No nos enteramos, no queremos darnos cuenta, pero nosotros mismos somos enemigos de la libertad, somos nosotros mismos quienes abrimos la puerta a la sevidumbre, quienes deseamos que sean unos pocos quienes decidan qué cosas podemos hacer y qué cosas son demasiado peligrosas, demasiado perversas o demasiado rechazables como para que nosotros, los pequeños, podamos siquiera acercarnos a ellas.La entrada de las viscosas manos del poder en nuestras vidas personales siempre aparece de la misma forma: basta con que se abra un resquicio de represión en un espacio de libertad para que toda la fuerza liberticida del poder se introduzca en él y la libertad se pierda en ese espacio, como bastaba que cayera una parte de la muralla para que la totalidad de la ciudad cediera al asedio. Pero mientras entre los defensores de la ciudad la connivencia con el enemigo era rechazable en todo punto, en esta sociedad melindrosa y débil nosotros mismos nos exigimos comprender y respetar a quienes quieren volver a someternos al estado de servidumbre. Y es que no nos damos cuenta de que no se puede ser un poquito libre, como no se puede estar un poquito embarazada.
Que yo sepa, ayer fue la primera vez que uno de los miembros del grupo de los que mandan reconoció en voz alta el mecanismo de asalto, la forma en la que la sociedad va a permitir la implementación de la censura, en este caso en internet, pero que ya se extiende por muchísimas otras áreas del pensamiento (¿dudas si un catedrático sería privado fulminantemente de su cátedra, o no, por más que la primera lucha progresí fuera precisamente la libertad de cátedra, si se le ocurriera decir que los hombres son más inteligentes que las mujeres?. Por cierto, ¿pasaría lo mismo si dijera que las mujeres son más inteligentes que los hombres?). Fue González Sinde, esa ministra nacida del lobby del Sindicato de la Ceja que se ha introducido en el gobierno de la nación (después de que Miguel Bosé rechazara el espeluznante ofrecimiento de Zapatero), que ante las críticas que está recibiendo por la posibilidad de cerrar páginas web españolas que faciliten descargas "ilegales" y de impedir el acceso a las extranjeras, reconoció que "Sanidad bloquea páginas web y nadie se rasga las vestiduras". Y tiene razón. Ni ningún progre se queja de que se haga lo mismo en Cuba.
Es asombroso que funcione, pero siempre funciona. Probablemente porque somos pequeños egoístas miserables. El sistema es simple: se apela a la mayoría. Y no nos damos cuenta de que en una cosa o en otra todos formamos parte de alguna mayoría. Me ha sorprendido de una forma extraordinariamente desagradable que la prohibición de fumar en lugares públicos cerrados sea algo que a la mayoría les parezca deseable. Y no sólo a los progres, esa prohibición le ha gustado a gente que están sinceramente en contra de las limitaciones que nos quieren imponer esos neofascistas que se autotitulan progresistas, que se han tragado que el local donde sirven cerveza, música o comidas no tiene un propietario, o que ese propietario no puede decidir qué tipo de clientes quiere recibir, y que se trata de locales "públicos", que, ya lo decían los romanos: res omnium, res nullius, o sea, que lo que es de todos no es de nadie, que bien lo sabía ya aquella ministra, creo que nada menos que de Cultura, que mantenía que el dinero público no era de nadie, diría yo que para justificar que ni siquiera quienes lo aportamos estamos facultados para pedir explicaciones sobre su uso.
Y esos que están de acuerdo con esa prohibición no se dan cuenta de que acaban de abrir la puerta a muchas otras prohibiciones, porque siempre habrá alguna mayoría que quiera prohibir más cosas cuando la opinión pública sea convenientemente tratada por medios de comunicación potentes y controlados. Hace unos años, cuando aún era independiente El País, publicó una encuesta que aclaraba que casi el setenta por ciento de las mujeres que votaban al Psoe eran partidarias de prohibir la retransmisión de fútbol por televisión, y no es difícil imaginar que se prohíban las minifaldas, los escotes pronunciados, la exhibición de jamones o el consumo de alcohol en lugares públicos para no ofender a "otras culturas" y en nombre de la Alianza de Civilizaciones, como ya se ha prohibido de facto caricaturizar al Profeta.No puedo menos que preguntarme cómo es que el rapsoda de Copenhage, ese que decía que en esa tierra propiedad del viento hay pobres demasiados pobres y ricos demasiado ricos, permite, colabora y nos obliga a los demás a soportar y costear que alguien como Ramoncín, Victor Manuel o Sabina se embolsen millones de euros al año por haber compuesto unas canciones que nadie se descarga jamás (buscad en la mula y veréis qué poca gente comparten sus discos) mientras hay tantos que pasan necesidades. ¿No es una contradicción progresí? ¿o es como el mecanismo de hiperfinanciación de los sindicatos, que todo vale porque son progres, y por tanto, nadie se plantea ni nadie cuestiona que cuanto más paro tengamos, mejor les vaya a ellos, que cobran de cada ERE y de cada curso a parados, cuantos más parados, más cursos y más dinero?. Es que es eso, que el dinero público no es de nadie.
Y mientras hablamos y discutimos sobre la licitud del cierre de páginas de descargas o la limitación a su acceso (como en China) en sólo cuatro días y que tantísimo beneficio lleva al Sindicato de la Ceja que el propio gobierno tiene en su seno, que ya se podían dar los jueces esa misma prisa con los desahucios, o con la ejecución de los impagos, pasamos por alto lo absolutamente pasmoso que resulta que sea la propia Administración quien asuma la defensa de los derechos económicos personales de unos individuos frente a otros. Si cualquier persona deja de pagar el arrendamiento, el propietario impagado debe acudir a la jurisdicción civil pagando a un abogado y a un procurador si quiere que le paguen o que desahucien al moroso, a quien se oye en un juicio para que tenga la oportunidad de explicar sus razones, hasta que luego se dicta sentencia. En cambio, si lo que no le pagan al mismo individuo son los derechos de autor, la Administración, usando nuestros recursos y nuestro dinero, podrá cerrar la web del presunto infractor siempre que le haya preguntado al Juez si se afectan los derechos constitucionales (que es eso y no otra cosa lo que llaman "intervención judicial" estos mentirosillos del gobierno).
Y, distrañidos en si son galgos o podencos, tampoco entramos a hablar sobre la gravísima cuña que se utilizará contra la libertad de expresión que acompaña la medida esa en forma de Comité Audiovisual, Comisión de la Propiedad Intelectual, o comosellame el futuro bodrio que estos totalitarios quieren colarnos, el organismo que instaurará la censura en todos los ámbitos, el organismo que decidirá que podemos leer y qué podemos escribir. Primero lo organizarán para ir cobrando el canon y para vigilar internet a ver quien se pasa. Luego, como ya se llama "Comisión" (y si no se llama, se llamará), como la del mercado de Valores, la de las Telecomunicaciones o la de la Competencia, se instaurará como "agencia independiente" y ya tendremos Santo Oficio para siempre. Parece que esas cosas nos gustan. ¿Sabes que la Ley de Prensa Franquista sigue vigente? ¿sabes que aplicando esa Ley empapelaron y arruinaron a Jose Luis Gutiérrez en su calidad de director de Diario 16, con el beneplácito del gobierno socialista de González?

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