miércoles, 14 de octubre de 2009

¡Que vergüenza!

¡Qué vergüenza me da el espectáculo obsceno que está dando el Presidente del Gobierno del Reino de España, el presidente de MI gobierno!. Baboseando alrededor de Obama, dando saltitos y palmadas mientras se acerca a él, como los perros cuando por fin ven llegar de trabajar a su amo, feliz de que le hayan dado el Nobel, aunque eso desconcierte al propio premiado y no le haga sentirse especialmente bien.

Un espectáculo de servilismo y de sometimiento que haría enrojecer primero de humillación y luego de ira a cualquiera de los miserables españoles hambrientos y mal pagados, pero duros como el pedernal, que soportaron el dolorido imperio con una pica y un arcabuz en Nápoles o en Flandes y que murieron en Rocroi cuando eran la mejor infantería del mundo al servicio de una nación que se hundía y daba en quiebra una y otra vez bajo el peso de unos gobernantes incapaces, poseídos de sí, engolfados en su propio poder, tirando de infinitos recursos que se traían de la otra punta del mundo para ser enterrados en Génova, mientras despreciaban a esos súbditos que se dejaban los cuernos trabajando o que morían luchando para defender una España que seguía estando, entonces, orgullosa de su historia. Unos españoles que despedazarían al desvergonzado circunflejo si se enteraran de que su regalo de protocolo a Obama ha sido una guía de Cataluña. No, no de España, que a Obama lo que le gusta es Barcelona, y como todo el mundo sabe, Barcelona está en Cataluña, no en España.

Y ahí lo teneis. El Presidente del Gobierno del Reino de España arengando a los suyos para que se pregunten, nada menos, que qué es lo que pueden hacer por Obama. Repitiendo, encantado, las frases de aquél presidente católico que estuvo a punto de desencadenar la tercera y última guerra mundial con el bloqueo a Cuba. Y por su ídolo, ZP el pacifista que llamaba asesino a Aznar, se la envaina y se compromete a enviar a la guardia civil a la Guerra que no es guerra sino, en su cobardía, misión humanitaria con muertos, heridos, y ataques de islamistas con morteros. ¿Pero qué es lo que espera del Beato? ¿Un Plan Obama como aquél Plan Marshall que no nos llegó porque no éramos aliados fiables? -Yo quiero tres gallinas. –Yo una burra. –Yo, unos zapatos.

Y mientras aquí pasamos por obra de este individuo de la insensatez al ridículo, en el mundo pasan de la sorpresa a la risa. Con este personaje es que se descojonan por ahí fuera. Se rien de que teniendo el mayor paro del mundo, estando estancados en la recesión mientras los demás empiezan a asomar la cabeza, de que cuando estábamos pillados por una crisis monumental que nos viene de creernos que eramos ricos cuando tenemos la economía menos competitiva del mundo occidental, ZP puso en marcha su plan A (negar la crisis), luego, el plan B (echarle la culpa a los malvados neocon y al liberalismo de Bush y Aznar), el C (enorme campaña hablando por todas partes del mundo mundial sobre los grandes éxitos económicos de Zapatero), el D (nombrar un ministro de economía sin experiencia económica), el E (soltar ocho mil millones de euros para que sean derrochados por unos ayuntamientos hipermorosos), el F (subir los impuestos, claro, que se iba echando de menos), y nada de reducción del gasto mientras que el ochenta y uno por ciento de la población española opina que no tiene ningún plan, que está improvisando.

Y los impuestos los sube “pidiendo un esfuerzo a los que mas tienen para que muestren su solidaridad con los que están más necesitados”, pero nos casca una subida del IVA, que nos pilla a todos. Bueno, también sube las plusvalías y las rentas del capital, y acaba de anunciar que ahora las va a subir más aún, hasta el veintiseis por ciento, a las que pasen de treinta y seis mil lereles. Todo será que pretenda apropiarse también de los sobrantes de los que tienen lo suficiente para invertir.

–Pues mira Gato, eso me parece bien, que paguen los ricos y los especuladores, que ya que han estado forrándose un montón de años, ahora que apechuguen-. A ver, listo, lo que te pasa es que no sólo quieres dañar sin conseguir ningún beneficio a cambio, es que eres absolutamente idiota, y no lo digo exclusivamente porque se note que no te das cuenta que estas cosas se llevan por delante la inversión y la creación de empleo. Haz una prueba: ahora que está bajando y va a bajar más el precio de la vivienda, aprovecha para vender el piso que compraste en el dos mil por veinte millones de pesetas en el barrio este que ahora está lleno de inmigrantes cada vez más peligrosos y que está prácticamente pagado, para comprarte uno con una habitación más para que los niños, que ya son adolescentes, puedan tener habitaciones separadas. ¿Te das cuenta, idiota, de que te va a tocar pagar entre el veintiuno y el veintiseis por ciento de la diferencia entre los ciento veinte mil euros que te costó y los ciento ochenta mil o doscientos mil que vale ahora, después del desplome (que no los trescientos mil que te quieren hacer creer que vale para salvar sus cajas de la quiebra)?. Doce o quince mil lereles que vas a echar a las manos a estos indocumentados para que se los pulan en coches oficiales, asesores y canonjías para el mundo de la cultura y los sindicatos amigos -ciento treinta millones de euros, veintiun mil quinientos millones de pesetas desde enero se han llevado de nuestro bolsillo por ayudar a Zapatero a resolver el paro-. Y otros tantos en impuestos que tendrás que pagar cuando compres el piso mas grande. Porque tu también eres un rico especulador para el gobierno, puesto que tendrás plusvalías.

Y mientras los pringados del Pepé andan trastabillando con las filtraciones del caso Gürtel enredándose entre sus piernas como cordeles de corrupción entre particulares, Garzón, nada menos que Garzón, amenaza a los abogados del caso del chivatazo a ETA para que no haya filtraciones, que ahora ya no le gustan. Y solo lo publica La Gaceta. Pero al menos alguien lo publica, porque nada se sabe de Son Oms en Mallorca como un dinerillo para el pentapartito o alguno de ellos, Fuengirola como macrofinanciación psocialista, de Mercasevilla con mordida para el partido y venta de solares públicos al que menos ofrece pero mas amiguete tiene o cuñadísimo es, de informes catalanes…

Es que todo vale. Decía no hace muchas entradas que interés por el progreso de su pueblo, poco o nada, aceptación de la alternancia consustancial a los regímenes democráticos, por la fuerza y sólo si no pueden evitarlo. Y van a intentar evitarlo, que se han dado cuenta de que los efectos del desastre económico no los van a poder parar y de que muy probablemente perderán las elecciones, quizá con mayoría absoluta. La última vez que llegaron al poder lo hicieron con la onda expansiva de los cercanías en lo que parecía ser un golpe de estado postmoderno. Pero su creatividad propagandística y operativa es inmensa, y ya han empezado a innovar. Como decía hoy mismo Horacio Vazquez Rial, están dando un golpe de estado preventivo. Ya se han olvidado de cualquier otra tarea de gobierno, ya nada importa salvo evitar la pérdida del poder, al carajo con eso de preocuparse por el paro, fuera cualquier medida de estímulo empresarial. A partir de ahora, sólo medidas de propaganda, ahora ya todos sus esfuerzos se están destinando a destruir al Pepé. Con las insidias, con las calumnias, con las mentiras, con las falacias, con la policía y sus furgones y esposas, con los fiscales, con los jueces. Todo el aparato del estado se va a dedicar a destruir a la oposición. Ayer decía el director de Interviú en TeleMadrid que con el caso Gürtel (cinco millones de euros en tratos entre particulares según El País, la tercera parte de lo que se llevó Roldán él solito y del cajón de todos) han pinchado nada menos que mil quinientos teléfonos. ¡Cágate lorito! ¡Mil quinientos teléfonos! Y borrando las conversaciones que favorecían o exculpaban al Pepé. Nada puede hacerse contra el aparato del estado, porque nadie, absolutamente nadie, haz memoria y examen de conciencia, está libre de que se le encuentre una foto comprometida, una firma equivocada o un trabajo mal hecho, y todo les vale con tal de seguir mandando, que es lo único que persiguen. Llegados a este punto, el mensaje ya solo puede ser el que nos cantó el Dante, “atravesada esta puerta, abandonad toda esperanza”.

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