jueves, 2 de julio de 2009

Garoña

¡Menuda gente!. Acabo de oír la noticia: Garoña seguirá, pero sólo cuatro años más. Están empeñados en cerrarla no por nada especial, sino para mantener su cara progresista. Siguen pensando que para ganarse los votos progresistas hay que ser antinuclear. Es independiente de que la energía nuclear sea o no sea útil, sea o no sea segura, sea o no sea barata, sea o no sea necesaria. Se trata de ser antinuclear, aunque incluso ellos mismos sepan que ese tipo de energía nos es esencial ahora y que será imprescindible incrementar su volumen en un futuro próximo.

Durante unos meses han estado dándole vueltas al trompo de cerrar la central, y no ha sido porque ellos hayan querido, sino porque los energéticos, oliéndose la tostada han sacado el debate a los medios de comunicación.

Los argumentos han sido de todo tipo y contra el cierre han intervenido desde los sindicatos hasta la Vieja Guardia del partido, pasando, desde luego, por todos los empresarios y, bajando la voz para no crispar, por el partido de la oposición, pero por más que todos los argumentos fueran sólidos y generalmente incontestables, el definitivo ha sido el de que solo un idiota integral sería capaz de cerrar esa importantísima fuente de energía en medio del berenjenal económico en el que estamos.

Además de este argumento, algún descerebrado (aunque fuera el mismo que lo verbalizó) preparó un argumentario a favor de cierre tan lleno de falsedades que sólo quedaban dos posibles análisis: si quien decía estas cosas conocía la realidad, se ha revelado como un mentiroso y un demagogo, pero si no lo sabía, es tonto, porque debería haberlo sabido. Si al argumento le sumamos el cagarro, Z no podía hacer otra cosa que aplazar el cierre de la central so pena de que todo el mundo mundial descubra su secreto mejor guardado.

Pero no. Este señor es tontilisto. Ha tenido que dejar abierta Garoña, pero supongo que mantendrá que por responsabilidad ante la crisis. Lo grave es que la ha dejado herida de muerte, porque sus dueños, por si acaso, dejarán de invertir para mantenerla y su proceso de cierre será irreversible en muy poco tiempo.

El mensaje para los propietarios de las demás centrales es nítido: Los dueños de Garoña habían invertido mil ochocientos millones (creo recordar) en preparar la central para hacerla más segura y poder tenerla abierta diez o veinte años más. A pesar de eso, la cierran y probablemente, sin indemnización. A ver quién es el valiente que invierte semejantes cantidades para mejorar la seguridad de las que aún quedan abiertas.

Por otra parte, sospecho que la fecha tiene truco, y no solo el de la salida de la crisis, porque las elecciones, sostiene Z, serán en marzo de 2012. Si él vuelve a ganar no habrá ninguna posibilidad de que Garoña pueda mantenerse abierta ni de que se abra ninguna otra aunque los argumentos en contra del cierre y a favor de la necesidad de ese tipo de energía sean los mismos sólidos argumentos que ahora, pero podrá rechazarlos diciendo que ya estaba previsto el cierre desde hoy, su cierre reforzará su cara de cumplir la palabra (¡con dos gónadas y sin ponerse colorado!), y podrá seguir siendo ecologista a los ojos de todos los ecologistas aunque su coste para todos vaya a ser descomunal, que será.

En cambio, si no gana, como el gobierno de entonces querrá mantenerla abierta al menos ocho años más (o autorizar una nueva que la sustituya) dando marcha atrás en esta torpe decisión y ya habrá acabado con el primer año, es decir, que su popularidad podrá ponerse en entredicho, tendrá la oportunidad de convocar a todos los progres, ecologistas y pacifistas a que apedreen o quemen las sedes de Partido Popular. Y a repetir lo del Prestige. Ya se les ocurrirá algo para volver a montar lo del No a la Guerra.

En cualquier caso, el tema será cuestión de debate electoral, y los que defienden el título de campeón, con los medios que les apoyan, harán lo posible para volver a formarnos en un antinuclearismo que ya se está perdiendo, no sólo en campaña, sino que desde mucho antes veremos noticias, programas divulgativos y a Tele5 hacer sus informativos desde algún lugar desde el que se vea una central que ha tenido que detener la producción por cualquier avería mínima hablando de los peligros de la energía nuclear.

En fin, que se ha cometido la insensatez de cerrar una de las pocas fuentes propias de energía eficaz, limpia y barata utilizando como único argumento que no han tenido que retirar de la opinión pública (que lo de la inseguridad ya no colaba) el de que los residuos no pueden guardarse con seguridad durante los mas de mil años que tienen de actividad.

Pues bien. Hay que dejar claro dos cositas sobre las que se ha pasado por encima, como si no fuéramos capaces de llegar a entenderlo:

Por una parte, que las investigaciones sobre la reutilización de los residuos nucleares son las que están más avanzadas en estos temas, de manera que se espera que en diez años lleguen a buen puerto, con lo que desenterraremos los que hemos enterrado para reutilizarlos.

Por otra, que la pérdida de producción habrá que sustituirla con algo: molinillos (energía carísima y contaminación ambiental grave por la diseminación; a los ecologistas no les gusta nada, nada, nada; tampoco funciona cuando más falta hace por frío o calor, porque en esos momentos no hay viento suficiente), fotovoltaica (mucho mas cara, inabordable en su coste; y depende del escasísimo coltán congoleño que ahora es propiedad de los chinos; tampoco funciona en todo momento) centrales de gas o ciclo combinado (con lo que seguimos dependiendo de países musulmanes, poco fiables, y de una materia prima que empieza a escasear y es objeto de fuerte especulación), centrales de carbón (sucias y contaminantes hasta decir basta, generadoras de lluvia ácida, o sea, que cae ácido sulfurico del cielo), o de la que nos venda Francia, que para algo acabamos de concertar con ellos (si, cuando vino Carla Bruni a competir en culete con nuestra racial Leticia) una ampliación de la interconexión eléctrica.

Así que sospecho que será Francia la agraciada con una lluvia de dinero salido de los bolsillos de los españoles. Francia produce energía nuclear a espuertas desde sus centrales en los Pirineos (es decir, que si vienen mal dadas también lo sufrimos nosotros), y está dispuesta a vendernos lo que necesitemos. Pagaremos por ella lo que nos pidan (que será un precio muy cercano al de producirla con petróleo). Y lo que sabe muy poquita gente es que, para poderles comprar energía, debemos hacernos cargo de los residuos que se generan con la producción de lo que nos venden.

Vamos, que los residuos nucleares nos los comemos si o si. Pagando una barbaridad por la energía que los han generado y con la seguridad de que, en caso de falta de petróleo en el mercado mundial, nosotros nos vamos a quedar a oscuras.

Todo gracias al ecologista este que nos gobierna. Les recomendaría, a él y a sus asesores, leer cositas de James Lovelock, autor de la Hipótesis Gaia, o Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, activistas pronucleares en la actualidad, pero no estoy seguro de que sepan leer y entender algo mas complicado que un cartel electoral.

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