miércoles, 9 de diciembre de 2009

Buenismo y debilidad (i)

Todo lo que en materia de política exterior ha estado cayendo sobre este pobre país en los últimos días ha conseguido que a pesar de ser de natural bonancible, y sin dejar de aparentar calma, me sienta atropellado por un sentimiento que percibo como una mezcla homogénea de cólera, disgusto, hastío, repugnancia, vergüenza y pesadumbre. Las gracietas que desde el principio fueron sembrando estos tolerantes y buenistas, profesionales de la conspiración y la falsedad que ahora nos malgobiernan van multiplicando la cosecha de insolencias y desplantes que recibimos de todas las potencias que nos rodean (o sea, Gibraltar, Mauritania, Somalia, Mali, Marruecos...) ante la inacción de un gobierno descompuesto que sólo muestra agilidad y firmeza a la hora de pedir disculpas y soltar la pasta que ha arrancado a las cada vez mas pobres y adormecidas clases medias.

Creo que fué el lunes cuando una patrullera de la Guardia Civil detectó una lancha rápida en aguas de Algeciras que digamos que les pareció al menos sospechosa de ser una de las que suelen cubrir el transporte regular de estupefacientes en la zona. Intentaron detenerla, pero la lancha salió escopetada hacia el puerto de Gibraltar, hacia el puerto de la roca, y solo la roca, cedida a la Gran Bretaña en el tratado de Utrech en 1713 como una de las cesiones (Menorca fué otra) obligadas por la gresca de la Sucesión al trono de España que se disputaban Austrias y Borbones, esa que tanto juego da a los catalanes modernetas que, torciendo ligera pero contundentemente la Historia, se han fabricado un pasado de ocupación castellana y heróica resistencia catalana, en el que hasta es considerado como un opositor heroico a la ocupación el caradura ese de Casanova, que tras verse obligado a dirigir un a modo de resistencia de Barcelona al bombardeo marítimo y recibir una ligera herida en un muslo, falsificó su propio certificado de defunción, se disfrazó de fraile y salió huyendo de la zona de riesgo para luego, ya perdonado, enriquecerse con el Rey Borbón. Hablando de esto de huir, caigo ahora en que parece como si fuera algo muy catalán desde la desaparición de los almogávares (que en realidad eran aragoneses, pero bueno, ...la Venganza Catalana y eso que dicen en Grecia): me viene ahora al caletre la vergonzosa huída que se tenían preparada por las alcantarillas de Barcelona Companys y sus amiguitos en 1934 por si se diera el caso de que aquella declaración de soberanía del estado catalán no era bien recibida por el gobierno de la República, y que ejecutaron a toda velocidad y con perfecta coordinación en el momento en que se supo de la declaración del estado de guerra. Otro episodio bizarro fué la rendición de Barcelona, entregada sin la menor oposición y con intensas alharacas de alegría a las tropas de Franco, aunque ahora los pájaros esos de la camisa negra hablen de la “ocupación de Barcelona” por las tropas franquistas. Por cierto, que eso de la nula oposición y la rendición incondicional entre muestras de alegría me la contó uno de los que personalmente entraron allí con la bandera rojigualda de la IV de Navarra sin pegar un solo tiro.

Vuelvo al tema, que desbarro en cuanto relajo la férrea disciplina que debo aplicarme. Habíamos dejado a la patrullera de la Guardia Civil persiguiendo a unos supuestos traficantes en dirección a Gibraltar, en unas aguas que jamás se cedieron al Reino Unido. La siguiente noticia que se tiene de ellos es que están detenidos y desarmados en tierra por la policía del Peñón. De inmediato, Rubalcaba se pone en comunicación con el Ministro Principal, Caruana, ¡y se disculpa!. ¡Menos mal, porque Caruana ya ha dicho que el incidente se ha saldado sin demasiados problemas gracias a las rápidas disculpas del Gobierno Español!. Hasta ganas de potar me han entrado. ¡La Guardia Civil desarmada y detenida por unas fuerzas enemigas, que no pueden ser amigos los ocupantes de la última colonia en Europa, por pasar por unas aguas que no fueron cedidas y nunca fueron ocupadas hasta ahora!. Si, si, ahora es cuando Reino Unido y Gibraltar han declarado la soberanía sobre aguas alrededor de la Roca. Mientras que el Itsmo, que tampoco fué nunca cedido (en la foto, Gibraltar hace 30.000 años, 300, y actualmente), fué ocupado en II la Guerra Mundial, ahora es cuando han ocupado las aguas, que no hay precedentes de que las dieran como suyas, que hasta que España protestó porque estaban haciendo prácticas de tiro con la bandera española, Reino Unido no había hablado de “aguas territoriales gibraltareñas”. Por cierto, que aquella declaración nos la tragamos sin un aspaviento, sin una miserable arcada. Y sin una lágrima ni un balbuceo de protesta.

Pero es que, claro, ¿qué podíamos esperar?. La semana siguiente a que el Insensato Circunflejo sacara atropellada y cobardemente a nuestro ejército de Iraq ante la incredulidad y consternación de nuestros hasta entonces aliados, el Reino Unido envió a uno de los hijos de la Reina a Gibraltar a inaugurar no se qué gilipollez. Inmediatamente se iniciaron conversaciones en las que se reconoció como “parte” a Gibraltar, no mucho después, Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores (no de Interior) se va de visita oficial y no solo no reivindica nada, sino que además habla de relaciones de “buena vecindad”. Si les reconocemos como legítimos habitantes de Gibraltar, ¿cómo vamos a impedirles que tengan aguas territoriales?.

La posición de partida ante Gibraltar ha sido la que nos venían anunciando: hay que ser dialogantes, tolerantes, buenos. Todo puede solucionarse con el diálogo, porque las posiciones de fuerza son malas (además, si las tomas, la gente no te quiere, y Zapatero necesita que le quieran. Lo peor que le puede pasar es que le pase como le pasó a Aznar, que aparecía en cualquier foro europeo y mundial, y los mandatarios de otros países llegaban hasata a dejar traslucir su odio hacia un tipo pequeño con bigotín que estaba consiguiendo que toda europa hiciera lo que quería y que una mierdecilla de país como España, a la cola de Europa en todos los niveles, se hubiera puesto en cuatro o cinco años a la cabeza de la Unión. Desde luego, eso no se consigue siendo simpático ni tolerante. Para hacer que españa sea respetada es necesario ser durísimamente correoso en absolutamente todas las negociaciones, incluso en las mas nimias, y que todos sepan que no se va a ceder jamás un milímetro en nada.

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