Hace cinco años me comentaron la opinión que tenía nuestro médico de barrio, un carcamal encantador que tiende a beatorro, sobre Zapatero. Contaban que en una conversación callejera entre vecinos, su interlocutor, un carcamal también, mantenía que Zeta era tonto, un idiota al que le había caído en suerte una misión que le venía ya no holgada, sino directamente muy grande, con lo que pondría en grave riesgo el país que le habían encargado gobernar; el otro, el médico, lo negaba y asustado decía “Que no, que no. Que es El Anticristo”.Leí la carta de Pedro J. mientras me tomaba mi caña de los domingos, y no pude menos que acordarme de la conversación de aquél médico con mi padre cuando leí el símil que hacía de Zapatero con el Arlequín, el personaje de la Comedia del Arte que si en un principio aparecía como un empleado buenazo y tontorrón, poco a poco fué afilando su lengua y apareciendo como un simpático embaucador de rápida y agudas sentencias que, cita Pedro J. del tratado de las máscaras venecianas de Belloni y Fabrizi, “a veces trae el terror, otras la alegría, pero lo interesante es que se trata de un demonio”. Probablemente sea exagerado otorgar a ese individuo un estatus demoníaco, pero su maldad no creo que pueda ser puesta en duda. Aunque muchos de ellos sean también tontos, muy tontos, ese tipo y sus más importantes acólitos son, fundamentalmente, malos.
Cuendo empecé a percatarme de que no todo era estulticia, aunque aún hoy sea lo más notable, pensé en que lo más peligroso, la base de su maldad, la condición sine qua non, la herramienta que fortalece sus otras peculiaridades grupales (necesidad de un control coercitivo y mesiánico de la sociedad, aversión a la libertad de expresión y recurso a la utilización torticera del estado de derecho, mañana o pasado mañana me referiré a ellas) reside en la mentira, en su sobrecogedora capacidad de de retorcer la verdad, de emitir venenosas insidias contra sus enemigos políticos (que estos no tienen adversarios, tienen enemigos a los que aniquilar, a los que fusilar en cuanto puedan), reside en su capacidad de mentir.
Es que lo dominan, es un arte que tienen perfectamente controlado desde el momento en que no les duelen prendas por afirmar una cosa y su contraria, con igual contundencia y en la misma conversación. Es tremendo pero no sólo tienen ya como necesario el control del pasado para controlar el futuro, de tal manera que no sólo han falseado la historia de su partido transmutándolo en defensor de la libertad, la democracia y el feminismo (que manda güebos teniendo en cuenta de que se opuso a reconocer el voto de las mujeres), o que incluso Zeta dijo el otro dia en un comité ejecutivo o algo así que la seguridad social era obra de los socialistas (para quien no lo sepa, la creó Jose Antonio Girón de Velasco, el León de Fuengirola, el Ministro más joven de la moderna Historia de España, más joven aún que las feministras de cuota y adorno, allá por los primeros años cuarenta del siglo XX), sino que se empieza a incidir en el falseamiento consciente del pasado más inmediato. Baste con leer el singular artículo de ese candidato a Defensor del Pueblo que es Gregorio Peces Barba en El País, donde se atreve a enunciar incluso que "en temas de terrorismo o de relaciones internacionales siempre se apoyó al Gobierno del Partido Popular, sin reticencias ni fisuras".
Acojonante. ¡Se le ha olvidado que el Psoe ya estaba hablando con ETA durante el Gobierno popular, que aprovechó el atentado del 11M para dar un posmoderno golpe de estado, que pusieron a parir a Aznar por defender Perejil, que se fué a ver al Moro a hacerse una foto en la que se marcaban como marroquíes Ceuta, Melilla y Canarias, que se opuso, en la calle y a pedradas, a las alianzas transatlánticas y a la participación en la reconstrucción de Iraq que había pedido la ONU!Si de lo que se trata es de insistir en la falta de talante de la derechona, lo de menos es el respeto a la verdad (que, por cierto, se une en gran medida a los intentos de eliminar la libertad de expresión). Cuando ponen a parir a gritos a Aznar y éste se burla y les saca el dedo a los marginales (“...confundes marginal con / nunca me dan lo que yo quiero...”, que dice Rosendo Mercado), se llevan las manos a la cabeza horrorizados del feo gesto. Exigen respeto a la discrepancia. Se monta el gran bochinche en Bilbao en la final de la Copa del Rey de Basquet, con abucheos al himno, insultos al Rey gritos, silbidos, como en la final de la copa de fútbol. Y en lugar seguir su instinto natural prohibicionista y proponer una Ley de cancelación de los eventos en los que se ofenda a los símbolos nacionales y reanudación a puerta cerrada sin devolución de importes de entradas, musitan no se qué tonterías sobre la pluralidad y la discrepancia...¿Actuarían igual si les insultaran a ellos o a su bandera en público?. Pues da la impresión que no, que eso sería alta traición. Eso sí, en caso de que los gritos sean contra Aznar, contra el Rey o contra "la puta España", todo son diferencias democráticas merecedoras de respeto.
Y ahora nos vienen con la cantinela del pacto. Exigen que el Pepé pacte con ellos, que trague y aplauda su política. “No le estoy pidiendo apoyo al gobierno, le estoy pidiendo apoyo a su país” ¿Pero no estaba aquí ya el fin de la crisis? ¿no había pasado lo peor? ¿no se atisbaban los brotes verdes? ¿Ahora quieres compartir las medallas? Mira tu que no te creo... O si, que estos pollos son tan retorcidos y tan peligrosos que son capaces de plantear el bucle, el pase negro: las cosas van a mejorar, pero te pido ayuda como si viéramos lejos la recuperación, y así, si aceptas te ponemos unas condiciones tan draconianas o te insultamos tan gravemente que te acabarás levantando de la mesa, y si te niegas, será "guiado por un afán de venganza", porque quieres que el país vaya a peor. Vamos, que hagas lo que hagas vas a quedar mal, no vas a llegar a ningún tipo de acuerdo, con lo que si es verdad que la crisis va acabándose, la situación la salvamos no “con vosotros” sino “a pesar de vosotros”. Y el Psoe gana las elecciones. Pero la crisis no acaba, la crisis va a más

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