Probablemente todos sepamos lo que ha pasado en Honduras: estaba convocado un referéndum. A media noche, el ejército hondureño asaltó la residencia presidencial, y, a punta de fusil, agarró al presidente Zelaya en pijama, lo metió en un avión, y lo remitió a Costa Rica. Un golpe de estado dentro de la más recia tradición latinoamericana. Vale, pero regulero, que la tradición era que el presidente huyera o se suicidara o falleciera en la reyerta (no lo puedo remediar, me recuerda a la pregunta esa en el juicio: El fiscal –Es así, señora, que Vd. recibió una puñalada en la reyerta- La víctima –No señor, no fue en la reyerta, fue un poco mas arriba, cerca del ombligo-:-D)
La verdad es que sólo le había prestado una atención marginal, que era un problema distinto y distante, como dijo Feopoldo, y me limitaba a leer los escasos artículos que se han publicado en la prensa de papel: todo el mundo democrático rechaza el Golpe, pide con mayor o menor contundencia la “vuelta a la normalidad democrática” y los nuevos gobernantes se encastillan en su postura y pasan de todos. Incluso a la vista de que la Organización de Estados Americanos (que ha pedido el ingreso de Cuba) iba a sancionar a la nueva Honduras, se han adelantado y se han salido de la organización.
La postura española fue la que se puede esperar de un país que sufrió también un golpe de estado y tuvo que ver que prácticamente ningún país “de nuestro entorno” se mojaba en la defensa del estado democrático diciendo que se trataba de “asuntos internos” (curioso ¿no? ¿cómo es que nadie se preguntó por qué no se mojaban? ¿Cómo fue que nos quedamos con que toda Europa toleraba la vuelta del fascismo a España? ¿cómo podemos ser tan lánquidamente pardillos? ¿no sería que estaban avisados de que se trataba de un paripé montado desde dentro?). España ha llamado a consultas a su embajador y ha instado a todos los países de la UE a que hagan lo mismo. No es llamativo. Queremos ser siempre los primeros en parecer demócratas.
Pero un buen día, haciendo zapping a la hora de las noticias de la TDT (una hora antes de las de la analógica) aprovechando que tengo uno de esos arrechuchos de la edad y estoy lisiado por un tiempo, habitualmente jugando a la pleisteision recostado en un sillón, con un bastón a mano por si se queja la próstata, aparece un video de Chávez diciendo algo así como “los derrocaremos” y no se qué sobre “Micheletti o Goriletti o como quiera que se llame”. Mmmmhhhh... Chávez defendiendo a Zelaya... ¿ese no era un rico hacendado antes de ser presidente...?. Hasta alguien tan lentito como yo debería preguntarse cosas. Confieso que el detalle me ha costado otro par de días oyendo en la radio cómo todos los progresistas clamaban contra la barbarie fascista (lo confieso, soy oyente de la Ser, necesito saber qué respiran), y cómo contaban, además, que nada mas llegar a Costa Rica se marchó a Nicaragua (comandada por Ortega, otro de los amiguitos de Chavez). Y he intentado enterarme. Y me he enterado.
A ver. Resulta que el tal Mel Zelaya, rico de familia, muy rico, fue elegido presidente de Honduras pero le parecía que era por poco tiempo, así que, a pesar de que el presidente no puede hacerlo, que tiene que ser el parlamento, convocó un referéndum para modificar la Constitución para que permitiera la reelección indefinida. Como han hecho Chávez, Correa y Evo Morales, como hizo Castro con un sistema distinto, como Franco. El problema era la Constitución hondureña, que, siguiendo la doctrina del mismísimo Bolívar, impide su modificación en esos puntos (véase su artículo 374), de manera que para hacerlo hay que acudir a una asamblea constituyente. Prudente en esa zona, muy prudente.
Cuando este pollo, Zelaya, convocó el referéndum, el Congreso de Honduras por unanimidad, es decir, incluyendo también a todos los diputados del partido del presidente, se opuso y le instó a cesar en su actitud. Pasó de ellos como de comer caca de perro. El Congreso acudió a la Corte Suprema, que le dijo también que cesara. También pasó. Y la Corte Suprema encomendó a un Juez que tomara las medidas oportunas. Este Juez, en lugar de adoptar lo que Z consideraría como una opción democrática, es decir, en lugar de dialogar con él o pasar la pelota encomendándoselo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (que dependen directamente del ministro, y éste del presidente), optó por ordenar a las Fuerzas Armadas, que al fin y al cabo tienen una estructura mucho mas incontrolable por el poder político, que detuvieran al presidente y lo pusieran a guardar.
Las formas del pijama y lo de sacarlo del país no parecen las más hábiles para concitar apoyos internacionales, pero bueno..., tampoco se pueden esperar especiales sutilezas de los generales latinoamericanos. El caso es que me da la impresión de que lo único que han hecho ha sido defender la legalidad, y lo que hemos hecho nosotros, aprovechando la pasividad y el desconocimiento de la zona de Obama, ha sido, nuevamente, el ridículo.
Así que ahora me pregunto ¿pero qué golpe ni golpe? ¿es que los europeos vamos a seguir comportándonos como ignominiosos servidores de las doctrinas los bobos progresistas que retrataban Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner, Mario Vargas Llosa y Alvaro Vargas Llosa en su “Manual del perfecto idiota latinoamericano”? ¿pero de verdad que vamos a seguir haciendo el ridículo pidiendo la “vuelta a la normalidad democrática” cuando lo que se ha hecho ha sido defender el estado de derecho en Honduras?
Y Chávez por medio diciendo que hay que evitar un baño de sangre... que no dudo está preparando él mismo. ¡Anda que no es fácil poner un francotirador en una azotea sobre una manifestación y echarle la culpa a los que han defendido la constitución y la separación de poderes!. Habría que ver qué opinaba el hijo de la luz ese, el Libertador, si saliera de su tumba y al ir a recuperar su espada viera al gorila de la boina roja defendiendo a quienes, como ese mismo, intentan mantenerse eternamente en el poder para “hacer la revolución bolivariana y avanzar al socialismo del siglo XXI”.
Repitamos sólo lo que dijo en Angostura Simón Bolívar, El Libertador, el 15 de febrero de 1819: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía.”
La verdad es que sólo le había prestado una atención marginal, que era un problema distinto y distante, como dijo Feopoldo, y me limitaba a leer los escasos artículos que se han publicado en la prensa de papel: todo el mundo democrático rechaza el Golpe, pide con mayor o menor contundencia la “vuelta a la normalidad democrática” y los nuevos gobernantes se encastillan en su postura y pasan de todos. Incluso a la vista de que la Organización de Estados Americanos (que ha pedido el ingreso de Cuba) iba a sancionar a la nueva Honduras, se han adelantado y se han salido de la organización.La postura española fue la que se puede esperar de un país que sufrió también un golpe de estado y tuvo que ver que prácticamente ningún país “de nuestro entorno” se mojaba en la defensa del estado democrático diciendo que se trataba de “asuntos internos” (curioso ¿no? ¿cómo es que nadie se preguntó por qué no se mojaban? ¿Cómo fue que nos quedamos con que toda Europa toleraba la vuelta del fascismo a España? ¿cómo podemos ser tan lánquidamente pardillos? ¿no sería que estaban avisados de que se trataba de un paripé montado desde dentro?). España ha llamado a consultas a su embajador y ha instado a todos los países de la UE a que hagan lo mismo. No es llamativo. Queremos ser siempre los primeros en parecer demócratas.
Pero un buen día, haciendo zapping a la hora de las noticias de la TDT (una hora antes de las de la analógica) aprovechando que tengo uno de esos arrechuchos de la edad y estoy lisiado por un tiempo, habitualmente jugando a la pleisteision recostado en un sillón, con un bastón a mano por si se queja la próstata, aparece un video de Chávez diciendo algo así como “los derrocaremos” y no se qué sobre “Micheletti o Goriletti o como quiera que se llame”. Mmmmhhhh... Chávez defendiendo a Zelaya... ¿ese no era un rico hacendado antes de ser presidente...?. Hasta alguien tan lentito como yo debería preguntarse cosas. Confieso que el detalle me ha costado otro par de días oyendo en la radio cómo todos los progresistas clamaban contra la barbarie fascista (lo confieso, soy oyente de la Ser, necesito saber qué respiran), y cómo contaban, además, que nada mas llegar a Costa Rica se marchó a Nicaragua (comandada por Ortega, otro de los amiguitos de Chavez). Y he intentado enterarme. Y me he enterado.
A ver. Resulta que el tal Mel Zelaya, rico de familia, muy rico, fue elegido presidente de Honduras pero le parecía que era por poco tiempo, así que, a pesar de que el presidente no puede hacerlo, que tiene que ser el parlamento, convocó un referéndum para modificar la Constitución para que permitiera la reelección indefinida. Como han hecho Chávez, Correa y Evo Morales, como hizo Castro con un sistema distinto, como Franco. El problema era la Constitución hondureña, que, siguiendo la doctrina del mismísimo Bolívar, impide su modificación en esos puntos (véase su artículo 374), de manera que para hacerlo hay que acudir a una asamblea constituyente. Prudente en esa zona, muy prudente.
Cuando este pollo, Zelaya, convocó el referéndum, el Congreso de Honduras por unanimidad, es decir, incluyendo también a todos los diputados del partido del presidente, se opuso y le instó a cesar en su actitud. Pasó de ellos como de comer caca de perro. El Congreso acudió a la Corte Suprema, que le dijo también que cesara. También pasó. Y la Corte Suprema encomendó a un Juez que tomara las medidas oportunas. Este Juez, en lugar de adoptar lo que Z consideraría como una opción democrática, es decir, en lugar de dialogar con él o pasar la pelota encomendándoselo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (que dependen directamente del ministro, y éste del presidente), optó por ordenar a las Fuerzas Armadas, que al fin y al cabo tienen una estructura mucho mas incontrolable por el poder político, que detuvieran al presidente y lo pusieran a guardar.
Las formas del pijama y lo de sacarlo del país no parecen las más hábiles para concitar apoyos internacionales, pero bueno..., tampoco se pueden esperar especiales sutilezas de los generales latinoamericanos. El caso es que me da la impresión de que lo único que han hecho ha sido defender la legalidad, y lo que hemos hecho nosotros, aprovechando la pasividad y el desconocimiento de la zona de Obama, ha sido, nuevamente, el ridículo.Así que ahora me pregunto ¿pero qué golpe ni golpe? ¿es que los europeos vamos a seguir comportándonos como ignominiosos servidores de las doctrinas los bobos progresistas que retrataban Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner, Mario Vargas Llosa y Alvaro Vargas Llosa en su “Manual del perfecto idiota latinoamericano”? ¿pero de verdad que vamos a seguir haciendo el ridículo pidiendo la “vuelta a la normalidad democrática” cuando lo que se ha hecho ha sido defender el estado de derecho en Honduras?
Y Chávez por medio diciendo que hay que evitar un baño de sangre... que no dudo está preparando él mismo. ¡Anda que no es fácil poner un francotirador en una azotea sobre una manifestación y echarle la culpa a los que han defendido la constitución y la separación de poderes!. Habría que ver qué opinaba el hijo de la luz ese, el Libertador, si saliera de su tumba y al ir a recuperar su espada viera al gorila de la boina roja defendiendo a quienes, como ese mismo, intentan mantenerse eternamente en el poder para “hacer la revolución bolivariana y avanzar al socialismo del siglo XXI”.
Repitamos sólo lo que dijo en Angostura Simón Bolívar, El Libertador, el 15 de febrero de 1819: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía.”

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