ahora al Pepé, deben ser vistos como repugnantes subhumanos, como miembros de una subclase de hombre, como de la serie B. Sólo de esa manera se podrá contrarrestar el asqueroso trabajo de agit-prop sin respuesta que han ejecutado los totalitarios de forma sistemática y con descarado aprovechamiento de los resortes del estado durante los últimos seis años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario