Porque ese partido no deja de ser una excrecencia del socialista, y los socialistas no toleran las desviaciones. Ni su nomenclatura ni sus votantes. ¿Os acordais de Damborenea?. Este tal Don Ricardo, en tiempos alto preboste del PSOE en el Pais Vasco, decidió un dia dar el paso adelante, y cuando un Juez le preguntó por el GAL, dijo lo que sabía. Todo o casi todo. Y lo echaron del partido, o se fué, que no recuerdo bien. El paso que dió parecía que iba a hacer que una gran cantidad de sus votantes iban a salir con él, porque se trataba de unos votantes muy celosos de la paz, de la no violencia, del respeto a los derechos humanos, fervientes denostadores de los modos useños de tratar el terrorismo. Parecía que iban a salir con él de lo que parecía ser un desborde de las colacas en el partido de sus amores, horrorizados con crímenes que pudieron ser organizados desde un poder que estaba en manos de su partido. El bueno de Dambo representaba lo que ellos querían: socialdemocracia honesta. Pero no. Se quedaron en casa y Damborenea se quedó solito, solito.Rosa Diez ha hecho más o menos lo mismo. Oponerse firmemente a la negociación con ETA, clamar contra las autonomías en tanto que representan la fragmentación del estado, justo como el PP, y mantener el resto de su ideología de tantos años en el PSOE inmóvil en el tiempo y el espacio. Con ella se ha marchado gente muy parecida. El cabeza de lista para las europeas de ayer, Francisco Sosa Wagner, el catedrático de Derecho Administrativo de León que dio a Z su primer y único trabajo casi remunerado como su propio ayudante, y sobre cuya capacidad intelectual no se atrevía a pronunciarse a pesar de conocerlo desde niño, de valorar mucho a su familia y de admitir una fuerte amistad personal con su padre (¡odo! mira que no atreverse…, ¿no será que no dice nada porque es amigo de su padre? y sabiendo eso, ¿tuvo algo que ver su amistad con el primer trabajo del joven Jose Luis?), decía
“No soy un hombre muy creyente, soy una persona de pocas convicciones, pero esta de la socialdemocracia sí que la tengo y muy firme. Yo creo, como socialdemócrata, en los poderes públicos fuertes. No creo en los estaditos, en las regioncitas, en los municipitos… Sólo un poder público fuerte puede enfrentarse a los grandes poderes económicos”
“La izquierda nunca ha tenido esas veleidades. Jamás en Europa ha sido así. Esto que mantiene la izquierda entre comillas de que cuanta más descentralización más progre soy y más pegatinas me pongo, es lo que yo combato abiertamente. Me niego a aceptarlo, porque un planteamiento así sólo puede justificarse por la desorientación ideológica de la izquierda”.
Parece claro que desde un punto de vista socialdemócrata el planteamiento no sólo es muy razonable, también es muy sólido. Pero ¿cuántos votos se ha llevado del PSOE?. Vamos a ser generosos y admitir que un par de decenas de miles de socialistas informados, serios y firmes en sus convicciones han leido sus programas y les han dado su voto. Y eso de veinte mil votantes consecuentes es ser muy generoso. Entonces, ¿de donde salen los casi quinientos mil votos que han sacado en las elecciones? ¿cómo es que donde más votos saca UpyD es en las regiones mas ferozmente populares, en las regiones en las que más necesario le es al PSOE hacer una piña para intentar imponer su forma de hacer política?.
Y es que en todas partes cuecen habas y en la derecha también hay muchos impacientes de la acción directa, mucha gente que piensa que no podemos andarnos con los paños calientes del gallego registrador (o sea, igual que Pio Cabanillas), y también muchos cazurros cerriles dispuestos a disparar contra el PP por considerar que deberían ser más firmes, dando su voto a un partido que defiende en algunos temas, justo en los que exigen firmeza, como el PP, pero que cuyo sustrato ideológico y operativo es el mismo que el del actual gobierno.
Si toda esta gente, no dudo que bienintencionada, hubiera asumido que limpiar el gobierno es esencial y urgente para la supervivencia del país, habría votado al PP, y Z estaría ahora mismo acorralado, y después de quedar entre un seis y un siete por ciento por debajo de la oposición, su propio partido lo estaría poniendo en la calle. Se ha perdido una oportunidad de oro que será difícil que se vuelva a repetir. Han preferido golpear a Rajoy que noquear a Zapatero.
¿A que se me nota que estoy muy enfadado? Es que ya no sé ni quienes somos los nuestros.

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