El anterior post me ha recordado que este pais parece mas bien machista. En realidad, tampoco sería raro que lo fuera, que tampoco hace tanto que salimos de la edad media y del califato. Recuerdo que cuando era niño, las mujeres tenían que ir a misa con la cabeza cubierta por un velo. Había velos de invierno, oscuros y largos, y velos de verano, que se limitaban a un cuadrado de tela mas pequeño que un kleenex y que eran mas bien simbólicos. Años después, en la mili, recorde aquéllos velos de verano asociándolos a la boina que me dieron y que me venía pequeña. No un poco pequeña. Me venía muy pequeña: era una talla cincuenta y siete y yo usaba la sesenta y uno (vale, si, soy cabezón ¿algún problema?), con lo que en lugar de ponérmela en la cabeza, la depositaba sobre la cabeza y me sentía como debía sentirse mi madre con aquel cuadradito de tela apoyado en el cardado.
Bueno. Otra vez por los cerros de Úbeda. Vuelvo de allí. El caso es que venía a cuento porque tenemos antecedentes machistas bastante recientes, que el pelo de la dehesa no se cae así, de golpe, necesita tiempo y un Ministerio de Igualdad, y no solo por lo del velo: allá por los años ochenta, conviviendo en el tiempo con la movida madrileña, modernidad modernísima, me encontré en Mojácar con algunas mujeres vestidas de la forma tradicional, que incluía un velo tapando media cara. Si, casi como el hijab, solo que en lugar de tener sujeto el pañoelo tabando la boca y la nariz, uno de los extremos lo sujetaban mordiendo el pañuelo. Magreb en estado casi puro. Y eso es demasiado reciente como para que se nos haya olvidado del todo. Seguimos siendo machistas. Y seguimos siendo idiotas.
Pues uniendo lo del machismo con las reticencias del Gobierno, y especialmente de los sindicatos, a liberalizar el mercado laboral, estoy por pensar que los idiotas son básicamente los empresarios, pero que se les está empezando a pasar.
-Ya estás de coña otra vez, Gato. Seguro que vuelves a pasarte-. Que no, que no estoy de coña. Que lo que pasa es que durante años hemos tenido un empresariado obcecado en el machismo y perjudicial para sus propias empresas. –A ver, explicate-. Eso, me explico.
Sabido es por todos que las mujeres son tan válidas como los hombres para cualquier trabajo, y también es sabido por todos que, por fin, bajo el gobierno que nos arrulla, se han puesto en marcha una Ley de Igualdad, un Ministerio de Igualdad y un grado universitario de Igualdad que terminará de una vez por todas con la terrible situación, ampliamente publicitada en enormes titulares, de que las mujeres lleguen a cobrar hasta un treinta por ciento menos que los hombres por hacer el mismo trabajo.
Desde luego, nadie me negará esta aseveración. Todos sabemos que es cierto. ¡Ay de quien lo niegue! ¡Será castigado por la comisión del más grave pecado civil al más negro infierno civil!. Pues inevitablemente, esta verdad incontestable nos lleva a deducir, también incontestablemente, que los empresarios españoles son tan tontos, tan inútiles y tan machistas que en lugar de contratar mujeres han contratado hombres para trabajar, a pesar de que podrían pagarles hasta un treinta por ciento menos. Es decir, su cerrazón antidemocrática y segregacionista les ha llevado a minimizar su competitividad y sus beneficios pagando de más a la fuerza laboral. ¿o no? Estamos de acuerdo en que los empresarios son idiotas.
Pero puede ser que se les esté pasando, o que estén decididos a abdicar de su machismo con tal de salir adelante en esta crisis ofreciendo los mismos productos por menos precio. Y quizá sea por eso por lo que el gobierno, que gobierna a base de encuestas, y los sindicatos, que también saben mucho, se oponen a flexibilizar el marco laboral: se temen que los empresarios despidan a los hombres y contraten mujeres, que les salen mucho mas baratas.
Pero, entonces, ¿Están tomando conscientemente medidas que perjudican a las mujeres?. No. Seguro que no. Seguro que no es por eso.
Bueno. Otra vez por los cerros de Úbeda. Vuelvo de allí. El caso es que venía a cuento porque tenemos antecedentes machistas bastante recientes, que el pelo de la dehesa no se cae así, de golpe, necesita tiempo y un Ministerio de Igualdad, y no solo por lo del velo: allá por los años ochenta, conviviendo en el tiempo con la movida madrileña, modernidad modernísima, me encontré en Mojácar con algunas mujeres vestidas de la forma tradicional, que incluía un velo tapando media cara. Si, casi como el hijab, solo que en lugar de tener sujeto el pañoelo tabando la boca y la nariz, uno de los extremos lo sujetaban mordiendo el pañuelo. Magreb en estado casi puro. Y eso es demasiado reciente como para que se nos haya olvidado del todo. Seguimos siendo machistas. Y seguimos siendo idiotas.Pues uniendo lo del machismo con las reticencias del Gobierno, y especialmente de los sindicatos, a liberalizar el mercado laboral, estoy por pensar que los idiotas son básicamente los empresarios, pero que se les está empezando a pasar.
-Ya estás de coña otra vez, Gato. Seguro que vuelves a pasarte-. Que no, que no estoy de coña. Que lo que pasa es que durante años hemos tenido un empresariado obcecado en el machismo y perjudicial para sus propias empresas. –A ver, explicate-. Eso, me explico.
Sabido es por todos que las mujeres son tan válidas como los hombres para cualquier trabajo, y también es sabido por todos que, por fin, bajo el gobierno que nos arrulla, se han puesto en marcha una Ley de Igualdad, un Ministerio de Igualdad y un grado universitario de Igualdad que terminará de una vez por todas con la terrible situación, ampliamente publicitada en enormes titulares, de que las mujeres lleguen a cobrar hasta un treinta por ciento menos que los hombres por hacer el mismo trabajo.
Desde luego, nadie me negará esta aseveración. Todos sabemos que es cierto. ¡Ay de quien lo niegue! ¡Será castigado por la comisión del más grave pecado civil al más negro infierno civil!. Pues inevitablemente, esta verdad incontestable nos lleva a deducir, también incontestablemente, que los empresarios españoles son tan tontos, tan inútiles y tan machistas que en lugar de contratar mujeres han contratado hombres para trabajar, a pesar de que podrían pagarles hasta un treinta por ciento menos. Es decir, su cerrazón antidemocrática y segregacionista les ha llevado a minimizar su competitividad y sus beneficios pagando de más a la fuerza laboral. ¿o no? Estamos de acuerdo en que los empresarios son idiotas.Pero puede ser que se les esté pasando, o que estén decididos a abdicar de su machismo con tal de salir adelante en esta crisis ofreciendo los mismos productos por menos precio. Y quizá sea por eso por lo que el gobierno, que gobierna a base de encuestas, y los sindicatos, que también saben mucho, se oponen a flexibilizar el marco laboral: se temen que los empresarios despidan a los hombres y contraten mujeres, que les salen mucho mas baratas.
Pero, entonces, ¿Están tomando conscientemente medidas que perjudican a las mujeres?. No. Seguro que no. Seguro que no es por eso.

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