miércoles, 21 de octubre de 2009

Palestina para dummies (iii)

(Viene de una entrada anterior)

Definitivamente, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, la pujanza de los nacionalismos judío y palestino empiezan a causar problemas a la potencia encargada de cuidar de aquella zona. Y las Naciones Unidas se ponen a trabajar para intentar arreglar el follón que se está montando. Proponen que se organice un estado binacional, de manera que tengan una autoridad árabe y una judía en el mismo territorio y que cada una de ellas solo mande sobre los suyos (parece una sandez digna de nuestro chusco y ocurrente Zapatero ¿no?). Y claro, la chorradita no gusta mucho, con lo que las UN se van a la otra posibilidad, dividir el territorio y crear dos estados diferentes: el estado judío y el estado palestino. Y a la ONU le gusta la idea y lo aprueban en 1947. Le dan a Reino Unido un plazo hasta agosto de 1948 para que se abra de allí.

Se trata de la Resolución de la ONU número 181. Esa gran desconocida. Desde muy poco tiempo después de aprobarse, se decretó el silencio sobre ella. Nadie debería saber de su existencia. Y de hecho, estoy convencido de que si haces una encuesta entre los lectores de El País y Público sobre si han oído hablar de ella, no más del uno por ciento la conoce, o sea, sólo lo afirmaría los que se equivocan al darle al botón. De la que algunos si habrán oído hablar es de la Resolución 242, que es la que le dice a Israel que se retire a las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Dias, esa sí que la exhiben en las manifestaciones antisemitas exigiendo su cumplimiento, aunque probablemente sólo la conozcan los lectores de El País, que son los progres ilustrados, que los de Público no saben hacer la O con un canuto. Bueno, pues incluso los ilustrados conocen mal la Resolución 242, porque se la han transmitido deliberadamente incompleta. Lo que los progres se callan es que se proclama el derecho de Israel a la paz dentro de fronteras seguras y reconocidas, y que mientras la versión francesa de esa Resolución pide la retiurada de Israel "de los territorios ocupados", la versión inglesa sólo habla de retirarse "de territorios ocupados", y fué esta versión inglesa la original, la que se aprobó, que las otras son meras traducciones. (Disgresión: ¿no te has fijado en que los lectores de Público son gente con aspecto de universitario progre, los mismos, el mismo tipo de gente que hace poco leía El País, y que luego abandonó la lectura aunque se lo regalasen en la UAM? Es como si Roures hubiera acertado despreciando las cualidades intelectivas de los progres actuales al ofrecerles basura amarillista en envoltorio de periodismo comprometido y televisión juvenilmente desenfadada, es como si efectivamente la combinación de lectores intelectualmente inquietos y simultáneamente progresistas hubiera desaparecido o estuviera desapareciendo de la sociedad española y las nuevas generaciones no fueran capaces de entender editoriales ni sesudas columnas y sólo soportaran titulares llamativos y colorines. Analfabetos funcionales votando progresismo).

¿Por donde iba? ...Ah, si, por los dos estados. Pues una de las dos partes se negó a tener un estado propio si ello implicaba que el otro lo tuviera también ¿Cuál? Efectivamente. Los árabes no aceptaban la existencia de Israel alentados por el Gran Muftí de Jerusalem, el aliado de Hitler (llegó a decir algo como que aquél gran hombre dejó inacabada una gran obra: el exterminio de los judíos, y que ellos tenían que acabar su labor), Amín el Huseini. De hecho, el quince de mayo de 1948, coincidiendo con el reconocimiento mundial de la declaración de independencia del estado de Israel del dia anterior, se desató la guerra de todos contra los judíos. Pero todos, todos. El mismo día quince de mayo, los ejércitos de Líbano, Siria, Iraq, Egipto y Jordania y un montón de voluntarios libios, saudíes y yemeníes, comenzaron la invasión, la guerra... Todos pretendiendo cometer un un genocidio: acabar con todos los judíos.

Previamente, en las mezquitas del interior de lo que iba a ser Israel se había aleccionado a los árabes para que salieran de esa zona una temporada mientras acababan con los judíos, que en unos días, a lo sumo semanas, podrían volver. Y entre eso, y que tampoco era muy seguro estar en Israel en medio de una guerra con los árabes siendo árabe, se fueron a los países de alrededor, quienes cariñosamente los recibieron y los confinaron en los ya famosos campos de refugiados. Y hasta hoy. Allí siguen, que todavía no han conseguido echar al mar a los judíos. La gran solidaridad panarabista tampoco ha conseguido asimilarlos en sesenta años. Tres generaciones de palestinos sin poder salir de los campos, carne de cañón para los estados que los confinan, tres generaciones de soldados programados sólo para odiar a Israel y, por extensión, a todo occidente. Un ejército dispuesto a todo, incluso a sacrificar a sus hijos siempre que haya una cámara de televisión cerca. A ver si no ha quedado suficientemente claro. Pepiño, atiende. Leire, atiende tu también que luego se lo tenéis que contar a vuestro jefe: son los solidarios países correligionarios de los palestinos quienes no han querido integrar a esos palestinos que salieron de la región cuando todos los árabes se aliaron para entrar y degollar a los judíos. Necesitan el sufrimiento de los refugiados como consigna propagandística, y por lo pronto han conseguido que los periodistas occidentales los tengan por víctimas inocentes.

¿No había judíos en los países árabes? ¿qué pasó con los judíos descendientes de los expulsados de España, los sefardíes que vivían desde hacía siglos en los países árabes con otros judíos provinientes de la Diáspora? Pues lo que podrás suponer. Cuando toda la nación musulmana declaró la guerra a Israel los expulsaron y se quedaron con sus bienes, con lo que la inmensa mayoría no tuvo otra posibilidad que acudir a su nueva tierra ¿dónde iban a ir?. Y de golpe, llegaron a Israel ochocientos mil judíos con una mano delante y otra detrás, la cuarta parte de su población. Y los tuvieron que agrupar en campos de refugiados, como a los del otro lado. Pero en cuatro años, todos estos judíos estaban perfectamente integrados.

Leire, Pepiño, seguid tomando nota, no os distraigais. El caso es que esa primera guerra, la de Independencia, como la llaman los judíos o guerra del inicio de la Naqba (Desastre) como lo llaman los árabes, la ganaron los judíos, aunque perdieron nada menos que el uno por ciento de su población. Como pasó con todas las demás guerras que les declararon los árabes de la zona. En 1956 (Guerra de Suez, por el cierre del canal y el bloqueo de Israel, que contó con la colaboración material, con tropas y todo, de Francia y Reino Unido), 1967 (Guerra de los Seis Dias, en cuyo plazo acabaron con los ejércitos árabes), 1973 (Guerra del Yom Kippur, para cuyo inicio aprovecharon la fiesta judía que incluía ayuno y rezos en la sinagoga a ver si los pillaban a contrapié, y que duró cinco días en el frente sirio y once en el egipcio. Su final fué tan frustrante para la Liga Árabe que la OLP multiplicó por cinco el precio del petroleo). En todas esas guerras, la Liga Árabe recibió las suyas y las del pulpo. Y es que o ganan los judíos o pueden darse por muertos. Y no es una exageración, es literal, que lo que pretenden los árabes es echarlos al mar, no crear un estado Palestino. No es Israel quien quiere evitar el estado Palestino, son los propios Palestinos y el resto de las naciones árabes quien no quiere crearlo para no verse obligados a reconocer la existencia de Israel y renunciar a intentar degollarlos. Pero si hasta está en la carta fundacional de Hamas, sí, de ese partido cuyo presidente condecoró a Zapatero el otro día: “Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el islam lo aniquile, como antes aniquiló a otros”

Continúa...

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