¡Menudo fin de semana nos han dado con El Muro! Que levante la mano quien no se haya hartado de documentales, de entrevistas y de referencias al jodío muro de Berlín. Que levante la mano quien no haya quedado convencido de que aquello de la caida era el símbolo de una comunión pacífica de dos formas de ver la vida. Pues no. Todo una filfa. Ni comunión ni símbolo ni pacífico ni leches. Fué el final de una guerra en la que hubo vencedores y vencidos, y en la que un pueblo sufrió, y sufrió mucho. Eso si, ¿qué me decís de lo mono que ha quedado todo, de lo aséptico de lo que hemos visto, de lo que han hecho que parezca que fué el pacífico resultado de lo que todos deseaban?. En Estepaís parecía que celebrábamos una unificación que no se había hecho antes porque nadie sabía bien cómo hacerla pero en los dos lados la querían, y no lo que ha sido en realidad: la celebración de la victoria de Occidente sobre la Unión Soviética en la Guerra Fría, el Fin de la Historia de Fukuyama. Ya sólo quedó una potencia.
Especialmente solemnizado (no se si lamentando la victoria o qué) estaba nuestro Gran Timonel de la Multiculturalidad... y especialmente espeso, que tan pacífica era la efeméride que sus limitadas entendederas han estado liándose solitas en cuantas declaraciones le han pillado. Parece mentira, a su edad, las tonterías que dice. Me da la impresión de que no sólo ya no pilota la barca, es que, además, ya sabe que no la pilota. Ahora se trata de aplicar la sabia máxima de que “si tu pueblo no sabe lo que estás haciendo, no sabe lo que estás haciendo mal”, con lo que en cuanto le ponen un micrófono cerca se pone a soltar chorrada tras chorrada intercalando las alocuciones “Historia” y “Paz” para que se le note calado de gran estadista internacional que fundamenta su grandeza en la resolución amistosa de los conflictos, que aunque estamos ya ante los piratas somalíes con los pantalones por las rodillas y el culo en pompa, no es que un estado occidental se esté rindiendo a los violentos, es que estamos solucionando pacíficamente nuestras divergencias.
Volviendo al muro, o mejor, a su caida, a nuestro circunflejo héroe sólo se le ha ocurrido decir cositas como que "el que todo se terminara en tan poco tiempo y de manera tan pacífica es quizá lo más reseñable", o que “debemos recordar, porque es muy bueno para la historia, que todo fue pacífico, y que a veces la lucha pacífica por la libertad, la democracia, es el mejor camino para que los cambios sean pacíficos". Y no. Diciendo estas cosas la caga como la cagó su antecesor González cuando mirando el muro dijo esa gilipollez de que “esto se cae con el diálogo” cuando había montada una guerra sorda de la que no quería enterarse y que iban ganando de calle Reagan, la Tatcher y el Papa Wojtyla. Que no es que no se enterara, me temo, sino que su partido estaba en contra de la lucha por la libertad como casi siempre y él, ahora, lamenta que esos tres se llevaran por delante su modelo favorito de sociedad.
Porque lo cierto es que las dos crisis del petróleo habían pillado en bragas a uno de los contendientes de la guerra fría. Exacto, a ese al que aún no le era rentable explotar su petróleo y gas del Caúcaso (todavía está por ver que una de las razones de la subida del precio del petróleo no fuera, además de la guerra del Yom Kippur, la necesidad de poner en valor los yacimientos soviéticos, que a dos dólares por barril no compensa separar el alquitrán de la arena). Y la Unión Soviética, frenada por completo en su expansión por Latinoamérica y pillada en una crisis económica del carajolavela, tenía ya poco que rascar.
El despliegue de los misiles Pershing y Cruise en Alemania en 1983, aquello por lo que el Psoe se oponía a entrar en la OTAN y el rojerío se manifestaba gritando eso de Otannobasesfuera, y pidiendo Paz y la retirada de los Pershing para que no se impidiera con misiles una invasión acorazada tradicional (que sí, que el símbolo de la paz, esa huella de gallina dentro de un círculo significa “desarme nuclear”, no “talante”, ni “multiculturalidad”, ni “meiclovnotuar”), fué efectivamente un acto más de la guerra fría, cuya contestación por parte de la URSS la dejó destinando casi el veinticinco por ciento de su peibé a los gastos militares y sumiendo a su pueblo en una pobreza que llegaba al hambre. Cuando el Papa Wojtyla apareció por Polonia y se puso a clamar por la liberación del espíritu, nadie se quedó con que lo que tenían que liberar era sólo el espíritu, y en Polonia se tuvo que dejar paso al electricista de los bigotes, Lech Walesa, y permitir unas elecciones con partido de oposición (que, además, ganó), y cuando, finalmente, Reagan lanzó lo de la “Guerra de las Galaxias”, o sea, un sistema que destruiría en el aire los misiles rusos, la URSS ya no pudo hacer sufrir más a su pueblo sin que se generara una revuelta y se rindió, es decir, permitió que se abriera el muro y con ello cayera el símbolo del poderío de su ocupación. Porque, a ver, lo del muro era ya casi sólo un símbolo de ocupación, que lo de impedir que la gente saliera de la RDA trataba sólo de evitar que se marchara la mano de obra (los jubilados sí podían irse cuando quisieran), y en aquel momento de profundísima crisis sólo tenían hambre y parados camuflados de trabajadores, ya no necesitaban la mano de obra, que por eso abrió Hungría su frontera con Austria. Si se iban los alemanes orientales al Oeste, mejor para ellos y para un estado en quiebra, pero se perdía el respeto a los tanques. Y ya no podrían organizar un nuevo Holomodor, un genocidio por hambre como hicieron en Ucrania en 1932-33 ni un nuevo aplastamiento de una Primavera de Praga ni de ningún otro sitio.
Eso si, para compensar la celebración de la victoria, este fin de semana también hemos podido celebrar el aniversario de la toma del Palacio de Invierno (no el 25 de octubre, sino el 7 de noviembre según nuestro calendario), lo que ha dado la oportunidad a alguno de esos bobos de izquierdas de manifestarse en favor del comunismo del padrecito Stalin dejando a nuestro Zetapero como un estadista equidistante entre extremos y para nada radical. ¿Por qué será que me da la impresión que si esos chicos y chicas quieren volver al socialismo real es porque ellos, como miembros del Partido, tendrían una vida de muchos más posibles? ¿No se dan cuenta de que en ese caso, los ex-empresarios, muchísimo más listos que ellos les quitarían el puesto y las prebendas? ¿Será porque quieren que se institucionalicen los morreos como el de Breznev y Honeker?. Realmente opinan que lo bueno sería implementar ese socialismo del desabastecimiento y los desastres ecológicos (Ah! ¿no? ¿y el mar de Aral?) antes que mantenernos en esta sociedad que tanta desigualdad trae consigo. De verdad que una de IU ha dicho que el socialismo real no tiene nada de qué arrepentirse y que prefiere el régimen soviético a la desigualdad, de verdad que lo ha dicho, que esta gente piensa que si a ese a quien no quieres le dan el doble de lo que te dan a tí, lo que hay que pedir es que te saquen un ojo.
Y mientras llegamos al socialismo tenemos la oportunidad de pasar vergüenza ajena oyendo a ese pavo hablar de que los medios pacíficos para conseguir la paz son los que logran que los cambios sean pacíficos. ¡Jooder, que güebos! También dijo una vez que no era tanto que la Verdad nos haría libres como que la Verdad nos haría verdaderos. Vale, no es un superdotado ni tiene por qué serlo, que basta con que le voten más gente que a los demás, pero es que en el momento de la caída del muro tenía veintinueve años, suficientes, creo yo, para enterarse de qué iba la vaina, que ya no era un niño... Bueno... Era el mismo adultescente que ahora observa, víctima de la eneuresis, como su adorado Obama retrasa una vez más la refundación del capitalismo al rechazar la imposición de una tasa a las transacciones financieras. Sólo quiere intuir que eso esté pasando porque Obama está esperando la conjunción planetaria para hacerlo... Porque realmente desea que vuelva la posibilidad de retomar el camino de la igualdad, el camino de los soviets que se perdió con el derrumbamiento del Muro de Berlín. Igualdad antes que Libertad. Socialismo o Muerte... y siempre les sale muerte.
Especialmente solemnizado (no se si lamentando la victoria o qué) estaba nuestro Gran Timonel de la Multiculturalidad... y especialmente espeso, que tan pacífica era la efeméride que sus limitadas entendederas han estado liándose solitas en cuantas declaraciones le han pillado. Parece mentira, a su edad, las tonterías que dice. Me da la impresión de que no sólo ya no pilota la barca, es que, además, ya sabe que no la pilota. Ahora se trata de aplicar la sabia máxima de que “si tu pueblo no sabe lo que estás haciendo, no sabe lo que estás haciendo mal”, con lo que en cuanto le ponen un micrófono cerca se pone a soltar chorrada tras chorrada intercalando las alocuciones “Historia” y “Paz” para que se le note calado de gran estadista internacional que fundamenta su grandeza en la resolución amistosa de los conflictos, que aunque estamos ya ante los piratas somalíes con los pantalones por las rodillas y el culo en pompa, no es que un estado occidental se esté rindiendo a los violentos, es que estamos solucionando pacíficamente nuestras divergencias.
Volviendo al muro, o mejor, a su caida, a nuestro circunflejo héroe sólo se le ha ocurrido decir cositas como que "el que todo se terminara en tan poco tiempo y de manera tan pacífica es quizá lo más reseñable", o que “debemos recordar, porque es muy bueno para la historia, que todo fue pacífico, y que a veces la lucha pacífica por la libertad, la democracia, es el mejor camino para que los cambios sean pacíficos". Y no. Diciendo estas cosas la caga como la cagó su antecesor González cuando mirando el muro dijo esa gilipollez de que “esto se cae con el diálogo” cuando había montada una guerra sorda de la que no quería enterarse y que iban ganando de calle Reagan, la Tatcher y el Papa Wojtyla. Que no es que no se enterara, me temo, sino que su partido estaba en contra de la lucha por la libertad como casi siempre y él, ahora, lamenta que esos tres se llevaran por delante su modelo favorito de sociedad.
Porque lo cierto es que las dos crisis del petróleo habían pillado en bragas a uno de los contendientes de la guerra fría. Exacto, a ese al que aún no le era rentable explotar su petróleo y gas del Caúcaso (todavía está por ver que una de las razones de la subida del precio del petróleo no fuera, además de la guerra del Yom Kippur, la necesidad de poner en valor los yacimientos soviéticos, que a dos dólares por barril no compensa separar el alquitrán de la arena). Y la Unión Soviética, frenada por completo en su expansión por Latinoamérica y pillada en una crisis económica del carajolavela, tenía ya poco que rascar.
El despliegue de los misiles Pershing y Cruise en Alemania en 1983, aquello por lo que el Psoe se oponía a entrar en la OTAN y el rojerío se manifestaba gritando eso de Otannobasesfuera, y pidiendo Paz y la retirada de los Pershing para que no se impidiera con misiles una invasión acorazada tradicional (que sí, que el símbolo de la paz, esa huella de gallina dentro de un círculo significa “desarme nuclear”, no “talante”, ni “multiculturalidad”, ni “meiclovnotuar”), fué efectivamente un acto más de la guerra fría, cuya contestación por parte de la URSS la dejó destinando casi el veinticinco por ciento de su peibé a los gastos militares y sumiendo a su pueblo en una pobreza que llegaba al hambre. Cuando el Papa Wojtyla apareció por Polonia y se puso a clamar por la liberación del espíritu, nadie se quedó con que lo que tenían que liberar era sólo el espíritu, y en Polonia se tuvo que dejar paso al electricista de los bigotes, Lech Walesa, y permitir unas elecciones con partido de oposición (que, además, ganó), y cuando, finalmente, Reagan lanzó lo de la “Guerra de las Galaxias”, o sea, un sistema que destruiría en el aire los misiles rusos, la URSS ya no pudo hacer sufrir más a su pueblo sin que se generara una revuelta y se rindió, es decir, permitió que se abriera el muro y con ello cayera el símbolo del poderío de su ocupación. Porque, a ver, lo del muro era ya casi sólo un símbolo de ocupación, que lo de impedir que la gente saliera de la RDA trataba sólo de evitar que se marchara la mano de obra (los jubilados sí podían irse cuando quisieran), y en aquel momento de profundísima crisis sólo tenían hambre y parados camuflados de trabajadores, ya no necesitaban la mano de obra, que por eso abrió Hungría su frontera con Austria. Si se iban los alemanes orientales al Oeste, mejor para ellos y para un estado en quiebra, pero se perdía el respeto a los tanques. Y ya no podrían organizar un nuevo Holomodor, un genocidio por hambre como hicieron en Ucrania en 1932-33 ni un nuevo aplastamiento de una Primavera de Praga ni de ningún otro sitio.
Eso si, para compensar la celebración de la victoria, este fin de semana también hemos podido celebrar el aniversario de la toma del Palacio de Invierno (no el 25 de octubre, sino el 7 de noviembre según nuestro calendario), lo que ha dado la oportunidad a alguno de esos bobos de izquierdas de manifestarse en favor del comunismo del padrecito Stalin dejando a nuestro Zetapero como un estadista equidistante entre extremos y para nada radical. ¿Por qué será que me da la impresión que si esos chicos y chicas quieren volver al socialismo real es porque ellos, como miembros del Partido, tendrían una vida de muchos más posibles? ¿No se dan cuenta de que en ese caso, los ex-empresarios, muchísimo más listos que ellos les quitarían el puesto y las prebendas? ¿Será porque quieren que se institucionalicen los morreos como el de Breznev y Honeker?. Realmente opinan que lo bueno sería implementar ese socialismo del desabastecimiento y los desastres ecológicos (Ah! ¿no? ¿y el mar de Aral?) antes que mantenernos en esta sociedad que tanta desigualdad trae consigo. De verdad que una de IU ha dicho que el socialismo real no tiene nada de qué arrepentirse y que prefiere el régimen soviético a la desigualdad, de verdad que lo ha dicho, que esta gente piensa que si a ese a quien no quieres le dan el doble de lo que te dan a tí, lo que hay que pedir es que te saquen un ojo.Y mientras llegamos al socialismo tenemos la oportunidad de pasar vergüenza ajena oyendo a ese pavo hablar de que los medios pacíficos para conseguir la paz son los que logran que los cambios sean pacíficos. ¡Jooder, que güebos! También dijo una vez que no era tanto que la Verdad nos haría libres como que la Verdad nos haría verdaderos. Vale, no es un superdotado ni tiene por qué serlo, que basta con que le voten más gente que a los demás, pero es que en el momento de la caída del muro tenía veintinueve años, suficientes, creo yo, para enterarse de qué iba la vaina, que ya no era un niño... Bueno... Era el mismo adultescente que ahora observa, víctima de la eneuresis, como su adorado Obama retrasa una vez más la refundación del capitalismo al rechazar la imposición de una tasa a las transacciones financieras. Sólo quiere intuir que eso esté pasando porque Obama está esperando la conjunción planetaria para hacerlo... Porque realmente desea que vuelva la posibilidad de retomar el camino de la igualdad, el camino de los soviets que se perdió con el derrumbamiento del Muro de Berlín. Igualdad antes que Libertad. Socialismo o Muerte... y siempre les sale muerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario