(Viene de una entrada anterior)
Cuando dispersaron a los judíos, su costumbre de no integrarse en sus países de acogida, lo de mantener su religión, sus costumbres, su vestimenta o su religión gustaba poco a los pueblos con los que convivían, que eso de los grupos de población diferenciados voluntariamente y separados de los demás es una cosa que nunca ha gustado a los poderes instituídos (hasta que el buenismo se ha adueñado de nosotros, que ahora nos parece estupendo que haya barrios separados por nacionalidades, por costumbres o por religiones odiándose y apuñalándose entre sí. Le llamamos multiculturalismo y no queremos intentar que cambien o se integren aunque vayamos dándoles la nacionalidad uno a uno, que mas de un español hay, y más de mil, que sólo hablan árabe y un poco de francés) porque los guetos suelen ser un foco de inestabilidad y conspiraciones. Si se han permitido, sólo ha sido porque así se ha podido tener a mano un grupo humano “diferente” o “diferenciable” al que echar la culpa y apedrear o ajusticiar cuando las cosas venían mal dadas.
Mal que bien, los judíos fueron sobreviviendo (y enriqueciéndose) en Europa y siendo periódicamente expulsados de los lugares en los que vivían (efectivamente, como estarás sospechando, los españoles no fueron los primeros que expulsaron a los judíos, los primeros fueron los ingleses en 1290, luego, los franceses en 1306, un poco después, en 1368, se les echó de Alemania, que así andaban siempre los judíos, de un lado para otro y no por su propia voluntad). En fin, que llegamos a su expulsión de Sefarad de finales del siglo XV (otra nota pedante: 31 de marzo de 1492), cuando el reino de España les debía tanto dinero que decidió echarlos. Y se fueron con la llave de su casa en la faltriquera a diseminarse por los Paises Bajos, Turquía, los Balcanes y, por lo que interesa, por los paises árabes del norte de África. Por cierto, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, hago un inciso para contar esa no se si descabellada teoría de que Colón era judío y sabía perfectamente que tirando hacia el Oeste no llegabas a las Indias, que se podía comprobar que el radio de la Tierra era tan grande que es absolutamente estúpido intentarlo por allí, sino a otras tierras en las que quería fundar un Nuevo Reino Judío. Divertido ¿no?. Luego, a mediados del XIX la por entonces nueva ideología sionista propuso la colonización de Uganda, vamos que lo de colocar al pueblo judío en un sitio concreto y no entreverado por todo lo demás no ha sido nunca desechado, que incluso alrededor del siglo X había un reino judío entre el Don y el Volga, por el Caucaso e incluyendo Crimea y parte de Ucrania, el reino de Khazaria, que se alió con los bizantinos para frenar los primeros embates turcos. Quedémonos no obstante por lo que luego se verá, con que una gran parte de los judíos sefarditas se desperdigaron por el mundo árabe.
¿Y en Palestina no quedaban judíos? Pues por supuesto que quedaban. Aunque los romanos ordenaron que se fueran todos, allí se quedaron algunos. Entre un cinco y un diez por ciento de los palestinos nativos han venido siendo judíos incluso durante las Cruzadas. No son muchos, pero tampoco pretenden ni han pretendido ocupar mucho espacio de lo que hay entre Turquía y Egipto, el Mediterráneo y los ríos babilónicos y la península Arábiga. Además de los judíos nativos, todo el tiempo estuvieron pasando por allí otros judíos europeos, de turismo o de lo que entonces pasaba por turismo, la peregrinación, y ¿cómo no? algunos sefardíes llegaron después de su expulsión de España para instalarse allí.
En cualquier caso, a partir de mediados del siglo VII y hasta el siglo XI, los árabes gobernaron aquellos desiertos, pero fueron sustituidos por los turcos selyucidas, que aguantaron por allí hasta el siglo XIII, cuando los mongoles se llevaron por delante su organización. Ojo, sin que se reconociera en ningún momento una “nación palestina” ni un “pueblo palestino”, que todo era la Umma, aunque si acaso se puede reconocer que vivía por allí mayoritariamente una tribu de cabreros de kefiya blanca y negra (la blanca y roja es la hachemita y la blanca la saudita. El imperio otomano estuvo controlando aquello con mano de hierro y una relativa libertad religiosa desde finales del siglo XIII a pesar del frenazo de Lepanto primero, y de los palos recibidos tras el cerco de Viena después, hasta ya entrado el siglo XX, que sólo su derrota en la Gran Guerra hizo que fueran sustituidos por el Imperio Británico. Aunque antes de eso ya habían empezado a emigrar judíos hacia Palestina (y a comprar tierras, pagándolas), es a partir de 1917 cuando empiezan a llegar en mayor cantidad, especialmente desde la Unión Soviética, que ya estaban con los progromos y persecuciones de judíos (ya sé que no hace progre, pero se debe resaltar el hecho que el exterminio sistemático de judíos en la edad moderna no lo empezó Hitler, sino que nació en la Unión Soviética) y de Europa occidental, quizá estos más ideologizados.
El periodo de entreguerras registra un importante aumento de la población judía en Palestina, de manera que en algunas zonas llega a superar en porcentaje a la árabe, Y con el desarrollo del nacionalismo israelí y del simultáneo nacionalismo árabe, se desatan las fricciones. Sobre todo cuando se hace patente que el sistema de granjas comunales (kibutzs) de los judíos es especialmente eficiente y su prosperidad es incomparablemente mayor que la de los árabes de la zona. Y es que está claro, cuando alguien progresa, el vecino siempre sostiene que ha progresado a su costa, que el progreso le pertenecía a él y trata de apropiárselo por las buenas o, más habitualmente, por las malas. Así que, en cuanto se desata la Segunda Guerra Mundal y empiezan el exterminio sistemática de judíos en Alemania, el gran Muftí de Jerusalem, Amin el Huseini, tio de Arafat, sale huyendo del protectorado británico hacia Alemania, ofreciéndose a Hitler para lo que quisiera disponer.
Acaba la guerra y empieza el juicio de Nüremberg. Y allí estaba como estrella invitada el citado Amin el Huseini, Pero la Unión Soviética, que ya había empezado las tiranteces con americanos y británicos (Francia no pinta un carajo en los fregaos serios), hace todo lo posible para que le dejen tranquilo y marcharse, que es imprescindible en Palestina para que Reino Unido no lo tenga fácil por allí. Lo consigue. Y El Huseini se va a Jerusalem a dar la vara a Su Graciosa Majestad.
Continúa...
Cuando dispersaron a los judíos, su costumbre de no integrarse en sus países de acogida, lo de mantener su religión, sus costumbres, su vestimenta o su religión gustaba poco a los pueblos con los que convivían, que eso de los grupos de población diferenciados voluntariamente y separados de los demás es una cosa que nunca ha gustado a los poderes instituídos (hasta que el buenismo se ha adueñado de nosotros, que ahora nos parece estupendo que haya barrios separados por nacionalidades, por costumbres o por religiones odiándose y apuñalándose entre sí. Le llamamos multiculturalismo y no queremos intentar que cambien o se integren aunque vayamos dándoles la nacionalidad uno a uno, que mas de un español hay, y más de mil, que sólo hablan árabe y un poco de francés) porque los guetos suelen ser un foco de inestabilidad y conspiraciones. Si se han permitido, sólo ha sido porque así se ha podido tener a mano un grupo humano “diferente” o “diferenciable” al que echar la culpa y apedrear o ajusticiar cuando las cosas venían mal dadas.
Mal que bien, los judíos fueron sobreviviendo (y enriqueciéndose) en Europa y siendo periódicamente expulsados de los lugares en los que vivían (efectivamente, como estarás sospechando, los españoles no fueron los primeros que expulsaron a los judíos, los primeros fueron los ingleses en 1290, luego, los franceses en 1306, un poco después, en 1368, se les echó de Alemania, que así andaban siempre los judíos, de un lado para otro y no por su propia voluntad). En fin, que llegamos a su expulsión de Sefarad de finales del siglo XV (otra nota pedante: 31 de marzo de 1492), cuando el reino de España les debía tanto dinero que decidió echarlos. Y se fueron con la llave de su casa en la faltriquera a diseminarse por los Paises Bajos, Turquía, los Balcanes y, por lo que interesa, por los paises árabes del norte de África. Por cierto, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, hago un inciso para contar esa no se si descabellada teoría de que Colón era judío y sabía perfectamente que tirando hacia el Oeste no llegabas a las Indias, que se podía comprobar que el radio de la Tierra era tan grande que es absolutamente estúpido intentarlo por allí, sino a otras tierras en las que quería fundar un Nuevo Reino Judío. Divertido ¿no?. Luego, a mediados del XIX la por entonces nueva ideología sionista propuso la colonización de Uganda, vamos que lo de colocar al pueblo judío en un sitio concreto y no entreverado por todo lo demás no ha sido nunca desechado, que incluso alrededor del siglo X había un reino judío entre el Don y el Volga, por el Caucaso e incluyendo Crimea y parte de Ucrania, el reino de Khazaria, que se alió con los bizantinos para frenar los primeros embates turcos. Quedémonos no obstante por lo que luego se verá, con que una gran parte de los judíos sefarditas se desperdigaron por el mundo árabe.¿Y en Palestina no quedaban judíos? Pues por supuesto que quedaban. Aunque los romanos ordenaron que se fueran todos, allí se quedaron algunos. Entre un cinco y un diez por ciento de los palestinos nativos han venido siendo judíos incluso durante las Cruzadas. No son muchos, pero tampoco pretenden ni han pretendido ocupar mucho espacio de lo que hay entre Turquía y Egipto, el Mediterráneo y los ríos babilónicos y la península Arábiga. Además de los judíos nativos, todo el tiempo estuvieron pasando por allí otros judíos europeos, de turismo o de lo que entonces pasaba por turismo, la peregrinación, y ¿cómo no? algunos sefardíes llegaron después de su expulsión de España para instalarse allí.
En cualquier caso, a partir de mediados del siglo VII y hasta el siglo XI, los árabes gobernaron aquellos desiertos, pero fueron sustituidos por los turcos selyucidas, que aguantaron por allí hasta el siglo XIII, cuando los mongoles se llevaron por delante su organización. Ojo, sin que se reconociera en ningún momento una “nación palestina” ni un “pueblo palestino”, que todo era la Umma, aunque si acaso se puede reconocer que vivía por allí mayoritariamente una tribu de cabreros de kefiya blanca y negra (la blanca y roja es la hachemita y la blanca la saudita. El imperio otomano estuvo controlando aquello con mano de hierro y una relativa libertad religiosa desde finales del siglo XIII a pesar del frenazo de Lepanto primero, y de los palos recibidos tras el cerco de Viena después, hasta ya entrado el siglo XX, que sólo su derrota en la Gran Guerra hizo que fueran sustituidos por el Imperio Británico. Aunque antes de eso ya habían empezado a emigrar judíos hacia Palestina (y a comprar tierras, pagándolas), es a partir de 1917 cuando empiezan a llegar en mayor cantidad, especialmente desde la Unión Soviética, que ya estaban con los progromos y persecuciones de judíos (ya sé que no hace progre, pero se debe resaltar el hecho que el exterminio sistemático de judíos en la edad moderna no lo empezó Hitler, sino que nació en la Unión Soviética) y de Europa occidental, quizá estos más ideologizados.El periodo de entreguerras registra un importante aumento de la población judía en Palestina, de manera que en algunas zonas llega a superar en porcentaje a la árabe, Y con el desarrollo del nacionalismo israelí y del simultáneo nacionalismo árabe, se desatan las fricciones. Sobre todo cuando se hace patente que el sistema de granjas comunales (kibutzs) de los judíos es especialmente eficiente y su prosperidad es incomparablemente mayor que la de los árabes de la zona. Y es que está claro, cuando alguien progresa, el vecino siempre sostiene que ha progresado a su costa, que el progreso le pertenecía a él y trata de apropiárselo por las buenas o, más habitualmente, por las malas. Así que, en cuanto se desata la Segunda Guerra Mundal y empiezan el exterminio sistemática de judíos en Alemania, el gran Muftí de Jerusalem, Amin el Huseini, tio de Arafat, sale huyendo del protectorado británico hacia Alemania, ofreciéndose a Hitler para lo que quisiera disponer.
Acaba la guerra y empieza el juicio de Nüremberg. Y allí estaba como estrella invitada el citado Amin el Huseini, Pero la Unión Soviética, que ya había empezado las tiranteces con americanos y británicos (Francia no pinta un carajo en los fregaos serios), hace todo lo posible para que le dejen tranquilo y marcharse, que es imprescindible en Palestina para que Reino Unido no lo tenga fácil por allí. Lo consigue. Y El Huseini se va a Jerusalem a dar la vara a Su Graciosa Majestad.
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