miércoles, 22 de julio de 2009

Sin aplazamiento de las cuotas

Bien sabe Dios que mis conocimientos económicos no pasan de ser los básicos del Samuelson aderezados con algunos años de lecturas más o menos divulgativas que no incluyen ni por asomo las matemáticas financieras. Con eso y el sentido común que soy capaz de poner, a veces leo cosas que me ponen los pelos de punta.

Ayer, o anteayer, leí en El Economista una noticia terrorífica: “La Seguridad Social cierra el grifo a los aplazamientos de las cuotas”. Parece ser que se había destinado un fondo de ocho mil millones de euros para financiar el aplazamiento de las cuotas a la seguridad social de las empresas, y ese fondo se ha acabado. Ocho mil millones que los empresarios no podían pagar y que se les han aplazado (a un tipo de interés del cuatro por ciento, y poniendo garantías suficientes, claro).

En realidad, lo que quiere decir esto es que muchas empresas han tenido que dejar de pagar las cuotas a la seguridad social esperando que las cosas mejoren y lleguen a tener cash suficienteen el futuro, porque una serie de trabajadores han producido ocho mil millones menos de lo necesario para que esa cosa de tenerlos empleados sea rentable. O sea, que su puesto de trabajo está en el aire. Pero ¿cuántos son?

Poquita gente sabe que la cotización de la empresa a la seguridad social por cada trabajador asciende a más del treinta por ciento del salario del trabajador (a esto hay que sumarle el seguro médico obligatorio con una mutua patronal, que cubre los gastos de los accidentes y enfermedades laborales, entre otros gastos más). Vamos, que si la cotización esta no fuera obligatoria, cada mileurista podría destinar trescientos lereles al mes a un fondo de pensiones, es decir, tres mil seiscientos al año, y conservando un seguro médico que podría pagar con lo que ahora es su propia aportación a la SS, que es del 4,20% del salario. Eso, en números gordos mal hechos, partiendo de dinero constante, es decir, sin tener en cuenta inflación, y suponiendo que se le sacara una rentabilidad a las aportaciones de un cinco por ciento (lo que no es descabellado, que unos años será más y otros, menos), al jubilarse después de treinta y cinco años de aportaciones habría acumulado un capital de alrededor de trescientos cincuenta mil euracos, que al cinco por ciento de rentabilidad le daría unos ingresos de mil cuatrocientos napos al mes, o sea, superior al sueldo en un cuarenta por ciento, y al morir, le dejaría a sus hijos un pastón (Es evidente que mis cálculos están equivocados, que los supuestos son erróneos y que soy un demagogo y un capullo, pero lo dicho más o menos sirve para hacerse uno una idea de lo que está pasando)

A lo que iba, que se me ha ido la olla. El caso es que el empresario que contrata a un joven pagándole mil euros al mes, tiene que pagarle otros trescientos a la seguridad social. Luego espera que el empleado produzca un mínimo de mil trescientos euros al mes, porque si produce menos no interesa contratarlo, claro. Si las cosas vienen mal dadas y el joven, por las circunstancias del mercado, de la crisis o de la desaceleración acelerada, pasa a producir sólo mil euros, al empresario le quedan dos opciones: despedir pagando cuarenta y cinco días por año trabajado o aplazar las cuotas a la seguridad social. Si cada trabajador de la empresa ha producido un treinta por ciento menos, está claro que el empresario no tiene dinero para pagar el despido del treinta por ciento de la plantilla, luego tiene que optar por aplazar el pago a la seguridad social. Que es lo que ha estado pasando durante todo el año y ha consumido ocho mil millones. Si esto no se recupera y las cosas no vienen mejor, las empresas que han aplazado el pago no podrán aguantar y cerrarán. Pero ¿a cuántos sueldos mileuristas corresponden ocho mil millones de euros en cuotas a la seguridad social?

Eso si me lo sé. Se han aplazado cuotas por ocho mil millones, que dividido entre trescientos de cada una de ellas (el treinta por ciento de mil) da que se corresponde con veintiseis millones seiscientos sesenta y seis mil seiscientos sesenta y seis cuotas, o dicho de otra forma, la misma cantidad de sueldos de mil euros cada uno cuya cuota se ha aplazado, es decir se han aplazado, por no poderse pagar, las cuotas del sueldo de un año de dos millones descientos mil doscientos veintidos mileuristas (otra vez en números gordos, cálculos mal hechos, consideraciones simplistas y demagógicas, pero nos entendemos). O sea, que si esto no se arregla en un año, más de dos millones de mileuristas van a ir a la puta calle.

Y en un año no se arregla, seguro.

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