¿Quién se acuerda ahora de cuando la televisión felipista sólo sacaba a Aznar enfocándole con una lente de gran angular de manera que se le deformaba la imagen y resultaba con una enorme narizota, sin barbilla y con la frente huyendo de la cara? ¿Quién se acuerda de que Enric Sopena era Director general de TVE y Maria Antonia Iglesias era la Directora de Informativos?. Desde luego, la información que se vertía del Pepé era lo suficientemente tendenciosa para que ganar aquellas elecciones del noventa y seis se hiciera muy cuestarriba. Y se ganaron por los pelos, a pesar de que el ambiente político del gobierno era de una absoluta pestilencia por la corrupción que alcanzaba hasta los estamentos públicos más representativos.
De la Guardia Civil hasta el BOE y desde la Cruz Roja hasta el Banco de España, todo estaba plagado de comisiones, convolutos, cohechos y maturrangas. Si a aquello le añades la película del GAL, Lasa y Zabala, Perotes, Aídas, Amedos, Corcueras y Corcueses, parece imposible que Aznar no arrollara con mayoría absoluta, una mayoría absoluta que por cierto, se creyó que se había conseguido hasta más de mediado el recuento de votos. Y las elecciones se ganaron por los pelos, como si hubiera habido un pucherazo a última hora. Como pasó en el treinta y seis, que aunque los progres siguen diciendo que el golpe de Mola y Franco fué contra un gobierno legítimo, elegido democráticamente, en realidad, ya lo recoge Alcalá Zamora en sus memorias, el Frente popular sólo había conseguido doscientas actas de las cuatrocientas setenta posibles, o sea, que había perdido las elecciones. Pero dieron un pucherazo descomunal, un auténtico golpe de estado contra los legítimos vencedores anulando muchas actas, apropiándose físicamente de otras y haciendolas desaparecer, Además lo hicieron tan mal que incluso incumplieron el requisito constitucional de la publicación de los resultados para la validez de las elecciones. De verdad, esos resultados no se han publicado nunca como era preceptivo, y las copias de las actas, que aparecieron hace un par de años con los originales de las memorias del que fué Presidente de la República, Alcalá Zamora, las ha hecho desaparecer el actual gobierno. Si, si, el gobierno de Zote, cuyo ministro de Cultura, Cesar Antonio Molina, se apropió de aquellos documentos, creó una Comisión para estudiarlos y se volatilizó. Nunca más se ha vuelto a saber de ello.
En el dos mil, con las aguas políticas mucho más calmadas, las cuentas que se hacía todo el mundo eran “si tal como estaban las cosas de mal para el Psoe en el noventa y seis, el Pepé ganó por la mínima, ahora que no están tan mal, no puede saberse quien va a ganar, están empatados”. Pero Aznar ganó por mayoría absoluta. Nadie había calculado el efecto de la desaparición de aquella imagen deformada del gran angular. Almunia dimitió como secretario general el dia siguiente de las elecciones.
Estando así las cosas, parece que los más finos estrategas del Psoe pensaron (ya lo he dicho alguna vez en este blog y muchas más tomando cañas) que no se podían permitir el lujo de quemar un buen candidato en las siguientes elecciones porque, seguro, iba a volver a ganar el Pepé. Así que eligieron un pardillo para que fuera arrollado, apaleado y avergonzado en dosmil cuatro como candidato a la Presidencia del Gobierno, y luego, cuando el candidato pardillo dimitiera o lo echaran, pondrían al candidato de verdad para que disputara por fin en serio las de dos mil ocho para ganar en dos mil doce. Bono se resistió e intentó ser él, no podía contar con que lo eligieran para las siguientes, para las buenas, e intentó colocarse. Pero estaba tan mal visto en el partido que ni siquiera lo quisieron para quemarlo. Y eligieron por nueve votos a un perfecto desconocido, un tipo tan anodino y tan inútil que sólo una vez le habían permitido participar en un pleno: Zapatero.
Ellos lo conocían tan bien o mejor que lo conoces tu ahora, y a ver, ¿si tuvieras una tienda lo nombrarías encargado? ¿le permitirías que manejara la cuenta corriente de tus padres y que fuera al banco a cobrar sus pensiones? ¿le darías un poder notarial para administrar tus bienes?. Pues sus conmilitones socialistas tampoco. Pero es que sólo lo querían para sacrificarlo en unas elecciones perdidas de antemano, no para mandar. Y es que era el personaje idóneo para ser inmolado con su guardia, con Pepiño Blanco y con Caldera. Menudo trío de lumbreras.
“¿Sabes Sonsoles? hay cientos de miles de españoles que podrían ser Presidente de gobierno”. Así se lo soltó a su churri. Pensaba que estaba chupado. Era como el inversor en bolsa cuando las acciones suben sin parar y cuando inviertes en lo que inviertas, vas siempre ganando. Te crees el inventor de la Bolsa. Y como siempre ganaba, se pensó que era un genio de las finanzas. O de la política. Y no era así. Cuando las cosas se empezaron a torcer se vió el inmenso desastre en el que estaba sumiendo a su país. Porque en la vida civil no serviría ni para subdirector de ventas de un concesionario de Citroen en Ponferrada.
“En España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente”, había dicho George Orwell en otra época en la que también mandaba el Psoe. En esta, la negativa a reconocer la realidad ha sido igual de drástica: estábamos en la Champions, con el sistema financiero más sólido del mundo, y camino del pleno empleo. En realidad, la prosperidad se nos escapaba como el agua entre los dedos. Hace casi exactamente un año se mantenía que ahora estaríamos casi saliendo de la crisis, que tendríamos un paro del quince por ciento, pero que saldríamos fácilmente. Y no. Cuatro millones de parados, dicen los titulares, más del dieciocho por ciento. Pero si te vas al propio documento del Ministerio, resulta que personas que buscan un empleo tan desesperadamente como para tragarse y aguantar la cola del Inem hay más de cinco millones, compruébalo aquí, en la página veintiuno del informe oficial. Dice “Demandantes de empleo...” “Total - 5.436.637”. Y en Davos lo sientan entre Grecia y Lituania, dos paises quebrados “Hay que tener Fé en España”. “La salida de la crisis será social o no será” y le exigen reformar las pensiones y el mercado laboral, porque ya se han dado cuenta: la pretensión de mantener la cohesión social es sólo una forma de justificar la cobardía que impide hacer las reformas imprescindibles. “El próximo acontecimiento histórico en el planeta: la conjunción de dos progresistas a ambos lados del Atlántico” Y Obama le invita a desayunar rezando, pero eso de venirse por aquí a hablar y hacerse fotos, nasti de plasti. El rejón de muerte se lo ha dado Aznar: “Nadie ha hecho tanto daño en tan poco tiempo”. Brutal, pero nada más que la verdad. El rey está desnudo. Se acabó lo que se daba
Y a moro muerto, gran lanzada: CCOO amenaza con una huelga general, que cualquiera diría que quiere desmarcarse y capitalizar el descontento por la izquierda para IU. Dicen que Zapatero está noqueado, que está como zombi, derrotado, que ya no da para más, que no ha podido con las críticas, con la crueldad de la burla de los grandes diarios europeos y americanos. Y los empresarios están acojonados, no por la depre de Zapatero, que se la suda, sino porque se han dado cuenta de que manteniendo al personaje se han cargado el chiringuito y a lo mejor ya no puede arreglarse. El coste de una financiación que ya sólo pueden conseguir en el exterior les ha subido una barbaridad y lo que te rondaré morena, las regulaciones improvisadas les asfixian, el efecto halo del desastre gubernamental les afecta y les hace perder mercado, que lo que huele a español en Europa parece que huela a muerto, la productividad desaparece con unos sindicatos crecidos, mandando como nunca han mandado ni, Dios lo quiera, deberían volver a mandar, los impuestos los fríen y se los aumentan, y una vez perdido el respeto a España, se están quedando sin capacidad de competir, porque ni las embajadas pueden hacer nada para defenderles. Se acabó lo que se daba. Hay que cambiar al muñeco. ¿Solana? ¿Almunia? ¿Rubalcaba? ¿otra vez González? ¿Pepiño?... No, Pepiño no, era broma (de mal gusto, lo sé, pero es que estos mentecatos son capaces de cualquier cosa).
A mi personalmente lo que me gustaría es que Zapatero volviera a presentarse en unas elecciones anticipadas, convocadas para antes de verano y que no hubiera ningún atentado de ETA el día anterior, Y estoy prácticamente seguro de que, a menos de que Zapatero haya tirado definitivamente la toalla, que no creo, si las cosas se le tuercen demasiado, como parece que está pasando, será la opción que intentará, aunque para el otoño. Y a sus correligionarios tampoco les parecería demasiado mal aunque su resultado sería probablemente de mayoría absoluta del Pepé, porque la alternativa, lo de esperar un par de años más, sería un disparate de una magnitud que ni siquiera el sufridísimo pueblo español podría soportar. En ese caso ni siquiera un gran angular y la prohibición de la prensa desafecta podría evitar que Zote fuera ignominiosamente derrotado, y la recuperación del Psoe, reducido a las cenizas de una presencia marginal, como UCD el ochenta y dos, tardaría el tiempo suficiente para, quizá, permitir que España saliera de una miseria que en dos años será como la de cualquier país desgobernado en centroamérica, volviera a la sensatez, al camino de la libertad, y pudiera dar fin a lo que, sigo con Orwell, ahora hay que dar por hecho: “es característica de nuestro tiempo la renuncia a la idea de que la Historia podría escribirse con veracidad”.

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