jueves, 21 de enero de 2010

Ecofascismo

En uno de esos blogs dignos de ser seguidos (Desde el Exilio) me encuentro con un resumen de la ideología final de esta tropa de ecolojetas que no se si son malaspersonas, dictadores potenciales, liberticidas, simplemente idiotas, o todo ello al mismo tiempo, aunque cada vez me inclino más a pensar que realmente son una banda de fascistas tan tontos del culo como todos los fascistas que en el mundo han sido, que quieren imponer por la fuerza lo que ellos creen que piensan (las consignas que les pasan los enmigos declarados de la libertad) y que no saben defender con la palabra y la razón, todo ello arropado por una pátina de solidaridad y buenismo que para cualquier espectador imparcial solo es la careta repugnante tras la que se esconde el mismo dictadorzuelo que se escondía siglos atrás tras una sotana, el yihadista musulmán de hoy, el cenetista asesino que obtenía placer y dinero asesinando notarios y violando monjas en la retaguardia republicana o el falangista violento, cenutrio, vengativo y prepotente que asesinaba a los cenetistas cuando ya había terminado la guerra de España.

Merece la pena darse una vuelta por el blog que he linkeado, especialmente por el post del que entresaco algunas de las frases (no todas) que han vomitado algunos de esos peligrosos idiotas. Lo que pretenden es recobrar el poder perdido frente al triunfo del estado de derecho y la irrefrenable ansia de libertad de todo individuo con un mínimo de cultura y autorrespeto, por lo que tuvieron que ponerse a buscar “un nuevo enemigo frente al que recobrar la unidad de acción, se nos ocurrió la idea de que la polución, la amenaza del calentamiento global, el déficit de agua potable, el hambre y cosas así cumplirían muy bien esa labor“, de manera que requirieron de los que querían apuntarse a ser los futuros amos del mundo ”un amplio apoyo para estimular la fantasía del público“. Para ello debían “ofrecer escenarios horroríficos, realizar declaraciones dramáticas y simples y no permitir demasiadas dudas” de forma que cada uno de los actores del Pensamiento único debía “decidir dónde está el balance entre efectividad y honestidad“, porque “no importa lo que es verdad. Sólo cuenta lo que la gente cree que es la verdad“. Pero se encuentran con algunos obstáculos que no dudan en denunciar: “la perspectiva de poder contar con energía barata a partir de reactores de fusión es lo peor que le podría ocurrir al planeta“. Goebbels estaría orgulloso.

Es muy difícil enfrentarse a ellos y mucho más difícil vencerlos porque “estamos al principio de una transformación global. Lo único que necesitamos es la correcta gran crisis“. Ya tenemos la crisis.

En el fondo, son unos fascistas de nuevo cuño, genocidas que lo que pretenden es aniquilar físicamente a quienes no piensen como ellos: sus “metas fundamentales serían reducir la población mundial a unos 100 millones de habitantes, destruir el tejido industrial y procurar que la vida salvaje, con todas sus especies, se recobra en todo el mundo“. El listado de autores de estas barbaridades ecologistas y progres es tan amplio como la estulticia de sus fieles.

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