
Una de las cosas que tiene la tendencia a la mentira de los progres es que han conseguido difuminar la realidad. Ya no se sabe qué es lo que tienes delante de las narices, porque teniendo como tienen el control de la mayoría de los medios de comunicación, habiendo dominado durante generación y media todos los resortes educativos (y con ello la tendencia ideológica tanto de los periodistas como del resto de los ciudadanos, que el que no es perezoso es sectario), y teniendo un control absoluto de las técnicas propagandísticas, aún estando avisado de que casi todo lo que dicen tiene una gran parte falsa, o quizá por eso, es difícil reconocer dónde está la verdad entre todo lo que nos dicen.
Alguna vez se detecta una mentira que puede llegar a tener proporciones ciclópeas pero cuya motivación puede estar absolutamente oscura, de forma que puede llegar a sospecharse que es una enorme mentira generada sin beneficio. Cualquiera diría que es mentira por placer. Me refiero ahora a lo del calentamiento global aka cambio climático, que parece que ha surgido para el miserable beneficio de unas decenas de científicos tramposos y está causando unos daños monumentales en todo el mundo. Hablaré de ello en otro momento. El caso es que a veces se puede llegar a concluir de que existen muchas posibilidades de que lo que afirman los progres sea falso, otras veces la mentira brilla por sí misma y en ocasiones es imposible saber si la cosa es cierta o no.
Me explico. Ayer o antesdeayer desaparecieron en medio de Mauritania tres cooperantes de una de esas oenegés, no, dos cooperantes de la oenegé y una funcionaria de la Secretaría de Estado de Ayuda al Desarrollo (que manda güebos la insistencia con eso de que son organizaciones “no gubernamentales” cuando hasta van de la mano de funcionarios de carrera). Pues bien, antes de que ni siquiera estuviera confirmado que los había secuestrado alguien, el gobierno ya estaba diciendo que había sido Al Qaeda.
¿Por qué? Pues es fácil responder si partimos de que el gobierno que lanza el mensaje es el de ZPancartero, el que está empeñado en oponerse a la oposición: si fueran bandidos, la opinión pública diría eso de “¡Ya estamos! ¡primero piratas, ahora bandidos! ¡otra vez estos esgarramantas a gestionar el secuestro como con los somalíes! ¡a ver si esta vez no mete Garzón las manazas, la Marivice no hace tonterías y la cosa acaba bien y barato!”. En cambio si se trata de Al Qaeda, la imagen que surge en la opinión pública es la fatigosa esa de Al Qaeda es Iraq, guerra ilegíma, ilegal e injusta, Bush, Aznar. Ergo es culpa del Pepé. Pero eso no garantiza que sea falso. Por lo pronto sólo es improvisado y sin fundamento, luego será Al Qaeda o será una banda de piratas de tierra, aunque si finalmente son bandidos, ya se dirá que son piratas de Al Qaeda y colará.
Otras veces, la cosa es mentira, mentira podrida, mentira absoluta, negra mentira, pero la pereza mental de este pueblo que se merece lo que tiene hace que nadie se de cuenta. Como pasó precisamente con la guerra de Iraq, a la que Aznar no llevó ni un solo soldado, que los llevó, con la guerra acabada, a la reconstrucción, y que quien los llevó a la guerra de verdad fué González con Bush Padre. Además, Aznar lo hizo acatando un mandato de Naciones Unidas (que si, conio, que la ONU sí había ordenado antes de que saliera un solo militar español que fueran los países del mundo a ayudar), con lo que ni siquiera era ilegal, pero para la opinión pública la cosa quedó como quedó. ¿Y para qué les sirvió esa mentira? Pues evidentemente, para echar a Aznar, a quien llegaron a llamar “asesino” sin cortarse, para entrenar a sus militantes en el acoso, apedreamiento de sedes y agresión a Peperos, y, al final, para quedarse con el poder al conseguir convencer a mucha gente de que los atentados del 11M los habían cometido unos islamistas para vengarse de nuestra intervención en la guerra, aunque sólo fueran unos moritos traficantes de hachís y chotas profesionales (hala amiguito, al diccionario) controlados ora por la Policía, ora por la Guardia Civil, ora por el CNI
O mentira mucho más reciente es la de que lo que ha pasado en Honduras ha sido un golpe de estado contra Zelaya. También pura mentira. El tal Zelaya quiso modificar la Constitución de su país para quedarse eternamente en el poder siguiendo los consejos de su referente, amigo y aliado Hugo Chavez, como había hecho su vecino Ortega en Nicaragua. Pero en Honduras, seguidores más fieles de Bolívar que los mismos que se dicen bolivarianos, intentar hacer eso sin seguir los trámites constitucionales es considerado delito, así que el Parlamento del país, siguiendo los dictados de su norma superior, decretaron el cese del Presidente y ordenaron su detención al ejercito, como dice la Ley que debían hacer, y el Presidente del Parlamento (del mismo partido que el derrocado) asumió la Presidencia de la República, porque así lo dice también el texto constitucional. De golpe, nada de nada. Si acaso, cagadón de los generales al echar del país al golpista de verdad, a Zelaya. Pero bueno, siendo militares centroamericanos, no sé si se puede esperar lo mejor.
¿Y qué sacan con esta mentira?. Aparentemente no mucho. Favorecen a Chavez, y eso les pone. Pero sobre todo, y especialmente, le bailan el agua a Obama, que de entrada también consideró aquello un golpe de estado en un tremendo error de sus asesores que ahora ya han corregido, y nosotros fuimos los primeros que le apoyamos en el error (aunque ahora no hayamos sido tan diligentes en la rectificación). Adicionalmente nos han podido mostrar un cierto liderazgo en Europa, a la que han llevado a caer en el ridículo del error de que lo de Micheletti era ilegítimo. Lo que no habían graduado es que una cosa es mentir a una sociedad adormecida como la española y otra cosa es jugar en política internacional. Desde luego, estos chicos no son absolutamente idiotas, de manera que si Obama hubiera reconocido al nuevo gobierno hondureño como el gobierno legítimo que en realidad es, Moratinos se habría callado. No habría apoyado por eso de no molestar a su amiguete Chávez, pero tampoco se habría puesto a gritar ¡golpe de estado! ¡golpe de estado! en tono a veces lastimoso y a veces indignado, como ha estado haciendo unos meses con comunicadores favoritos.
¿Que por qué digo que lo de Obama fué un error? Pues porque se equivocó en los fundamentos (la destitución de Zelaya era legalmente imperativa), en el diagnóstico (se hizo lo correcto y la inmensa mayoría de la sociedad estaba de acuerdo) y en los beneficiarios (Chávez y los suyos, no la tradicional oligarquía golpista), porque fué un error, y proviene de ese estúpido complejo de culpa occidental, especialmente de la izquierda progre, que no podemos quitarnos de encima. Vale que no siempre lo hemos hecho bien, pero esa afición que tenemos ahora a pedir perdón a todo bicho viviente, a soltar indemnizaciones por todas partes y a sentirnos mal hasta por la extinción de los neandertales es absolutamente imbécil, pero es un sentimiento de culpa que no sabemos evitar y que llevamos tan malamente que a veces nos fuerza a hacer cosas gravemente perjudiciales. Y le ha pasado a Obama: dolido por el feo papel norteamericano en latinoamérica desde la doctrina Monroe (esa del patio trasero), probablemente ya durante su candidatura decidió que los Estados Unidos dejaran de intervenir en latinoamérica y siguieran los dictados de sus organizaciones supranacionales. Y así lo hizo. Cuando la OEA se puso a dar voces contra el derrocamiento del aspirante a dictador hondureño, Obama lo apoyó, y detrás, España, Europa y el resto del mundo. Pero no habían caido en que la OEA acababa de ser asaltada y controlada por Chavez y sus bolivarianos. Tan torpes fueron los asesores de la Casa Blanca en su complejo de culpa que ni siquiera sospecharon nada cuando en la misma sesión la OEA expulsó a Honduras y admitió a la Cuba de los Castro. Sólo se han dado cuenta de lo que hay cuando han empezado a aparecer informes jurídicos serios, como el de la Biblioteca del Congreso. Le estaban haciendo el caldo gordo a los enemigos bolivarianos, a los aliados de Irán, a los que quieren instalar armas nucleares en el Caribe, como aquellas que estuvieron a punto de desencadenar una guerra nuclear con Kennedy en la presidencia americana y Cuba aliada con la URSS de Breznev.
Y para desconcierto de Zetapero, Moratinos y la inmensa Leire, Obama ha sido el primero en reconocer al ganador de las elecciones del domingo. ¡Lo que deben estar sufriendo! ¡Pobrecita Leire! ¡Qué disgusto debe llevar!. Pero no ha podido hacer nada. Tienen que seguir las indicaciones del Beato de Color. Hay que reconocer a Porfirio “Pepe” Lobo como Presidente de la República de Honduras. Por lo pronto ya han dicho que no lo reconocen, pero que tampoco lo rechazan. Se lo acabarán tragando. Porque era mentira lo que decían.
Alguna vez se detecta una mentira que puede llegar a tener proporciones ciclópeas pero cuya motivación puede estar absolutamente oscura, de forma que puede llegar a sospecharse que es una enorme mentira generada sin beneficio. Cualquiera diría que es mentira por placer. Me refiero ahora a lo del calentamiento global aka cambio climático, que parece que ha surgido para el miserable beneficio de unas decenas de científicos tramposos y está causando unos daños monumentales en todo el mundo. Hablaré de ello en otro momento. El caso es que a veces se puede llegar a concluir de que existen muchas posibilidades de que lo que afirman los progres sea falso, otras veces la mentira brilla por sí misma y en ocasiones es imposible saber si la cosa es cierta o no.
Me explico. Ayer o antesdeayer desaparecieron en medio de Mauritania tres cooperantes de una de esas oenegés, no, dos cooperantes de la oenegé y una funcionaria de la Secretaría de Estado de Ayuda al Desarrollo (que manda güebos la insistencia con eso de que son organizaciones “no gubernamentales” cuando hasta van de la mano de funcionarios de carrera). Pues bien, antes de que ni siquiera estuviera confirmado que los había secuestrado alguien, el gobierno ya estaba diciendo que había sido Al Qaeda.
¿Por qué? Pues es fácil responder si partimos de que el gobierno que lanza el mensaje es el de ZPancartero, el que está empeñado en oponerse a la oposición: si fueran bandidos, la opinión pública diría eso de “¡Ya estamos! ¡primero piratas, ahora bandidos! ¡otra vez estos esgarramantas a gestionar el secuestro como con los somalíes! ¡a ver si esta vez no mete Garzón las manazas, la Marivice no hace tonterías y la cosa acaba bien y barato!”. En cambio si se trata de Al Qaeda, la imagen que surge en la opinión pública es la fatigosa esa de Al Qaeda es Iraq, guerra ilegíma, ilegal e injusta, Bush, Aznar. Ergo es culpa del Pepé. Pero eso no garantiza que sea falso. Por lo pronto sólo es improvisado y sin fundamento, luego será Al Qaeda o será una banda de piratas de tierra, aunque si finalmente son bandidos, ya se dirá que son piratas de Al Qaeda y colará.
Otras veces, la cosa es mentira, mentira podrida, mentira absoluta, negra mentira, pero la pereza mental de este pueblo que se merece lo que tiene hace que nadie se de cuenta. Como pasó precisamente con la guerra de Iraq, a la que Aznar no llevó ni un solo soldado, que los llevó, con la guerra acabada, a la reconstrucción, y que quien los llevó a la guerra de verdad fué González con Bush Padre. Además, Aznar lo hizo acatando un mandato de Naciones Unidas (que si, conio, que la ONU sí había ordenado antes de que saliera un solo militar español que fueran los países del mundo a ayudar), con lo que ni siquiera era ilegal, pero para la opinión pública la cosa quedó como quedó. ¿Y para qué les sirvió esa mentira? Pues evidentemente, para echar a Aznar, a quien llegaron a llamar “asesino” sin cortarse, para entrenar a sus militantes en el acoso, apedreamiento de sedes y agresión a Peperos, y, al final, para quedarse con el poder al conseguir convencer a mucha gente de que los atentados del 11M los habían cometido unos islamistas para vengarse de nuestra intervención en la guerra, aunque sólo fueran unos moritos traficantes de hachís y chotas profesionales (hala amiguito, al diccionario) controlados ora por la Policía, ora por la Guardia Civil, ora por el CNIO mentira mucho más reciente es la de que lo que ha pasado en Honduras ha sido un golpe de estado contra Zelaya. También pura mentira. El tal Zelaya quiso modificar la Constitución de su país para quedarse eternamente en el poder siguiendo los consejos de su referente, amigo y aliado Hugo Chavez, como había hecho su vecino Ortega en Nicaragua. Pero en Honduras, seguidores más fieles de Bolívar que los mismos que se dicen bolivarianos, intentar hacer eso sin seguir los trámites constitucionales es considerado delito, así que el Parlamento del país, siguiendo los dictados de su norma superior, decretaron el cese del Presidente y ordenaron su detención al ejercito, como dice la Ley que debían hacer, y el Presidente del Parlamento (del mismo partido que el derrocado) asumió la Presidencia de la República, porque así lo dice también el texto constitucional. De golpe, nada de nada. Si acaso, cagadón de los generales al echar del país al golpista de verdad, a Zelaya. Pero bueno, siendo militares centroamericanos, no sé si se puede esperar lo mejor.
¿Y qué sacan con esta mentira?. Aparentemente no mucho. Favorecen a Chavez, y eso les pone. Pero sobre todo, y especialmente, le bailan el agua a Obama, que de entrada también consideró aquello un golpe de estado en un tremendo error de sus asesores que ahora ya han corregido, y nosotros fuimos los primeros que le apoyamos en el error (aunque ahora no hayamos sido tan diligentes en la rectificación). Adicionalmente nos han podido mostrar un cierto liderazgo en Europa, a la que han llevado a caer en el ridículo del error de que lo de Micheletti era ilegítimo. Lo que no habían graduado es que una cosa es mentir a una sociedad adormecida como la española y otra cosa es jugar en política internacional. Desde luego, estos chicos no son absolutamente idiotas, de manera que si Obama hubiera reconocido al nuevo gobierno hondureño como el gobierno legítimo que en realidad es, Moratinos se habría callado. No habría apoyado por eso de no molestar a su amiguete Chávez, pero tampoco se habría puesto a gritar ¡golpe de estado! ¡golpe de estado! en tono a veces lastimoso y a veces indignado, como ha estado haciendo unos meses con comunicadores favoritos.
¿Que por qué digo que lo de Obama fué un error? Pues porque se equivocó en los fundamentos (la destitución de Zelaya era legalmente imperativa), en el diagnóstico (se hizo lo correcto y la inmensa mayoría de la sociedad estaba de acuerdo) y en los beneficiarios (Chávez y los suyos, no la tradicional oligarquía golpista), porque fué un error, y proviene de ese estúpido complejo de culpa occidental, especialmente de la izquierda progre, que no podemos quitarnos de encima. Vale que no siempre lo hemos hecho bien, pero esa afición que tenemos ahora a pedir perdón a todo bicho viviente, a soltar indemnizaciones por todas partes y a sentirnos mal hasta por la extinción de los neandertales es absolutamente imbécil, pero es un sentimiento de culpa que no sabemos evitar y que llevamos tan malamente que a veces nos fuerza a hacer cosas gravemente perjudiciales. Y le ha pasado a Obama: dolido por el feo papel norteamericano en latinoamérica desde la doctrina Monroe (esa del patio trasero), probablemente ya durante su candidatura decidió que los Estados Unidos dejaran de intervenir en latinoamérica y siguieran los dictados de sus organizaciones supranacionales. Y así lo hizo. Cuando la OEA se puso a dar voces contra el derrocamiento del aspirante a dictador hondureño, Obama lo apoyó, y detrás, España, Europa y el resto del mundo. Pero no habían caido en que la OEA acababa de ser asaltada y controlada por Chavez y sus bolivarianos. Tan torpes fueron los asesores de la Casa Blanca en su complejo de culpa que ni siquiera sospecharon nada cuando en la misma sesión la OEA expulsó a Honduras y admitió a la Cuba de los Castro. Sólo se han dado cuenta de lo que hay cuando han empezado a aparecer informes jurídicos serios, como el de la Biblioteca del Congreso. Le estaban haciendo el caldo gordo a los enemigos bolivarianos, a los aliados de Irán, a los que quieren instalar armas nucleares en el Caribe, como aquellas que estuvieron a punto de desencadenar una guerra nuclear con Kennedy en la presidencia americana y Cuba aliada con la URSS de Breznev.Y para desconcierto de Zetapero, Moratinos y la inmensa Leire, Obama ha sido el primero en reconocer al ganador de las elecciones del domingo. ¡Lo que deben estar sufriendo! ¡Pobrecita Leire! ¡Qué disgusto debe llevar!. Pero no ha podido hacer nada. Tienen que seguir las indicaciones del Beato de Color. Hay que reconocer a Porfirio “Pepe” Lobo como Presidente de la República de Honduras. Por lo pronto ya han dicho que no lo reconocen, pero que tampoco lo rechazan. Se lo acabarán tragando. Porque era mentira lo que decían.

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