miércoles, 9 de diciembre de 2009

El fiestorro en Copenhague (ii) Salvar el mundo

Són,
Mortadelo y Filemón,
Su misión es salvar la Tierra,
Leré lerele
leré lelé.

¿No has oído esa canción genial? Porque este puente pasado le he oído decir a un par de locutores (una en la Ser, y otra, mi lucutora favorita de las tardes, esa tan cortita). Que los caraduras esos que están de fiestorro propagandístico de lo buenísimos que son en Copenhague tienen la oportunidad de salvar el mundo. Nada menos que Salvar El Mundo. ¡Ein!. Y no he podido evitar pensar que puestos a elegir, casi preferiría a los personajes de Ibañez.

El caso es que el mensaje es sonoro, y aunque puede que se les haya ocurrido a las dos al mismo tiempo, una por progre y otra por cortita, suena más a servicio oficial de prensa que a parida genialoide. Porque el mecanismo de los periodistas es simple: buscan noticias de agencia, las mezclan con comunicados de prensa y escriben decentemente un articulito sonoro. Como además en la redacción son todos progresistas, que no hay nada mas progre que un periodista de esos que saben nada de todo, cualquier estupidez cuela. Es como si una nota de prensa oficial dijera que la Ley que se prepara para que a los viejos se les garantice una muerte digna, obligatoria e inmediata en el momento en el que resulte que los gastos de su cuidado superan los ingresos que han generado en su vida laboral es la más avanzada de todo el mundo, que estoy seguro de que habría muchos periodistas que no dudarían en titular “La nueva Ley sobre la muerte digna, la más avanzada del mundo”.

Y entre que son progres, que el filtro de la gilipollez les funciona muy malamente y que por lo general no saben nada de nada, ni entienden nada mas allá de las obviedades reglamentarias aunque se lo expliquen detalladamente, y a veces ni eso, el mundo de la información ha entrado en lo del cambio climático como el cardumen en el cerco de jareta o la almadraba, que ahí han caído hasta los más grandes, sardinas y atunes, redactores novatos y columnistas de aparente fuste. No consigo explicarme cómo es que a ninguno de esos periodistas se le ha ocurrido algo tan absolutamente obvio como que lo más importante (si es que fuera importante lo de emitir CO2) sería el saldo de emisión, para nada la emisión en sí. Es decir, debería medirse cuánto se emite, y a eso se le debería restar cuánto se absorbe con las plantas del país. Desde luego, España resultaría mucho menos dañada por las medidas de control si se tuviera en cuenta el enorme aumento de su masa forestal, más que duplicada en treinta años. En fin, que sin saber de qué va, sin entender las razones, sin analizar los datos y desconociendo las formas de combatirlo, los periodistas se han convertido a la nueva Iglesia de la Calentología y transmutado en sus apóstoles.

Estos panolis de periodistas no se han dado cuenta de que cuando desde la Unión Europea se dice que se van a disminuir entre un veinte y un cuarenta por ciento las emisiones de CO2 (¡eso es una barbaridad de reducción, una locura!), lo único que se puede estar diciendo de verdad es que, a la vista de lo poco fiables que son los paises suminstradores de petróleo y lo peligrosos que son cuando además tienen dinero, se van a ir eliminando las plantas generadoras que funcionan con combustibles fósiles y se van a ir sustituyendo con centrales nucleares, que a esos estados gamberros, fascistas, irreponsables y chantajistas no se les puede dar ni los buenos días.

Y aunque en cuanto se piense un poquito en ello, uno se da cuenta de que la disminución de esas cantidades de emisiones sólo se puede conseguir volviendo al nivel industrial del siglo XIX o utilizando a mansalva la energía nuclear, los periodistas no lo entienden. ellos creen en el poder taumatúrgico de las palabras, en su facultad de obrar prodigios. Lo dicen. “¡Se va a disminuir la emisión en un treinta por ciento!” y se sienten felices. No se plantean cómo se va a hacer, sólo ven que, como dice la nota de prensa, pueden estar salvando el mundo, ese mundo que estaba en serio peligro por el Cambio Climático.

Dicen que las series y las películas triunfan en función del malo que tienen en el guión (juer, ¿alguien se acuerda de Falconetti o de Angela Channing? eran malos malísimos). Y es que el Cambio Climático es el malvado perfecto, mucho mejor que el Calentamiento Global al que sustituye en los titulares: bases científicas, es decir, que son incomprensibles para los seres normales, requieren carísimos aparatos para su detección, sólo puede combatirse con gastos casi inasumibles y, para mas placer y al contrario de lo que sucedía con el Calentamiento Global, se le puede achacar cualquier cosa. Si llueve, es por el Cambio Climático, si hace calor, el Cambio Climático, si no llueve, si hace frío, si hay viento, si las nubes son pequeñas, si son grandes, de todo se puede culpar al Cambio Climático. Es el sueño de cualquier dictadorzuelo, el sueño de cualquier liberticida. A la sombra del Cambio Climático podrá imponer todas las prohibiciones que se le ocurran, con motivo de la lucha contra él, podrá imponer nuevos impuestos. Pero un gobernante sensato también puede dar las argumentaciones necesarias para meter a las numerosísimas bandas de Ecologetas en las suficientes contradicciones como para que su influencia desaparezca.

Porque está claro, para protegernos del malvado Cambio Climático hay que eliminar las emisiones de CO2. ¿Cómo? Pues el mundo occidental lo tiene claro: más energía nuclear y menos petróleo. Los ecologistas se la tienen que envainar. Menos los españoles, que somos idiotas. Nosotros, molinillos y paneles solares. Y carbón para no desairar a los mineros. Y para compensar el carbón, estamos obligados a pasar frio en invierno y calor en verano, que ya tenemos yn Real Decreto para eso. Es lo que se llama la Economía Sostenible. O sea, un bluf, una frase hueca, una peligrosa estupidez que puede enviarnos al tercer mundo. ¿Qué preferimos, energía a cero con un céntimos el KW o a cuarenta y cinco céntimos? Pues si a cero con un céntimo es nuclear, los españoles, quijotes o gilipollas comemierdas, la queremos pagar a cuarenta y cinco. Los molinillos. Una economía absolutamente insostenible. Es imposible competir con quienes tienen energía barata.

Y da lo mismo que se haya probado que las bases sobre las que se sustenta todo el entramado teórico del cambio climático sean falsas, o sea, que los datos científicos que demuestran el cambio han sido manipulados para que, precisamente, lleven a esa conclusión. Uno de los correos llegaba a decir "Me doy cuenta de la presión existente para presentar una bonita y sencilla historia que diga "calentamiento global sin precedentes en los últimos 1000 años" pero no es tan sencillo. No tenemos el número suficiente de testigos climáticos (proxies) que cubran ese período y aquellos que lo cubren no muestran el calentamiento". Como las pruebas de la manipulación se han obtenido mediante un hackeo, mediante una acción ilegal, los periodistas, que son progres, los científicos sacacuartos, que son los beneficiarios de las subvenciones, y los políticos, populistas en mayor o menor grado, que son los que van a limitar libertades, subir impuestos, intervenir en la vida de los ciudadanos y ser objeto de propaganda buenista, no quieren reconocer esas pruebas. Como en un proceso penal garantista, la prueba obtenida ilegalmente no puede ser tenida en cuenta. Aunque sea rigurosamente cierta. ¿Cómo van a permitir que se les estropee el juguete?. Hay que dejarjes, ellos lo que tienen que hacer es Salvar al Mundo... Leré lerele leré lelé.

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