jueves, 25 de junio de 2009

Pasar a la Historia (y IV)

…viene de un post anterior

Cuando el futuro Nombre para la Historia ya estuvo seguro en su papel de líder provisional de la carrera por la Constitución Europea y aprovechando que Segolene Royal iba a ser la próxima Presidenta de Francia, fue con ella a París a hacer exhibición de europeísmo y apoyo en el referendum francés. Hagamos memoria: “lespein vote ui, lafrans vote ui, leugop vote ui…” No fue posible. La Constitución Europea se fue al garete, pero el papel de líder europeo, el paso hacia la Historia había retomado el buen camino. Ahora había que cambiar el objetivo y tener ambiciones más globales. Próximo objetivo: Iberoamérica.

Primero, Cuba. Aprovechando su nueva situación de liderazgo se intentó ir levantando las sanciones y mejorando su consideración. Sólo lo impidió, sin duda, una taimada y oculta intervención de Bush. Pero ahí quedaba Cuba, con su problema abierto a los ojos de Europa.

Segundo: Venezuela. Se intensificaron las relaciones, España se convirtió en un interlocutor privilegiado y su líder en un referente mundial en lo que se refiere a coordinación global y capacidad apaciguadora.

Tercero: Las libertades y el fortalecimiento de la democracia en Iberoamérica. Con las victorias de Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua, el respeto mostrado hacia España por la familia Kirchner en Argentina y el mandato de la correligionaria de Z, Bachelet, en Chile, el liderazgo del gran estadista se vió muy reforzado. Este objetivo si se cumplió.

Lo siguiente era pasar a la ofensiva en Africa para mantener el incremento sostenido que ya venía mostrando la influencia del primer mandatario español en los ámbitos internacionales. Con ello estaría muy cerca el Logro Histórico de introducir a España como potencia en los organismos multilaterales más importantes. Había que trabajar el continente negro.

“Nalingi cotondo vino goyonde mingui nanuende boyande fnai nabando naboyai”. Una espléndida exhibición del dominio del lingala por parte de Moratinos en Congo inició el fructífero camino hacia los grupos de trabajo mundiales. El primero, el G20.

Costó trabajo, pero Z ocupó un puesto muy relevante en la cumbre del G20 que iba a refundar el capitalismo: el sillón francés. Un logro espectacular. Un presidente español cuyos méritos le habían llevado a ocupar uno de los puestos reservados a la élite mundial, nada menos que el de la Francia de la Grandeur. Aunque consideráramos que el puesto era de consolación porque Sarkozy asistía como presidente de turno en la UE, y que no se refundó el capitalismo con la participación de España, la misión fue trascendente y el puesto ocupado fué trascendente, y estaba ocupado por nuestro primer caballero con La Historia al alcance de la mano.

Lanzado hacia la gloria, el paso a dar era introducirse en el G8. Sólo ocho países y España. Había que intentarlo y diversas gestiones con Berlusconi lo consiguieron. Puede ser la elevación a los libros de Historia del providencial Secretario General. Los más grandes, los diseñadores del futuro mundial por capacidad de influencia económica, cultural y, por qué no decirlo, también militar, acogían en su seno a España. Lo que Aznar no había conseguido, lo iba a conseguir él, el diputado por León, el desconocido de ojos azules que asumió el partido cuando casi nadie se atrevía, el perdedor en las encuestas que había llegado a La Moncloa en un tren de cercanías.

Desgraciadamente, la pueril y precipitada publicación por el diario de cabecera del partido de las fotos de las fiestas de ese sapo rencoroso (como probablemente lo calificarán los asesores del Presidente) que es Berlusconi, ha cambiado la situación: España continuará asistiendo a la reunión del G8, pero sólo el último día y en compañía de otros veinte paises a la jornada sobre “Seguridad Alimentaria”.

Parece que la meta de pasar a la Historia como el hombre que llevó a España a la cabeza del mundo y como muñidor de la Pazz y la interlocución entre todas las culturas también está saliendo rana. Hay que volver a tomar el camino de la influencia. Otra vez a Africa. Esta vez, que se sepa que también les soltamos un paston. Doscientos cuarenta millones.

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