El Estado nació cuando un tipo, el más fuerte de la cueva o de las chozas, decidió apropiarse para sí del uso de la fuerza. Prometió a sus amiguetes compartir la mejor comida a cambio de su apoyo, y así creó los primeros impuestos. La sociedad se fue complicando y los amiguetes se transformaron en bandas al servicio de un jefe y luego en ejércitos organizados, de manera que el que mandaba se aseguraba lo de seguir en la poltrona apoyándose en un tropel de forzudos y a base de garantizar que era él y sólo él quien podía abusar de los demás, que nadie de fuera iba a venir a levantarles la comida ni las mozas. Mantenerlos fuertes era caro. Los impuestos nacieron como tales. Poco a poco el estado comenzó a dar servicios a los que ya eran sus súbditos, como por ejemplo el almacenamiento de trigo excedente en los años buenos para repartirlo en los años de malas cosechas. Se trataba de llegar a donde los particulares no podían, por ejemplo, como la construcción de infraestructuras era una empresa de tan altísimo coste y tan lenta amortización que los particulares no podían asumir, ya el imperio romano decidió que eso debía ser cosa suya, y así hizo carreteras y conducciones de agua además de teatros, circos, termas, etc, etc. Haciendo pagar por ello, básicamente, a los pueblos conquistados.Ese fué el estado moderno. Ya no sólo consistía en el monopolio de la fuerza, también es la prestación de los servicios básicos de recepción y pago obligatorios. Hay quien dice que el estado únicamente debe llegar a aquellos sitios a los que, por su coste inasumible o por su falta de rentabilidad, no llega la iniciativa privada. Como cada vez aumentan los recursos privados y se pueden asumir empresas mas costosas, teóricamente el estado debería ir disminuyendo su presencia, pero en realidad lo que hace es inventarse o simplemente encontrar nuevas necesidades o nuevos servicios esenciales y/o forzar a la pasta privada a facilitar sus servicios a todos aunque no les reporten beneficios directos, como pasa con los servicios de telefonía, que han decidido que como el espacio radioeléctrico es propiedad de todos, su uso se define como de servicio público y para aprovecharlo hay que garantizar que el servicio llega a todas partes. Y no me parece mal que entre los usuarios normales paguemos los costes de los usuarios aislados, que eso de la competencia entre varias compañías les ha llevado a ajustar tanto los costes que el teléfono sale, pese a todo, muchísimo mas barato de lo que saldría si fuera el gobierno el único operador telefónico. ¿Te imaginas un Ministerio de Comunicaciones dirigido por una ministra de cuota? ¿Imaginas lo que costaría el minuto de llamada o lo que tardarían en solucionar un problema?
Los estados se han gobernado de todas las formas posibles. Por uno solo, por varios, por los mejores, por todos... En general han sido dirigidos por gentes que tenían clara cual era su misión, a pesar de que en casi todos los casos sea mantenerse en el poder y, ya en el mundo occidental, nunca ha gobernado alguien sin preparación de ningún tipo. Probablemente solo Hitler y Stalin han basado su poder en su carisma personal sin aportar conocimientos ni preparación. Y aquí llego a donde iba, que me ha llegado un mail en donde se comparaban los curricula de algunos de nuestros ministros y sus homólogos europeos (¡Gensantísimadelamorhermoso, qué vergüenza he pasado leyéndolo!) y me he percatado de que de tantas aberraciones económicas, tantas teorías simplistas de fundamento de gobierno se deben a una tan escasa formación que les lleva a que, frente a la idea asentada de un estado que cubre las necesidades de la gente, nos aparezca la idea nacida de las pobremente organizadas mentes de estos tipos que nos administran los dineros, de que el estado es simplemente una máquina de recaudar que gastar en aquellas actividades que pueden darles votos. Y que conste que lo que quiero es ser piadoso, porque la alternativa a la ignorancia que denuncio es la maldad intencionada o directamente la traición. Baste señalar que Pepiño Blanco, este verano, cuando aún seguía siendo Don José para muchos, se puso solemne, y para reforzar el cuento de las medidas de ahorro que su jefe le había cantado a los que de verdad mandan, soltó el paridón ese de que “hay que cerrar aquellos trayectos de tren que no sean rentables”.
Stupendo. El estado al revés. No cubre servicios con los impuestos que recauda, sino que pretende ganar dinero con los que cubre, como cualquier empresario insolidario y codicioso. Y no acaba ahí la cosa, el domingo, en un mitin, Zapatero estaba contentísimo de que España tuviera la mayor cantidad aeropuertos y de kilómetros de tren de alta velocidad del mundo mundial. ¡Manda güebos! ¿A que nunca te han dicho que, por ejemplo, Vitoria tiene cinco ¡cinco! aeropuertos a menos de cien kilómetros? Sólo nos faltaba estar orgullosos de habernos metido en unos gastos inasumibles construyendo gilipolleces inútiles que no aportan mejoras sustanciales cuando lo que teníamos, igual que lo que tienen los países gobernados por gente medianamente formada, funcionaba razonablemente bien y era muchísimo más barato. Y para más joder, van y lo cuentan a todo el que quiera oírles. Vale, de Madrid a Barcelona se tardaban seis horas en tren, y si tenías prisa te podías pillar el puente aéreo. Pero el tren te costaba treinta euros. Ahora tardas tres horas, pero sólo hay AVE a cien pelotes. Eso, o autobús de línea, que seguro que se están forrando. Y sólo cuando hay, que he visto en el blog Malaprensa que los horarios de los trenes entre Barcelona y Madrid a partir del 12 de diciembre no estaban colgados, así que si querías comprar un billete, Renfe te enviaba de un sitio a otro haciendo transbordo nada menos que en París. Mira el pantallazo de aquí al lado. Una captura tan real como real es que Leire sea Ministra de Sanidad. Aunque a nadie le quepa en la cabeza.Pues eso, tan contentos porque tenemos mas aeropuertos y más AVE que nadie, porque somos el país del mundo que más porcentaje de su PIB destina a cooperación internacional (y por eso nos deben admitir en los foros internacionales de decisión, como reclamó Zeta), porque somos el cuarto país en producción de la energía más cara que se pueda imaginar, eso sí, energía verde que te quiero verde, verde olivo, verde rana, verde como algunos vejetes y no tan vejetes, verde de calentólogo de nómina, y debe ser por eso por lo que los países serios no quieren saber nada de nosotros, porque hemos elegido para gobernarnos ¡dos veces! a unos caballeros y a unas señoras que han conseguido, como contaban en algún sitio de la interné que no recuerdo ahora (y que no busco, como decía Umbral, porque no me apetece levantarme a mirarlo), que el resto de los países envidien a España porque “ostenta en sí las más llamativas características de los demás países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, deuda griega, política italiana, banca albanesa, sanidad británica y engreimiento francés."

No hay comentarios:
Publicar un comentario