viernes, 20 de noviembre de 2009

Memoria Histórica. Hoy es 20N

Hace unos días, la inigualable Leire presidió un acto en el que se devolvieron las credenciales de su partido a los descendientes de una serie de militantes y prebostes que habían sido expulsados por chorizos, por quedarse con la pasta, por meter la mano en el cajón. Se trataba de los partidarios de Juan Negrín, aquél médico y catedrático de Fisiología que fué ministro de Hacienda cuando, durante la Guerra Civil, se enviaron las reservas de oro del Banco de España a Moscú, dicen unas veces que para hacer pago de armamento, y otras que para que las guardaran ante el empuje de los facciosos (que significa rebelde armado, no fascista). Luego fué el Presidente del Gobierno que llegó hasta el final de la guerra, y cuando huyó, cuentan que se llevó para gastos personales todo el contenido del Monte de Piedad de Madrid. Este de la foto.

A este pájaro lo echaron del partido en el exilio cuando se dieron cuenta de que se estaba quedando con la pasta. Después de la Guerra Mundial, vivía en París en un pisito que costaba tres mil quinientos francos al mes, mientras que el sueldo de un obrero eran cuarenta francos. Haz cuentas. Ahora le devuelven la honra del partido. Nunca debieron echarlo, por tan poquita cosa no se debe expulsar a nadie de ese sitio.

Aplicando la Ley de la Memoria Histórica, en Sevilla han prohibido un homenaje a Agustín de Foxá, poeta, amigo de Jose Antonio Primo de Rivera y redactor del “Cara al Sol”. Su primer libro “La niña del Caracol”, se lo dedicó a su amiga María Zambrano, quien sólo volvió del exilio en Argentina una vez aprobada la Constitución. Los homenajes a Rafael Alberti, gran poeta, pésimo declamador y habil torturador, dicen, en la checa de Bellas Artes, son frecuentísimos y subvencionados.

Federico García Lorca también era amigo de Jose Antonio Primo de Rivera, como Foxá. Fué asesinado junto a un maestro y un banderillero en Granada durante la Guerra, y la Ley de la Memoria Histórica ha conseguido que se estén rastreando los restos del banderillero, porque la familia de García Lorca no quiere que busquen los suyos, que no quiere que se usen como bandera política para eternizar el estúpido y criminal enfrentamiento. Cuando los encuentren, podrán decir lo que quieran los familiares, que estos indeseables los usarán no para homenajear su poesía, para volver a ver sus dibujos que tanto recuerdan a su amigo Dalí, aquél genio que sólo quería oir el himno nacional, sino para reavivar el recuerdo de que el poeta fué asesinado por unos fascistas, por unos de derechas.

Hoy es veinte de noviembre, 20N. No ha quedado apuntado que la costumbre de señalar algunas fechas grandes con el número y la inicial del mes (11S, 11M, 20N, 12O) viene del primer aniversario de la muerte de Franco, cuando miles de personas se volvieron a reunir "en la plaza de Oriente el 20N", porque entonces, la mayoría de la gente era franquista, sólo algunos obreros, estudiantes o intelectuales eran demócratas, muchos del PC y casi ninguno del Psoe, y el tipo de personas que ahora son sin duda votantes del Psoe, entonces denunciaban a quienes se escondían en los portales de las cargas de los grises los dias de manifestación (“Agente, agente: ahí se han metido dos rojos, en ese portal”).

Pero pocos saben que el 20 de Noviembre es el aniversario del fusilamiento en la carcel de Alicante, donde estaba preso desde junio del 36 y donde le sacaron la foto esta de aquí, de ese tipo que defendió alguna cosa inteligente como lo de “una lengua: el español, una bandera: la catalana, una capital: Lisboa”, que fundó la falange, un movimiento sindicalista que poco tenía que ver con su degeneración nazi, fascista ni con FE y de las JONS que utilizó el dictador tras el Decreto de Unificación (no, no hablo del dictador Primo de Rivera, con quien colaboraba Largo Caballero, el dictador que utilizó la Falange Española y de las Jons -las juventudes obreras nacional sindicalistas- fué el dictador Franco). Jose Antonio Primo de Rivera, ese a quien Martínez Barrio, masón, radical y Presidente de las Cortes y de la República en 1936, consideraba capaz de conseguir un acuerdo y acabar la guerra sin vencedores ni vencidos, fué fusilado contra una tapia cuatro meses después de haber estallado la guerra por haber apoyado supuestamente la insurrección desde la cárcel. Cuando la guerra acabó, los falangistas desenterraron sus restos, se los echaron al hombro, y los llevaron a pié desde Alicante hasta Cuelgamuros.

Para conmemorar aquello, todos los años, los falangistas que quedan salen andando del Arco de Moncloa a las diez de la noche para llegar al Valle de los Caídos a las diez de la mañana, donde celebran una misa funeral. Hasta este año. Lo ha prohibido la Ley de Memoria Histórica. No se puede homenajear a un fusilado por la Segunda República

A ver quien se atreve a decir que esta entrada no es la más políticamente incorrecta que he escrito jamás. A ver quién se atreve, sin ser falangista o socialmente suicida, a mencionar a Jose Antonio Primo de Rivera sin insultarle. A ver quien se atreve a quitarse de encima treinta años de lavado de cerebro y a leer sin repugnancia esto que he dejado escrito. Apuesto que incluso tu te has escandalizado.

Esta vez, Gato, te has pasado tres pueblos. Si. Si que me he pasado. No sé qué pasaría si los que me echan de comer supieran que he sido yo quien ha escrito esto. ¿Estamos seguros de que España vive en libertad? ¿De que hay libertad de expresión? ¿De cátedra? ¿Libertad de pensamiento? ¿Estamos seguros?

1 comentario:

  1. Y libertad de conocimiento. A ver cuantos de mi generación saben esto. A cuantos se les habrá enseñado.

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