lunes, 19 de octubre de 2009

Palestina para dummies (i)

Llevo una temporada sumido en el alipori, y sospecho que todo se debe a que pronto, en enero, nuestro Presidente de Gobierno va a transmutarse es Presidente de Europa. Vale, Presidente de turno del Consejo. Si. Es como ser Presidente de la comunidad de vecinos, que de vez en cuando te toca. Pero este individuo se lo ha tomado en serio y se ha puesto a desarrollar su faceta de estadista internacional. Y después de la peregrinación a saludar al Beato Obama ha ido a lucirse al Medio Oriente de Obama, nuestro Oriente Próximo.

Lo primero de lo que se han hecho eco las noticias, espero que solo las de aquí, ha sido de su visita a una mezquita en Siria, en ese país cuya aportación mas importante al concierto diplomático internacional es su pertinaz financiación y eficaz organización de una buena parte del terrorismo islámico. Para que no tuviera que quitarse los zapatos como todos le han dado una especie de botines de tela verde. Y calzado de esa guisa se ha puesto muy sonriente a escuchar los rezos del Imán. ¡Que exotismo! ¡qué multicultural es todo eso! debió pensar. Podría haber estado lanzando maldiciones de muerte a los judíos o imprecaciones a occidente como suele hacerse en esos sitios, pero el futuro Presidente de Europa (de turno), que no ha entendido una palabra ni, aparentemente, nadie le ha traducido, ha querido dejar una cagadita para la posteridad: “Deseo que tus oraciones ayuden a traer la paz”. ¡Toma ya alarde de brillantez!. Todos debieron darse cuenta de que ese tipo circunflejo quiere traer una solución al conflicto. ¡¿Pero quién coño habrá sido el bobo tópicista de entre todos sus asesores que le ha redactado la estupidez?!. Cualquiera diría que ha sido el mismo que le sopló a Felipe González en una ocasión similar delante del Muro de Berlín la estulticia aquella de “esto se cae con el diálogo” pocos meses antes de que se cayera de verdad, pero por la presión de los Pershing a los que González se oponía. En fin...

Bueno, pues mi vergüenza ajena no acaba ahí. Al día siguiente, ante varios jefes tribales palestinos (no se les llamaba así, pero eso eran), se puso estupendo, y tomando aliento, irguiéndose en el atril que le habían preparado, invistiéndose de la solemnidad que el gran momento requería, ahuecando la voz y poniendo la cara de las grandes ocasiones, muy serio, ha vuelto a soltar La Gran Parida. Algo así como “Apoyaré La Creación De Un Estado Palestino”. ¡Con dos cojones!. Que no se diga que el líder de la Alianza de civilizaciones no tiene valor.

Pffff. Este chico no se entera. Ya lo dijo en la ONU y ahora va y lo repite. Pero ¿es que no tiene nadie cerca que pueda explicárselo? ¿no le han avisado de que es una estupidez eso que dice?. Digo yo que quizá lo hayan intentado, pero como la realidad contraría los Dogmas del Progre Instruido no habrá querido creerlo. A ver. Lo repito. Los palestinos no quieren un estado, sólo lo querrían después de una enorme degollina de judíos, después de, como dicen ellos, echarlos al mar. Si aceptaran ahora la creación de un estado palestino tendrían que reconocer la existencia del estado de Israel y renunciar a la violencia (que se produce, según ellos, porque no tienen estado, con lo que se cierra el círculo de la falacia) y esto no están dispuestos a hacerlo.

El dogma progre antisemita dice que los judíos han ocupado el territorio que legítimamente es palestino y que masacran impunemente a los inocentes musulmanes, muchos de los cuales viven hacinados en inhumanos campos de refugiados. Y la cosa no es así. Ni los judíos han ocupado nada, ni existen derechos históricos palestinos, ni nación palestina, ni los judíos tienen nada que ver con los campos de refugiados palestinos, que existen porque así lo quieren los países de acogida, los países árabes. Veamos.

Desde que Abraham llegó a la zona hace unos tres mil quinientos años, todos los poderosos de por allí han querido masacrar a los judíos como los poderosos siempre han querido masacrar a los pueblos pequeños, lo que en todos los casos han conseguido por aniquilación o por asimilación, salvo en el caso judío. Algunos tuvieron un cierto éxito, como los babilonios, hasta que apareció Judith, y tras pasarse por la piedra a Holofernes, liberó a su pueblo. O como los egipcios, que los esclavizaron unos cientos de años hasta que Moisés los sacó de allí y volvieron a donde estaban al principio, a soportar la guerra de exterminio de los filisteos que sólo acabó gracias a la pedrada de David. Vamos que durante unos mil quinientos años todo se les fue en escaramuzas mas o menos crueles y dominios de uno u ortro imperio de los que pasaban por allí, como, por ejemplo, el de Alejandro Magno, a quien tan poco le interesó la zona que ni siquiera fundó una Alejandría. Hasta que aparecieron los romanos en la escena geopolítica.

Los romanos eran gente de fiar: si colaborabas con ellos, todo iba bien, si no, te masacraban. Al principio los judíos colaboraban, con lo que solo tenían que soportar algunos impuestos y vivir ligeramente ocupados. Pero alrededor del año 70 decidieron equivocarse intentando salir del imperio, así que se les echó encima, destruyó el templo y los dispersó. Vamos que los echó de allí por la fuerza. Y los judíos se dispersaron por el mundo conocido, lo que fué la Diáspora, sin mezclarse, sin abandonar sus creencias ni sus costumbres.

Continúa...

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