De entre las reflexiones que me voy haciendo en este blog, probablemente aquellas en las que me pongo más pesadito son las que traslucen mi opinión sobre el precio de la vivienda, vamos, que se nota que no soy partidario de que suba y que además estoy convencido de que el daño que con los precios desorbitados se está haciendo a la estructura económica española, al bienestar de los cuiudadanos y al futuro de Estepaís es inmenso, desproporcionado a los posibles beneficios, injusto para todos y absolutamente idiota. No recuerdo, y no tengo ganas de andar mirándolo, si en algún momento le he echado una parte de la culpa a la estructura política, porque la tiene de una forma prácticamente definitiva.
Son los políticos, no los profesionales capacitados de la cosa pública, sino los de medio pelo, los infiltrados, los aprovechados de ínfima calidad moral instalados cómodamente en ayuntamientos y autonomías, los culpables de los daños. O mejor... casi que ellos son la consecuencia inevitable, que los culpables últimos fueron los mentecatos de los Padres Constituyentes, que cuando redactaron la Constitución, los izquierdistas, quiero creer que superficiales en sus análisis pero bienintencionados, exigieron, y los de derechas, quiero creer que bienintencionados pero superficiales, reconocieron como útil que la política de ordenación del territorio se rigiera por razones de cercanía al territorio a ordenar, es decir, por ayuntamientos y autonomías. Y evidentemente, no fué una decisión brillante. Es más, creo que fué un cagadón de un calibre como el de ceder la educación o el del "café para todos" de las competencias autonómicas, y que ha sido la causa de la corrupción y su mejor herramienta.
Bueno, pues gracias a los aprovechaos de urbanismo campando libres por sus pueblos y especulando con las calificaciones de suelo, y lo que es más importante, gracias especialmente a otros politiquillos cortitos de miras y largos de manos que dominaban y dominan las cajas de ahorros, se subió el precio de la vivienda hasta generar una pelota que amenaza aún a la estabilidad financiera de Estepaís (si, no cantéis victoria los daltónicos que creeis ver brotes verdes). ¿Y cómo lo han hecho? pues las Cajas de Ahorro, que controlan la mitad del negocio bancario (la mayoría de la otra mitad está en manos de las dos grandes entidades, que no han entrado en las hipotecas basura españolas) y que a su vez están controladas por políticos de nivel autonómico (o sea, poco nivel), han concedido créditos insostenibles para pagar viviendas a unos precios inasumibles. ¿Por qué? porque así financiaban a otros políticos que podían cobrar una pasta (no necesariamente para sus propios bolsillos) por las recalificaciones de suelo y podían premiar a amiguetes y conmilitones con unos pelotazos de escándalo, sin perjuicio de pillarse unos bonus de padre y muy señor mío.
El caso es que entre la gente decente se había llegado ya hace tiempo al claro consenso de que es imprescindible despolitizar las Cajas de Ahorro como condición necesaria para salvar el sistema financiero ahora y dejarlo preparado para el futuro. La primera fase de la “desamortización” de las Cajas sería poner al frente a técnicos capaces que no se plegaran a los dictados de políticos, por muy brillantes y poderosos que fueran. Y una de las personas que más sensatamente se había colocado en el bando de los decentes era Esperanza Aguirre. Y no. En Cajamadrid se está equivocando de medio a medio. Y le está haciendo tal roto al futuro que puede pasar a la historia de la infamia. Si con sus torpes maniobras consigue que el Pepé quede tan dañado como parece que está quedando y evita que gane las próximas elecciones, pasará a la historia como una de las responsables del definitivo hundimiento de España junto a Zetapero, las Federicas, el Gran Pepiño y las ambiciones de Gallardón.
Porque para quitar al amiguete de Aznar, Blesa, de la presidencia de Cajamadrid empezaron peleándose la Lideresa y el Alcalde, porque éste quería tener mayor representación en la Caja aunque supusiera politizarla más aún (hasta los tribunales ha llegado el muy insensato), supongo porque necesita acceso fácil a la financiación de sus delirios faraónicos, e intentó mantener a Blesa a pesar de saber que quien manda en las cajas son las autonomías y no los ayuntamientos. Cuando Blesa ya ha tirado la toalla, el Pepé no gallardonista ha tenido que pactar con el Psoe para poder nombrar a alguien, que manda güebos que Gallardón haya consentido ese pacto antinatura con tal de no apearse de su borrico.
Y es que con el Psoe (¡qué vergüenza!) ha habido que empezar a pastelear el nombre del futuro presidente de Cajamadrid. Y todo había comenzado porque se trataba de que fuera un técnico, no un político. Pues los nombre son: (i) Luis de Guindos, economista dicen que competente, que le gusta al Psoe, pero político y ex secretario de estado de Economía con el Pepé, (ii) Rodrigo Rato, pa’qué hablar, tambien técnico de pedigrí y marchamo de saber, pero político hasta los huesos, que le gusta a Rajoy, (iii) Manuel Pizarro, técnico puro y duro, muy competente, político por bonhomía, porque pensaba que podía hacer un bien a su país haciéndose diputado, pero lo tienen arrumbado en el gallinero del parlamento sin pasarle pelota, que no le gusta a nadie como presidente de Cajamadrid, me temo que porque nadie sacaría tajada de una gestión perfectamente profesional, y (iv) así las cosas, con estos mimbres, Esperanza va, pone el huevo, y en el mayor alarde de estupidez que puedo recordar en ella, aboga por su vicepresidente, por Nacho González, que aparentemente no tiene la menor cualificación técnica. Y lo único que ha conseguido ha sido que salga Cobo, el ayudante de Gallardon, a insultarla a ella, a su gobierno y a todo el partido en unas declaraciones que han abierto una zanja en el Pepé de la que ya sólo se puede salir con sangre, que Rajoy quede como un cojonazos flojeras, que el Pepé parezca una jaula de grillos, que ella misma pase por una corrupta que quiere poner un amiguete en un sillón goloso, que Pepiño, Leire, y todos los del Psoe en general estén partiéndose la caja de la risa que les da las puñaladas en el Pepé y frotándose las manos dispuestos a ganar en un cantón que ya daban por perdido, y que este desgraciado país, que en este momento sufre la peor gestión de su historia, y ya es decir, esté en grave riesgo de que ante la miseria de envidias y ambiciones de unos, puedan repetir gobierno los otros, los incapaces gestores que están destruyendo la obra y el futuro de todos.
Yo ya sólo deseo que la estupida posición que aún mantiene Aguirre sólo sea un pase negro para sacar al candidato de consenso que puede ser Manolo Pizarro, pero me temo que mis deseos pueden más que mis deducciones. ¡Y pensar que, a todo esto, empecé a escribir este post pensando en dedicárselo a la devolución del carné del Psoe a Juan Negrín, expulsado por chorizo en el 49, en lo que parece un acto de reconocimiento de su propia condición y el sostenimiento de que lo de las chorizadas, lo de meter la mano en el cajón, no es motivo para echar a nadie del partido de los cien años de honradez!. Quizá mañana...
Son los políticos, no los profesionales capacitados de la cosa pública, sino los de medio pelo, los infiltrados, los aprovechados de ínfima calidad moral instalados cómodamente en ayuntamientos y autonomías, los culpables de los daños. O mejor... casi que ellos son la consecuencia inevitable, que los culpables últimos fueron los mentecatos de los Padres Constituyentes, que cuando redactaron la Constitución, los izquierdistas, quiero creer que superficiales en sus análisis pero bienintencionados, exigieron, y los de derechas, quiero creer que bienintencionados pero superficiales, reconocieron como útil que la política de ordenación del territorio se rigiera por razones de cercanía al territorio a ordenar, es decir, por ayuntamientos y autonomías. Y evidentemente, no fué una decisión brillante. Es más, creo que fué un cagadón de un calibre como el de ceder la educación o el del "café para todos" de las competencias autonómicas, y que ha sido la causa de la corrupción y su mejor herramienta.
Bueno, pues gracias a los aprovechaos de urbanismo campando libres por sus pueblos y especulando con las calificaciones de suelo, y lo que es más importante, gracias especialmente a otros politiquillos cortitos de miras y largos de manos que dominaban y dominan las cajas de ahorros, se subió el precio de la vivienda hasta generar una pelota que amenaza aún a la estabilidad financiera de Estepaís (si, no cantéis victoria los daltónicos que creeis ver brotes verdes). ¿Y cómo lo han hecho? pues las Cajas de Ahorro, que controlan la mitad del negocio bancario (la mayoría de la otra mitad está en manos de las dos grandes entidades, que no han entrado en las hipotecas basura españolas) y que a su vez están controladas por políticos de nivel autonómico (o sea, poco nivel), han concedido créditos insostenibles para pagar viviendas a unos precios inasumibles. ¿Por qué? porque así financiaban a otros políticos que podían cobrar una pasta (no necesariamente para sus propios bolsillos) por las recalificaciones de suelo y podían premiar a amiguetes y conmilitones con unos pelotazos de escándalo, sin perjuicio de pillarse unos bonus de padre y muy señor mío.
El caso es que entre la gente decente se había llegado ya hace tiempo al claro consenso de que es imprescindible despolitizar las Cajas de Ahorro como condición necesaria para salvar el sistema financiero ahora y dejarlo preparado para el futuro. La primera fase de la “desamortización” de las Cajas sería poner al frente a técnicos capaces que no se plegaran a los dictados de políticos, por muy brillantes y poderosos que fueran. Y una de las personas que más sensatamente se había colocado en el bando de los decentes era Esperanza Aguirre. Y no. En Cajamadrid se está equivocando de medio a medio. Y le está haciendo tal roto al futuro que puede pasar a la historia de la infamia. Si con sus torpes maniobras consigue que el Pepé quede tan dañado como parece que está quedando y evita que gane las próximas elecciones, pasará a la historia como una de las responsables del definitivo hundimiento de España junto a Zetapero, las Federicas, el Gran Pepiño y las ambiciones de Gallardón.
Porque para quitar al amiguete de Aznar, Blesa, de la presidencia de Cajamadrid empezaron peleándose la Lideresa y el Alcalde, porque éste quería tener mayor representación en la Caja aunque supusiera politizarla más aún (hasta los tribunales ha llegado el muy insensato), supongo porque necesita acceso fácil a la financiación de sus delirios faraónicos, e intentó mantener a Blesa a pesar de saber que quien manda en las cajas son las autonomías y no los ayuntamientos. Cuando Blesa ya ha tirado la toalla, el Pepé no gallardonista ha tenido que pactar con el Psoe para poder nombrar a alguien, que manda güebos que Gallardón haya consentido ese pacto antinatura con tal de no apearse de su borrico.
Y es que con el Psoe (¡qué vergüenza!) ha habido que empezar a pastelear el nombre del futuro presidente de Cajamadrid. Y todo había comenzado porque se trataba de que fuera un técnico, no un político. Pues los nombre son: (i) Luis de Guindos, economista dicen que competente, que le gusta al Psoe, pero político y ex secretario de estado de Economía con el Pepé, (ii) Rodrigo Rato, pa’qué hablar, tambien técnico de pedigrí y marchamo de saber, pero político hasta los huesos, que le gusta a Rajoy, (iii) Manuel Pizarro, técnico puro y duro, muy competente, político por bonhomía, porque pensaba que podía hacer un bien a su país haciéndose diputado, pero lo tienen arrumbado en el gallinero del parlamento sin pasarle pelota, que no le gusta a nadie como presidente de Cajamadrid, me temo que porque nadie sacaría tajada de una gestión perfectamente profesional, y (iv) así las cosas, con estos mimbres, Esperanza va, pone el huevo, y en el mayor alarde de estupidez que puedo recordar en ella, aboga por su vicepresidente, por Nacho González, que aparentemente no tiene la menor cualificación técnica. Y lo único que ha conseguido ha sido que salga Cobo, el ayudante de Gallardon, a insultarla a ella, a su gobierno y a todo el partido en unas declaraciones que han abierto una zanja en el Pepé de la que ya sólo se puede salir con sangre, que Rajoy quede como un cojonazos flojeras, que el Pepé parezca una jaula de grillos, que ella misma pase por una corrupta que quiere poner un amiguete en un sillón goloso, que Pepiño, Leire, y todos los del Psoe en general estén partiéndose la caja de la risa que les da las puñaladas en el Pepé y frotándose las manos dispuestos a ganar en un cantón que ya daban por perdido, y que este desgraciado país, que en este momento sufre la peor gestión de su historia, y ya es decir, esté en grave riesgo de que ante la miseria de envidias y ambiciones de unos, puedan repetir gobierno los otros, los incapaces gestores que están destruyendo la obra y el futuro de todos.
Yo ya sólo deseo que la estupida posición que aún mantiene Aguirre sólo sea un pase negro para sacar al candidato de consenso que puede ser Manolo Pizarro, pero me temo que mis deseos pueden más que mis deducciones. ¡Y pensar que, a todo esto, empecé a escribir este post pensando en dedicárselo a la devolución del carné del Psoe a Juan Negrín, expulsado por chorizo en el 49, en lo que parece un acto de reconocimiento de su propia condición y el sostenimiento de que lo de las chorizadas, lo de meter la mano en el cajón, no es motivo para echar a nadie del partido de los cien años de honradez!. Quizá mañana...

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