jueves, 24 de septiembre de 2009

Clima y crisis

Es posible que una gran parte de los mandamases que andan estos dias por los Estados Unidos, no sé si con o sin familia viajando con ellos de gañote, probablemente se sigan preguntando por las cualidades del pintoresco primer ministro español. Indudablemente lo conocen, personalmente o por referencias, y saben que es el líder del progresismo occidental, si es que se quiere llamar así (Pepiño y Leire quieren) a quien es el único jefe de gobierno del mundo civilizado que es capaz de recibir como aliado a Chavez, Evo, Castro, Correa o Gadafi (que viene por aquí la semana que viene), sin querer sacarle otro beneficio que la pura amistad, mientras ofende gratias a buena gente como Uribe.

Desde luego, habrá algunos que lo conozcan mejor que otros. Por ejemplo, los europeos. Todos ellos saben de su ya proverbial arrogancia, vamos, que todos saben que se cree el mas listo, el mas guapo y el que mas larga la tiene, todos conocen que su obcecación ideológica le impide hacer las reformas que Europa necesita para recuperarse más rápido, y digo bien, Europa, que ellos están preocupados porque somos una rémora, y les importa una higa que sin esas reformas el Reino de España vaya a caer nuevamente en el oscurantismo y la pobreza a la que ya nos llevó la cagarrutada aquella de no apuntarnos a la revolución industrial del siglo XIX, sólo para favorecer que vuelva a ser elegido el Progresista de marras con el mismo beneficio global que obtuvimos entonces con nuestro empeño en proteger la miserable industria catalana, esa que nos mira a los demás españoles con el mismo desprecio con el que te la mira un urólogo y que bien haríamos en expulsar de Estepaís.

Quien seguro que está intrigado es el Beato Obama. Aunque sus servicios de información ya le hayan dado ya toda la necesaria para saber de qué va, seguro que siente una cierta curiosidad personal por ver de cerca a ese tipo babeante de las cejas raras, que se parece mas a Joker que cualquier otra persona que nunca haya conocido, que, a pesar de quedarse sentado con la intención de ofender a la bandera de las barras y las estrellas y salir huyendo de Iraq dejando tiradas a sus tropas, parece deseoso de ponerse un disfraz de becaria y entrevistarse con él en el Depacho Oral. Por lo pronto ya sabe que el tipejo ese tan poco fiable, hoy mismo se va a reunir con una comisión internacional de sindicalistas de esos tan majetes que consiguieron hundir permanentemente la industria de Detroit. Eso si, todo ello después de arriar la bandera de su autonomía nacional diciendo que no debíamos esperar que Obama hiciera hacer algo por nosotros, sino que debíamos plantearnos que podríamos hacer nosotros para ayudar a Obama.

Probablemente muchos perderán uno o dos segundos en preguntarse si el personaje es tan progresista como les cuentan sus servicios diplomáticos. Y laverdáejquesí, que no sólo es progresista, también es solidario, sorprendentemente generoso y probablemente mas torpe incluso de lo que parece a primera vista, como seguro que ya les ha contado su buen amigo Chávez, que todavía se ríe cuando se acuerda de los cien mil barriles diarios de petróleo a cien dólares el barril que nos vendió en su penúltima visita cuando todos sabían que el petróleo se iba a poner a cincuenta en menos de un mes.

Y ya ha empezado a dar muestras de sus cualidades. Por lo pronto, ayer ya pidió destinar el cerosiete del PIB de los paises ricos a que los paises pobres desarrollen medidas para una economía sostenible sin CO2, vamos, que España está dispuesta a poner mas de un billón de las heróicas pesetas para que se la repartan las oligarquías de los destinatarios. Su genialidad de hoy ha sido afirmar serio, trascendente, ahuecando la voz, sin un amago de vergüenza, que la causa de la crisis económica está en el Cambio Climático. Con dos cojones.

Y este individuo es quien está determinando nuestro futuro. Este pollo, capaz de irse de viaje a Niuyor con el Airbus oficial y no con el Falcon, que en el Airbus caben Sonso y las niñas, que van gratis total, es quien va a imponer medidas de austeridad en las cuentas públicas. Este brilante planificador es el presidente de un gobierno que afirma que la subida de impuestos con la que nos va a arrear en toda la boca va a favorecer a los trabajadores, especialmente (y de forma exclusiva y temporal, añado yo) a los que ya no tienen trabajo y a quienes se incorporen a ese colectivo. Es ese desvergonzado sectario que hizo una campaña electoral negando una crisis evidente y hablando de pleno empleo en grandes cartelones quien el sábado va a definir quienes son los ricos que van a pagar la subida de impuestos, quienes van a poner quince mil millones de euros más de impuestos, dos billones y medio de pesetas arrancadas de las posibilidades de inversión y destinadas a la caridad y al consumo de productos importados por falta de producción propia. Ese estratega de las finanzas es quien en este momento sopesa si adoptar como medida propagandística, y solo propagandística, la de llevarse por delante la neutralidad fiscal de las SICAV (que la supuesta exención fiscal de esas sociedades de inversión no es otra cosa que un diferimiento de impuestos), aunque le cueste generar en todas ellas un crédito fiscal del treinta por ciento de las pérdidas que hayan acumulado, en lugar del uno por ciento que les tocaría, y que, inmediatamente después, la pasta se vaya a constituir otras SICAV a Luxemburgo. Este peculiar pensador es quien ya ha afirmado que la subida de impuestos la soportarán las grandes fortunas. Este soberbio infumable, después de regalar la TDT a Roures, de hacerse la foto con Botín sin americana, de intentar asaltar el BBVA de la mano de un constructor, de ayudar a Entrecanales a que se forrara gracias a que Endesa se la quedaron los italianos, este pollo capaz de cualquier cosa para ayudar a sus amiguetes ricos, alardea de enfrentarse a "los poderosos".

Le voy a dar una idea al mentecato. Una idea que satisfará tanto a sus aliados progres que le felicitarán con los ojos anegados en lágrimas. Una idea con la que sin duda conseguirá pasar a la Historia por fin, cumplir su sueño y el de su abuela. Algo que no pasará desapercibido en el mundo. La medida que definitivamente nos pondrá en la órbita socioeconómica de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Corea del Norte: Z y su equipo deben calificar como ricos a todos aquellos que ingresen por encima de la media nacional, y, aquí está la brillantez ideológica, como muy ricos, o mejor, como grandes fortunas, a quienes ingresen, pongamos, por encima de lo que ingresa Pepiño, es decir, los que ya entran en el tipo marginal más alto del IRPF, los que ganan mas de cincuenta mil lereles al año, y entonces dígase “Hemos detectado que una parte enorme de la riqueza nacional está reunida en pocas manos, en grandes fortunas. Vamos a llevar a cabo una revolución fiscal para que en España desaparezca por completo la pobreza. Ni los pobres ni los ricos van a pagar impuestos directos, sólo lo van a pagar los muy ricos, las grandes fortunas. El tipo para los pobres y para los ricos, o sea, hasta cincuenta mil lereles anuales, va a ser del cero por ciento, y para los ricos riquísimos, para las grandes fortunas del noventa y nueve por cien sobre lo que pase de cincuenta mil al año, y lo que se obtenga, que será muchísimo, se repartirá entre los pobres, de manera que en España se pueda llegar a ser muy rico, pero no existan pobres”. Con eso, y al menos hasta que España pase a ser objetivo de las ONG occidentales, tendrá garantizada la reelección. Y pasará a la Historia como el español mas dañino que ha existido jamás.

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