martes, 16 de febrero de 2010

A vueltas con el pacto

Se van sabiendo cositas de la propuesta de pacto con la que D.Juan Carlos se tiró a la piscina, y todas huelen regular tirando a mal. Parece que la idea se la embutió el propio Zapo el martes nueve de febrero con la oposición de la Marivice, que sospechaba que el tiro podía salir por la culata (como salió, que casi todos interpretan que el Rey tuvo que salir a bailar porque a ZaPo no se le ocurre qué hacer), de manera que el Rey pudo soltar la bomba el miércoles diez por la tarde, en la entrega de los Premios Nacionales de Investigación, que vayusté a saber qué conio pintaba decir allí que “es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis y para recuperar un crecimiento fuerte y duradero", aunque añadiera "cada vez más basado en la ciencia y la formación”, que sólo le faltó ponerse a hablar de la economía sostenible. El jueves once recibió a la Salgado, juraría yo que no sólo para que le agradeciera su pintoresca intervención, sino también para que le contara de primera mano el tremebundo desaire que le acababan de arrear Merkel, Brown y Sarkozy a España, anque hayan topado con el culo de Zeta, y el viernes doce a Toxo y Méndez (que, por cierto acaba de reunirse entre cariñosas sonrisas con Esperanza Aguirre).

Francamente, lo del desayuno del once de febrero es un episodio desgraciado, de esos que te hacen renegar de tu destino, de esos que más que vergüenza, hacen que se te desate un sentimiento de furia que te lleva a menospreciar a unos conciudadanos que no han tenido empacho en elegir ¡por dos veces! no ya a un gobernante mediocre, sino a un gobernante incapaz, porque a veces se habla de la estulticia y la pésima política desarrollada por el último de los degenerados Austrias, Carlos II el Hechizado, pero incluso entonces éramos mínimamente respetados. Hoy ya ni siquiera queda un mínimo rescoldo de respeto diplomático hacia nuestro país gracias a las hazañas del Rapsoda del Viento que nos impusieron los Cercanías, de ese personaje que ha perdido el culo por hacerse una foto con sus paniaguados del Sindicato de la Ceja y del NoaLaGuerra después de los premios Goya, tan necesitado de buenrrollismo que ni siquiera ha esperado a que se les pasase la resaca del fiestón, que parece mentira que prefiera salir en una foto con los subvencionados del cine en vez de salir trabajando o estudiando para poner remedio al problema de los cinco millones de parados.

Pues lo que pasó el día once por la mañana es algo que debe pasar a los anales de los desprecios, algo que define a dónde nos ha conseguido llevar este Iluminado, y no me refiero a la foto en la que no salía Zapatero, que eso fué el postre del festín: España ostenta la Presidencia rotatoria de la UE, y la desempeña por medio de su Presidente de Gobierno. Pues bien, para ese día once estaba prevista una reunión de los Jefes de Estado o de Gobierno de los veintisiete socios europeos para articular las medidas para salir de la crisis. Recordemos que uno de los fines de la presidencia de Zapatero era, según nos contaron con temeraria falta de modestia, “sacar a Europa de la crisis económica”. Pues bien, antes de la reunión oficial, prevista para medio dia, se reunieron a desayunar Sarkozy, Merkel y Gordon Brown para tomar las decisiones oportunas. A Zapatero ni le dijeron que se iban a ver, y para ahondar en la humillación, cuando terminaron le entregaron a Zapatero, presidente del Gobierno del Reino de España y de turno de la UE, una nota con las conclusiones de su desayuno que serían las conclusiones de la reunión oficial. Absolutamente inaudito, pero natural y ajustado a la lógica si se trata de demostrarle de qué van las cosas al inconsciente ese que para "volver al corazón de Europa" empezó renunciando a los dos votos que nos permitían formar una minoría de bloqueo con suma facilidad, y que para mantenerse en el gobierno se negó a afrontar la existencia de la crisis y ahora se niega a adoptar ninguna medida para combatirla.

Y mira tu por donde, me da nosequé, quizá el vértigo del "por fin" pensar que este detalle, habiendo coincidido con el tramposo llamamiento al pacto, puede ser el principio del epílogo de la tragicomedia de Zapatero. Tengo claro que la llamada a pactar es falsa como duro de goma, que no quieren pactar nada, , y por eso llaman a Rajoy el último de todos, a ver si se enfada, como muestra de desprecio y para decirle que no lo necesitan que ya han conseguido el apoyo de todos los demás, y que la propuesta de pacto además esconde una trampa saducea: si el Pepé acepta entrar en un pacto de estado, deberá pasar y tragar por cualquier tontería o maldad que se le ocurra a cualquiera de los cantamañanas del gobierno, pero si dice que no, ¡ay de ti!, eres un traidor, un insolidario sin sentido de estado que sólo quiere recuperar el poder, que lo que quieres es que las cosas vayan peor por conseguir los votos de los perjudicados por tu propia insolidaridad, vamos los mil y un escupitajos. Y ya han empezado a escupir, sin esperar siquiera al debate de mañana, ese debate en el que ZaPo pretende evitar que le señalen como autor de nuestra ruina para señalar él a Rajoy como consentidor de la crisis al no unirse al Pacto de los Montes, ese del que no pueden salir mas que raquíticas medidas que no ayudarán a nada, pero cuya mera existencia puede conseguir que ese impresentable se gane por tercera vez los votos de unos idiotas que prefieren estar en el paro con sus familias que “ser gobernados por Rouco Varela”, que decía una pobremente informada pero encantadora progre con la que hablé inmediatamente antes de las últimas elecciones.

Ya sé que Zapatero saldrá con la cantinela de que la culpa es del Pepé de Aznar, aunque sea algo que ni siquiera se cree ya ni el propio Forges, ese zafio boboprogre (no te lo pierdas), pero aún así, deseo fervientemente que Rajoy, además de sacudirle tanto que le acabe doliendo la cara tanto como daño nos está haciendo a quienes pagamos su sueldo, su palacio, su pista de basket y sus viajes a Harrods, en el debate de mañana adopte una de las cuatro siguientes posturas: (i) proponerle las medidas que debería adoptar para salir del hoyo, y como Zeta dirá que no le valen, exigirle unas elecciones anticipadas para que los españoles decidan si quieren sufrir con las medidas del Pepé o hundirse con las de Zapatero, (ii) decirle a ZaPo que vale, que si juegan a pactar, incluso quizá que pueden estudiar cada medida de las que propongan ellos por separado, pero que no va a tragar cualquier cagarrutón, que denunciará cuando alguna medida se haga sin su aprobación o cuando no se acepte una medida propuesta por él y que romperá el pacto con cualquier medida adoptada sin consultar o con cualquier otra de contenido ideológico, y todo ello con convocatoria de elecciones anticipadas entre junio y la primavera de dos mil once, (iii) de acuerdo con el pacto, pero que si se pide que se suscriba, es porque se pretende adoptar medidas dolorosas para los ciudadanos y que no se han adoptado hasta ahora por la incapacidad de ZaPo, por lo que éste queda invalidado, así que entrará en un pacto encabezado por cualquier otro psocialista y entrando en el gobierno para acometer las reformas, y (iv) presentar una moción de censura de la mano de CiU o de cualquier otro grupo que no quiera pasar a la poteridad como defensor de esa calamidad (podrían ser todos) teniendo como candidato para presidir un gobierno de concentración y emergencia a Durán i Lleida (vale, de ésta sí que he oído hablar), al canario de siempre (¿se llama Paulino?), al presidente del Congreso (a Bono se le haría la boca agua, y seguro que diría que sí si le apoyara la mitad de la vieja guardia), a Rosa Díez (y se la desactiva tirando de vanidad), a Joaquín Leguina o a cualquier personaje, activo o no, que tenga un mínimo prestigio, un gobierno que se limite a adoptar las medidas imprescindibles para funcionar y al que por supuesto se podría unir el Psoe, con un único punto de programa: la convocatoria de elecciones dos meses justos después de su toma de posesión.

Aunque de cinco veces que el Psoe ha llegado al gobierno, en las cinco ha llegado después de un golpe de estado y/o un pucherazo (1923, golpe de Primo de Rivera; 1931, pucherazo y golpe de Sanjurjo; 1936, pucherazo y golpe de la Comisión de Actas anulando escaños de la CEDA y las actas de varias provincias destruídas por activistas armados del Frente Popular; 1982, golpe de Tejero y Armada; 2004, explosión de los Cercanías de Atocha, traición a los mandos de interior y asedio a la sede del Pepé convocada desde Ferraz en la jornada de reflexión) si se presentar la moción de censira saldría Leire llevándose las manos a la cabeza (no se si lavada o sin lavar), horrorizada y diciendo lo que Chavez, su maestro, que la derecha pretende dar un golpe de estado antidemocrático, porque quieren ganarse la mayoría de la Cámara para echar al presidente, pero aún así, con ese riesgo en la mano, confieso que me encanta la idea, sería abrir la posibilidad a que los diputados del Psoe hagan algo por su país por fin, se desmarquen de un Zapatero cadáver político desde el inicio de la crisis (zombie al principio, pero que ahora ya huele) y consigan que sobreviva un partido al que las fechorías de este tipo han puesto en más riesgo de desaparición que su reiterada afición a utilizar golpes de estado para llegar al gobierno.

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