Los dias que llevo en este punto del páramo informativo que sufre media España (causa segura de que aún no se les haya echado a patadas) oyendo exclusivamente la información que nos dan los multicultis me está ayudando a conocer mejor Estepaís. Por ejemplo, he descubierto que en la Ser únicamente hablan de la oposición. Al gobierno, casi ni lo mencionan. Sospecho que se debe a que si hablan del gobierno, a alguno de sus oyentes les podría dar por ponerse a pensar y a plantearse si lo hacen bien o mal. Así que sólo se habla de la oposición. Para ponerla a parir, claro. Y con las cosas que dicen, sean verdades (las menos, aunque alguna dicen), medias verdades (la mayoría) o nítidas y evidentes mentiras (que también dicen muchas), no me extraña nada que los votantes progresistas, cuya única fuente de información es esa sesgada y parcial visión de la realidad, piensen sinceramente que los votantes del Pepé no tienen corazón y que su inteligencia ni siquiera puede equipararse a la de las gallinas.
Hasta ahora yo pensaba que la crisis española era un subproducto de la crisis internacional que habían provocado los neocon de Bush y la foto de las Azores. Pero ahora sé que debía estar equivocado, porque quienes mandan son Obama y Zapatero (atención al próximo acontecimiento planetario, juas juas) y aquí seguimos enfangados hasta la cintura y sin muchas expectativas de superarlo, que acaban de publicar el IPC interanual y vamos por una caida del uno cuatro por ciento, que no parece ser la deflación que nos va a llevar de hoz y coz al tercer mundo porque así me lo aseguran los sabios gubernamentales, pero se le parece una barbaridad. Pero claro, estas dudas, estas cosillas me tenían ciertamente desconcertado.
Menos mal que mis nuevos amiguitos de la Ser me lo han explicado: la culpa de la caída del IPC y de la crisis la tienen la CEOE, los empresarios y el Pepé. Palabrita del Niño Jesús que en eso estaban de acuerdo los tertulianos. Y lo razonaban con la gravedad que requiere descubrir que es una parte de la sociedad quien voluntaria e innecesariamente desea perjudicar, hacer daño a la inmensa mayoría del pueblo español.
A ver. El razonamiento que planteaban es incontestable. Bajan los precios porque baja el consumo. El consumo sube o baja por la confianza de los individuos en su propio futuro, no hay más que ver que no hace mucho tiempo, antes de que llegara la desaceleración acelerada, se consumía mucho más de lo necesario y de lo posible a base de tirar de créditos, y eso pasaba porque teníamos mucha mas confianza en nuestro futuro. Ahora, los trabajadores no pueden tener confianza porque los empresarios quieren imponer el despido libre para echarlos a todos. Y sin confianza en un empleo que esos malísimos empresarios quieren destruir exclusivamente para hacer daño, se deja de consumir. En fin, que es la muy malintencionada actitud empresarial la que acabará trayendo la deflación y el desastre.
Con dos cojones. No me extraña que después de oir este tipo de mensajes todas las mañanas, los progres salgan de sus casas con ganas de apedrear sedes del Pepé, cerrar periódicos fascistas, fusilar empresarios y quemar iglesias, que detrás de todo siempre están los obispos.
Pero de todo esto me sorprende algo que casi todo el mundo (que mantiene su empleo) repite, sea progre o no: que hay un montón de gente que sigue dando negocio a los cruceros, los grandes almacenes. los restaurantes y los bares de copas. Muchísima gente mantiene que el consumo no cae, y muchos alternativos defienden que ni siquiera hay crisis: no hay mas que ver las calles comerciales abarrotadas. Todo va bien, son inventos de la derecha que quiere deteriorar la imagen del gobierno. Y tienen una parte de razón, porque sospecho que se trata de que quienes mantienen el empleo siguen consumiendo, quizá no con el mismo ardor que hace un par de años, pero desde luego, con bastante convencimiento. Los que se cortan, y no del todo porque aún cobran el paro, son quienes se han quedado sin curro, que a nivel macro, pesan, pero que en la calle, entre cuarenta y cinco millones de personas, que falten dos o tres casi ni se nota. Y, además, el gobierno está poniendo medidas para combatir los daños del paro, que para eso está, asegurando algunos ingresos un año más, sacando dinero a espuertas de la deuda pública (un dinero que le prestan los bancos en lugar de prestárselo a las empresas) para pagar inútiles obras municipales que crean empleo precarísimo, y negándose a modificar el marco laboral. Desgraciadamente, estas cosillas es como si te rompes una pierna y el tratamiento consiste en un kilo de aspirina diario: te duele menos, pero cojo te quedas seguro.
Mientras escribo esto tengo puesto el pinganillo con la Ser (claro, aquí no hay otra) sintonizada. No puedo reprimir mi admiración hacia la desfachatez de estos pájaros, son espectaculares. Estaban comentando el asesinato de los dos guardiaciviles por la ETA, y se oía al adolescente que nos gobierna decir, ahuecando la voz, una serie de solemnidades sobre lo malísimos que son los etarras (ya no son hombres de pazzz) y lo bien que lo hacía y lo sigue haciendo el gobierno luchando contra ellos.
Así que, para adelantarse a previsibles cogitaciones desviadas de sus oyentes, los propagandistas no han tenido más remedio que decir algo sobre las negociaciones que se han mantenido con los asesinos durante varios años (qué fuerte es eso de que haya habido “negociaciones” entre un estado soberano y una banda de asesinos), y decían que estas negociaciones habían sido refrendadas por la sociedad, que sabiendo que se negociaba a pesar de la ruptura de la tregua y el atentado de la T4 (recalcaban admirativamente que Z lo había reconocido antes de las elecciones en su transparente grandeza), el Psoe había ganado las elecciones con una mayoría mas importante que las anteriores. Vaya, que nos gustaba eso de negociar con los asesinos la escisión de Euskadi y Navarra, lo de sacar a la calle a los asesinos de Miguel Angel Blanco, o lo de dejar a los etarras que gobiernen ayuntamientos. Habrá que repetirlo si declaran otra tregua. Al tiempo.
Menos mal que mis nuevos amiguitos de la Ser me lo han explicado: la culpa de la caída del IPC y de la crisis la tienen la CEOE, los empresarios y el Pepé. Palabrita del Niño Jesús que en eso estaban de acuerdo los tertulianos. Y lo razonaban con la gravedad que requiere descubrir que es una parte de la sociedad quien voluntaria e innecesariamente desea perjudicar, hacer daño a la inmensa mayoría del pueblo español.
A ver. El razonamiento que planteaban es incontestable. Bajan los precios porque baja el consumo. El consumo sube o baja por la confianza de los individuos en su propio futuro, no hay más que ver que no hace mucho tiempo, antes de que llegara la desaceleración acelerada, se consumía mucho más de lo necesario y de lo posible a base de tirar de créditos, y eso pasaba porque teníamos mucha mas confianza en nuestro futuro. Ahora, los trabajadores no pueden tener confianza porque los empresarios quieren imponer el despido libre para echarlos a todos. Y sin confianza en un empleo que esos malísimos empresarios quieren destruir exclusivamente para hacer daño, se deja de consumir. En fin, que es la muy malintencionada actitud empresarial la que acabará trayendo la deflación y el desastre.
Con dos cojones. No me extraña que después de oir este tipo de mensajes todas las mañanas, los progres salgan de sus casas con ganas de apedrear sedes del Pepé, cerrar periódicos fascistas, fusilar empresarios y quemar iglesias, que detrás de todo siempre están los obispos.
Pero de todo esto me sorprende algo que casi todo el mundo (que mantiene su empleo) repite, sea progre o no: que hay un montón de gente que sigue dando negocio a los cruceros, los grandes almacenes. los restaurantes y los bares de copas. Muchísima gente mantiene que el consumo no cae, y muchos alternativos defienden que ni siquiera hay crisis: no hay mas que ver las calles comerciales abarrotadas. Todo va bien, son inventos de la derecha que quiere deteriorar la imagen del gobierno. Y tienen una parte de razón, porque sospecho que se trata de que quienes mantienen el empleo siguen consumiendo, quizá no con el mismo ardor que hace un par de años, pero desde luego, con bastante convencimiento. Los que se cortan, y no del todo porque aún cobran el paro, son quienes se han quedado sin curro, que a nivel macro, pesan, pero que en la calle, entre cuarenta y cinco millones de personas, que falten dos o tres casi ni se nota. Y, además, el gobierno está poniendo medidas para combatir los daños del paro, que para eso está, asegurando algunos ingresos un año más, sacando dinero a espuertas de la deuda pública (un dinero que le prestan los bancos en lugar de prestárselo a las empresas) para pagar inútiles obras municipales que crean empleo precarísimo, y negándose a modificar el marco laboral. Desgraciadamente, estas cosillas es como si te rompes una pierna y el tratamiento consiste en un kilo de aspirina diario: te duele menos, pero cojo te quedas seguro.
Así que, para adelantarse a previsibles cogitaciones desviadas de sus oyentes, los propagandistas no han tenido más remedio que decir algo sobre las negociaciones que se han mantenido con los asesinos durante varios años (qué fuerte es eso de que haya habido “negociaciones” entre un estado soberano y una banda de asesinos), y decían que estas negociaciones habían sido refrendadas por la sociedad, que sabiendo que se negociaba a pesar de la ruptura de la tregua y el atentado de la T4 (recalcaban admirativamente que Z lo había reconocido antes de las elecciones en su transparente grandeza), el Psoe había ganado las elecciones con una mayoría mas importante que las anteriores. Vaya, que nos gustaba eso de negociar con los asesinos la escisión de Euskadi y Navarra, lo de sacar a la calle a los asesinos de Miguel Angel Blanco, o lo de dejar a los etarras que gobiernen ayuntamientos. Habrá que repetirlo si declaran otra tregua. Al tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario