En este país no podemos quejarnos de nada de lo que nos pasa porque tenemos lo que nos merecemos. Nuestro Presidente de Gobierno es el subproducto fatídico de una sociedad asentada en el esperpento que muchos han denunciado y de la que los verdaderamente sabios no han podido menos que mofarse con ese humor español que sólo puede ser amargo.
Y es que fué esperpéntico el espectáculo que dió Zapatero para colarse en la cumbre del G20 en la que se iba a refundar el capitalismo, es esperpéntico que todavía insista en esa refundación presentando un Código de Buenas Prácticas Financieras para que lo asuma la UE, esperpéntica es la foto con la familia saludando a los Obama y esperpéntico que pidieran a la Casa Blanca que la quitaran de su web, esperpéntico es el mensaje de “qué es lo que nosotros podemos hacer por Obama”, esperpénticas la gira por el próximo oriente y las declaraciones estúpidas de un mindundi ensoberbecido que se quiere hacer pasar por gran estadista y se cree futuro líder del esquema de entendimiento mundial.
Que sí, que fué esperpéntica la negativa a admitir el advenimiento de la madre de todas las crisis, que era esperpéntico llamar “desaceleración acelerada” al toñón que se estaba dando el nivel de empleo, que es esperpéntico que en medio de esta crisis se persiga, se insulte, se atosigue y se culpe a los únicos que pueden crear riqueza y trabajo, a los empresarios, que es un esperpento escalofriante que cualquier medida para combatir la crisis tenga que pasar el filtro de unos sindicatos plagados de incompetentes sectarios y liberados gorrones, calamitosamente financiados con mi/tu/nuestro dinero.
Era esperpéntico hablar del acontecimiento planetario de la coincidencia de Obama en USA y Zeta en la UE, es esperpéntico que seamos el único país europeo que da cobijo diplomático a Correa, Chavez, Castro, Morales y demás ralea bolivariana, es esperpéntico que a Moratinos lo puedan calificar como "el hombre de Castro en Europa", es esperpéntico que se aprueben unos presupuestos que hasta los partidos que han alquilado su voto reconocen que son tan falsos como los cien años de honradez, es esperpéntico que los Albertos demanden al Estado en defensa de su honor cuando tuvieron que ser absueltos por prescripción de un delito que cometieron, tan esperpéntico como que sea un policía quien avise a los terroristas de cómo y cuándo van a intentar detenerlos.
Y es en este país esperpéntico donde se está representando el último esperpento de piratas. Fué esperpéntico que pagáramos sin rechistar el rescate del Playa de Baquio, mientras franceses y americanos se cepillaban a los piratas que buscaban sus barcos, y fué esperpéntico que la Carma Chacón aleccionara a los franceses sobre que para combatir a los piratas hay que combatir la pobreza en sus lugares de origen. Es esperpéntico que los pesqueros vascos naveguen con la bandera del PNV pero con protección española, es esperpéntico que las normas militares digan que para que un soldado español pueda defenderse deba esperar a ser materialmente atacado y que un oficial de Estado Mayor le de la autorización, es esperpéntico que ese sea el motivo de que los atuneros españoles no puedan viajar con infantería de marina.
Pues el esperpento del pirata niño es uno mas de los que se representan en esta tierra infeliz. El caso es que cuando ví que para meter en la Audiencia Nacional a los dos piratas atrapados en el índico mientras secuestraban un nuevo pesquero de bandera irregular y supuestamente española, los traían embozados con una máscara y envueltos en un mono blanco con capucha me mosqueé, y en broma llegué a decir en voz alta, entre abucheos y comentarios del tipo “siempre estás con lo mismo, Gato”, que era así porque no querían que los reconocieran cuando los soltaran en medio de la Gran Vía. Pues mira.
El esperpento al que me refiero en concreto es a la actuación esperpéntica del esperpéntico Garzón, que en cuanto se enteró de que habían trincado a dos de los piratas, abrió diligencias y ordenó que los entregaran en la Audiencia Nacional. Ahora resulta que uno es menor, bueno, en realidad no se sabe si lo es o no, y él, desde luego, no lo va a decir, pero cogiéndosela con papel de fumar, y por si acaso lo es, un juez ha decidido ponerlo en libertad por aquello de que tampoco sabe si es mayor de edad o no. No sé por qué, pero me suena a que ahora están buscando cómo poner en libertad también al otro, al que tienen en un hospital curándose de todas las enfermedades que traía, porque si no los liberamos a los dos, sus coleguis no empiezan a negociar un rescate que estamos deseosos de pagar. Y habrá que hacerlo con la colaboración de Pedraz, Garzón y de todo aquél que haga falta, porque eso de “fiat iustitia et pereat mundi” queda muy bien, pero en este pobre país no lo sigue ni el juececillo de primer destino. ¿No somos un tropel de idiotas?
Pues todo este esperpento viene causado porque a algún pobre idiota se le ocurrió hacer público que la armada había trincado a dos de los piratas que habían asaltado el atunero. Más le valía que le hubiera comido la lengua un gorrinete. No sé qué me dá más vergüenza, si que no sepamos mas que dialogar con los piratas y sacudirnos el riñón para soltarles la mosca, o que hagamos lo que hagamos siempre nos acabamos disparando en el pié, pero lo que sí que sé es que de esas dos cosas, lo que más me enfada, lo que peor me hace sentir, es que ni siquiera seamos capaces de caer con eficacia en la ignominia, que ni siquiera a la hora de la vileza consigamos ser elegantes.
Y es que fué esperpéntico el espectáculo que dió Zapatero para colarse en la cumbre del G20 en la que se iba a refundar el capitalismo, es esperpéntico que todavía insista en esa refundación presentando un Código de Buenas Prácticas Financieras para que lo asuma la UE, esperpéntica es la foto con la familia saludando a los Obama y esperpéntico que pidieran a la Casa Blanca que la quitaran de su web, esperpéntico es el mensaje de “qué es lo que nosotros podemos hacer por Obama”, esperpénticas la gira por el próximo oriente y las declaraciones estúpidas de un mindundi ensoberbecido que se quiere hacer pasar por gran estadista y se cree futuro líder del esquema de entendimiento mundial.Que sí, que fué esperpéntica la negativa a admitir el advenimiento de la madre de todas las crisis, que era esperpéntico llamar “desaceleración acelerada” al toñón que se estaba dando el nivel de empleo, que es esperpéntico que en medio de esta crisis se persiga, se insulte, se atosigue y se culpe a los únicos que pueden crear riqueza y trabajo, a los empresarios, que es un esperpento escalofriante que cualquier medida para combatir la crisis tenga que pasar el filtro de unos sindicatos plagados de incompetentes sectarios y liberados gorrones, calamitosamente financiados con mi/tu/nuestro dinero.
Era esperpéntico hablar del acontecimiento planetario de la coincidencia de Obama en USA y Zeta en la UE, es esperpéntico que seamos el único país europeo que da cobijo diplomático a Correa, Chavez, Castro, Morales y demás ralea bolivariana, es esperpéntico que a Moratinos lo puedan calificar como "el hombre de Castro en Europa", es esperpéntico que se aprueben unos presupuestos que hasta los partidos que han alquilado su voto reconocen que son tan falsos como los cien años de honradez, es esperpéntico que los Albertos demanden al Estado en defensa de su honor cuando tuvieron que ser absueltos por prescripción de un delito que cometieron, tan esperpéntico como que sea un policía quien avise a los terroristas de cómo y cuándo van a intentar detenerlos.
Y es en este país esperpéntico donde se está representando el último esperpento de piratas. Fué esperpéntico que pagáramos sin rechistar el rescate del Playa de Baquio, mientras franceses y americanos se cepillaban a los piratas que buscaban sus barcos, y fué esperpéntico que la Carma Chacón aleccionara a los franceses sobre que para combatir a los piratas hay que combatir la pobreza en sus lugares de origen. Es esperpéntico que los pesqueros vascos naveguen con la bandera del PNV pero con protección española, es esperpéntico que las normas militares digan que para que un soldado español pueda defenderse deba esperar a ser materialmente atacado y que un oficial de Estado Mayor le de la autorización, es esperpéntico que ese sea el motivo de que los atuneros españoles no puedan viajar con infantería de marina.
Pues el esperpento del pirata niño es uno mas de los que se representan en esta tierra infeliz. El caso es que cuando ví que para meter en la Audiencia Nacional a los dos piratas atrapados en el índico mientras secuestraban un nuevo pesquero de bandera irregular y supuestamente española, los traían embozados con una máscara y envueltos en un mono blanco con capucha me mosqueé, y en broma llegué a decir en voz alta, entre abucheos y comentarios del tipo “siempre estás con lo mismo, Gato”, que era así porque no querían que los reconocieran cuando los soltaran en medio de la Gran Vía. Pues mira.El esperpento al que me refiero en concreto es a la actuación esperpéntica del esperpéntico Garzón, que en cuanto se enteró de que habían trincado a dos de los piratas, abrió diligencias y ordenó que los entregaran en la Audiencia Nacional. Ahora resulta que uno es menor, bueno, en realidad no se sabe si lo es o no, y él, desde luego, no lo va a decir, pero cogiéndosela con papel de fumar, y por si acaso lo es, un juez ha decidido ponerlo en libertad por aquello de que tampoco sabe si es mayor de edad o no. No sé por qué, pero me suena a que ahora están buscando cómo poner en libertad también al otro, al que tienen en un hospital curándose de todas las enfermedades que traía, porque si no los liberamos a los dos, sus coleguis no empiezan a negociar un rescate que estamos deseosos de pagar. Y habrá que hacerlo con la colaboración de Pedraz, Garzón y de todo aquél que haga falta, porque eso de “fiat iustitia et pereat mundi” queda muy bien, pero en este pobre país no lo sigue ni el juececillo de primer destino. ¿No somos un tropel de idiotas?
Pues todo este esperpento viene causado porque a algún pobre idiota se le ocurrió hacer público que la armada había trincado a dos de los piratas que habían asaltado el atunero. Más le valía que le hubiera comido la lengua un gorrinete. No sé qué me dá más vergüenza, si que no sepamos mas que dialogar con los piratas y sacudirnos el riñón para soltarles la mosca, o que hagamos lo que hagamos siempre nos acabamos disparando en el pié, pero lo que sí que sé es que de esas dos cosas, lo que más me enfada, lo que peor me hace sentir, es que ni siquiera seamos capaces de caer con eficacia en la ignominia, que ni siquiera a la hora de la vileza consigamos ser elegantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario