Es que no sé si hemos caído en la cuenta de que por dos veces en nuestra ya no tan corta vida democrática hemos depositado la confianza en los socialistas, y las dos veces nos han arruinado, las dos veces han manipulado la justicia, las dos veces han mentido y, aunque sólo la primera vez asesinaron, empiezo a temerme que de estos facinerosos podemos esperarnos cualquier cosa, porque si una cosa han hecho bien, ha sido fomentar la división y el odio. ¿Alguien está seguro de que ese progresista con el que comparte despacho, equipo de fulbito, descansillo de escalera, comidas de empresa o incluso cañas esporádicas mantendrá silencio sobre su ideología, sus comentarios o sus chistes si se promulga una Ley como la Ley de Defensa de la República de 1931? A ver tu, sí, tu, ese que me lee desde Administraciones Públicas, ¿tienes ya identificado al compañero que denunciará tus tendencias derechistas y se quedará con un puesto que cree merecer más que tú, porque tu derechista insolidaridad no merece un puesto así? ¿estás seguro de que no lo está haciendo ya?. Y tu, el de Defensa, ¿conoces ya al compañero de armas que recela de tu mando en tropa y está intentando dejarte en las oficinas? ¿no lo hace aún? ¿seguro?. Y tu, que me lees desde casa ¿sabes ya quien es el vecino que te ha visto en el quiosco comprando el ABC y denunciará que no reciclas bien? ¿que es muy majete? ¿que no lo hará?. ¿No os denunciarán por fachas? ¿seguro?
Y diréis, “¡Ya estás otra vez, Gato!”. Pues si, ya estoy, como cuando en el dos mil cuatro decía que estaba en peligro la libertad, y nos hemos topado, si dejamos aparte la última monarquía absolutista, el derroche de “libertades” del Frente Popular y la dictadura de Franco, con el gobierno al que más le pone prohibir y al que más le emociona cualquier recorte imperativo de libertad. Porque es que no tienen el menor escrúpulo, el mínimo freno moral. A estos individuos, y especialmente al Adolescente Ensoberbecido que iba presumiento de talante mientras llamaba asesinos a los diputados del partido que, ese sí, gobernaba España y presidía Europa y enviaba a sus militantes a apedrearle las sedes, lo único que le preocupa es seguir ocupando el poder aunque el pueblo que debería gobernar se proletarice y se hunda en la pobreza. Y si para mantenerse en el poder le es útil fomentar la reaparición de las dos Españas, así lo hace y así lo ha hecho, aunque sepa que hay una de esas Españas, esa que tan aficionada es a los golpes de estado, que es tan aficionada a asesinar, que hasta asesinó al jefe de la oposición parlamentaria a través de los guardaespaldas de uno de los mas prominentes dirigentes del partido que ahora nos gobierna. Y promulga leyes que sólo sirven para encabronar a la mitad de los españoles. Y desata campañas de prensa con el único fin de fomentar el odio al Pepé. Y concierta pactos con los más extremistas para excluir de la vida civil a un partido y a sus diez millones de votantes. Y miente con asombroso descaro sobre la situación económica, consiguiendo adicionalmente un apoyo mediático aterrador por lo que tiene de manipulación y de engaño. Y cuando su estrepitosa incompetencia se ha conocido en el mundo y se han visto los números del país que gobierna, de ese país que, no se te olvide, es nuestro país, se nos ha caído encima la confianza del mundo financiero con tal virulencia que hasta este tropel de sectarios demagogos ha tenido que diseñar un plan económico que lo mires por donde lo mires no puede ser otra cosa que doloroso para los ciudadanos y demoledor para la clase media.Pues nada más presentar un plan de austeridad y ahorro de cincuenta mil millones de euros, que se dice pronto, pero que son casi nueve billones de las antiguas pesetas, nueve billones con b de barbaridad que dicen que van a dejar de invertir, que el gasto no lo reducen, van y vuelven a descubrirse como los mentirosos compulsivos que son, y mientras tienen a la Ministra de Economía y al Secretario de Estado intentando torpemente revender la imagen de España como país serio e impulsar la confianza que pidió, casi suplicó ZP en Davos entre Grecia y Lituania (es que no se puede ser mas torpe), cuatro gestos disparatados lo mandan todo al carajo: (i) en lugar de mejorar la productividad reduciendo la masa salarial sin perjudicar las cifras de paro, llegan a un acuerdo de subida salarial del uno por ciento, por encima hasta de la inflación, (ii) Compromete otros quinientos millones de euros no productivos prorrogando el subsidio permanente de desempleo, aquel de los cuatrocientos veintiseis lereles, que ya se sabe, eso de cobrar es un derecho humano, no una remuneración, y con ese pago ni se consigue que el parado sobreviva ni se evita que se busque la vida en la economía sumergida, es decir, en la que no paga impuestos, (iii) se niegan a reducir un veinticinco por ciento el número de altos cargos, asesores y otros parásitos apesebrados, a pesar de que todos los partidos del congreso se lo exigen, y (iv) insisten en la demagógica mentira de que en ningún caso van a reducir las políticas sociales y entre grandes aplausos se ratifican en mantener una estructura que, como todos los analistas económicos saben, es perfectamente insostenible. ¿Es o no es para pasar vergüenza?
Pero su desfachatez y su capacidad para avergonzarnos no tiene parangón alguno. Su contumacia en decir mentiras en el Congreso de los Diputados es perfectamente sonrojante, y sólo se puede sustentar en que saben que los medios de comunicación afines, es decir, el ochenta por ciento de los medios de comunicación, se limitarán a reproducir una y otra vez la mentira sin someterla al menor análisis, al mínimo y obligatorio contraste con la realidad, porque este gobierno ha conseguido que hasta los periodistas de su cuerda hayan abdicado de los principios básicos de la profesión. Cualquier cosa para que el pueblo se trague la patraña, porque se la traga. Y en esta tesitura, la Ministra Salgado, poniendo cara de valiente mujer ofendida, cuando le han dicho que el inmenso volumen de deuda que están emitiendo (doscientos veinticinco mil millones tienen programados para este año) para cubrir el descomunal déficit era una fórmula segura para arruinarnos, ha afirmado, con indignado soniquete, que con el Pepé en el gobierno el volúmen de la deuda pública española era superior, su coste era superior y que en este mismo momento hay países con un déficit mayor que el español.
Ahora, Esperanza Aguirre quiere sacar una Ley que permitirá que los madrileños elijan hospital, médico, especialista. Me parece una idea fabulosa, y cuando la conocí, supuse que a cualquiera le parecería igualmente buena. Pues no. La oposición autonómica, o sea IU y el Psoe, se oponen radical y frontalmente, como hicieron con la construcción de nuevos hospitales. Y esta vez van a tener el apoyo del gobierno central que obligado por los sindicatos (esa ley implicará la disminución del número de liberados sindicales, de esos parásitos que cobran un dineral de nuestros impuestos por no trabajar), va a presentar un recurso de inconstitucionalidad contra ella para que no pueda entrar en vigor. ¿Pero ellos qué ganan? Pues fácil: en primer lugar impiden que disminuyan los gorrones sindicalistas y, adicionalmente, evitan que las cosas vayan mejor a los madrileños y consiguen que Espe no gane más apoyos electorales por hacer las cosas bien. ¿Se puede ser mas hideputa, peor persona, más taimado?
Para colmo, que es que parece que les gusta reírse de nosotros, han anunciado que la Fundación Ideas, esa que preside Caldera, el amiguito a quien Zapatero tuvo que poner en la calle para señalarle como único culpable de aquel disparate de la regularización masiva de inmigrantes, va a anunciar el jueves el número de puestos de trabajo que creará la puesta en marcha de la Ley de Economía Sostenible. Y no se le apedreará mientras cuenta las milongas. Y se publicarán titulares. Y nos lo creeremos. Sólo se puede ser más gilipollas si uno se entrena a ritmo de medallista olímpico.
Pero claro, aunque los votantes españoles prefieran seguir ciegos a estas vergonzosas manipulaciones y patrañas, a estas dañinas demagogias, y lo hagan probablemente movidos por el odio que ya mucha gente tiene ya hacia cualquier cosa que huela a Pepé, quien manda por ahí fuera si sabe lo que pasa, y sabe que estas cosas tienen un colosal coste financiero que ellos no están dispuestos a pagar. Primero saldrán de aquí con sus inversiones para no perder dinero con lo que se avecina, y luego, cuando la tragedia se consume, nos ayudarán lo justo para no salir ellos demasiado perjudicados, pero siempre después de que nosotros ya hayamos caido en la miseria. Pobres ya somos hoy, pero llegaremos a miserables antes de que alguien se apiade de unos descerebrados capaces de elegir dos veces al mismo mentiroso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario