Hace nada, Zapatero era el triunfal icono mediático de la izquierda europea. Los progres de “los países de nuestro entorno” se fijaban como meta parecerse al Fenómeno, al faro de la Alianza. Segolene Royal estaba encantada de que la llamaran “Zapatera” durante la campaña electoral en la que fue violentamente arrollada por Sarkozy. En Italia se hablaban mieles del Milagro Español, y se hizo un documental sobre el personaje que fue recibido con sonoras alharacas nada menos que en el Festival de Cannes. Era el primero y el único que se había atrevido a desafiar al emperador Bush desertando de Iraq. Todos aplaudían (claro, porque ninguno de ellos mandaba un pimiento en sus países).Y Nuestro Héroe se vino arriba. Una de las primeras cositas que hizo para que siguieran queriéndole fue en la reunión con aquellos empresarios americanos. Les contó, con la tele por allí, que sus buenas artes ya habían tenido el efecto de que los españoles adelantaran a los italianos, y que, dentro de nada, pasaríamos también a los franceses. Luego vino lo de la Championslig y lo de que nosotros no sufiríamos ninguna crisis porque teníamos el sistema financiero más solvente del mundo. Y se empeñó en asistir a las reuniones del G20 diciendo, para nuestra vergüenza y sus asombradas risitas, que España lo merecía por ser la nación que más destina a ayudas a los paises en desarrollo. Consiguió el sillón de Francia (pídeme lo que quieras, Nicolás).
Las cosas se complicaron cuando se empeñó en negar la existencia de la crisis. Los mandatarios europeos le miraban de reojo levantando una ceja de incredulidad por lo que oían, que no sabían bien hasta dónde iba a llegar el pollo. Su asombro debió aumentar palmo y medio cuando leyeron las medidas contra la crisis que iba a implantar el sectario ese. Lo del Plan E debió levantar carcajadas en mas de una oficina de análisis macroeconómico. La rigidez laboral y el papel que empezaron a desempeñar los sindicatos pudo se lo que marcó el inicio de las salidas o el aseguramiento de las inversiones en España. Empezamos a sospechar que el Síndrome de Münchhausen se había apoderado de él. Parecía que estaba dañando intencionadamente a los españoles para luego poder darles subvenciones, subsidios y prebendas y, así, aparecer como un humanitario dirigente siempre pendiente del bienestar de sus ciudadanos.
Y finalmente, todo el mundo se dio cuenta de que el Adolescente probablemente había enloquecido. Sus delirios de grandeza le llevaron a considerarse un Apóstol de la Paz que finiquitará la guerra en el mundo, un Enviado de la Madre Tierra con la misión de acabar con las fiebres del calentamiento. Fue entonces cuando se plantó en la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas y soltó aquello de que “la culpa de la crisis es del cambio climático” ante la estupefacción de un auditorio de un elevadísimo nivel diplomático. No paró allí. Sus delirios le llevaron a la poesía de la Cumbre del Clima de Copenhage. Aquello fue definitivo. Los mandatarios europeos debieron quedar aterrados de que semejante cantamañanas fuera a desempeñar el disminuido pero aún importante papel de presidir la Unión.
En las reuniones preparatorias de la presidencia (durante una de ellas llegó una hora y media tarde a una comida con la Fracasada Merkel, y se disculpó diciendo que su visita turística se había alargado mucho), a ese Iluminado se le ocurrió anunciar como meta de su Presidencia (rotatoria) la de sacar a Europa de la crisis. ¡Tócate los pelendengues! Europa entró en pánico. Cuando un Hacker se metió en la página oficial de la presidencia española (cuyo dominio previsto había sido okupado por un hábil alemán, vista la torpeza española en su protección y registro) para incluir la imagen de Mr. Bean, ya se supo que todo estaba perdido. Nada más demoledor que la burla. Die Telegraaf veía mal futuro, porque Mr. Bean "ha supuesto ya la primera mella en el blasón europeo del presidente español", parece que quisiera decir que era la primera de las muchas mellas que recibirá. Por su parte, The Economist dijo que España dirigía la UE, “pero no con el ejemplo”, y subrayó que "en toda Europa, en artículos y editoriales, se han burlado de la idea de que Zapatero asesore a Europa sobre la recuperación económica", porque "si quieres que se siga tu consejo, has de tener algo creíble que decir". Financial Times regaló por reyes un editorial titulado “Una desmañada España ha de guiar a Europa”, y que para nuestra vergüenza incluía la dolorosa referencia: “Mr. Bean es famoso por sus tropiezos y contratiempos; España también parece en estos momentos tendente a los accidentes". Muy doloroso.No acababa ahí la cosa. El Financial Times, después de recordar al mundo un paro que duplica la media europea, añadía que “Zapatero se encuentra distraído por sus cuitas internas, ya que el programa de trabajo que ha propuesto para la presidencia española es notablemente anodino, incluso para los poco exigentes estándares de las presidencias de la UE”. El mismo día, Le Figaro ya decía que sólo busca las fotos: “Mientras anuncia el lanzamiento, a finales de enero, de un plan de austeridad muy exigente para reducir el creciente déficit público, el jefe del Gobierno socialista cuenta con redorar su blasón en el panorama internacional”.
Pero la cosa va a peor. En sus primeras declaraciones como Presidente (rotatorio) de la UE, dice que habrá que sancionar a quienes incumplan las medidas que quiere imponer. Mal. Error. Alemania se rebota inmediatamente y le dice (en comunicado oficial de su ministro de economía) que ese no es el camino, que ni de coña, que lo que debe hacer es prepara un programa serio y creíble. Una bofetada como jamás había oído yo de un país a otro con el que no estuviera en guerra declarada. Cuando oí esa noticia, se me subió la sangre a la cabeza. Ese majadero está destrozando la buena (o mala) fama de España, ganada durante siglos de sufrimiento, de tercios, de sangre, de orgullo y navajas, y la está sustituyendo por unos balbuceos de payaso enloquecido de quien todos hacen burla. Nos ha convertido en el hazmerreir del mundo occidental. De inmediato, toda la guardia (López Garrido, Salgado, Moratinos...) se ponen a desmentir las declaraciones y a decir que los periodistas mienten. Pues va el Ínclito y se reafirma. Y en eso estabamos, cuando sale el Wall Street Journal haciendo descarada coña sobre las ridículas propuestas de un personaje que está convirtiendo en estadista al mismísimo Pepiño. “Legislando la prosperidad” titula su editorial.
"Ha llegado con una ingeniosa solución contra la crisis, hacerla ilegal", "Así que los europeos que estén preocupados por la recesión y el desempleo pueden relajarse -siempre que el primer ministro socialista español José Luis Rodríguez Zapatero se salga con la suya-. Pronto esos problemas van a estar prohibidos. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?. ¿Por qué no habíamos pensado en ello?”. Y es que la pandilla de El Fenómeno efectivamente cree que legislando sobre ello se elimina la crisis o se cambia el modelo de crecimiento. Ya saben en el mundo qué cosas y a quién votamos mayoritariamente los españoles. ¡Qué vergüenza!
Y claro está. Con este panorama quienes saben de verdad se han empezado a preguntar si es conveniente que alguien con semejantes limitaciones se presente a las elecciones, que el resultado de las burlas puede ser el mayor desastre electoral desde la hecatombe de UCD. Hay encuestas que dicen que más de la mitad de los votantes socialistas y la casi totalidad de los votantes del Pepé dicen que no debe presentarse. Pero yo no opino así. Ese tipo debe presentarse otra vez y debe ser arrojado a la ignominia de la mayoría absoluta de Rajoy. La historia debe recordar el inmenso daño que nos está haciendo. Su nombre debe ser un argumento para denigrar a su partido en los próximos cincuenta años. Aunque Pepiño, revestido ahora de una capa de hombre de estado por la comparación con el Circunflejo Trastornado, niegue que se vaya a retirar, juraría que lo hace para sumar puntos precisamente para ser él el sustituto.Y a todo esto, se nos había olvidado el acontecimiento planetario, la confluencia de los dos líderes progresistas a ambos lados del Atlántico. Obama en USA y El Fenómeno en Europa. Y ya se han producido los primeros contactos: Obama ha propuesto una tasa a los bancos para que paguen la pasta que los contribuyentes les han puesto a disposición, y Zeta ha opinado que es una genialidad, una maravilla, que el preclaro pensamiento de ese hombre ha empezado a poner las bases de un nuevo futuro. Le ha faltado ofrecerse para disfrazarse de becaria de la Casa Blanca, pero todo se andará.
En fin, que como el Acontecimiento Planetario empieza a dar sus frutos, Leire debe estar en plena levitación, aunque no todo salga como el tropel de progres quisiera. La verdad es que la noticia la he oído con una radio de las de oreja mientras me tomaba yo solito una caña en mi último día de vacaciones de invierno, y no he podido evitar soltar una carcajada y que el camarero me mirara de reojo. Porque es hilarante. Juraría que lo ha hecho siendo consciente de que le estaba haciendo una faena monumental al Circunflejo de Moncloa, a ese mindundi que se quedó sentado ante su bandera. Porque Obama ha invitado a Zeta a la Casa Blanca. Como si fuera una propuesta indecente. A desayunar. Juas, Juas. Pero la invitación concreta es a un Desayuno de Oración. Al desayuno del Dia Nacional de Oración, una tradición que viene de la Depresión del 29 y que organizan unos cristianos ultraortodoxos que se llaman "La Familia". Yo quiero ver eso, su papelón en ese "acto socio-religioso" como lo disfrazan esos manipuladores semiperiodistas de El País. Quiero ver la cara de Zapatero. Quiero ver cómo une sus manos e inclina la cabeza en un arrobo de jovenzuelo petimetre que, en la primera comida con su futuro suegro tiene que poner cara fervorosa mientras bendice la mesa. Y él, acojonado, intimidado por la solemnidad y el poderío del padre de su futura, a punto de mearse de miedo, sólo puede dar gracias a la Madre Tierra, o al Viento, Su Señor, porque no le hayan pedido que sea él quien lo haga. Aunque en este caso pàrece ser que sí se lo han pedido. Pincho de tortilla y caña a que no tiene pelotas para oficializar su panteísmo totalitario, su nuevo animismo. Hala Jose Luis, compañero. A rezar con esos americanos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario