Coincido intuitivamente con los pensadores que han llegado a esa conclusión. No es tanto que Z tenga problemas para el desarrollo lógico y crítico de las ocurrencias del duermevela y de las soluciones improvisadas después de tres cañas con los amigotes del sindicato, como que se le ha calcificado una idea y está obstruyendo los canales de salida.
La solución -o el problema- estriba en detectar esa idea calcificada y extirparla, y hacerlo lo suficientemente rápido para evitar que el resto de las ocurrencias, privadas de su canal natural de desecho, puedan llegar a infectarse y destruyan el tejido social. Si nos encontramos con que un montón de ocurrencias no tienen salida, aunque se mantengan sin infección y se limiten a calcificarse también, el cuadro clínico tiende a agravarse al quedar fijas e inamovibles impidiendo cualquier trabajo del lóbulo frontal, el que distingue al ser humano del resto de los primates, el lugar donde reside la planificación.
Debimos haber sospechado que esto podía pasar en cualquier momento cuando nos dimos cuenta de que otras calcificaciones de las ideas protoprogresistas estaban estrechando el canal de depuración de las ideas de forma que todo lo que le salía del caletre adolecía de infantilismo y exhalaba ese olor característico a revolucionario de salón y haber impedido que llegara a suceder lo que está sucediendo. Probablemente en 2004 se podría haber lubricado el conducto con unos cientos de miles de votos a favor de tesis moderadas, pero las explosiones del 11M frenaron los votos moderados y excitaron la producción de votos radicales, con lo que no fue posible detener un proceso que, además, se agravó como consecuencia del carácter extremista de los votos con los que se mantiene en pie.
No me cabe duda que sus más cercanos se dieron cuenta de que algo iba realmente mal cuando tardó tantísimo tiempo en expulsar aquello de que no había crisis y que quien lo mantenía era antipatriota, pero los tratamientos que le dedicaron se limitaron a combatir los síntomas y, aunque llegaron a impedir que hiciera algunas barbaridades como subir los impuestos a las rentas del capital hasta el nivel de gravarlas sumándolas a la base imponible general, o convocar un referendum por la independencia de Euskalherria, no consiguieron detener otras ocurrencias como el apoyo a la promulgación de un estatuto de Catalunya que estaba prácticamente muerto justo antes de la famosa noche de los engaños con Artur Mas o el mantenimiento de las conversaciones con ETA después del atentado que se llevó por delante a dos inmigrantes y un aparcamiento en Barajas. En cualquier caso, no se atajó el mal y los daños siguieron incrementándose hasta el dia de hoy.
El hecho es que esa obstrucción en el canal de eliminación de chorradas ya está causando daños. Por lo pronto, ha provocado una malfunción de las propuestas keynesianas de desatascar la crisis a base de gasto público, de manera que si, que se ha incrementado el gasto público, pero el gasto corriente, el que no genera nada, el de pan pa hoy y hambre pa mañana, tambien causa una incapacidad para entender que el incremento de impuestos, aunque solo sea “a los ricos”, frena el crecimiento, y, finalmente (at least, but not al last), la adopción de una medida manifiestamente temeraria como ha sido la de fijar el techo de gasto público para los presupuestos del año que viene con un incremento de quince mil millones de leuros sobre los de este año. Nada menos que dos billones y medio de las heróicas pesetas más. Dos billones y medio, con B de barbaridad que, probablemente tiremos también a la basura.
Dicen que los mas expertos del partido (González, Almunia, Solana, Rubalcaba…) están tomando cartas en el asunto y que, tras estudiar los síntomas, han concluido que su mal no tiene remedio y que hay que sustituirlo por alguien sin problemas de calcificación en el progresismo. Aunque sólo sea porque piensan que mantenerlo en su pedestal puede provocar un descreimiento y una huida de votos de una magnitud tal que puede destruir el partido para decenios y no porque está produciendo un daño a la nación que puede ser irrecuperable, bienvenidas sean las conspiraciones y las puñaladas. Ojalá les salgan bien.
La solución -o el problema- estriba en detectar esa idea calcificada y extirparla, y hacerlo lo suficientemente rápido para evitar que el resto de las ocurrencias, privadas de su canal natural de desecho, puedan llegar a infectarse y destruyan el tejido social. Si nos encontramos con que un montón de ocurrencias no tienen salida, aunque se mantengan sin infección y se limiten a calcificarse también, el cuadro clínico tiende a agravarse al quedar fijas e inamovibles impidiendo cualquier trabajo del lóbulo frontal, el que distingue al ser humano del resto de los primates, el lugar donde reside la planificación.Debimos haber sospechado que esto podía pasar en cualquier momento cuando nos dimos cuenta de que otras calcificaciones de las ideas protoprogresistas estaban estrechando el canal de depuración de las ideas de forma que todo lo que le salía del caletre adolecía de infantilismo y exhalaba ese olor característico a revolucionario de salón y haber impedido que llegara a suceder lo que está sucediendo. Probablemente en 2004 se podría haber lubricado el conducto con unos cientos de miles de votos a favor de tesis moderadas, pero las explosiones del 11M frenaron los votos moderados y excitaron la producción de votos radicales, con lo que no fue posible detener un proceso que, además, se agravó como consecuencia del carácter extremista de los votos con los que se mantiene en pie.
No me cabe duda que sus más cercanos se dieron cuenta de que algo iba realmente mal cuando tardó tantísimo tiempo en expulsar aquello de que no había crisis y que quien lo mantenía era antipatriota, pero los tratamientos que le dedicaron se limitaron a combatir los síntomas y, aunque llegaron a impedir que hiciera algunas barbaridades como subir los impuestos a las rentas del capital hasta el nivel de gravarlas sumándolas a la base imponible general, o convocar un referendum por la independencia de Euskalherria, no consiguieron detener otras ocurrencias como el apoyo a la promulgación de un estatuto de Catalunya que estaba prácticamente muerto justo antes de la famosa noche de los engaños con Artur Mas o el mantenimiento de las conversaciones con ETA después del atentado que se llevó por delante a dos inmigrantes y un aparcamiento en Barajas. En cualquier caso, no se atajó el mal y los daños siguieron incrementándose hasta el dia de hoy.
El hecho es que esa obstrucción en el canal de eliminación de chorradas ya está causando daños. Por lo pronto, ha provocado una malfunción de las propuestas keynesianas de desatascar la crisis a base de gasto público, de manera que si, que se ha incrementado el gasto público, pero el gasto corriente, el que no genera nada, el de pan pa hoy y hambre pa mañana, tambien causa una incapacidad para entender que el incremento de impuestos, aunque solo sea “a los ricos”, frena el crecimiento, y, finalmente (at least, but not al last), la adopción de una medida manifiestamente temeraria como ha sido la de fijar el techo de gasto público para los presupuestos del año que viene con un incremento de quince mil millones de leuros sobre los de este año. Nada menos que dos billones y medio de las heróicas pesetas más. Dos billones y medio, con B de barbaridad que, probablemente tiremos también a la basura.Dicen que los mas expertos del partido (González, Almunia, Solana, Rubalcaba…) están tomando cartas en el asunto y que, tras estudiar los síntomas, han concluido que su mal no tiene remedio y que hay que sustituirlo por alguien sin problemas de calcificación en el progresismo. Aunque sólo sea porque piensan que mantenerlo en su pedestal puede provocar un descreimiento y una huida de votos de una magnitud tal que puede destruir el partido para decenios y no porque está produciendo un daño a la nación que puede ser irrecuperable, bienvenidas sean las conspiraciones y las puñaladas. Ojalá les salgan bien.

¿De verdad pensamos que es posible que la sociedad se levante frente a un gobernante que les dá todo lo que quieren?
ResponderEliminarY peor aún, ¿Esperamos que se den cuenta de que todo lo que les dan se lo están quitando de otro sitio?.
Qué país.
Creo que si gana otra vez las elecciones me van a dar ganas de emigrar.