…viene del Post anterior
Venía hablando de los medios que está empleando El Fenómeno para que la Historia conserve su nombre. Había empezado por sus arranques plenos de feminismo e igualdad impuesta, que parece que no vayan a dar el resultado perseguido, sino que, mas bien al contrario, empieza a ser una rémora para las mujeres valiosas, porque es desagradablemente habitual eso de preguntarse si una mujer en un cargo está ahí por su valor o por la cuota.
Eso si, decía Francoise Giroud, Ministra de Cultura de 1976 a 1977 en la Francia de Valery Giscard d’Estaing, ese calvorota insigne que se creía la reencarnación del Rey Sol y por eso se llevaba sus amantes a retozar a Versalles, redactor treinta años después de la fallida constitución europea, que no podría hablarse de auténtica igualdad “hasta que las mujeres incompetentes puedan estar en puestos importantes, como hacen los hombres”. Y ahí si que ha dado en el clavo nuestro presidente. Ha vencido la tendencia denunciada por aquella mujer y ha colocado a un montón de mujeres absolutamente inútiles en los puestos en los que más deslumbrante luce su falta de preparación. Aunque, bueno, quizá no sea tan definitorio porque también ha colocado a muchos hombres incapaces en puestos en los que incluso les causa problemas entender lo que se espera de ellos, pero eso no cuenta porque es la tradición. En fin, quizá se recuerde a Z por ello.
Otro camino que utiliza para pasar a la posteridad es lo de la Memoria Histórica. O sea, recuperar las miserias de la Guerra Civil para honrar la memoria de su abuelo, fusilado por traidor durante una guerra en la que nadie se andaba con chiquitas. Así ha conseguido que se vuelva a hablar de los paseos republicanos, de los consejos de guerra franquistas y de que el Valle de los Caídos lo construyeron presos condenados con sentencia firme que voluntariamente solicitaban ese destino porque cada día de trabajo redimía tres días de condena, que cada vez más gente hayamos oído hablar de la revolución del 34 contra la “democracia burguesa”, patrocinada por socialistas e independentistas, de que en octubre de 1931 se publicó la Ley de Defensa de la República, que facultaba al Ministro de la Gobernación para que impidiera la publicación de noticias potencialmente peligrosas para la República o decretara, sin intervención de jueces, el cierre de periódicos o el destierro de cualquier sospechoso de no ser republicano de pro. Y de que ya todos sepamos que el PSOE se opuso a conceder el voto a las mujeres, que fue cosa de Clara Campoamor, diputada radical, no socialista.
Lo que demuestran estos detallitos es que eso de declararse heredero de aquél régimen es una muestra no ya de su talante, sino de su escaso interés por la cultura y por la historia documentada (claro, las cosas que desconoces no suelen interesarte), porque si uno se dota de una información mínima, huiría de que le asociaran con aquello como los gatos huyen del agua caliente. Vamos, que lo que le pasa es que disfruta haciendo alarde de un conocimiento profundo de las simples leyendas asustaniños que le contaron en el inicio de una adolescencia en la que parece continuar todavía, y no se da cuenta de lo poco que conviene lo de recuperar una historia que, se mire por donde se mire, deja en mal lugar a su partido. Pero lo hace. Y si cuela, cuela. Lo malo es que si que cuela.
¿Y qué me decís de lo de pasar a la Historia por impulsar la Alianza de Civilizaciones? Esa es otra gran idea para el Gran Estadista Rojo. Vale, no es suya, es de nosequién de Irán. El problema es que le hacen poco caso: por esta parte, Sarkozy acaba de comparecer ante el congreso y senado franceses (lo que no hacía ningún jefe de estado francés desde Napoleón III) y ha dicho que eso de ponerse el burka en Francia, ni hablar. Aunque sea el estandarte de una cultura. Que no. Que es un "signo de servidumbre", contrario a la "idea de la República francesa sobre la dignidad de la mujer".
En el otro lado tampoco van bien las cosas: el grito de “muerte a América” es lo primero que aprenden a decir los niños. Pero nuestro Primer Multiculti no desfallece: ¿que hay que ganarse el voto de los musulmanes a los que se les ha regalado la nacionalidad en los últimos cinco años? Pues se organiza el Grupo Federal Árabe Socialista dentro del partido, ¿que conviene darle el oportuno sesgo alianzacivilizacionista? Pues que lo presente Zerolo, que además de lo suyo, acarrea con el honor de ser el que más gritaba en estado sobrio (que J.J. Vázquez no cuenta) el día del orgullo gay contra la Iglesia opresora de la libertad de opción sexual.
¡Conio, Gato!. ¿Ya estás otra vez metiéndote con Zerolo? ¿te molesta que además de los orgasmos que le da su marido tenga también orgasmos democráticos con Z? (que conste que así lo dijo él mismo, lo juro por Snoopy) –No, para nada, lo que pasa es que no me gusta la gente inconsecuente con sus ideas, y apuesto pincho de tortilla y caña a que no llegaremos a ver a ese obispillo civil reclamando la celebración del orgullo gay en Teherán, en Djibuti o en Ryad.
Continúa…
Venía hablando de los medios que está empleando El Fenómeno para que la Historia conserve su nombre. Había empezado por sus arranques plenos de feminismo e igualdad impuesta, que parece que no vayan a dar el resultado perseguido, sino que, mas bien al contrario, empieza a ser una rémora para las mujeres valiosas, porque es desagradablemente habitual eso de preguntarse si una mujer en un cargo está ahí por su valor o por la cuota.
Eso si, decía Francoise Giroud, Ministra de Cultura de 1976 a 1977 en la Francia de Valery Giscard d’Estaing, ese calvorota insigne que se creía la reencarnación del Rey Sol y por eso se llevaba sus amantes a retozar a Versalles, redactor treinta años después de la fallida constitución europea, que no podría hablarse de auténtica igualdad “hasta que las mujeres incompetentes puedan estar en puestos importantes, como hacen los hombres”. Y ahí si que ha dado en el clavo nuestro presidente. Ha vencido la tendencia denunciada por aquella mujer y ha colocado a un montón de mujeres absolutamente inútiles en los puestos en los que más deslumbrante luce su falta de preparación. Aunque, bueno, quizá no sea tan definitorio porque también ha colocado a muchos hombres incapaces en puestos en los que incluso les causa problemas entender lo que se espera de ellos, pero eso no cuenta porque es la tradición. En fin, quizá se recuerde a Z por ello.Otro camino que utiliza para pasar a la posteridad es lo de la Memoria Histórica. O sea, recuperar las miserias de la Guerra Civil para honrar la memoria de su abuelo, fusilado por traidor durante una guerra en la que nadie se andaba con chiquitas. Así ha conseguido que se vuelva a hablar de los paseos republicanos, de los consejos de guerra franquistas y de que el Valle de los Caídos lo construyeron presos condenados con sentencia firme que voluntariamente solicitaban ese destino porque cada día de trabajo redimía tres días de condena, que cada vez más gente hayamos oído hablar de la revolución del 34 contra la “democracia burguesa”, patrocinada por socialistas e independentistas, de que en octubre de 1931 se publicó la Ley de Defensa de la República, que facultaba al Ministro de la Gobernación para que impidiera la publicación de noticias potencialmente peligrosas para la República o decretara, sin intervención de jueces, el cierre de periódicos o el destierro de cualquier sospechoso de no ser republicano de pro. Y de que ya todos sepamos que el PSOE se opuso a conceder el voto a las mujeres, que fue cosa de Clara Campoamor, diputada radical, no socialista.
Lo que demuestran estos detallitos es que eso de declararse heredero de aquél régimen es una muestra no ya de su talante, sino de su escaso interés por la cultura y por la historia documentada (claro, las cosas que desconoces no suelen interesarte), porque si uno se dota de una información mínima, huiría de que le asociaran con aquello como los gatos huyen del agua caliente. Vamos, que lo que le pasa es que disfruta haciendo alarde de un conocimiento profundo de las simples leyendas asustaniños que le contaron en el inicio de una adolescencia en la que parece continuar todavía, y no se da cuenta de lo poco que conviene lo de recuperar una historia que, se mire por donde se mire, deja en mal lugar a su partido. Pero lo hace. Y si cuela, cuela. Lo malo es que si que cuela.
¿Y qué me decís de lo de pasar a la Historia por impulsar la Alianza de Civilizaciones? Esa es otra gran idea para el Gran Estadista Rojo. Vale, no es suya, es de nosequién de Irán. El problema es que le hacen poco caso: por esta parte, Sarkozy acaba de comparecer ante el congreso y senado franceses (lo que no hacía ningún jefe de estado francés desde Napoleón III) y ha dicho que eso de ponerse el burka en Francia, ni hablar. Aunque sea el estandarte de una cultura. Que no. Que es un "signo de servidumbre", contrario a la "idea de la República francesa sobre la dignidad de la mujer".En el otro lado tampoco van bien las cosas: el grito de “muerte a América” es lo primero que aprenden a decir los niños. Pero nuestro Primer Multiculti no desfallece: ¿que hay que ganarse el voto de los musulmanes a los que se les ha regalado la nacionalidad en los últimos cinco años? Pues se organiza el Grupo Federal Árabe Socialista dentro del partido, ¿que conviene darle el oportuno sesgo alianzacivilizacionista? Pues que lo presente Zerolo, que además de lo suyo, acarrea con el honor de ser el que más gritaba en estado sobrio (que J.J. Vázquez no cuenta) el día del orgullo gay contra la Iglesia opresora de la libertad de opción sexual.
¡Conio, Gato!. ¿Ya estás otra vez metiéndote con Zerolo? ¿te molesta que además de los orgasmos que le da su marido tenga también orgasmos democráticos con Z? (que conste que así lo dijo él mismo, lo juro por Snoopy) –No, para nada, lo que pasa es que no me gusta la gente inconsecuente con sus ideas, y apuesto pincho de tortilla y caña a que no llegaremos a ver a ese obispillo civil reclamando la celebración del orgullo gay en Teherán, en Djibuti o en Ryad.
Continúa…

No hay comentarios:
Publicar un comentario