Estos tipos no es que sean unos imbéciles malnacidos azuzando el odio a “los ricos”, es que es lo único que se les ha ocurrido pese a que parece que económicamente es una medida idiota. El Impuesto sobre el Patrimonio otra vez. Te preguntarás ¿y qué?, ¿por qué va a ser ahora más dañino que durante las crisis de los ochenta y de los noventa? Pues mira, porque ahora aparece por motivos exclusivamente electorales fomentando el estúpido baile de ricos contra pobres y sobre todo, porque esta crisis tiene una característica que la diferencia de las demás: la absoluta sequía financiera, la desaparición del crédito a las empresas.Imagina que en los ochenta creaste una empresa con la indemnización que conseguiste del fogasa cuando cerró poe aquella crisis el sitio en el que eras oficial primero de producción y con la capitalización del paro que se permitía entonces. Como tenías sólo tres o cuatro comerciales a comisión, la gestoría te llevaba la contabilidad, la gestión la hacíais tú y tu socio, el comercial que también se había quedado en paro, y sólo había trabajando con vosotros una telefonista y dos mecánicos con las máquinas de envasado y otros dos con la producción, conseguistéis salir adelante en la crisis de principios de los noventa, porque al fin y al cabo, erais tan pequeños que los impagos sólo supusieron gastos financieros: gracias a Dios, hipotecando vuestras casas conseguisteis que los bancos os dieran un crédito que solucionó la falta de caja que provocó el retraso en el pago del Ayuntamiento y la quiebra de uno de vuestros mejores clientes.
A partir del noventa y cinco, la empresa empezó a tener beneficios, pero aparte de los sueldos, de allí no salía un duro. Lo pasasteis tan mal unos años antes, que queríais tener las necesidades cubiertas por si la cosa se repetía, y como el banco, que ya tenía confianza en vosotros, os financiaban los picos de circulante sin problemas y con unos tipos de interés cada vez más bajos, pudisteis utilizar la pasta que ganaba la empresa en comprar maquinaria más eficaz, contratar más gente, comprar una nave, luego otra mayor... Y la empresa cada vez vendía más y valía más.
Y de repente, no había crisis, pero dos clientes importantes quebraron y los ayuntamientos no os pagaban por más visitas que les hacíais, lo que no impidió que hubiera que pagar el IVA de esas facuras y que lo que os debía la administración contara como ingresos puros, o sea, beneficios, y os obligara a pagar el impuesto de sociedades, pero aunque la empresa seguía con las exportaciones que habían empezado y con su funcionamiento eficaz se mantenía ganando dinero, cuando llegó el momento de renovar el crédito para las necesidades puntuales de circulante, hubo que emplearse a fondo para que el banco, por fin, renovara el crédito un año más pero sólo añadiendo la garantía personal de los socios a pesar de que después de veinticinco años sin repartir dividendos el patrimonio neto de la empresa ya era una pasta, tenía muchos empleados y sólo un tercio temporales, facturaba decenas de millones y estábais casi autofinanciados. Tu amigo del banco de cuando empezaste, que ya era director de zona, os contó un día tomando café que lo que pasaba era que el interbancario estaba muy parado y que no tenían demasiado dinero para dar créditos, y entre eso y la cantidad de concursos que había se lo pensaban mucho antes de dar nada y que, además, sólo se los daban a gente muy solvente y si prestaban muchas garantías. Vamos, que habíais salido muy bien parados. ¡Menos mal que en mayo de aquel año 2009, la ministra de Economía ya veía brotes verdes!
Pero como sois de natural desconfiado, os dedicasteis a mantener muy viva la caja intentando fiar menos y retrasando más los pagos a los proveedores por si las cosas se ponían peor, el ERE que tuvisteis que hacer por la caída en las ventas no os salió demasiado caro porque teníais mucho personal temporal y bastantes nuevos aunque fueran fijos y las exportaciones repuntaron un poquillo, así que la reducción del crédito a la mitad de 2010 os pilló casi preparados. Cuando a principios de 2011 tu amigo el del banco os adelantó que todo el dinero que la entidad tenía para prestar ya se lo había prestado al estado español obligado por el Banco de España a cambio de permitirles mantener sobrevalorados sus activos inmobiliarios, aunque ya sólo teníais unos beneficios casi simbólicos, decidisteis forzar aún más la maquinaria para reunir efectivo suficiente como para cancelar el crédito cuando, a principios de 2011, vuestro banco de toda la vida os denegó la renovación. Eso si, os dejó la caja más tiesa que la mojama, hasta tal punto de que varios meses hubo que retrasar unos días el pago de las nóminas de los trabajadores y dejasteis de cobrar las vuestras, que afortunadamente teníais unos ahorrillos.Imagínate esta situación que es la de la mayoría de las empresas españolas que han conseguido sobrevivir por ahora a la crisis; es el ejemplo típico de una mediana empresa de las que proveen la inmensa mayoría del empleo y de la riqueza del país: con un montón de empleados, prácticamente sin beneficios, sin financiación y con la caja permanentemente a cero, las mayores cuentas de su activo son las acreedoras a clientes y las provisiones para insolvencias. Pero sus propietarios son “ricos”. Ahora diles que tienen que sacar doscientos cincuenta mil euros al año de la caja (diez millones es el valor medio de una mediana empresa), o sea, la nómina de un mes (cien empleados, mediana empresa), y pagar cincuenta mil por rendimientos de capital en IRPF y doscientos mil por el nuevo-viejo Impuesto sobre el Patrimonio contra los ricos de Rubalcaba. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Seguro que no le votas. ¿La empresa va a poder asumir esa carga sin petar? pues a lo mejor no aguanta más y hay que suspender los pagos para tratar a todos los acreedores por igual...
Mira, fíjate: se supone que una inversión razonable tiene un rendimiento del cinco por ciento, es decir, si tienes invertido un millón, obtienes cincuenta mil de beneficio, y sobre eso pagas un poco más del veinte por ciento por IRPF como rendimientos de capital, es decir, diez mil euracos. Con el Impuesto sobre el Patrimonio vas a tener que pagar, además, entre el uno y el dos por ciento ¡de la cantidad invertida!, es decir, otros diez mil lereles como poco. De repente, se ha duplicado la carga impositiva, ha subido el cien por cien por el mero hecho de que has ahorrado y eres rico en lugar de habértelo pulido y habértelo pasado de puta madre. Cojonudo. Un acicate para el ahorro del personal.
¿Pero qué pasa si la inversión te sale rana y en lugar de ganar el cinco por ciento no ganas nada? Pues te jodes y pagas, que para eso eres rico. ¿Y si pierdes? Pues pagas también, ¿o no te acuerdas de que eres rico?
Hoy mismo he recibido este correo:
Algo tan sencillo como tomarse una caña con los amigos puede darnos toda una lección de vida. No se pierda la siguiente reflexión sobre el sistema tributario español...
Todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100€.Acuerdan pagarla de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
· Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
· El 5º paga 1€.
· El 6º paga 3€.
· El 7º paga 7€.
· El 8º paga 12€.
· El 9º paga 18€.
· El 10º (el más rico) paga 59€.
A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema:“Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “ Les voy a reducir el costo de sus
cervezas diarias en 20€. Los tragos desde ahora costarán 80€.”El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes. Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto. ¿Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20€ de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?
Calcularon que los 20€ divididos en 6 eran 3,33€, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€. Entonces el barman sugirió una fórmula en función de la riqueza de cada uno, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.
· El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
· El 6º pagaría ahora 2€ en lugar de 3€: (ahorro 33% )
· El 7º pagaría 5€ en lugar de 7€: (ahorro 28% ).
· El 8º pagaría 9€ en lugar de 12€: (ahorro 25% ).
· El 9º pagaría 14€ en lugar de 18€: (ahorro 22% ).
· El 10º pagaría 49€ en lugar de 59€:(ahorro 16% ).
Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes: los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y el quinto también.
Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando. “Yo sólo recibí 1€ de los 20 ahorrados ,” dijo el 6º hombre y señaló al 10º bebedor, diciendo “ Pero él recibió 9€”“Sí, es correcto ,” dijo el 5º hombre. “ Yo también sólo ahorré 1€; es injusto que él reciba nueve veces más que yo.”
“Es verdad ”, exclamó el 7º hombre. “¿ Por qué recibe él 9€ de rebaja cuando yo recibo sólo 2€? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”
“¡Un momento !”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “¡ Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!”
Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.
La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante: Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.
Y así es, amigos y amigas, periodistas y profesores universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos. La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos.
Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.
Moraleja: “ El problema con el socialismo es que uno termina quedándose sin el dinero de la otra gente”.
Ya lo dijo Margaret Tatcher: "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero.... de los demás".

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