¡Por favor, eso que hizo no es elegante! ¡Qué disgusto les ha dado!. ¿Cómo se le puede haber ocurrido hacer un gesto tan grosero? ¿No se había educado en El Pilar?. Hasta ha tenido que intervenir la Vicepresidenta para dar forma al sentimiento que tienen todos. Ha tenido que poner ese gesto compungido que pone siempre que habla de Aznar, ha tenido que usar ese tono de voz resignado que podría asociarse al que pondría la abadesa de un convento si le preguntaran por los insultos proferidos contra ella por una antigua novicia mientras le mentaba los ancestros drogándose en su propio burdel.Son curiosos los tonos que sabe utilizar nuestra elegantísima vicepresidenta. Observadlos. Hay uno que utiliza mucho que es el despectivo. Lo usa especialmente para insultar a la oposición, aunque también le sirve para mostrar desprecio hacia otros. Yo lo he intentado imitar y no me ha salido bien hasta que me he dado cuenta de que es necesario levantar sólo la mitad del labio superior, así, al no cerrarse del todo los labios en las consonantes oclusivas o en las fricativas, se produce como un siseo, un silbido de serpiente que fortalece sobremanera el desprecio que se trata de mostrar. Un tono que le acabo de descubrir, que parece que lo acaba de aprender, es el que usó cuando, fuera de sí gracias a los bofetones que le arrea Soraya, dijo aquello que el Pepé “tiene guuulaaa, tiene guuula de podeeerrr”. Es ese tono de Smeagol hablando de “miii Tessorooo”, que no se yo si lo ha aprendido de Smeagol en El Señor de los Anillos, le ha gustado y lo ha perfeccionado, o es un tono propio, que le sale solo porque en realidad es una especie de Gollum travestido. ¿No la viste diciéndolo? hasta se inclinaba hacia adelante mientras se retorcía. Como Smeagol. Es que casi se parece físicamente, aunque tenga los ojos mas pequeños. También me fascina ese tono de sorprendida firmeza cuando miente negando algo “el Gobierno de la nación no ha pagado ningún rescate” que decía cuando el episodio del Alakrana. Pero el verdaderamente fascinante es el que usa cuando comenta algo de Aznar, esa resignación ofendida del empleado tóxico que está contando alguna maldad contra un compañero envidiado pero no quiere que se le note que lo está poniendo a parir, que lo odia y que desearía que Sylar le catase los sesos (hala, a buscar una sinopsis de Héroes). Es ese tono que todos los progres han aprendido de Gabilondo, ese tono con el que los curillas hablan de las ovejas descarriadas, ese tono entre lamento, entereza, repugnancia y odio que usan cuando quieren mostrar grandeza de miras y solidez democrática. El tono que se usa para hablar de Aznar, especialmente cuando Aznar te acaba de dar un sopapo. Y este ha sido un sopapo profundo, doloroso.
Así que no sorprende una reacción así de esa vieja arpía, porque ese dedo enhiesto iba contra ella, y contra todos los progres como ella, lo que no podía haber esperado es la cantidad de bobos camuflados en todos los periódicos, en todas las tertulias, que se han sentido ofendidos no ya por el dedo levantado, sino, creo yo, por la simultánea y triunfante sonrisa que se tenía el malvado Aznar. Porque no sólo han sido los militantes progres los que se han ofendido, también muchos de esos equidistantes merluzos, esos estetas del papel de fumar, esos que jamás toman partido (partido hasta mancharse), quienes se han puesto a levantar las cejas intentando no arrugar la nariz mientras dicen paridas diversas sobre que un presidente no puede hacer según qué cosas o que esos gestos perjudican más que ayudan. Entre tu y yo, esa gente me parecen unos pichafrías, unos lilas babosones.Y es que Aznar, con la sonrisa y el dedo les estaba diciendo “Subíos aquí y dad pedales, que vuestro jefe, para parecer amiguito de Obama se la tiene que dejar como un lapicero mientras le desprecia en público y probablemente en privado, que os habéis metido en una guerra de las de verdad, de las que en cualquier momento matan a unas decenas de españoles en una batalla de las de verdad y os vais a comer las mentiras de la ‘misión de pazzz’; este dedo es vuestro, que yo estaba entre los que mandaban en Europa, se nos tomaba en serio y se respetaba a España, mientras que de vosotros pasan por completo y de vuestro jefecillo hacen sonoras burlas, sátiras crueles, cachondeos múltiples, que no se daba un paso sin contar con mi opinión mientras que a vuestro jefe le dan las conclusiones hechas, y eso gracias a que preside el Consejo, que si no, ni eso; aguantaos el dedo, que los informados del partido enrojecen y sólo los incultos que habeis creado pueden creer al jefe cuando dice ‘Voy a ser duro con los mercados’ y no darse cuenta de que es una enorme estupidez eso que dice, que las sandeces que permanentemente teneis que tragar por la clave progresí nos alejan cada vez más del mundo civilizado; este dedo es para aquellos que en cuanto deje de mandar van a ser despedazados, para aquellos que van a ser el ejemplo, incluso entre los progres, de lo que es un gobierno desnortado, casual, estrecho de miras, pequeño y torpe, para aquellos que serán señalado durante años como lo que no se debe ser”.
Porque Aznar sabía lo que la Marivice sabe, que esos radicales descerebrados que fueron a llamarle asesino por una guerra a la que no fuimos son los mismos que salieron a Guadalajara a despedir y a recibir a los correligionarios condenados por organizar a los GAL, esos sí, esos sí que fueron asesinos de verdad. Y son los que la de la Vega es en sí misma, su proyección personal, esos son las turbas que enviaron a tirar cócteles molotov y piedras contra las sedes del partido del gobierno. Y sólo se le ocurre decir, con el resto de los pichafrías, que el dedo de marras es “una falta de respeto”, que “ese tipo de comportamientos contravienen las reglas básicas de respeto ante las legítimas diferencias de una democracia plural como la nuestra”, no duda en calificar de “estudiantes” a esa barra brava de energúmenos vociferantes (no digo yo que no estén matriculados, que no va por ahí la cosa), que “la discrepancia y la diferencia" se tienen que solucionar "con la palabra y no con el insulto” y añade (juas juas) que “su desmesura y estrambote pueden dañar la imagen de España y poner en cuestión la capacidad de recuperación de nuestro país”.No te pongas así, Maritere, que peor hubiera sido un calvo. Porque estos que gritaban contra Aznar, esos a los que defiendes, Maritere, esos para los que tu, vecina de Beneixida, pides “respeto”, los que profieren los insultos y gritos que según tu, Vicepresidenta del Gobierno del Reino de España, son sólo “diferencias en una democracia”, esos que son vuestras fuerzas de choque, que son los que reparten rosas blancas a los etarras, los que llaman “efectos del conflicto” a los crímenes de ETA, los que muestran respeto democrático limitándose a apedrear sedes del Pepé sin asesinar (aún) a los militantes, esos fascistas que han recibido el dedo y la sonrisa burlona y desafiante de Aznar son/eres tu misma, son/eres la Vicepresidenta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario