lunes, 16 de noviembre de 2009

Rouco y la excomunión

Reconozcámoslo. La verdad es que Rouco es feo, muy feo. Tiene la cara justa para asustar a esos beatíficos querubines que son nuestros progres de plantilla. Su nariz excesiva, su gesto demasiado firme, como de malo de la película, su escasa capacidad de sonrisa y la extremada habilidad de los fotógrafos de prensa para pillarle sus expresiones mas hoscas, hacen del Cardenal Rouco Varela el personaje idóneo para que se asocie la Iglesia Católica del siglo XXI con la leyenda negra de una Inquisición sin conciencia ni piedad con herejes y judaizantes. Conseguir asociarlo además a la derecha española ha sido una de las cosas más productivas que han hecho los progres en los últimos cinco años. Simplemente con que su cara aparezca treinta segundos en un telediario, la izquierda arranca unas decenas de miles de personas de la abstención. Cualquier cosa con tal de que ese malvado Rouco no imponga su ideología. Me lo preguntó escandalizada una amiga progre antes de las últimas elecciones: ¡¿Pero qué vas a hacer? ¿Es que quieres que mande Rouco?!

Y con este condicionamiento social, que ríete tu del que tenía el perro de Paulov, ya no es necesario razonar: cualquier argumentación que se quiera enviar al infierno civil, basta con que se asocie a Rouco. A partir de ese momento, será políticamente incorrecto defenderla o intentar justificarla. Y si casi cualquier cosa puede asociarse a la Iglesia cuando estos comecuras están por medio, ¿qué decir de aquellos casos en los que la Iglesia resulta directamente afectada?. Porque eso es lo que ha pasado con las nuevas leyes sobre el aborto.

Estábamos con una normativa pacífica cuando han venido a cambiarla con el exclusivo fin (creo) de soliviantar a la derecha. Para ello han tenido que introducir un par de barbaridades: que las niñas de dieciseis años no precisen de sus padres para abortar y que se pueda abortar hasta el sexto mes de gestación. De lo que representa esta barbaridad baste decir que me consta que para que una adolescente pueda ser explorada con una simple ecografía es obligatoria la presencia parental, y que para provocar un aborto tan avanzado, la primera maniobra es la perforación del cráneo del feto con un aspirador y la succión de su cerebro al efecto de reducir su volumen, pues en caso de no hacerlo, su expulsión requiere dilatación como si de un parto se tratase.

Como parece claro, a la Iglesia Católica le parece un pecado grave lo de hacer estas cosas. Y a la Iglesia Católica le puede parecer lo que le de la gana, para eso es un club privado en el que se entra por invitación de un cura que te moja la cabeza. Y según las normas de ese club privado, cuando alguien ha cometido un pecado grave debe abstenerse de comulgar hasta que haya recibido la absolución (por cierto, que para ello debe hacer examen de conciencia, tener dolor por sus pecados y propósito de no volver a cometerlos, contárselos al confesor y cumplir la penitencia que se le imponga). Y según la teología de la Iglesia Católica, lo de favorecer que la gente peque es un pecado mayor aún, un pecado tan tan grave que en el caso de ser notorio, su autor queda excluído de recibir la Comunión (creo que, además, la absolución por una cosa así sólo la puede dar un obispo). Y el portavoz de la Iglesia en España lo ha dicho: todo aquel que vote a favor de la legislación sobre el aborto queda excluído de recibir la Comunión. Lógico. ¿O no?. Si quieres estar entre los Boixos Nois no puedes llevar camiseta blanca para ver los partidos en el Camp Nou. Debes cumplir las reglas. Si no quieres no pasa nada, pero no puedes ir con ellos a ver el fútbol.

¡Pues hay que ver cómo se pusieron los progres! La cantidad de sandeces que han dicho es espectacular. Desde que “la Iglesia no puede dictar las leyes, eso lo hace el Parlamento”, a “quiero mi certificado de excomunión”, pasando por “la Iglesia niega derechos a las mujeres”, “lo que quiere la Iglesia es que las mujeres vayan a la cárcel”, o "lo que tienen que hacer los obispos es meterse en sus asuntos". ¡Y eso que se supone que son ateos y que les importa un comino que les excomulguen o no!. Puntualicemos: la Iglesia, en el plano ideológico, sólo se mete en sus asuntos.

Pero hay progres más hábiles. Así que han metido por medio a Rouco. El Pais ya habla de Rouco, habla de amenaza y de habla de intransigencia en un totum revolutum. La cosa no deja de ser graciosa cuando dice que el Cardenal amenaza con enviar a los progres al infierno, porque amenazar es intimidar con un mal grave, o sea, da por hecha la existencia del infierno y que es malo. ¡Qué perversidad la de Rouco! ¡Dice, nada menos, que los progres arderán en el infierno! ¡Malvado!.

A ver, guapito, que si no crees en el infierno, no sólo es que nadie pueda amenazarte con él, es que no te debe molestar que unos pirados de negro te digan que vas a arder en sus llamas por toda la eternidad, pero si crees en las enseñanzas cristianas, tienes un problema de conciencia si vulneras sus preceptos. Esos problemas no dependen de que Martínez Camino o Rouco en persona te los recuerde, y que lo haga no constituye amenaza de ningún tipo sino simple recordatorio de lo que dice la doctrina. No te va a encarcelar, ni te va a matar, eso dejó de hacerlo la jurisdicción eclesiástica un siglo antes que la jurisdicción civil eliminara la tortura para obtener confesión y dos antes de que aboliera la pena de muerte: ahora los curas se limitan a ser muertos por el hecho de ser curas ¿no pasaba eso en la Guerra Civil? porque eso es lo que nos ha sacado a la luz el enaltecimiento de esa memoria histórica que ha echado tierra sobre el perdón y el olvido que se había conseguido. Rouco y sus ayudantes sólo te van a negar la Comunión si la pretendes, pero eso debe darte igual porque eres ateo ¿o no?. Lo que yo espero de verdad es que el cura al que le toque niegue la comunión a Bono, a Urkullu o a Pepiño Blanco, que también se dice creyente. Me encantaría ver sus caras.

En cualquier caso, voy a ser políticamente incorrecto y civilmente pecador: No se si la Iglesia lo quiere y me importa una mierda lo que opine Rouco al respecto, pero por un aborto de veinte semanas, yo si soy partidario de encarcelar a los autores, a quienes lo piden o lo consienten y a quienes lo ejecutan o colaboran en su ejecución, sean hombres o mujeres; soy partidario de encarcelar a quienes perforan el cráneo y succionan el cerebro del feto, le arrancan los brazos y las piernas y le cortan el tronco en dos para que salga más fácil. Ese feto tiene un pulgar con uña que se lleva a la boca, los ojos formados, es niño o niña, y en pocos días será viable. Por ahora es un ser humano. Quien lo mate o quien ayude a matarlo merece la cárcel. No me importa que sea pecado o no, pero me parece un crimen desmembrar un bebé. Incluso con permiso de su mamá.

(Ahora espero brillantes comentarios sobre que como la Iglesia es un club privado, no tenemos que pagarle nada entre todos, y así tengo un acicate para hablar un ratillo de los sindicatos)

1 comentario:

  1. El Club de Roma tambien es un club privado. Y en Estepais se legisla según sus mandamientos.....

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