jueves, 19 de noviembre de 2009

Ni de Obama te puedes fiar

Lo que le está pasando a “la gente de la cultura” con Obama es un poco lo que contaba un monologuista que puede pasar con Clint Eastwood. A veces se necesita algo de adrenalina para superar un dia de esos que salen torcidos, así que te vas al videoclub a pillar una película que proporcione emociones fuertes. Clint Eastwood puede molar. Grandes películas y dos personajes: con sombrero y sin sombrero, pero siempre tiros, explosiones, persecuciones, peleas, derrumbamientos. De lo mejorcito para esos momentos en los que quieres recarga. Miras las estanterías, y ahi tienes la película adecuada: Clint Eastwood en Los Puentes de Madison. La pillas y te vas hacia casa relamiéndote mientras imaginas una heroica defensa de los puentes frente a los nazis o la voladura, igualmente heroica, de esos puentes para que los cazarrecompensas no trinquen a su amigo o los cuatreros no se escapen con el ganado. Explosiones, disparos, sangre, gritos y un final donde el bueno mata al mas malo de todos en la pelea final justo antes de que lleguen los demás buenos (si estás defendiendo los puentes) o salta por los aires el último y crucial puente en una inmensa explosión filmada desde varios ángulos (si de lo que se trata es de reventarlos). Pero no, la película de Los puentes de Madison no es así...

Eso mismo le está pasando a los progres con Obama. Después del esfuerzo que les suponía estar siempre haciendo el papel de antiamericanos con Bush mientras la música, el cine, la moda, la literatura, en fin, todo el universo cultural del que vive el sindicato de la ceja, todo venía directamente de allí, apareció el tal Obama, un individuo que tenía toda la pinta de ser el negro pobre que todos los izquierdistas de la vieja europa defendían. Además, mantenía ese lenguaje hueco, grandilocuente y de buenista elegante tan al gusto del cultureta entre ecologista y progre que conduce un todo terreno con una kefia palestina liada al cuello, o sea, tan al gusto de la cohorte de fans de Zapatrola, que, como no podía ser menos, estaba absolutamente deslumbrado por ese blanco rico, hijo de banqueros blancos y keniata rico que parece un negro pobre descendiente de esclavos y negreros. Pero no está saliendo la cosa como esperaban.

Probablemente las dos cosas que mejor calaron entre esa pléyade de adoradores de Michael Moore que abundan en los salones pijos de los casoplones sociatas, que son los que, en definitiva, crean la opinión del votante solidario, fueron las dos únicas cosas a las que se refirió expresamente, las dos únicas de todo su plan de gobierno que anunció claramente y con las que no se limitó a trazar elipsis en sobreentendidos inconcretos que nada querían decir: Iba a cerrar Guantánamo y estaba decidido a dotar a todos los americanos de un seguro médico.

El entusiasmo que despertaba Obama entre la progresía era de auténtico sonrojo. Si las dos cosas que confesaba que iba a acometer eran de semejante porte, tan extremadamente humillantes para los fascistas que hasta ese momento habían gobernado Estados Unidos y el mundo, las que callaba para no asustar a los incultos tradicionalistas de la América profunda tenían que ser de una valentía solo equiparable a la del gobernante rojo y feminista español y su gobierno de cuota. Y el sonrojo saltó con aquella excelsa cagada de la fantástica Leire, ese clon ideologizado de La Veneno que en pleno arrobo con su mentor proclamó el acontecimiento planetario de la conjunción de astros uniendo las orillas del Atlántico. Lo dicho. De sonrojo.

La progresía probablemente asimiló con deportividad que no se refundara el capitalismo en aquella reunión de Guasinton a la que asistimos sobre la silla de Sarkozy (“pídeme a cambio lo que quieras, Nicolás”), porque, en definitiva, Obama no era todavía Presidente de los USA. Probablemente les costó más trabajo darse cuenta de que los Estados Unidos no iban a armar las milicias palestinas para que se pudieran enfrentar a Israel en igualdad de condiciones, pero debieron tragarlo cuando se enteraron de que el Vicepresidente americano es judío, pero judío pata negra, de los de kipah y luces apagadas los sábados, con lo que por ese lado poco podían hacer, y además en ningún caso había un compromiso explícito.

Pero planteando el tema de Guantánamo... Bueno, las cosas se torcieron. Es gracioso darse cuenta de lo poco que se ha hablado en la prensa española sobre el prometido cierre de Guantánamo, y todo porque ese cierre lleva aparejado el reparto de los enloquecidos islamistas que tienen aparcados allí entre los aliados de la vieja europa. Y eso... como que Zeta casi que no quiere que el personal se le soliviante. Tragará si no le queda mas remedio, pero sufriendo en silencio. Por lo pronto Obama ha reconocido que no podrá cumplir lo de cerrarlo en enero.

Y llegamos a lo de la sanidad. A la sanidad gratuita y universal. En eso si que se ha dado la coña en los periódicos, porque es que no había forma de perder. Si el Congreso tiraba la reforma, se proclamaría “Los fascistas residuales americanos mantienen a su pueblo sin prestaciones sanitarias”, y si salía adelante podría decirse que “el empuje de Obama lleva por fin el bienestar a todos los norteamericanos”. Así que durante unos meses hemos leido comentarios sobre los cuarenta millones de americanos que no tienen seguro, sobre los viejecitos que mueren sin hospital ni médico y sobre lo miserable de un sistema que deja desprotegida a semejante cantidad de seres humanos. Nadie ha dicho que sin seguro realmente sólo había diez millones, el treo o cuatro por ciento de la población, y que los demás eran jóvenes que no querían pagar ese seguro por eso de que están habitualmente sanos y quieren usar su dinero en otras cosas, gente rica que prefiere guardar su dinero por sí mismos y pagar cuando sea necesario una sanidad privada sin seguro, y parte de esa población en transición entre un empleo y otro que siempre se produce incluso con pleno empleo. Nadie ha dicho tampoco que para la gente que no tiene seguro está el Medicaid y el Medicare, dos sistemas que protegen a pobres y ancianos mucho mejor de lo que se protege a nadie desde los poderes públicos en cualquiera de los paises bolivarianos. Lo que la progresía reclama es una sanidad universal y gratuita.

Y ya se ha aprobado el plan de sanidad universal en los Estados Unidos, pero nadie lo publica, nadie lo aplaude, nadie lo exhibe como un nuevo punto a favor del Beato Obama y sus acólitos. ¿Por qué? ¿Cómo se puede ser tan injusto? ¿Cómo puede ser que no se le alaben los méritos de llevar la sanidad gratuita a cuarenta millones de personas?

¿Gratuita? A ver, los listos, que den un paso al frente.
Vamos a ver listo. ¿Tu sabes cuanto te descuentan de tu nómina para pagar a la seguridad social por sanidad y por previsión social? Si. Menos de un cuatro por ciento. Muy bien.
¿Y sabes también cuanto ingresa tu empresa en tu nombre cada mes? Pues un treinta por ciento de tu sueldo (ojo, que tiene un tope máximo en unos dos mil quinientos euros de salario). Pero está prohibido que te lo ponga en la nómina, que no te puedes enterar por si te apetece que te lo de para que tu te busques tu propio seguro, que la sanidad pública es carísima, por lo que se financia con impuestos
¿Sabes cuál es el tipo máximo en USA para esos impuestos? pues el veinte por ciento ¿Aquí? el cuarenta y tres por ciento.

Y lo que ha hecho Obama es menos malo para el contribuyente que lo que tenemos aquí, pero no deja de ser malo: Ha decidido que sea obligatorio tener un seguro médico, todos los americanos deberán contratar un seguro que deberán pagar, so pena de multa. Como aquí, pero sabiendo que lo pagan y lo que pagan. Vamos, que la sanidad ni aquí ni allí es gratis. Unas decenas de millones de jóvenes, en lugar de comprarse una casa, pagarse unos estudios o montar un negocio propio, van a estar obligados a destinar un pastón a pagar un seguro médico que con un noventa y cinco por ciento de probabilidades no van a usar. Y nuestros progres patrios no quieren alardear de que lo que en el fondo ha hecho Obama ha sido putear a sus ciudadanos. Eso los que entienden la maniobra, la mayoría de los votantes progres estará pensando que se tiene que callar porque Obama ha vuelto a fallar al no dotar a USA de una sanidad gratuita como en Europa, que ni de Obama se puede uno fiar. Es que son bobos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario