jueves, 10 de diciembre de 2009

Buenismo y debilidad (ii)

Tras el malhadado episodio de las aguas gibraltareñas, el segundo foco de vergüenza reciente fruto de nuestra nauseabunda política exterior (si, nuestra política exterior. Nuestra. Tambien tuya, que es el gobierno de tu país quien la dirige) nos ha llegado de Marruecos. Bien sabes que no soy nada partidario del Polisario, de los Saharauis ni de la Haidar, y que opino que si quiere irse al otro barrio, pues que se vaya. Pero las declaraciones de cónsules y ministros marroquíes han estado cerca de que mis nauseas pasen a arcadas físicas. Se han atrevido nada menos que a amenazar con dejar de controlar la salida de sus nacionales para ingresar ilegalmente en la Unión Europea (bueno, se refieren directamente a España, pero implica, luego se verá, la UE), y con dejar de controlar (¿o han dicho impulsar?) a los fundamentalistas islámicos para que hagan su trabajo en la querida Al Andalus. ¿Como el 11M? ¿O es que amenazan entre líneas con contar lo que saben?.

Y nosotros calladitos. Tan calladitos como cuando en sus escuelas enseñan que España es una parte de Marruecos ocupada por los cristianos, que Marruecos, antes, controlaba ampliamente ambos lados del estrecho. Ni mu decimos cuando lo cuentan en las escuelas marroquíes ni cuando lo enseñan en las escuelas coránicas asentadas en España.

¿Pero qué vamos a decir? ¿Qué van a decir estos alianzacivilizatorios, estos paladines del buenismo, de la tolerancia, estos insignes merluzos? ¿Alguien cree que se van a atrever a decirles que lo que tienen que hacer es respetar los derechos humanos, y entre ellos los de Aminetu Haidar?. No, no lo harán no vaya a ser que eso cree mal rollito con los magrebíes, no vaya a ser que nos manden muchas pateras, no vaya a ser que se repita el 11M pero ahora perjudicando al Psoe y no al malvado Aznar. No quiero ni pensar que la amenaza marroquí pudiera incluir veladamente hablar de todo lo que saben sobre aquellos trenes, porque quiero pensar que no saben ni callan nada.

Y es que cualquier acción española para que Marruecos tenga que tragarse a Haidar, y con ello fortalecer la postura del Polisario en su reivindicación de los fosfatos y los bancos de pesca (que de eso va y a eso se reduce, no esa otra cosa), les molestaría tanto o más que la aventura de Perejil en 2002, que al Sultán le costó unas toneladas de imagen frente a su pueblo, aunque pudo recuperar una buena parte con las actuaciones de quien entonces estaba aún en la oposición.

Porque tampoco nos podemos quejar de los follones que tenemos con Marruecos, que no son otra cosa que los que nos hemos ganado con la actuación de esta gente. ¿O no nos acordamos de que cuando las tropas marroquíes ocuparon el islote de Perejil, al circunflejo del talante todo se le iba en apelar al pacifismo y al diálogo?. ¿No te acuerdas de la felonía en la que cayó ese aprendiz cuando en la por entoces mayor traición que un partido de la oposición le había hecho a su país, su Secretario General se fué a ver al Sultán y a recibir un bukake bajo un mapa de Marruecos que incluía no sólo Ceuta, Melilla y Sahara Occidental, sino también las Canarias?.

Era tanto el odio del Sultán hacia Aznar que muchos pensaron que Marruecos tenía demasiado que ver con los Cercanías del 11M en los que se subieron Zapatero y Rubalcaba para volver a traicionar a su país convocando a sus milicianos al asedio de la sede de Génova, intoxicando a la opinión pública con supuestos suicidas de siete gallumbos, y promocionando hacia los mas altos cargos a los responsables de hacer desaparecer las pruebas de los explosivos. ¿No sería terrible que hablaran los marroquíes?

Y una vez mas, nuestro peso en Europa ha vuelto a ponerse en evidencia: somos considerados unos marginales, unos inútiles que no merecemos nada. Después de que engañáramos a todos diciéndoles que Mel Zelaya había sido depuesto en Honduras por un golpe de estado de la vieja escuela oligarca latinoamericana, a pesar de que sabíamos que no era así, como luego, para nuestra vergüenza, se ha sabido, después de los papelones que vamos haciendo por el mundo mundial como amiguitos de Chávez, Corre,, Morales, Ortega y demás gentuza, la tal Benita Ferrero, responsable de la política exterior del Consejo ha dicho que se trata de un problema bilateral, vamos que con nuestra política, nos merecemos lo que nos pasa. O sea, que si Marruecos nos inunda el país de indocumentados, si nos envía sus fundamentalistas con las Brigadas de Al Aqsa al frente, no es un problema europeo, que nos lo tenemos que ventilar nosotros. Será que ya les enseñamos qué sabemos hacer con este tipo de problemas, que la muestra vino cuando aquella desgraciada regularización masiva y se va completando con las nacionalizaciones generalizadas de magrebíes que ni siquiera hablan español, con las de sudamericanos convencidos de que su pobreza es el fruto de los expolios españoles del siglo XVII, y con las reciprocidades de voto a los extranjeros gracias a las cuales llegará un día en el que vencida la Taqiyya, siendo innecesario el islámico disimulo porque ya sean mayoría, voten en masa y nos desplacen a los nativos de los centros de poder, recaudación y empleo de los recursos. ¿O es que dudas de que un gobierno municipal o autonómico nombrado básicamente por inmigrantes no destinará los recursos que obtenga de nuestros impuestos a la “ayuda” a sus paises de origen?

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