sábado, 3 de septiembre de 2011

La trampa

La liebre la ha levantado, como otras veces, la lideresa de las grandes gónadas con una propuesta auténticamente tocapelotas especialmente diseñada para soliviantar a uno de los colectivos más soliviantables, y la idea ha gustado en el partido: todos la van a imitar. La primera ha sido la otra lideresa de hierro, la manchega. No puedo evitarlo. Cada vez que la oigo nombrar me acuerdo del chiste:
- ¿Se puede poner Don Mariano?
- Pues no. Es que está con Dolores de Cospedal.
- ¡Vaya por Dios...! Pues que se mejore...

Y ahora quien está con dolores de Cospedal, aunque preferirían tener un cólico nefrítico, son los sindicatos. La Cospedal les ha jodido, pero bien. Se reían de ella por la mantilla y la peineta del día del Corpus, pero sólo porque no sabían que debajo de las sayas negras, llevaba una navaja en la liga, de las de su tierra, una de esas de siete puntos y de una cuarta, de las del raaacacacac al abrirlas, una navaja con su destino grabado en la hoja que iba a acabar hundida hasta las cachas en sus partes más sensibles, que les iba a vaciar el riñón. Ya no tienen remedio, la navaja ha entrado y los sindicatos han empezado a desangrarse.

No se dan cuenta de que cualquier movimiento que hagan les va a hacer más ancho el tajo, que Maria Dolores no ha aflojado aún, que cualquier intento de apartarse les va a agrandar la herida y les va a provocar una infección gangrenosa. Primero les preparó lo que no reconocieron como mordaza con la noticia del impago a las farmacias, y los sindicatos y psocialistas se la pusieron solitos hablando todos los días de “las farmacias de Cospedal”. Y ahora, de un solo movimiento, les ha dado una puñalada con la retirada de las subvenciones, ha removido en la herida sin sacar la hoja poniendo a trabajar al setenta por ciento de los liberados y, de eso no se han dado cuenta, les ha puesto delante un trapo rojo que tampoco han reconocido como engaño para que embistan: a uno de sus brazos armados, a los profesores, les ha quitado los años sabáticos con sueldo y les ha aumentado el horario de clase. Ya tienen un motivo no relacionado con las prebendas y mamandurrias sindicales con el que equivocarse.

Y los sindicatos, enfurecidos con la puñalada, medio ciegos por el dolor y la furia, han visto el trapo y han entrado a él como entró sesenta veces a la muleta de Antonio Chenel “Antoñete” el legendario toro blanco que acabó desorejado en Las Ventas en el sesenta y seis: sin mirar a ningún otro sitio, alargando la arrancada sin desfallecer ni derrotar, tratando de atropellar el engaño, con unos pitones que tantas veces han doblado el brazo de la razón. Y la están cagando.

Estos que protestan con el espantajo de que la derecha quiere acabar con la educación pública, estos mismos, se atreven a ponerse en huelga, indignados, porque no les quieren pagar uno de cada siete años sin pisar el instituto y porque les van a hacer trabajar en lo suyo dos horas más a la semana, pero no dos horas cualquiera, sino las que van de las dieciocho a las veinte. No desde las seis a las ocho pm, no. Desde las dieciocho horas semanales de clase que dan ahora hasta las veinte que quieren que den. Y con dos cojones se van a poner en huelga para solaz y alegría de padres con tres meses a cuestas de vacaciones de los críos. “Atrevido”, como ellos, se llamaba el toro blanco.

A ver como lo venden, que el personal se va a poner de los nervios viendo como los chicos siguen de botellón hasta noviembre y como los yayos les dicen que sí, que un par de meses de vacaciones se pueden ocupar ellos de sacar al parque a los nenes, pero que ya empiezan a estar hasta el moño, que les duelen las articulaciones y hace frío, y que se busquen una rumana para que les eche de comer a los nietos, que empiezan los viajes del imserso y ellos se las piran a Benidorm. Y que les digan que todo eso es para defender la calidad de la enseñanza. Cuéntale a un tipo que se pasa catorce horas al día atado al volante de un camión, durmiendo un dia sí y otro no en la cabina del trailer, que no pueden dar más de cuatro horas de clase diarias porque es un trabajo muy duro, cuéntale a la cajera del hiper, que aún se acuerda de cuando se pasaba las clases en secundaria copiando unos apuntes, idénticos a los de su hermano de dos años antes, y que le dictaba cansinamente la de Sociales igual que se los dictó a su hermano, que es que necesitan tiempo para preparar las clases. Cuéntale al empleado de banca que este año se queda sin bonus que necesitan un año sabático de cada siete para reciclarse mientras siguen cobrando íntegramente su sueldo.

Esa va a ser la primera, pero van a venir más. ¿Alquien duda que según se acerquen las elecciones vamos a tener que volver a ir a trabajar andando por una huelga de metro? desde luego, tontos serían los responsables si no les ponen una excusa a mano a esos sindicatos revolucionarios del sector para que vuelvan a levantar la ira ciudadana. ¿y una de transportistas por la subida del precio del gasoil con cortes de carretera? ¡Que se pongan en huelga también los celadores de los hospitales! ¡Y los de AENA! ¡y los controladores!

No se dan cuenta los sindicalistas de que su declive ha empezado, de que les van a arrear en el hocico con una Ley de Huelga que les va a quitar la respiración, el hipo y el poder que les ha llevado hasta a dictarle la política económica al gobierno. Porque los ciudadanos la van a exigir y la van a recibir con verbenas y espumosos, no se enteran de que esta vez si se van a atrever a retirarles las subvenciones y a devolver a los liberados al trabajo, si es que se acuerdan de como se hace eso de trabajar. y tampoco se dan cuenta de que los ciudadanos les van a escupir en la cara si protestan, que el tiempo de las “justas reivindicaciones sindicales” se empezó a acabar cuando empezaron a quedarse multitudes en el paro a base de no tomar medidas o tomarlas disparatadas.

Pepiño, que todo lo anticipa, ya debe saber que lo malo de las memeces que han publicado en el BOE estos siete años es que van a ser perfectamente usadas por el enemigo. Cada vez que el pepé vaya a tomar una de esas medidas contra las que los perroflautas podrían manifestarse y su partido indignarse y apoyarles, va a ir acompañada de la derogación de una memez para que el personal tenga algo entretenido de lo que hablar. Para que se hable de ella. ¿Reforma de la contratación laboral? ...modificación profunda de la ley especial contra la violencia de género y la ley de paridad. ¿Desaparición de la negociación colectiva estatal? ...vuelta a la antigua ley de aborto. ¿Plan Hidrográfico Nacional? ...retirada de la palabra matrimonio del código civil. ¿Aprobación de nuevas centrales nucleares? ...vuelta a fumar en los bares. ¿Cambio en las leyes educativas? ...inhabilitación de Garzón. ¿Cancelación de subvenciones a los sindicatos? ...denuncia y retirada de todos los programas de la Alianza de Civilizaciones. ¿Copago sanitario? ...revelaciones importantes sobre el 11M con nuevos procesamientos. ¿Vuelta al tajo de los liberados sindicales? ...nada; para eso no hace falta nada, no se van a atrever a insultar a varios millones de indignados poniéndose a protestar por eso.

Con la santificación constitucional de la limitación del gasto público y la laminación de las promesas progresistas por orden de la Merkel y para evitar la quiebra del país, con el desastre electoral que se les avecina y con la batalla interna que se les va a desatar, una batalla que será de esas sucias, llena de pedradas, navajazos, venganzas y delaciones, con la magnitud del daño causado, con el rencor por la ruina de una nación, los psocialistas que aún mantienen su sillón lo ven todo perdido para los próximos veinte años, ya sólo les queda la esperanza de que detengan por fin a Johnny Mercados, el cabecilla de la banda, por orden del Juez Garzón desde la poltrona que le pagamos en la fiscalía de los Justicieros Internacionales, y que declare que actuaba de consuno con Aznar, Rajoy y los de la trama Gürtel, cuyo jefe en la sombra era la lideresa de las grandes gónadas. Pero creo yo que ni por esas...

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